El batiburrillo de los datos

El artículo de Manuel Rodríguez Rivero este sábado en El País, Equilibrismos variados vuelve a poner el dedo en la llaga sobre la posible inconsistencia acumulativa que van teniendo algunos de los estudios que la Federación de Editores nos proporciona cada año y que por sí mismos acabarán produciendo una situación de quiebra por inconsistencia informacional.

Rivero escribe:

Por lo demás, y ya puestos a entretenerles con datos paradójicos, según la IPA (International Publishers Association), aunque ocupamos el tercer lugar del mundo en nuevos títulos por millón de habitantes (1.692 en 2011), bastante más que Alemania (1.172), Francia (1.242) o Italia (956), la facturación del sector español fue solo de 2.890 millones de euros en 2011, bastante menos que lo que facturaron dichos países (9.737, 4.587 y 3.417 millones de euros respectivamente).

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Estos datos, probablemente, no sean una paradoja, sino una triste realidad, sobre todo si pensamos en Francia, Alemania e Italia. Tres países que por un lado funcionan con un sistema de precio fijo y, por otro, tienen una industria ‘editorial patria’ potente pero que parece que son capaces de tener en la vertiente industrial un sector más ajustado y rentable que el español.

Parece pues que:

– superados algunos umbrales, la teórica variedad acaba generando desperdicio o no lectura, que en el fondo es lo mismo que decir ‘no-libro’ porque el libro como tal no existe, si no es leído.

– en España se generan además costos innecesarios que repercuten negativamente en aquellos libros que se venden y en los lectores que los compran.

Visto desde otro lado, esta podría ser una causa de que aquí existiera más piratería, como una forma de protesta contra los sobrecostos que los editores generan y que nos quieren hacer pagar a los demás.

¿Serán también los editores responsables de un nuevo ingreso en la lista negra de la piratería?

Editores: un mundo dual

El mundo de la edición se está volviendo dual. Por una parte, esté el universo editorial dominado por los llamados ‘comerciales’. En algunas editoriales son la ley. En sus despachos, la densidad de necedad por metro cuadrado bate todos los récords. No sólo no leen ni tienen inquietudes espirituales, sino que además demuestran aversión por la inteligencia, cosa que tiene su explicación, por otra parte. Como saben que se lo deben todo a los autores, intentan vengarse de ellos, o pasar sin ellos. En una fiesta de aniversario de una de las grandes editoriales de la ciudad, se repartieron entre los invitados unos libros encuadernados que sólo contenían páginas en blanco. Algunos de los asistentes ironizaron: ‘¡Éste es su sueño!’

En paralelo a este universo del no-libro o del lavre, según el término de Pierre Enckell, subsiste toda una corriente editorial para la que la preocupación comercial no es primordial, y que intenta conciliarla con el gusto por la belleza, la novedad, la exploración, la revuelta y -¿por qué no decir la palabra sin temor?- la inteligencia. El verdadero editor es un soñador realista. Todavía queda alguno en pequeñas editoriales e incluso en grandes grupos.

Mis colegas y yo hemos llegado a la conclusión de que esta dualidad ha existido siempre. De hecho, el mismísimo Gutenberg murió en la miseria por una historia pecuniaria. La cuestión es que siempre ha habido una contracorriente del gran río de la tontería. (Paul Desalmand; Las aventuras de un libo vagabundo; pag. 152-153)

Por un aumento de los presupuestos de cultura

Las políiticas culturales no maximizan las posibilidades que tienen las estructuras públicas -teatros oficiales, pabellones deportivos municipales, casas de cultura, bibliotecas…- que mantienen sobre todo como prestigio y atracción turística. No entienden el trabajo callado,, constante, a largo plazo. Es lo que ya hemos comentado que decía Joseph Brodsky, que si los políticos, el poder en general, entendieran los beneficios de la cultura dedicarían más dinero a las bibliotecas y a determinados teatros, porque tendrían que dedicar menos recursos a los hospitales, a la sanidad. Joan Maragall lo dice de otro modo en su ‘Elogio de la palabra‘, que completa naturalmente su ‘Elogio de la poesía’ (ver enlace anterior). El aumento de los presupuestos culturales hace bajar los de sanidad. (Emili Teixidor; La lectura y la vida; pag. 107)

Galde. Nace un nuevo proyecto

En estos tiempos duros que corren sigue habiendo espacios para las iniciativas y los sueños.

Hoy me llega información del nacimiento del proyecto Galde

Galde

Me hace ilusión ver entre los nombres que lo promueven a personas, algunas amigas, que conozco por distintos motivos.

Así se presentan:

Galde nace como revista político-cultural, de ideas y opiniones, abierta, libre, sin ataduras políticas ni institucionales, una revista que tratará de responder a la necesidad de plantear toda una serie de interrogantes sobre la realidad actual y a reflejar todas las incertidumbres que tienen, tenemos, gentes diversas y progresistas en este país. Una revista enraizada en la realidad particular de Euskadi y, a partir de ahí, abierta al mundo y a todo tipo de problemas e inquietudes.
Una revista «especializada» en torno a la complejidad y las pluralidades de distinto signo y calado de la sociedad vasconavarra y sus consecuencias, especialmente todas aquellas negativas que tienen que ver con el aumento de las desigualdades, con muchas preguntas y sin demasiadas certezas en torno a diferentes temas. Éstos pueden ir desde las distintas expectativas de la sociedad postETA, hasta la crítica de un modelo de producción y consumo injusto, depredador de recursos e insostenible, la crítica de la política entendida como un ritual en manos de partidos esclerotizados, el reto de la integración de la población inmigrante, la denuncia de la discriminación de minorías etnoculturales, el trabajo pendiente en la lucha por la igualdad de las mujeres o la visibilización de la realidad LGTB, por apuntar algunas cuestiones.
Y todo ello sin abandonar el horizonte de construir una sociedad definitivamente más libre, más justa y en armonía con el planeta. En ese proceso largo, presumiblemente muy largo, queremos participar y aportar nuestro grano de arena.
Galde nace con el compromiso de publicar cuatro números al año; se va a editar en papel y en formato digital; cada número incluirá un dossier con el análisis en profundidad de un tema determinado.

Anaitze Agirre, Peio Aierbe, Xabier Aierdi, Iñaki Altube, Enrique Bethencourt, Santiago Burutxaga, Antonio Duplá, Mariano Ferrer, Lourdes Oñederra, Fernando Golvano, Iñaki Irazabalbeitia, Felipe Juaristi, Elo Mayo, Clara Murgialday, Fernando Pascual, Josu Perales, Rafael Ruzafa, Koldo Unceta, Agustín Unzurrunzaga e Imanol Zubero somos, entre otras personas, quienes en estos momentos impulsamos Galde, una revista que necesita, en primer lugar, tu suscripción y apoyo.

Yo ya me he apuntado al carro. ¿Te animas?

¿Dónde se compran y cómo llegan los libros a nuestras manos?Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los informes de hábitos de lectura aportan un volumen importante de información que a veces es difícil de tratar.

Los editores los presentan, según los años en distintos formatos, word, ppt, pdf, enlace directo a web que, además, en algunas ocasiones impiden la búsqueda interna y en otras, como iremos viendo dificultan la construcción de series sin que, además, se nos explique por qué aparecen, dehan de aparecer o se cambia el criterio de algunos items.

Hay un segundo elemento que en los estudios siempre me ha parecido curioso como es el hecho de no ´leer’=interpretar los datos.

Me centro hoy en dos temas concretos relacionado cómo y por dónde llegan los libros a nuestras manos según los encuestados.

En el primer caso, el del cómo, sólo podemos saberlo hasta 2008. Luego, por arte de ‘birli birloque’ este dato ha desaparecido de las encuestas.

Un aviso: las tablas son de elaboración propia, a pinrel, porque la valiosa información que suponen estos estudios y que podría estar, sus datos, a disposición de todo el mundo para realizar nuevos cruces de los mismos o intentar conseguir otra información no es posible. Son datos cerrados poco amigos del Open Data.

1. Cómo llegan los libros a nuestras manos

comolleganAlgunos detalles hasta donde podemos leer:

– Se refiere al último libro que hemos palpado. El hecho de que se incluyera en 2006 la referencia a estar presente en el hogar no indica que no se haya comprado. Los libros, por lo tanto parecen moverse en el ámbito de la compra. O lo compro directamente, o lo compré está en el hogar y ahora lo recupero o alguien lo compró para regalármelo. El préstamo bibliotecario se mantiene en porcentajes inferiores al 7% y aunque sumáramos al mismo los prestados, porcentaje que curiosamente iba bajando en este mundo que vendemos como de redes y complicidades, el mismo no habrúa superado en el peor año el 27%. El acceso, por lo tanto, parece que se sigue jugando en la transacción económica.

2. Dónde se produce esa transacción

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El lugar preferente sigue siendo las librerías por individual o en cadena. El Quiosco y el Club parecen caer de manera contínua mientras que internet sube. Las grandes superficies apuesto a decir que seguirán bajando. Por cierto ya que los editores están tan preocupados por los que leen gratuitamente no estaría de más que analizarían si correlacionan o no con canal de compra. Dicho de otro modo: ¿leen más gratis los que compran en grandes superficies que los que compran en librerías? En cualquier caso las ventas si son físicos o el ‘alquiler’, los editores no venden libros digitales, nos los alquilan para su uso en la mayoría de los casos impidiendo que luego los podamos prestar, va ganando posiciones.

Función pública

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Unas constataciones personales desde tres ángulos distintos.

1. La historia de compartir trabajo ya la reflejé en dos entradas anteriores:

Algo de lo que he aprendido ya al final del ciclo

Atención pública. Hablando de funcionarios casi al inicio del mismo

2. La historia de ser atendido.

Me toca a hora moverme un día a la semana entre distintos servicios para solicitar certificados. Entre ayer y hoy he pateado Lanbide, el Servicio de Empleo Público Estatal, la Tesorería de la Seguridad Social, la Delegación de Hacienda Estatal y el Instituto Nacional de la Seguridad Social más un par de llamas de consulta a Función Pública del Gobierno Vasco y al Servicio de Empleo Público. Haré dos constataciones que van en contra de dos prejuicios:

– El hacer cinco gestiones de papeleo distintas no me ha llevado más de dos horas incluyendo en ellas los desplazamientos de un sitio a otro. En mi caso no me parece un tiempo excesivo en función del resultado.

– La atención ha sido exquisita en todos los casos y como usuario he visto un trabajo y un convencimiento y compromiso expresado en algún caso con claridad por el valor de servicio al ciudadno que tiene la Función Pública.

3. La reflexión política.

Interesantes tanto la reflexión de Iñaki como la discrepancia de Alberto. Interesante que la misma se genere en un espacio compartido. No todas las administraciones públicas tienen en este terreno el mismo campo de juego y, en cualquier caso, por este paisito hay un exceso de ‘peso-partido’ que lastra muchos nombramientos antes y ahora. Con mayor consenso en grandes líneas y proyectos de país creo que la propuesta de Iñaki tiene su sentido como base inicial, pero ¡ay cuánto costará! Aprovecho en cualquier caso para agradecerles tanto a él como a Alberto su tono, su predisposición a solucionar y su profesionalidad. Ambos, probablemente han roto, en el mejor sentido, muchos moldes.

 

¿Por qué no leer gratis si se puede? Sobre los Hábitos de lectura 2012

Los editores en su estudio de parte sólo nos hablan de lectura gratis cuando se mueven en los entornos digitales. La gratuidad, también existe en el papel. Basta ir a las bibliotecas.

En su nota de prensa es aparentemente aséptica:

Entre los lectores de libros electrónicos las formas de acceso son diversas. El 64,4% de los lectores entrevistados se descarga libros de Internet gratuitamente. Un 37,9% afirma que consigue ebooks a través de familiares o amigos. Sólo un 32% se descarga libros de Internet pagando.

Aunque ese ‘Sólo’ final señale con claridad que les parece poco y quisieran más. ¿Qué importancia tendrá si lo que importa es leer y no comprar?

Cuando ya en la rueda de prensa o fuera de notas oficiales se les calienta la boca esos datos empiezan a no gustarles y caen en el tremendo error de situar todo lo gratis cerca de la ‘piratería’.

El propio sector propicia y anima a la lectura gratuita y es de entender que si así lo hace será porque le parece una estrategia adecuada de negocio.

El primero que lo hace es el más grande: Planeta. Basta acercarse a su Casa del Libro para que nos inviten a LEER GRATIS.

casadellibroebooksgratisLos que se descargan libros de aquí entendemos que son de los que no pagan, pero son lectores legales. ¿Consideran los editores que esto es un ‘mal hábito’ y las suman también en ese batiburrilo de descargas ilegales?

Hay, por supuesto más iniciativas. Desde Amazon hasta 24symbols donde, por cierto, sí hay un intento de nuevo modelo de negocio y en el que participan de una manera u otra más de 65 editoriales ofreciendo parte de su fondo y muy lejos del modelo de Libranda.

Hay mucha más gratuidad legal que, supongo, también será utilizada por los lectores de lo gratis.

En cualquier caso, mientras siga el despiste editorial centrado en el ‘money’ los lectores seguirán migrando hacia los nuevos espacios. Y ¡cuidado! el tratamiento fiscal y la postura avestruz mantenida por el sector tiene también mucho que ver con todo esto.

En cualquier caso, el interrogante del título no dejaba de ser una pequeña provocación. Ojalá algún día uno de mis sociólogos de cabecera se anime a hacer una reflexión sobre la banalización en torno al libro y la lectura. Seguro que es más provechosa.