El exceso que era y sigue siendo

Otra de hace diez años que….

Obviamente, con la avalancha de novedades mensuales que ofrecen las editoriales para su comercialización, no hay espacio físico que pueda abarcarlas. Ni las más grandes megastores norteamericanas o europeas podrán, en algún momento, tener todos los libros que salen al mercado. deberán seleccionar o, peor aún, devolver a los almacenes del editor esas novedades cuando todavía no han cumplido unas pocas semanas en las mesas de exhibición. Siguiendo el razonamiento, en las librerías (grandes o pequeñas, profesionales o espacios de libros en centros comerciales o supermercados) sólo podrá haber un reducido número de libros ofertados, en tanto la enorme mayoría de los títulos publicados dormirán su sueño, rara vez interrumpido, en los almacenes de las editoriales o pasarán por las máquinas de reciclado de papel. Esto es una realidad hoy, y será una pesadilla para el mundo editorial en muy poco tiempo. Nudelman, Ricardo en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 137)

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