Observando a los ‘piratas digitales’. Los del libro parecen sólo ‘raterillos’

Los ‘piratas’ no deben pensar que la policía es tonta.

Existe de hecho circulando por la red un ‘Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales’. El nombre no nos acaba de dejar claro si la piratería es un hábito de consumo o merece un análisis al margen del consumo.

De un primer vistazo a lo observado hay algunas conclusiones que parecen claras:

1. El libro es el sector menos afectado por la ‘supuesta piratería’

accesoilegal

2. Es el sector donde menos se piratean las novedades

lucrocesante

3. Es el sector donde los usuarios admiten mayor variedad de posibles alternativas para acceder al contenido incluso ‘pasando por caja’.

alternativasalpago

4. ¿Se pondrá alguien las pilas o seguirá el coro de plañideras de papel?

Enlace al estudio

A los demás ¡que les den! ¡Nosotros somos la industria cultural!

Es curioso ver cómo juegan algunos personasjes con las palabras utilizándolas a su capricho y antojo.

Así Antonio María Ávila no ha tenido en esta ocasión ningún problema para titular su artículo en El País con un ‘Contra la industria cultural europea’ como si tuviera el placet del resto de los sectores para convertirse en portavoz de la misma cuando ni siquiera el ministro pareció considerar inteligente al sector del libro.

Luego, es curioso, en el mismo no habla para nada de las insdustrias culturales que soportan por lo general un 21 % de IVA, sino que habla exclusivamente del sector del libro.

Digo que resulta gracioso y precoupante por afirmaciones como la que sigue:

En España estamos en proceso negociador y hasta ahora no se no ha abierto ningún expediente porque se han dado pasos coherentes. Nos queda conseguir que las descargas tributen como libro, es decir un 4%.

Curioso ya que no es este el tributo de la Industria cultural y es patente el reconocimiento de poder considerar el soporte digital por parte del usuario como patrimonio en algún momento. Si los propios editores le dan con tanta claridad un tratamiento distinto deberán buscar otro tipo de justificaciones para solicitar igual carga tributaria.

Aunque no estaría de más saber quiénes son los que ‘están en proceso negociador’.

Cultura y crisis de modelos. La sabiduría del señor Lassalle

Tenía guardada desde hace unos días, finales de enero, estas de nuevo ‘lúcidas’ reflexiones del señor Lassalle.

El que el tiempo haya pasado, sólo unas semanas, no impide el que se pueda seguir viendo que lo dicho es una tontería (Cosa de poca entidad o importancia), pero, además tiene alguna maliciosa carga de profundidad.

En las declaraciones que recoge La Vanguardia se puede leer:

La crisis, ha destacado Lassalle en su intervención, ha puesto al descubierto “un entramado cultural ineficiente, carente de estrategias de inversión, opaco en financiación y sujeto en muchas veces a subvenciones nominativas otorgadas sin control ni transparencia”.

De estos polvos pueden venir luego también los lodos en los que a Montoro le encanta meterse.

En cualquier caso sigue resultando muy preocupante la ligereza con que el señor Lassalle habla de ineficiencia, opcaidad, falta de control y trasparencia.

La verdad es que es difícil saber si lo dice de verdad o es una mera proyección de lo que se vive en su casa. Cantabria siempre une.

Defiende, por otro lado, un plan estratégico de cultura en el que no consta ninguna dotación económica y del que debería ya empezar a rendir cuentas para que así nos pueda el demostrar lo eficiente que él es, lo trasparente que resulta, lo eficaz en el control que puede llegar a ser y poder así conocer cuál es su estrategia de inversión.

Hasta la fecha ‘agua de borrajas’ y puro funcionamiento lobby poco trasparente.

Alguien, por ejemplo, ¿sabe qué se ha hecho con este proyecto?

Proyecto 5.2.3
Evaluación de la adecuación de las subvenciones existentes al libro y revistas
al entorno digital.
Objetivo específico
Lograr que las subvenciones tengan un efecto incentivador real y apoyen los proyectos de apertura o consolidación de una oferta digital editorial.

Pues… así con todo, por lo que parece no será el señor Lassalle el que descubra nuevos modelos.

 

¿Cerrará Libranda?

Supongo que muchos ya habréis visto la noticia que recoge Expansión y Europa Press sobre el acuerdo en el que parece que llevan tiempo trabajando Planeta, a través de Círculo de Lectores y Telefónica para el montaje de un ‘spotify del libro’ o para ‘plantar cara a Amazon’.

Los planteamientos de negocio a la defensiva (‘plantar cara’) rara vez suelen ser acertados porque en el fondo nunca se sabe a qué se responde realmente.

Los intentos de Planeta en el digital son ya amplios y no parece haber acertado hasta la fecha.

En el siglo pasado estuvo el intento de Bol. A principios de éste el de Veintinueve. Ya en la primera década del actual el de Libranda, un negocio montado para no vender ebooks.

Tengo la intuición, me puedo equivocar, de que este movimiento es el golpe de gracia que le hacía falta a Libranda.

Por un lado pone en crisis por parte de uno de sus socios referentes parte del discurso mantenido hasta la fecha.

Por otro, en el tiempo que lleva funcionando, no ha conseguido, por lo menos no son públicos ningún resultado de explotación y negocio digno de resaltar.

Y, finalmente, la situación de alguno de los otros socios de referencia del proyecto pasa por momentos delicados.

Los pequeños editores, lo siento, que se vieron obligados a apuntarse a ese carro, volverán a quedar descolgados después de haber jugado un mero papel de comparsas.

Todo se vuelve a mover, quizás para volver al mismo sitio. Empiezan, en cualquier caso, a aparecer con más claridad otros actores, con otros intereses y posicionamientos en otros mercados y algo, probablemente, cambiará, aunque todavía quedan muchos interrogantes por resolver empezando por el de la gestión de derechos que, hasta la fecha, parecía un muro infranqueable.

De disciplinario a improcedente. La obsesión por la coherencia ¡Eso dicen!

Me vais a permitir que juegue un poco al gato y al ratón.

Vengo de una comida con larga tertulia muy instructiva. Siempre aprendo con ella.

putacalleComida que, además, a ratos ha ido ampliando y variando su número de comensales. Éramos dos, que hemos sido tres y, en los postres, cuatro más adláteres en torno a la mesa a cuenta de un ágape que en paralelo había montado Planeta para ‘boicotearnos’ la comida. Esto último es broma. Cierto es que en el mismo espacio, ellos dentro y nosotros en terraza, los chicos de Planeta estaban con libreros y con Jesús Carrasco autor de Intemperie que anda de ‘bolos’ por Bilbao.

Parte del relato de la comida ha sido tan espeluznante y casi en línea con la noticia Amazoniana que recibo por correo.

Uno ya, tristemente, se empieza a creer que cualquier cosa es posible.

Así, en la comida de hoy, me entero de algún ejecutivo de ‘editorial religiosa’ que declarando en los medios, busquen busquen, su ‘obsesión por la coherencia’, no tiene, al mismo tiempo,  ningún problema en convertir un despido que se le presenta al trabajador como disciplinario, se supone que sus motivos habría, más de apariencia de chantaje que reales, en un despido improcedente.

Las formas y fondos que en algunas, ya muchas, de las empresas del sector del libro empiezan a darse en lo referente a lo laboral y al trato que los trabajadores reciben empieza a ser más que preocupante. Si el mismo, además, va recubierto de ‘aura religiosa’ no os quiero ya ni contar.

Ya se sabe, por delante siempre el palo, la cruz, la disciplina y el castigo para ver si se consigue meter el miedo en el cuerpo. Por detrás, por si acaso, el recule

He podido ver de primera mano la carta de despido y ¡qué quieren que les diga! No hace falta irse a Alemania para comprobar que existen modos y formas fascistoides con el ‘amén eclesiástico’. ¡Faltaría más!

¿Por qué leen más las mujeres? Sobre los Hábitos de lectura 2012

En el ámbito de la lectura de libros las mujeres siempre han sido las ganadoras a lo largo de los 12 años.

lectora_habitos(Vía Roger)

Una explicación, que quizás no sea muy al uso y convencional, la encontramos en ‘Las buenas chicas no leen novelas‘ de Francesca Serra:

… una sociedad en la cual la ‘literatura ha sido relegada a los márgenes de la vida social, al igual que ciertos vicios inconfesables’, en la que disminuye el número de lectores y en la que estos son principlamnete mujeres, está condenada ‘a barbarizarse en el plano espiritual’ hasta ‘poner en juego su propia libertad’.

La literatura en manos de las mujeres puede convertirse en algo muy similar a un ‘vicio inconfesable’. ¿Qué ha cambiado desde que retrataban a las jóvenes dieciochescas mientras estas devoraban a hurtadillas la última novela de moda? Nada. Como he dicho, la Lectora es un instrumento. Y los instrumentos, si están bien engrasados funcionan. Saltan como un resorte cuando alguien pulsa la tecla adecuada. Al comienzo del tercer milenio,el instrumento de la Lectora que degrada la Literatura al transformarla en vicio sigue funcionando de maravilla. Y un vicio, si es inconfesable, solo puede ser de naturaleza sexual; así es que, como mínimo, ebemos pensar en la masturbación.

Pero cuidado, el instrumento de la Lectora es crucial en la formación de la cultura moderna. No solo porque se trata de una máquina de hacer dinero, al igual que lo es una prostituta para su macarra, sino también porque es un dispositivo de edificación intelectual, es decir, sirve para construir y elevar la figura del intelectual. Varón, naturalmente. (pag. 103-104)

El batiburrillo de los datos

El artículo de Manuel Rodríguez Rivero este sábado en El País, Equilibrismos variados vuelve a poner el dedo en la llaga sobre la posible inconsistencia acumulativa que van teniendo algunos de los estudios que la Federación de Editores nos proporciona cada año y que por sí mismos acabarán produciendo una situación de quiebra por inconsistencia informacional.

Rivero escribe:

Por lo demás, y ya puestos a entretenerles con datos paradójicos, según la IPA (International Publishers Association), aunque ocupamos el tercer lugar del mundo en nuevos títulos por millón de habitantes (1.692 en 2011), bastante más que Alemania (1.172), Francia (1.242) o Italia (956), la facturación del sector español fue solo de 2.890 millones de euros en 2011, bastante menos que lo que facturaron dichos países (9.737, 4.587 y 3.417 millones de euros respectivamente).

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Estos datos, probablemente, no sean una paradoja, sino una triste realidad, sobre todo si pensamos en Francia, Alemania e Italia. Tres países que por un lado funcionan con un sistema de precio fijo y, por otro, tienen una industria ‘editorial patria’ potente pero que parece que son capaces de tener en la vertiente industrial un sector más ajustado y rentable que el español.

Parece pues que:

– superados algunos umbrales, la teórica variedad acaba generando desperdicio o no lectura, que en el fondo es lo mismo que decir ‘no-libro’ porque el libro como tal no existe, si no es leído.

– en España se generan además costos innecesarios que repercuten negativamente en aquellos libros que se venden y en los lectores que los compran.

Visto desde otro lado, esta podría ser una causa de que aquí existiera más piratería, como una forma de protesta contra los sobrecostos que los editores generan y que nos quieren hacer pagar a los demás.

¿Serán también los editores responsables de un nuevo ingreso en la lista negra de la piratería?

Editores: un mundo dual

El mundo de la edición se está volviendo dual. Por una parte, esté el universo editorial dominado por los llamados ‘comerciales’. En algunas editoriales son la ley. En sus despachos, la densidad de necedad por metro cuadrado bate todos los récords. No sólo no leen ni tienen inquietudes espirituales, sino que además demuestran aversión por la inteligencia, cosa que tiene su explicación, por otra parte. Como saben que se lo deben todo a los autores, intentan vengarse de ellos, o pasar sin ellos. En una fiesta de aniversario de una de las grandes editoriales de la ciudad, se repartieron entre los invitados unos libros encuadernados que sólo contenían páginas en blanco. Algunos de los asistentes ironizaron: ‘¡Éste es su sueño!’

En paralelo a este universo del no-libro o del lavre, según el término de Pierre Enckell, subsiste toda una corriente editorial para la que la preocupación comercial no es primordial, y que intenta conciliarla con el gusto por la belleza, la novedad, la exploración, la revuelta y -¿por qué no decir la palabra sin temor?- la inteligencia. El verdadero editor es un soñador realista. Todavía queda alguno en pequeñas editoriales e incluso en grandes grupos.

Mis colegas y yo hemos llegado a la conclusión de que esta dualidad ha existido siempre. De hecho, el mismísimo Gutenberg murió en la miseria por una historia pecuniaria. La cuestión es que siempre ha habido una contracorriente del gran río de la tontería. (Paul Desalmand; Las aventuras de un libo vagabundo; pag. 152-153)

Por un aumento de los presupuestos de cultura

Las políiticas culturales no maximizan las posibilidades que tienen las estructuras públicas -teatros oficiales, pabellones deportivos municipales, casas de cultura, bibliotecas…- que mantienen sobre todo como prestigio y atracción turística. No entienden el trabajo callado,, constante, a largo plazo. Es lo que ya hemos comentado que decía Joseph Brodsky, que si los políticos, el poder en general, entendieran los beneficios de la cultura dedicarían más dinero a las bibliotecas y a determinados teatros, porque tendrían que dedicar menos recursos a los hospitales, a la sanidad. Joan Maragall lo dice de otro modo en su ‘Elogio de la palabra‘, que completa naturalmente su ‘Elogio de la poesía’ (ver enlace anterior). El aumento de los presupuestos culturales hace bajar los de sanidad. (Emili Teixidor; La lectura y la vida; pag. 107)

Galde. Nace un nuevo proyecto

En estos tiempos duros que corren sigue habiendo espacios para las iniciativas y los sueños.

Hoy me llega información del nacimiento del proyecto Galde

Galde

Me hace ilusión ver entre los nombres que lo promueven a personas, algunas amigas, que conozco por distintos motivos.

Así se presentan:

Galde nace como revista político-cultural, de ideas y opiniones, abierta, libre, sin ataduras políticas ni institucionales, una revista que tratará de responder a la necesidad de plantear toda una serie de interrogantes sobre la realidad actual y a reflejar todas las incertidumbres que tienen, tenemos, gentes diversas y progresistas en este país. Una revista enraizada en la realidad particular de Euskadi y, a partir de ahí, abierta al mundo y a todo tipo de problemas e inquietudes.
Una revista «especializada» en torno a la complejidad y las pluralidades de distinto signo y calado de la sociedad vasconavarra y sus consecuencias, especialmente todas aquellas negativas que tienen que ver con el aumento de las desigualdades, con muchas preguntas y sin demasiadas certezas en torno a diferentes temas. Éstos pueden ir desde las distintas expectativas de la sociedad postETA, hasta la crítica de un modelo de producción y consumo injusto, depredador de recursos e insostenible, la crítica de la política entendida como un ritual en manos de partidos esclerotizados, el reto de la integración de la población inmigrante, la denuncia de la discriminación de minorías etnoculturales, el trabajo pendiente en la lucha por la igualdad de las mujeres o la visibilización de la realidad LGTB, por apuntar algunas cuestiones.
Y todo ello sin abandonar el horizonte de construir una sociedad definitivamente más libre, más justa y en armonía con el planeta. En ese proceso largo, presumiblemente muy largo, queremos participar y aportar nuestro grano de arena.
Galde nace con el compromiso de publicar cuatro números al año; se va a editar en papel y en formato digital; cada número incluirá un dossier con el análisis en profundidad de un tema determinado.

Anaitze Agirre, Peio Aierbe, Xabier Aierdi, Iñaki Altube, Enrique Bethencourt, Santiago Burutxaga, Antonio Duplá, Mariano Ferrer, Lourdes Oñederra, Fernando Golvano, Iñaki Irazabalbeitia, Felipe Juaristi, Elo Mayo, Clara Murgialday, Fernando Pascual, Josu Perales, Rafael Ruzafa, Koldo Unceta, Agustín Unzurrunzaga e Imanol Zubero somos, entre otras personas, quienes en estos momentos impulsamos Galde, una revista que necesita, en primer lugar, tu suscripción y apoyo.

Yo ya me he apuntado al carro. ¿Te animas?

¿Dónde se compran y cómo llegan los libros a nuestras manos?Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los informes de hábitos de lectura aportan un volumen importante de información que a veces es difícil de tratar.

Los editores los presentan, según los años en distintos formatos, word, ppt, pdf, enlace directo a web que, además, en algunas ocasiones impiden la búsqueda interna y en otras, como iremos viendo dificultan la construcción de series sin que, además, se nos explique por qué aparecen, dehan de aparecer o se cambia el criterio de algunos items.

Hay un segundo elemento que en los estudios siempre me ha parecido curioso como es el hecho de no ´leer’=interpretar los datos.

Me centro hoy en dos temas concretos relacionado cómo y por dónde llegan los libros a nuestras manos según los encuestados.

En el primer caso, el del cómo, sólo podemos saberlo hasta 2008. Luego, por arte de ‘birli birloque’ este dato ha desaparecido de las encuestas.

Un aviso: las tablas son de elaboración propia, a pinrel, porque la valiosa información que suponen estos estudios y que podría estar, sus datos, a disposición de todo el mundo para realizar nuevos cruces de los mismos o intentar conseguir otra información no es posible. Son datos cerrados poco amigos del Open Data.

1. Cómo llegan los libros a nuestras manos

comolleganAlgunos detalles hasta donde podemos leer:

– Se refiere al último libro que hemos palpado. El hecho de que se incluyera en 2006 la referencia a estar presente en el hogar no indica que no se haya comprado. Los libros, por lo tanto parecen moverse en el ámbito de la compra. O lo compro directamente, o lo compré está en el hogar y ahora lo recupero o alguien lo compró para regalármelo. El préstamo bibliotecario se mantiene en porcentajes inferiores al 7% y aunque sumáramos al mismo los prestados, porcentaje que curiosamente iba bajando en este mundo que vendemos como de redes y complicidades, el mismo no habrúa superado en el peor año el 27%. El acceso, por lo tanto, parece que se sigue jugando en la transacción económica.

2. Dónde se produce esa transacción

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El lugar preferente sigue siendo las librerías por individual o en cadena. El Quiosco y el Club parecen caer de manera contínua mientras que internet sube. Las grandes superficies apuesto a decir que seguirán bajando. Por cierto ya que los editores están tan preocupados por los que leen gratuitamente no estaría de más que analizarían si correlacionan o no con canal de compra. Dicho de otro modo: ¿leen más gratis los que compran en grandes superficies que los que compran en librerías? En cualquier caso las ventas si son físicos o el ‘alquiler’, los editores no venden libros digitales, nos los alquilan para su uso en la mayoría de los casos impidiendo que luego los podamos prestar, va ganando posiciones.

Función pública

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Unas constataciones personales desde tres ángulos distintos.

1. La historia de compartir trabajo ya la reflejé en dos entradas anteriores:

Algo de lo que he aprendido ya al final del ciclo

Atención pública. Hablando de funcionarios casi al inicio del mismo

2. La historia de ser atendido.

Me toca a hora moverme un día a la semana entre distintos servicios para solicitar certificados. Entre ayer y hoy he pateado Lanbide, el Servicio de Empleo Público Estatal, la Tesorería de la Seguridad Social, la Delegación de Hacienda Estatal y el Instituto Nacional de la Seguridad Social más un par de llamas de consulta a Función Pública del Gobierno Vasco y al Servicio de Empleo Público. Haré dos constataciones que van en contra de dos prejuicios:

– El hacer cinco gestiones de papeleo distintas no me ha llevado más de dos horas incluyendo en ellas los desplazamientos de un sitio a otro. En mi caso no me parece un tiempo excesivo en función del resultado.

– La atención ha sido exquisita en todos los casos y como usuario he visto un trabajo y un convencimiento y compromiso expresado en algún caso con claridad por el valor de servicio al ciudadno que tiene la Función Pública.

3. La reflexión política.

Interesantes tanto la reflexión de Iñaki como la discrepancia de Alberto. Interesante que la misma se genere en un espacio compartido. No todas las administraciones públicas tienen en este terreno el mismo campo de juego y, en cualquier caso, por este paisito hay un exceso de ‘peso-partido’ que lastra muchos nombramientos antes y ahora. Con mayor consenso en grandes líneas y proyectos de país creo que la propuesta de Iñaki tiene su sentido como base inicial, pero ¡ay cuánto costará! Aprovecho en cualquier caso para agradecerles tanto a él como a Alberto su tono, su predisposición a solucionar y su profesionalidad. Ambos, probablemente han roto, en el mejor sentido, muchos moldes.

 

¿Por qué no leer gratis si se puede? Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los editores en su estudio de parte sólo nos hablan de lectura gratis cuando se mueven en los entornos digitales. La gratuidad, también existe en el papel. Basta ir a las bibliotecas.

En su nota de prensa es aparentemente aséptica:

Entre los lectores de libros electrónicos las formas de acceso son diversas. El 64,4% de los lectores entrevistados se descarga libros de Internet gratuitamente. Un 37,9% afirma que consigue ebooks a través de familiares o amigos. Sólo un 32% se descarga libros de Internet pagando.

Aunque ese ‘Sólo’ final señale con claridad que les parece poco y quisieran más. ¿Qué importancia tendrá si lo que importa es leer y no comprar?

Cuando ya en la rueda de prensa o fuera de notas oficiales se les calienta la boca esos datos empiezan a no gustarles y caen en el tremendo error de situar todo lo gratis cerca de la ‘piratería’.

El propio sector propicia y anima a la lectura gratuita y es de entender que si así lo hace será porque le parece una estrategia adecuada de negocio.

El primero que lo hace es el más grande: Planeta. Basta acercarse a su Casa del Libro para que nos inviten a LEER GRATIS.

casadellibroebooksgratisLos que se descargan libros de aquí entendemos que son de los que no pagan, pero son lectores legales. ¿Consideran los editores que esto es un ‘mal hábito’ y las suman también en ese batiburrilo de descargas ilegales?

Hay, por supuesto más iniciativas. Desde Amazon hasta 24symbols donde, por cierto, sí hay un intento de nuevo modelo de negocio y en el que participan de una manera u otra más de 65 editoriales ofreciendo parte de su fondo y muy lejos del modelo de Libranda.

Hay mucha más gratuidad legal que, supongo, también será utilizada por los lectores de lo gratis.

En cualquier caso, mientras siga el despiste editorial centrado en el ‘money’ los lectores seguirán migrando hacia los nuevos espacios. Y ¡cuidado! el tratamiento fiscal y la postura avestruz mantenida por el sector tiene también mucho que ver con todo esto.

En cualquier caso, el interrogante del título no dejaba de ser una pequeña provocación. Ojalá algún día uno de mis sociólogos de cabecera se anime a hacer una reflexión sobre la banalización en torno al libro y la lectura. Seguro que es más provechosa.

La aventura de emprender. Ángel María Herrera

la-aventura-de-emprender-herreraBubok y Ángel María han estado presentes en mi vida bloguera.

La última vez que nos vimos cara a cara fue hace algo más de dos años cuando le invitamos a compartir su experiencia emprendedora con empresas culturales de Euskadi.

Hace poco recibí un correo electrónico suyo y hoy me acaba de llegar su libro que se muestra en este caso como medio para seguir la conversación.

Lo leeré a lo largo de este fin de semana.

Adelantar que mientras lo he ojeado rápido ya hay algo que me ha gustado como es ese colofón en cada capítulo de ‘Lecciones aprendidas’ una forma de reflejar, también en el papel, que la vida no pasa en vano y que cada paso algún poso nos deja.

Seguirá la conversación.

¿Quiebra sectorial en el sector del libro por la lectura?

Los editores presentaron la semana pasada el Barómetro de hábitos de lectura correspondiente al año 2012.

Los estudios de la Federación de Editores, tanto este como los de Comercio del Libro, son una fuente que a veces no se sabe con seguridad si es de información o desinformación y suele resultar complejo a veces el realizar series de ‘largo aliento’ con los datos que ofrecen. Es tal la cocina en ocasiones que parecen querer cambiarnos el cocido por la fritanga. ¡Es lo que hay!

Ahora bien, uno no sabe si cuando presentan los datos están más preocupados del hábito de la lectura o del negocio editorial si atendemos, por ejemplo, a la información facilitada por El País.

Más disciplina (“la falta de regulación clara y a la falta de disciplina de la ciudadanía y de los lectores”) pide el director ejecutivo de los editores, cuando ya hace tiempo en uno de los clásicos relacionados con la lectura se nos dice que el verbo leer no soporta el imperativo.

Más España, claman también:

Todo esto afectaría a la llamada marca España, según Cortés y Ávila, porque, aseguran, la industria editorial es la más potente del sector cultural español tanto por lo que representa para el PIB como por el prestigio en el país.

Como que no tuviésemos el patio interno suficientemente revuelto para posicionamientos que pueden ir más allá de la lectura de los ciudadanos.

Ahora bien, parece que la lectura, sus nuevos modos, suponen una quiebra para el sector:

Un dato preocupante, advierte el presidente de la FGEE: “Se ha quebrado la dinámica en una parte de la cadena del consumo cultural y se pone en riesgo la creación”. Lo grave es que “queda clara la ineficiencia del modelo oficial contra la piratería. El asunto está mal gestionado porque se demuestra que aumenta la lectura digital, que es positiva porque va acorde a los tiempos, pero no se desarrollan ni fomentan prácticas adecuadas”.

¿Cuáles serán las prácticas que los editores consideran adecuadas para que esta quiebra no se produzca?

En los próximos días con calma y sosiego iremos comentando algunos de los datos que aparecen en el estudio.

Quizás una de las primeras preguntas a hacerse, más allá del más o el menos es por qué es tan de baja calidad la lectura en España. ¿Lo sabrán los editores?

Un poco más de pasión en todo este tema vendría bien.

Vaya en cualquier caso una primera pincelada más relacionada con el negocio, aunque también con la lectura.

Parece que quienes más hacen como canal de comercialización-lectura son las librerías y las cadenas.

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Dos reflexiones rápidas, pero importantes sobre este asunto:

1. Los 411 millones que venden los editores parecen, pensando en el lector, que aportan poco a la lectura pero sí mucho al negocio.

2. Si se habla de lectura y no de negocio por qué no replantear los márgenes comerciales y condiciones que se ofrecen a quienes parecen ser agentes más activos y que propician la lectura de los ciudadanos. Por qué no proponer los márgenes comerciales en función de la incidencia que parecen tener los canales en relación a la lectura yno en función de vaya usted a saber qué criterios.

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Ya se sabe cunado se juega a setas y a rolex al final es todo un lío.

La Nogalea

Fin de semana por Cantabria, hospedado allí donde me siento como en casa, con la posibilidad de dedicar muchas horas a la tarde a la lectura sosegada después de mañanas pasadas entre agua y agua bien por Santander o por zonas de interior.

Así el sábado, volviendo de Bárcena Mayor, y buscando algún sitio para comer aterricé en Requejo y allí, cerquita de la carretera apareció La Nogalea como una pequeña sorpresa inesperada.

la nogaleaUnas ricas croquetas de jamón y queso, un arroz cremoso con alcachofas y mollejas de cordero y una estupenda tarta de queso fueron el regalo sorpresivo que disfruté. Lo acompañé además con una cerveza Dougall’s Tres Mares que por lo que veo es fruto de un inglés que ha aterrizado por Cantabria.

En sus paredes, además, preciosas fotos de Daniel Castañeda

Hoy a la mañana, en Camino de Hoz y charlando largo rato con María he aprendido bastante sobre la vida, las apuestas, los compromisos y los riesgos y retos que suponen sacar los proyectos adelante.

Volveré como tantas otras veces.

Letra Internacional 114-115

letrainternacional114SUMARIO

  • Nueva etapa
  • Editorial
  • Una nueva antropología de la naturaleza Jean-Marc Besse
  • Función crítica y cívica de los intelectuales en la transición a la democracia Elías Díaz
  • Los intelectuales y la Transición española Antonio García Santesmases
  • Estado y nación en España. Entrevista a Andrés de Blas. José Andrés Rojo
  • Entrevista a Luis Goytisolo. Rosa Pereda
  • En Europa se suelen olvidar todas las cosas Drago Jankar
  • Una novela autosuficiente José Manuel Caballero Bonald
  • La responsabilidad del lector Salvador Clotas
  • Tres estaciones realistas (del siglo XVII al XX) Toni Montesinos
  • La fascinación del arte paleolítico Juan Ignacio Macua
  • LIBROS

Redes de complicidad

El oxígeno madrileño me ha venido bien. Esto me decía ayer una amiga y es verdad.

Tengo por otro lado más tiempo para mí, para estar con la gente y para echar una mano al ‘estilo artesano‘.

Redescubro las conversaciones tranquilas y lo insustituible del ‘cara a cara’ que valen lo mismo para llenar tu morral de una buena recomendación lectora que para arreglar un descosido cercano.

Todo ello se mueve en la lógica comunicacional del cara a cara, del boca a boca o del boca oreja, pero para mí, quizás sea un antiguo, la presencialidad o la voz al otro lado del teléfono son los medios ideales muy alejado de las ‘redes seudosociales’ y poco comunitarias que a lo más son un apoyo ‘light’.

La complicidad requiere tiempo, es selectiva, se mueve mejor en la profundidad que en la superficie y es, por lo tanto, finita para cada uno de nosotros, pero inmensa en los guiños que los demás nos ofrecen como celestinas o nodos de comunicación hacia otros y hacia nosotros.

Pienso ahora en el sector del libro, a cuenta de una conversación mantenida ayer por teléfono. Hablaba con mi interlocutor y amigo sobre la situación de las librerías y de los cambios que en su estructura asociativa  van a tener que abordar en los próximos meses y en la realidad librera que en mi última visita a Madrid me dejó (pre)ocupado. Quedamos en la posibilidad de ‘echar una mano conversacional’ a una librería.

Pienso en la conversación mantenida hoy a primera hora de la mañana de la que vuelvo sosegado y reconfortado y que tendrá su continuación por otra vía hoy a la tarde.

La palabra y la mirada, elementos básicos para poder leer las situaciones, se vuelven a convertir en mediadores básicos.

La una sin la otra valen poco. Basta ver hacia dónde miraba Cospedal, no a los ojos, en su última entrevista o a Mariano usando la mediación audiovisual para no abordar el cara a cara.

En el sector del libro pasa también algo de esto. Los agentes no se sientan de verdad cara a cara, con sus vergüenzas al aire, sino que se mueven sibilinamente utilizando a menudo los entramados institucionales para escapar de la propia realidad.

Son momentos de cambio, siempre lo son. Pero todo seguirá igual si no se acierta con el ‘cómplice adecuado’ para reiniciar el camino.

Las urgencias para llevar adelante el proceso no son buenas compañeras. Los atajos no se sabe a dónde llevarán a veces y las falsas creencias nos esconderán la realidad.

Quién o quiénes serán los primeros que reconocerán que la estructura asociativa es insostenible y caduca. Quién pondrá sobre la mesa que cuando hablamos de ‘libro’ en el fondo no sabemos de lo que estamos hablando, quién reconocerá que su situación si se mantiene el modelo no aguanta ya este año.

Igual que es necesaria cierta catarsis social, la catarsis y el cambio en el sector de la palabra, una de las mediaciones cómplices es básica, sino las palabras se las llevará el viento y con ellas y con él desaparecerán muchos de sus mediadores.

El tiempo dirá quiénes están en el mismo barco.

Con la música a otra parte

En este pequeño territorio, país, nación, región (escójase lo que se considere oportuno) que es Euskadi tenemos desde el año 1982 dos orquestas: la de Euskadi y la de Bilbao, que tuvo sus inicios en 1920.

No me pregunten por qué existe una orquesta nacional y no una compañía de danza, de teatro, una editora nacional o demás variantes que por aquí podría alargarse con una banda nacional de txistularis, de acordeón, de albokalaris y demás variantes instrumentísticas porque no sabría responder.

El caso es que ya desde mediados de diciembre pasado y por motivos más económicos que culturales se ha abierto el melón de la conveniencia de mantener dos orquestas. De hecho, son pocos los responsables de cultura actuales de las distintas instituciones que hasta la fecha se han pronunciado de manera clara sobre por dónde debe ir el debate y las posibles soluciones. El señor Bilbao es el que parece que planteó la sugerencia al Lehendakari.

No soy un experto en música clásica y menos en orquestas. He leído con interés algunas opiniones de personas que me merecen cierta confianza en su juicio en relación a este tema como son, por ejemplo, César Coca o Joseba Lopezortega.

César dice, entre otras cosas:

¿sería buena la fusión de dos orquestas? Si se crea una mejor y más barata, sí. Y es verdad que estamos ante una ocasión quizá irrepetible para que eso suceda. Una orquesta mejor tendría más proyección, podría contar con mejores invitados, tanto solistas como directores, hacer más giras, grabaciones, etc. Es decir, podría dar un salto de calidad importante y colocarse a la cabeza de España. Y al tiempo, mantener una programación rica, variada y con un número suficiente de conciertos para atender la demanda. Que no es escasa, por cierto.

y Joseba señala:

Las orquestas no pueden entenderse como cuando se creaban y mantenían para disfrute de un arzobispo en su palacio, ni como cuando fueron encerradas en el espacio teatral para solaz de una burguesía ilustrada, sino que hoy son instrumentos productores de un tipo específico de música, la clásica, que debe competir con otras artes y otras músicas para captar recursos públicos y privados con los que seguir creciendo. Este cambio de marco en la actividad de las orquestas, en Euskadi o en cualquier parte del mundo, es la clave para evaluar la oportunidad de sumar fuerzas y recursos.

Ahora bien, cuando pasamos al ámbito de los políticos el debate cambia y parece centrarse casi con exclusividad con la territorialidad, dentro de la territorialidad, incluso algunos, los socialistas en este caso lo convierten en un ‘tesoro cultural‘.

“Que la Orquesta Sinfónica de Euskadi esté en Donostia-Gipuzkoa es un tesoro cultural que no estamos dispuestos a perder sin antes plantear.

Labayen compara la fusión con otra posible en el ámbito futbolístico, fusión del AtHletic y la Real, pero se supone que en este caso no sería lo mismo. Sería más bien como fusionar la selección de Euskadi con el Athletic. En cualquier caso sí que la comparación tiene su muga por otro lado si pensásemos en la lógica de los fichajes. ¿Cuál debería seguir la hipótetica nueva orquesta? ¿la filosofía del Athletic o la de la Real? Es decir ¿músicos de cantera o fichajes de talonario?

Me da la sensación de que tal y como se ha realizado es una sugerencia mal planteada. El tema, en cualquier caso no es nuevo. En años anteriores y hablando con personas del partido que actualmente gobierna en Euskadi con, hasta la fecha, el menor apoyo parlamentario de toda la historia, algo que no hay que olvidar, se veía con claridad que era un ‘melón’ que había que abrir, pero ¡ay! nadie se-nos atrevíamos a poner el cascabel al gato.

Deia, a través de Maite Redondo, ha sido el último medio que ha escrito algo sobre el tema con un retraso superior a una semana, y, probablemente, porque no sabían ni cómo ni dónde situarse.en este juego de ‘guardar la ropa’ que ha escrito algo sobre el tema.

Mientras tanto, los músicos formados en Euskadi es posible o seguro que se vayan con la música a otra parte. Algo que cada vez puede resultar más habitual por el hartazgo ante la miopía cultural de algunos.