Camino de Santiago decimonovena etapa. Cacabelos-Vega de Valcarce. 2 de Mayo

23,8 kilómetros.

¡Suerte que hoy tenía programada una de las etapas más cortas!

Cuando me levanto la rodilla me duele mucho y me cuesta, en frío doblarla.

Tiro de una pomada que me había traído en el equipaje básico y visto el panorama me despido de Dannielle.

No sé hasta dónde llegaré.

Me decido por acercarme hasta Villafranca del Bierzo con la idea de pasarme por una farmacia y según lo que me digan acercarme al médico.

Piano piano, dos horas para seis kilómetros, llego a las nueve de la mañana. Las farmacias, hay tres en el pueblo, no abren hasta las diez así que disfruto de un desayuno tranquilo en la plaza viendo cómo va despertando el pueblo y entrando en actividad.

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A las 10 me dirijo a la farmacia que está en la plaza donde la persona encargada me atiende amablemente, me tranquiliza, una tendinitis, me comenta que la pomada es adecuada y que estaría bien utilizar una rodillera o, ya que ella no tiene, aplicar un vendaje.

Lo que en cualquier caso tendré que hacer es ‘bajar el ritmo’. Suerte que la distancia es hoy más corta.

Me decido por buscar una rodillera que, finalmente, encuentro en otra de las farmacias y, como niño con zapatos nuevos empiezo mi tran-tran sin prisa y sin pausa. Veo con satisfacción que puedo ir avanzando.

Así que paso del pensar en no llegar a caminar más pausadamente. Es curioso que cuando bajando de Cacabelos hacia Villafranca se me aparecía el fantasma de tener que volverme no me generaba mayor frustración sino que me situaba con cierta facilidad en una aceptación de la circunstancia que se había presentado.

Paro en Pereje, donde me encuentro con un italiano que anduvo recibiendo el día anterior masajes en Cacabelos, y Trabadelo, donde me proveo de fruta y algo de chocolate.

Una vez aceptado el estado solo queda adecuarse al mismo.

Llego antes de lo esperado al albergue de Vega de Valcarce.

Hago con calma las rutinas de ducha, colada y comida y le doy un descanso a la rodilla aprovechando la tranquilidad del ambiente y la poquita gente que estamos.

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Llegan los franceses con los que cené en Cacabelos, pero me apetece estar solo. ¡No hay problema!

Ya pasadas las seis, salgo a hacer alguna compra. He dormido, ayer me costó, y me siento mejor.

Pregunto en el ultrmarinos a una persona dónde me recomienda cenar. No me engaña. Me dice que ella trabaja en el Mesón las Rocas y que cree que se cena bien. Yo tampoco le engaño. Le digo que voy a tomar una cerveza y que luego me acercaré a cenar. Así lo hago y ceno estupendamente con invitación a un chupito de orujo que disfruto.

Gastos

  • Café: 1
  • Desayuno Villafranca: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Rodillera: 4,85
  • Redesayuno en Perexe: 2
  • Fruta y chocolate: 4,70
  • Albergue: 5
  • Frutos secos y barritas: 5,15
  • Cervezas: 2,40
  • Cena (lentejas y huevos fritos): 10
  • Total: 42,40

La vida simple

La vida en los bosques adelgaza. Uno se libera de lo que pesa, se aligera el aerostato de la existencia.

Existe una relación proporcional entre la escasez de cosas que se poseen y el apego que se les tiene. (pag. 51)

 

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