El cierre de Catalonia, ¿la punta del iceberg de lo que está por venir?

Con el cierre de Catalonia volvemos al momento de los panegíricos.

plañidera

Quien esté un poquito al tanto de cómo anda el sector no creo que se extrañe del fin de esta larga agonía que, además, quizás haya contagiado también a alguno de sus socios.

Siento decir que tengo la sensación, por lo que he podido hablar y sobre todo escuchar, que lo ocurrido con Catalonia puede marcar una tendencia de cierres a lo largo de este año.

Las bajadas de ventas de los editores a las librerías, sean estas pequeñas o grandes, por lo que he podido contrastar se mueve, en un acumulado de los tres últimos años, en cifras que rondan entre un 50% y un 25%.

El margen de ‘juego especulativo’ que podían dar las devoluciones de fondos hacia distribuidores y editores, la burbuja de la movilidad, ha llegado prácticamente a su fin el año pasado y por lo tanto no queda ya prácticamente dinero-libro volátil a no ser que se quiera ir cambiando de posición los libros en las estanterías para que estas parezcan llenas por el falso juego de lomos por portadas.

La crisis económica, con incidencia en el consumo tanto de los particulares como de las instituciones, retraerá todavía más el mercado y las posibles peticiones de créditos no arreglarán nada si no se cambia el modelo: menos especulación (novedades automáticas, depósitos…), más compra en firme y mayores márgenes para riesgos compartidos si es que se quiere superar la situación de manera coordinada y compartida.

La realidad griega que dibuja Manuel no esté, posiblemente, muy lejos de la española.

No hay que olvidar tampoco la debilidad que van a empezar a sufrir las distintas asociaciones sectoriales con la pérdida de las nominativas, que nos hará ver también importantes reajustes=disminución de profesionales en las mismas y dificultará, suponiendo que alguna vez hayan existido, reflexiones de calado y radicales sobre el presente-futuro de un sector con muchas caras y ángulos. ¡Al tiempo!

El sector, en su conjunto, pretende seguir moviéndose bajo un halo de proteccionismo y balones fuera con una actitud de plañidera que hace que las lágrimas de cocodrilo desvirtúen la realidad.

Los Mac-Donalds, también los del mundo del libro, irán copando, a este paso con suma facilidad, los espacios que vayan quedando libres. Aunque siempre nos queda la esperanza de comprobar si la ‘teoría de los huecos‘ que dibuja Paco Puche y que se recoge en Memoria de la librería tendrá todavía tiempo de realizarse quizás con nuevos agentes.

Lo dudo. El sector hace tiempo que ha entrado en una dinámica de silencio y grito quejoso abandonando el trabajo estratégico a largo plazo y su redimensionamiento en función de la nueva realidad económica y de los nuevos hábitos lectores y de consumo.

Veremos a lo largo del 2013 un redimensionamiento por cierres no solo de librerías, sino de editoriales y de distribuidoras, mientras el coro de plañideras sigue llorando a los muertos y no haciendo nada por los vivos.

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