Camino de Santiago, duodécima etapa. Población de Campos-Calzadilla de la Cueza. 25 de abril

32,9 kilómetros.

Día soleado. Calor al mediodía en las largas rectas sin agua después de Carrión de los Condes.

Espectacular amanecer. El rojo de la luna acostándose a la izquierda del camino y el sol que enrojece el cielo despertándose a la derecha.

Mucho tramo paralelo a la carretera. Se hace tedioso.

Foto0074Café y pintxo en Villalcázar de Sirga.

Foto0075La llegada a Carrión me trae recuerdos de personas y momentos vividos. De José Luis que ya se fue hace unos cuantos años y con quien compartí por aquí algunas jornadas maravillosas. De Imanol, de quien acabo de recibir un mensaje, mientras al fondo, muy al fondo contemplo su querida montaña palentina.

Paro en Carrión a comprar tabaco y conseguir sellos para una postal que prometí enviar. ¡Qué cosa tan natural ver a la estanquera fumando sin ningún recato! Una forma clara de decir que el negocio lo lleva dentro. Puede que no sea políiticamente correcto, pero como elemento de marketing no está mal.

Llevo días desconectado del falso mundo digital, totalmente prescindible para el día a día vital.

Pienso en el valor de la austeridad, en el saber aceptar lo que te ofrecen.

Las rectas de Castilla hacen que el tiempo tenga otro ritmo, menos estímulos aparentes y más cansino para el andar.

A la salida de Carrión una joven, Esther, me saluda alegre al pasar. Me la reencuentro casi llegando a Calzadilla mientras reposo un rato y tomo parte de mi ración de plátano diario en una sombra al lado del camino.

Hacemos el tramo final juntos, charlando distendidamente. Lo prolongamos en una agradable comida de conversaci´´on, risas y alguna lágrima emocionada.

La diferencia de edad, más de 30 años, no es barrera para hablar de la familia, el amor, las relaciones, lo que nos importa y deseamos.

En el Camino, todos los encuentros son palpables. Tú decides con quién, cuándo y cómo. Pasan por la mirada, la voz, el tacto… Me lo decía hoy también L. de otra manera: para saber cómo estás, mejor que los sms es escucharte.

En el albergue charlo con el hospitalero voluntario mientras pico-ceno con J. ¡Qué vida la suya! No por hospitalero, sino por lo que hay detrás.

Aparece, en su realidad, el Camino como espacio de acogida para personas que, en otro medio y circunstancias quizás no tendrían donde poder tener una mínima dignidad vital. J. me cuenta otro caso que vivió ayer en el albergue en el que pasó la noche.

Gastos

  • Desayuno: 2,70
  • Postal: 0,40
  • Tabaco: 8,70
  • Sellos: 1,50
  • Albergue: 7
  • Comida (Ensalada campera, costillas): 10
  • Cafés: 2,20
  • Cena (Raciónes de queso y jamón compartidas y bocadillo de tortilla): 12,50
  • Total: 45

El crrimen del soldado

Aquel muchacho no renunciaba a decir ni a recibir: confiaba el intercambio al tacto. Su toque discreto me rozaba y allí donde se depositaba abría mis poros y se producía un intercambio de corriente entre él y yo… (pag. 51)

La mirada te acaricia o te corroe. (pag. 68)

La voz humana deja en el oído huellas más resuletas que las digitales. Las circunstancias especiales, además, aumentan la capacidad de reconocerla. (pag. 76)

La profundidad se esconde en la superficie (pag. 96)

Para siempre

Pero lo más urgente es estar contigo, conocerte, cruzar mi vida con la tuya. ¿Qué más puede haber en lo que he vivido? (pag. 114)

¿Cómo se puede ser hombre sin olvidar?, se es hombre sobre todo por lo que se olvida. (pag. 119)

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