Camino de Santiago, octava etapa. Belorado-Atapuerca. 21 de abril

30,5 kilómetros.

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Mucho frío a la mañana. Bajo cero y totalmente despejado.

Ni los pájaros cantan hoy. Acurrucaditos entre sus plumas, se les ha quedado el piar helado.

El desayuno, cuando no puede ser en el momento de la partida, se produce casi siempre en los primeros diez kilómetros en algún pequeño pueblo. En esta ocasión en Espinosa del camino. Suele ser, además, motivo de reencuentro de los caminantes. En ocasiones, también, suele ser el último saludo-despedida.

Al salir del pueblo, un caminante almuerza solitario. Es Esteban, con quien me reencuentro en los montes de Oca junto al monumento y pega la hebra conmigo hasta San Juan de Ortega.

Esteban, un hombre que por la ‘gracia’ de su socio se va a quedar justo con su pensión y el cariño de su familia. Mejor no contar lo que piensa de la clase política, aunque ya os lo podéis suponer.

En San Juan nos despedimos.

Tras pasar por Agés, bonito pueblo, desde donde llamo para asegurarme de que hay plazas en el albergue El Peregrino,

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que regenta Rocío desde hace siete años, me dirijo a Atapuerca.

Tras el acomodo, la ducha, la colada y algo de picar, café tranquilo en La Cantina.

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Charlo en perfecto castellano con un americano jubilado de Florida, de ritmo zen y con todo el tiempo del mundo.

En el albergue algún ‘españolito’ que parece molesto con tanto extranjero que parece que le estuvieran ‘robando’ el Camino. Se encierra en su ‘ipad’, huyendo de la realidad y el entorno palpable.

Hoy en Bilbao, mientras uno camina, la cuadrilla canastera tiene partida así que les monto un concurso vía sms para ver quién adivina por dónde ando. Maite es la ganadora. Le debo una comida

Ceno en el Comosapiens, ubicado en un antiguo pajar del siglo XIX. Siete años funcionando, los mismos que el albergue. La mejor cena, en modo menú del peregrino, de las que he disfrutado hasta la fecha.

Y, como siempre, pronto a la cama que mañana hay que madrugar.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Café: 1,10
  • Albergue: 8
  • Cena (Pasta, carne guisada): 12
  • Café: 1,10
  • Total: 25,20

La vida simple

Un mundo obsesionado por la imagen se priva de saborear las misteriosas emanaciones de la vida. Ningún objetivo fotográfico captará nunca las reminiscencias que despliega un paisaje en nuestras almas. Y los iones negativos o las sugerencias impalpables, que nos envía un rostro, ¿qué aparato podría captarlos? (pag. 88)

Camino de Santiago, séptima etapa. Cirueña-Belorado. 20 de abril

28,6 kilómetros.

Foto0059Sol y nubel acompañan el inicio del día, para terminar en una estupenda tarde soleada. Fresco-frío al inicio. Estupendo para andar.

El cuerpo parece responder como un reloj. Sólo los pies por el trote que van recibiendo lanzan de vez en cuando algún gemidillo puntual que se va acallando por sí mismo como si fueran conscientes de que ‘es lo que hay’.

Al llegar a Grañón, tras haber pasado por un Santo Domingo todavía dormido, tomo un café y repongo en la farmacia mi pócima mágica para los pies.

A la salida del pueblo, en un pequeño mirador, disfruto de una vista que me resulta bella en ese momento y en el mirar hacia el paisaje y hacia dentro van apareciendo algunas personas que han sido importantes en mi vida por distintos motivos. No hay, al fin y al cabo, vida sin otros.

Parece que vamos por la Nacional-1. Lo que falta todavía…..

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En Castildelgado, ya provincia de Burgos, paro tranquilo en soledad a fumarme un cigarrillo.

Al poco Viloria de Rioja, pero de una Rioja ya burgalesa. Quizás din denominación de origen.

Se me acerca un caminonero que ha tenido que parar por cumplimiento de horrarios en un pueblo sin casi servicios más allá de una panadería. El Hostal hoy cierra. Me habla del ‘mérito de hacer el camino’. Yo miro y callo pensando en la diferencia entre el gusto y el trabajo de la ruta obligatoria, monótona y pautada por otros que él se ve obligado a hacer.

Según voy llegando a Belorado aparece una furgoneta del albergue en el que tengo pensado alojarme. El Cuatro Cantones. Va repartiendo agua a los peregrinos. Está de aniversario y se van haciendo publicidad.

Veo y oigo a más personas silbar y cantar. Cada uno a su bola.

En Belorado, ya en la plaza, a gusto en una terraza con sol, después de haber cumplido las rutinas diarias, se oye el crotoreo de las cigüeñas.

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Comparto en el propio albergue por primera vez cena en mesa aparte con otras cuatro personas que hablan castellano. Los responsables procuran ubicarnos en las mesas por idiomas. Se garadece.

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Una pareja de Barbastro y otra de Zaragoza. La gastronomía se convierte en el tema base de conversación. Me tendré que poner a probar algún día Bacalao con cardo y cordero con espárragos.

El tiempo sigue. Nada trascendente en el aire y el ambiente más allá del vivir diario.

‘A cada día y a cada momento le basta su afán’.

Gastos

  • Café: 1,10
  • Vips Vaporub: 5,35
  • Albergue: 5
  • Caña y pintxo: 3,90
  • Fruta y galletas: 2,47
  • Café y pintxo: 3
  • Cena (Ensalada y lomo): 12,20
  • Total: 33,22

Para siempre…

En todo caso, feliz. Sin prolongamientos de sueños, proyectos, memorias; feliz. Sin agitación alguna que te remueva hacia donde ya no te mueves. Feliz. La felicidad es eso, estar quieto en los límites en los que se dice que no a lo que está más allá. Ser todo entero donde se es y no donde no se es, me gusta verte así. (pag. 82)

Nota:

No he tocado ni tocaré un ordenador en todo el camino.

Privado de ordenador, no tengo más que el pensamiento. El recuerdo es un impulso eléctrico como cualquier otro. (La vida simple; pag. 38)

Camino de Santiago, sexta etapa. Navarrete-Cirueña. 19 de abril

32 kilómetros.

Foto0056Nada más alir, a las 7 de la mañana, empeiza a llover. Las primeras gotas del Camino.

Tras montar toda la parafernalia de ponerme la capa me doy cuenta que, con lo que está cayendo, el paraguas es más eficaz y cómodo.

La lluvia y el frío provocan que el paso se acelere en estos primeros momentos.

Al llegar al área de descanso de Ventosa, aveces esto parece una carretera por la terminología e incluso por sus postes kilométricos, la lluvia remite y mientras como uno de mis ya habituales plátanos a cubierto se acerca una húngara que tiene dos tiendas de electrodomésticos en Budapest y que ya hace unos años visitó la fábrica de Fagor, Donosti y Bilbao. El Guggenheim queda para ella como un vago recuerdo. La interesaban más los electrodomésticos.

Por dos veces a lo largo del día me encuentro con dos mujeres desorientadas que no se mueven, sin saber, aparentemente, por dónde seguir. La necesidad, a veces, de que nos tracen el camino o de que alguien asuma por uno el riesgo de la decisión acertada o equivocada está también aquí presente.

Llego a Nájera. Lorena me está esperando y graba la llegada. Me debe todavía ese vídeo de ‘entrada triunfal’. Tras un desayuno y charla al ladito del río y el puente, me deshago de lo que me sobra. Algo de ropa, un libro, el bastón de monte, la vaselina, la crema de sol….

Hago algunas compras en un pequeño ultramarinos que es imposible que pague y aplico el principio de mi amiga L. :’no vamos a discutir’.

El pequeño ultramarinos, de los de toda la vida, es un perfecto puzzle donde nada falta y todo tiene su espacio justo.

Las personas siguen pendientes de los peregrinos y funcionan a veces como si el Camino sólo fuera uno. Si te ven, como es el caso, en el pueblo circulando en sentido contrario te avisan con toda su buena voluntad de tu aparente error.

A lo lejos, tormentas que descargan y van y vienen a su antojo por el cielo.

Foto0057A los caminantes sólo nos llegan algunas gotas que refrescan el andar.

En Azofra, donde almuerzo un bocadillo de tortilla de queso, me vuelvo a encontrar a Pepe. ¿A dónde llegará hoy a dormir el ‘correcaminos’ mudo?

Avanzo entre mil tonalidades de verdes.

Llego a Cirueña y en el ‘ir llegando’ disfruto sin esa sensación del ‘¡por fin! y sí del ¡qué gusto! que me hace ir más despacio y tranquilo bordeando el campo del golf y un conjunto de urbanizaciones fantasmales y vacías.

La acogida en el albergue Virgen de Guadalupe, un espacio con un encanto especial gracias al donostiarra Pedro es todo un regalo de tranquilidad y acogida.

Foto0058De los 13 peregrinos que nos alojamos soy el úncio castellano hablante.

Disfrutamos en la cocina de cena comunitaria. Un rico y contundente potaje de lentejas, arroz, verduras y chorizo acompañado de vino de la tierra. Gracias al sueco, que trabaja profesionalmente de traductor, las conversaciones se hilan con facilidad.

Me llama la atención un joven austriaco de 19 años haciento también el camino en solitario.

Todos tenemos una cierta conciencia de estar disfrutando de un momento especial. Desde el joven austriaco, hasta la madura alemana muy por encima de los 65.

Todo en gran medida por Pedro que ya desde hace unos años se lió la manta a la cabeza y comparte su año entre Cirueña (marzo a octubre) y su querida Donosti.

Gastos

  • Tabaco: 8,50
  • Almuerzo: 4,50
  • Cena: 7
  • Albergue y desayuno: 13
  • Café y pintxo: 2,20
  • Total: 35,20

Para siempre…

¿A quién puedo llamar y que todavía venga? (pag. 66)

Fundar en mí mi vida, si es que queda en mí algo donde fundar. (pag. 66)

Estoy bien aquí, me asomo por el ventanal hacia el norte. Es una dirección llena de convergencia para las miradas humanas. El Norte. (pag. 67)

Estoy solo, ¿qué voy a hacer? He de tener a alguien presente y hasta un poco de futuro, en la medida en que se pueda. (pag. 70)

Nota

En este día de tiempo real, es decir 24 de mayo, aprovechando mi ida y venida a Madrid termino el libro de Sylvain Tesson La vida simple del que, probablemente iré también a partir de ahora incorporando algunas citas que me han producido ecos del Camino en estos dos días de lectura y viaje en autobús.

Es asombroso cómo el hombre acapara la atención del hombre. La presencia de los otros borronea el mundo. La soledad esta conquista que devuelve el goce a las cosas.

Estar solo es escuchar el silencio.

He llegado al embarcadero de mi vida.

Al fin sabré si tengo una vida interior. (pag. 30)

Es posible

Camino de Santiago, quinta etapa. Torres del Río-Navarrete. 18 de abril

32,9 kilómetros.

Foto0053_usadaSoleado hasta poco antes de Logroño y nublado después.

Salgo un poco más tarde lo habitual por desayunar en el albergue. Hay cola para ‘la manduca’ de inicio de día.

La subida hacia la ermita de la Virgen del Poyo ofrece unas preciosas vistas mañaneras. Ya enfilando hacia Viana los pueblos se empiezan a divisar a lo lejos. Cambia el paisaje. Algo que supongo que por Castilla se acrecenterá. Ello provoca una doble sensación, según el estado del cuerpo y cabeza de alejamiento-acercamiento.

Aprovecho el paso por Viana para comprar fruta y tomar un café.

El Camino hasta Logroño se me hace pesado.

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Lo cierto es que me pesan las piernas y algo de lo que llevo encima.

Mucho asfalto y el día como el ánimo andarín se va tornando a nublado.

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Tras pasar Logroño y realizar un parón reponedor en el Parque de La Grajera siento que las piernas recuperan su tono y las agujetas parecen desaparecer de golpe y me provoca la sensación de ‘tener una marcha más’ para seguir andando.

Llego así al albergue municipal de Navarrete mucho mejor de lo que esperaba, pero queriendo abandonar algo de peso y material que me empieza a resultar superfluo. Así que me monto la logística para poder hacerlo posible al día siguiente a mi paso por Nájera.

Es el primer día que tomo conciencia del tiempo que me paso silbando alegremente mientras ando. Sensación que hace mucho tiempo que no tenía.

A lo largo del día me he cruzado con una pareja extranjera, joven, con sus dos hijos pequeños y un estupendo artilugio que sirve de llevabebés y llevabultos.

Ya en el albergue coincido con otro jubilado, Pepe, al que he visto varias veces a lo largo del día en ese ‘hacer la goma’ que todos llevamos dentro en el Camino. Hombre de poco hablar porque, como él dice: ‘¡Total, para lo que hay que decir!’

En el albergue hay un ambiente algo más juvenil que los días anteriores y en sus cercanías un personaje curioso que ¡a saber qué historias estaba contando a la madre e hija venezolanas!

Hay alguna cara que ya se empieza a repetir en el Camino. Siempre con la sonrisa presente en este espacio-tiempo de ‘buenismo’.

¡Buen Camino! siempre presente con distintos, tonos, acentos y edades.

Gastos

  • Desayuno: 3,30
  • Fruta: 1,45
  • Café: 1,10
  • Albergue: 7
  • Pintxo, cerveza y café: 4,10
  • Galletas: 0,49
  • Cena (pasta y huevos fritos con lomo): 10
  • Total: 27,44

Para siempre

Aprender bien el sentido de una vida que termina, no está al alcance de tu entendimiento. Siempre es posible un año más, es posible un día, una hora más. Y en seguida, atropelladamente, el futuro, que es una variante modesta de la eternidad. (pag. 60)

Ordenar la vida en el desorden de tu vida, disperso, fugaz, la atención distraída de los centelleos de la memoria. (pag. 61)

Camino de Santiago, cuarta etapa. Estella-Torres del Río. 17 de abril

29,4 kilómetros.

Foto0050Saliendo de Estella de noche para seguir viendo amaneceres, nuevos días.

En Iratxe, el primer ‘trago del día’ en la fuente del vino para peregrinos. Dicen que salimos en la web. El marketing siempre presente.

Los pájaros, su piar y el trabajo agrícola son los sonidos de la mañana con la sierra de Codes al fondo.

Desayuno en Azqueta, donde me reencuentro con el inglés jovial. Su saludo: ¡Hola Bilbao!

Acompaña también esta primera hora la presencia de cuatro franceses que van al mismo ritmo de etapa desde Roncesvalles.

Antes de llegar a Los Arcos, en una parada de ‘repostaje’, vuela la visera a una acequia. Un estadounidense, de cierta edad, como si le fuera la vida en ello, se lanza al rescate.

Llegada a Los Arcos, plátano, ni sé cuántos habré comido a lo largo de estos días, y mimo a los pies. Un malgache me cuenta que habiendo salido de París y llegado a Santiago se encuentra ya de vuelta. ¿Será verdad? Casi todo es posible.

El tramo final hasta Torres del Río se hace duro con el calor apretando.

En Sansol, a un kilómetro de Torres, me paró a charl con un francé que tras quedarse en el paro empezó el Camino. No es el primero con el que me encuentro. También hay bastante ‘jubilado reciente’. Dar sentido al tiempo…

En el albergue privado La Pata de Oca ambiente agradable. Sol y pequeña piscina. No hace falta el traje de baño. Cada persona se las apaña con vestimenta distinta para disfrutar del agua.

Me pego el lujo, al mediodía, de unos huevos fritos con chistorra a los que intento exprimir y disfrutar de todo el sabor en una lenta comida.

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En el albergue trabaja una basauritarra y al propietario le encuentro un cierto ‘aire Fito‘.

Ya a la tarde, un joven inglés que también va solo se me acerca buscando una conversación casi imposible más allá de los gestos, el Camino y sus etapas y la constatación dde que ambos, como muchos otros, le dedicamos tiempo a la escritura. Reflejo de un tiempo que se busca reposado, escribiendo a mano y en cuadernos o libretas.

Cuento: cuatro franceses, cinco alemanes, dos portugueses, cuatro ingleses, diez estaodunidenses, tres canarios y un godo: yo.

En el albergue hay un futbolín que me lleva a recuerdos antiguos. Aparece de repente un viaje a Guatemala realizado hace mucho, mucho tiempo, 11 años, y las partidas nocturnas con libreros. Allí fue donde conocí a Roger y muchos otros.

Gastos

  • Café: 1,10
  • Desayuno: 3,50
  • Albergue: 10
  • Comida (Huevos fritos con chistorra y unaFranciskaner): 11
  • Tabaco: 4,50
  • Cena (alubias blancas, lomo y macedonia): 10
  • Total: 40,10

Para siempre

Después retiró una partícula del plato, se la llevó a la boca despacio. La boca rumiaba la partícula, intentaba extraerle la esencia oculta del sabor. Y por fin la engulló ya sin vida, como quien entierra a un muerto. (pag. 56)
Realizar la vida en torno a una ilusión cualquiera. (pag. 57)
Tengo tanta necesidad de darle a la vida una vuelta entera. No te muevas. (pag. 58)

Editores de Euskadi. El silencio de los corderos…

… o el seguidismo mudo a las políticas del Gobierno mientras a mí me den la pasta.

El nuevo Gobierno Vasco hace y deshace sin un criterio claro en las subvenciones nominativas.

Ha haceho volar de un plumazo la subvención a los libreros, a la Asociación de escritores de Euskadi y a una de las dos asociaciones del sector de la producción audiovisual.

Mientras tanto los editores parecen mostrarse felices porque sus dos asociaciones , el Gremio y Euskal Editoreen Elkartea, siguen recibiendo dinero.

El Viceconsejero y la Consejera apelan a motivos peregrinos y contradictorios.

Así en relación a el audiovisual señalan la necesidad de forzar una única interlocución, argumento que parece no ser válido para los productores editoriales que mantienen su ayuda a las dos asociaciones aunque, curiosamente, las empresas que pertenecen a ambas son casi en su totalidad coincidentes.

Callan los mismos, igualmente, ante la negación de ayudas a escritores y libreros como si este asunto no fuera con ellos o como si pertenecieran a otro sector. Al fin y al cabo con el IVA ya nos indicaron cuál era su forma de actuar-callar.

Parece que en Euskadi, también, la pela es la pela.

Hoy mismo se ha publicado en el BOPV las ayudas a los editores por un montante global que supera el medio millón de euros mientras que escritores y libreros no verán un duro bien para nuevas formas de creación o para adecuación por parte de las librerías a la nueva realidad sectorial.

Los editores callan, enmudecen, traicionan al resto del sector como ya señala acertadamente Thierry Discepolo en La traición de los editores:

El aumento del capital de una editorial solo aumenta la nocividad social de su propietario. Los perdedores son todos aquellos que siguen considerando el libro como una herramienta de lucha y emancipación. (pag. 17)

¿De qué valen las ideas generosas y los análisis pertinentes cuando ni siquiera los ponen en práctica sus promotores? Aunque solo sea para ver si funcionan, cumplir un poco con los objetivos que se cuenta en los medios que nos procuramos. (pag. 26)

Adjunto a nivel informativo la tabla de las editoriales asociadas a los gremios. Algunas curiosidades significativas: Euskaltzaindia, academia de la lengua vasca, Aizkorri, Zubia que son editoriales que editan en euskera no aparecen como asociadas a Euskal Editoreen Elkartea.

La producción editorial de las no asociadas al Gremio de Editores de Euskadi y solo a Euskal Editoreen Elkartea la prodríamos considerar, dentro del mercado del libro, como insignificante.

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Camino de Santiago, tercera etapa. Uterga-Estella. 16 de abril

29 kilómetros

Foto0047_usadaDía soleado.

Los caracoles acompañan los primeros pasos como marcando el ritmo del andar.

Pego la hebra con un jubilado catalán hasta Puente la Reina. Es su segundo Camino. Llegó ayer el último a Uterga y es de los primeros en ponerse en marcha. Lo hace sólo por el gusto de andar. Nos separamos en Puente. Él necesita almorzar fuerte. Es su gasolina paraa el Camino.

Hablamos sobre la incertidumbre ante el paso siguiente que no sabemos nunca que nos deparará.

Desayuno en Puente la Reina para seguir a mi ritmo.

Al llegar a Mañeru, me paro tranquilo en un lavadero.

Foto0048_usadaMe sale un ‘cigarro contemplativo’. ¿De quién se acuerda uno en el camino?, ¿quiénes son y han sido las personas significativas en la vida?, ¿quiénes lo son ahora y merecen nuestro limitado tiempo?, ¿de quién lo merecemos nosotros?

El Camino ofrece en gran medida ‘relaciones líquidas’, que ven y vienen, pero ¿la vida?

Empiezan a verdear las vides.

Cirauqui. Aparecen los olivos y los primeros síntomas de verde cereal.

Llegando a Lorca se me acerca un jubilado inglés que habla un perfecto castellano. Es su 8º camino. Su cardiólogo le ha dicho que es lo que le mantiene vivo. Probablemente, su jovialidad también.

Me recomienda tomar un vino en un bar que pilla al paso que, como él dice, es del padre, pero lo trabaja el hijo.

Paro en la fuente de la plaza. El agua está hasta ahora siempre presente en todos los pueblos. Una anciana canta las bondades de la fuente a todos los que van pasando.

Villatuerta. ¡Qué largo se hace e final hacia la ducha reparadora!

Llegando a Estella aparecen las agujetas y un cierto bajón de tono.

foto0049_001_usadaLo arreglo, tras la ducha y la colada en el albergue municipal, con un café solo doble y una pequeña ‘bomba’ dulce.

Vuelta por el pueblo con algún cartel estupendo como el de una librería que dice que ‘abre hacia las 18:00 más o menos’ y compra de viandas para cenar en el albergue donde cada uno, en un ambiente siempre de respeto de los ritmos puede seguir a su bola.

Gastos

  • Café: 0,80
  • Agua: 1
  • Desayuno: 4
  • Albergue: 6
  • Café y bomba dulce: 3,20
  • Compra ultramarinos (fruta, queso, tomates, ensaladilla rusa): 6,80
  • Total: 21,80

Para siempre

He de ir, ¿que has de ir? Sólo tienes que estar. Como si hubiese mundo más allá, sólo lo hay aquí. (pag. 47)

Porque nosotros somos nosotros, todo aquello que nos ha hecho ser… Sé entero en ti, en el exacto instante en que eres. (pag. 51)