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Personalización y cercanía

Me ha llamado la atención una noticia aparecida ayer en El Correo en cuyo subtítulo se señala que:

El grupo vasco apuesta por los alimentos de calidad y la atención personalizada al cliente a través de un nuevo modelo de ‘super’ de barrio.

El grupo al que se refiere es Eroski que parece estar virando su estrategia hacia la vuelta a las ciudades, la cercanía y los productos de calidad.

Esta, en principio, ha sido siempre o debería haber sido una de las ‘armas’ de los libreros: la oferta de calidad y no cualquier oferta y la cercanía o proximidad al público que se dirige. Ya hace años hacíamos referencia a ello.

Viene todo ello también a cuenta del estudio comparativo recientemente publicado sobre las librerías en el mundo que como bien dice Raul Carioli Es un “mundo”un poco limitado…. Europa occidental y EEUU…..no era así en el Siglo XIX? en el que se recogen algunas posibles experiencias de éxito.

En cualquiera de los casos y con la que está cayendo no está de más repensar por lo menos un par de cosas:

– ¿Es la agenda que marcan otros la que es realmente interesante y procedente para mi librería?

– ¿Cómo reformular en tiempos actuales mi razón fundacional?

Y entiendo además que ambas preguntas y muchas otras deben ser personalizadas porque la diversidad de modelos libreros, podríamos decir casi que cada una es un mundo, está lejos de análisis unidireccionales.

Muchas de las nuevas librerías, que sufrirán como todas, han nacido curiosamente con una apuesta explícita en muchos casos de generar un ‘espacio con calor’, un ‘espacio de experiencia’ donde los libros, algunos, cobran sentido en un espacio con valor añadido, distinto en cada caso.

Quizás, no estaría de más, retomar para revisar y actualizar, algunas lecturas que pueden aportar pistas o luces en estos momentos que en muchos casos son de absoluta oscuridad.

Dos referencias finales de Carlos Pascual en Memoria de la librería que creo ayudan a relativizar y poner en situación.

Como todo en la vida, las circunstancias van surgiendo sin que uno sea el actor que las determina, que las ordena y después las selecciona para incorporarlas a los propios proyectos. (pag. 20)

¿Qué ha ocurrido con esas magníficas librerías que acabo de mencionar? Pues que han desaparecido. Existieron mientras sus fundadores estuvieron presentes e inspiraron una idea de actividad y negocio. Después, fueron borrándose con el tiempo, aunque hayan dejado una marca profunda de seriedad profesional. Lo que quiero decir es que una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (pag. 26)

¿Traiciones librescas e intrigas palaciegas? Sobre el acuerdo de Amazon y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez

Me desayuno hoy a la mañana, con intrigas palaciegas y aparentes traiciones de los defensores de la lectura como un derecho de primera generación.

653-Amazon casa lector inEl presidente de los libreros afirma, sin respetar la presunción de inocencia, que  “Amazon es una empresa de prácticas ilegales y el sector del libro se ha unido para demandarlos por prácticas ilegales, entre otras cosas en el precio de los libros de texto”.  Que yo sepa y puedo equivocarme no hay sentencia todavía.

E, igualmente, que yo sepa, no hay noticia pública de esa ‘demanda unida’, sino que la misma parece estar todavía en fase de estudio.

La colaboración entre la Fundación y Amazon no acaba de nacer. Ya lleva un tiempo tejiéndose, aunque parece que hasta la fecha no ha molestado a nadie, aunque incluso en el propio tiempo de duración de la Feria haya habido guiños claros de la misma.

Es difícil analizar y desenmascarar en detalle todos  los intereses que se cruzan y a qué agendas ocultas dan servicio y favorecen.

Sí me parece preocupante, o por lo menos a tener en cuenta, algunos cambios de discurso de calado.

1. El cambio aparente de discurso de la Fundación que si antes hablaba de ciudadanos y derechos, ahora habla de consumidores. Matiz importante. Nota rectificación (20/06/2013): El comparativo como me hace ver Luis González en un comentario no es adecuado ya que la referencia a consumidores va relacionada con el estudio británico al que se cita en el enlace. ‘Donde dije Digo, digo Diego’.

2. El cambio entre los libreros, o entre algunos de ellos, que parecen haber aumentado en menos de dos años su umbral de ‘histerismo’ ante el fenómeno Amazon.

3. El no cambio, manifestado en su silencio de las estructuras editoriales. Saben que la partida se juega en otro lado.

Siempre existen en este sector acuerdos e intereses cruzados que una vez tejidos son difíciles de destejer. Pongamos un ejemplo sencillo para verlo.

Los libreros han firmado recientemente un acuerdo con Tagus, aliada de la Casa del Libro, empresa de la órbita Planeta que es la editorial que de alguna manera ha facilitado alguno de sus fondos para que la Fundación y Amazon iniciaran experiencias de colaboración.

¿Por dónde se empieza a destejer? Se supone que todos los implicados están en mayor o menor grado en el mismo tinglado que es éste del libro y la lectura y, tristemente, parece funcionarse a ritmo de comunicado sin hacer, por parte de quien le toque, labor de hilandera fina, de tejer y destejer con una visión sistémica donde cualquier movimiento de pieza trastoca un poco el puzzlle.

Ahora bien quedan algunas preguntas que van más allá:

¿Es ético firmar un acuerdo con empresas que generan empleo de dudosa calidad tanto en Francia como en Alemania?

La propia Fundación afirmaba que los movimientos de Amazon siempre provocan debates encendidos. Está claro que no se han equivocado.

Aunque visto tanto lo que ocurre en la Fundación como en Amazon habrá que pensar que por la lectura vale cualquier cosa y no es así.

Las razones económicas, también las de libreros y editores, laten por lo bajini.

¿Y los lectores sin recursos que son cada vez más dónde quedan?

Feria del Libro de Madrid. La cuenta de la vieja

La Feria ya se ha ido y nadie sabe cómo ha sido.

La Feria dice que sube las ventas, pero todo depende desde dónde y, sobre todo, desde cuándo se mire.

Vemos así que la evolución va de 7,1 millones en el 2013,  a los 7,95 que fueron en el 2011, pasando por los 8,2 del 2010  que fue un volumen similar al de 2008.

Así que en cinco años en contante y sonante se ha perdido un 12%; pero si el IPC de junio de 2008 a mayo de 2013 ha aumentado un 7,7% la disminución real se sitúa rozando el 20% en lo referente solo a la Feria, aunque El País habla de una caída del 43% en relación al mismo periodo.

Y ya que con estos datos parece que se ha salvado la cara no vamos a entrar en cómo va el año para que no nos la partan.

Alguna cuenta de la vieja más.

7,1 millones de euros entre 353 casetas toca en números redondos a 20.000 euros por caseta. Ya sé, ya sé que hay mucha diferencia de unas a otras y que las cuotas que se pagan también varían en función del status y de la posición en la cadena de valor.

Para un librero que puede venir a trabajar con un margen bruto del 25& en la Feria (35% que le dé el distribuidor o editor menos el 10% de descuento que tiene que hacer) le quedan limpios, inicialmente, 5.000 euros suponiendo que llegue a esos 20.000. Si los supera enhorabuena.

Con estos 5.000 euros tiene que pagar la cuota de inscripción que parece que ronda los 1.550 euros en números redondos. Le quedan limpios 3.450 euros.

Habrá que restar también los gastos de transporte para traer y llevar los libros, bien sea en coches particulares o con una furgoneta alquilada. Calculemos unos 150 euros. Le quedan 3.300 euros limpios.

Alguien deberá montar la caseta y atenderla. Supongamos que con una persona es suficiente y que la misma dedica, porque es eficaz, 10 horas para el montaje y desmontaje y ella hace todo el horario de Feria que a lo largo de los 17 días son, en números redondos 120 horas y media. Así que esta persona trabaja 130 horas y media.

Habrá que pagarle por su trabajo o habrá que pagar a quien se ha quedado en la librería para que alguien de la librería venga a la Feria.

Si consideramos que la persona que trabaja debe tener un mínimo conocimiento del fondo, de habilidades de atención al público, sea este grande, chico, letrado o iletrado y que su sueldo bruto, bien sea autónomo, contratado ¿parece mucho 20 euros la hora?. Entiendo que como no es trabajo negro, esto estaría feo, de ahí la persona o la empresa pagará su seguridad social, su retención y demás. Al fin y al cabo en horas son más de tres semanas de trabajo incluyendo domingos que en muchos sitios se pagan como festivos.

Si restamos, por lo tanto los 2.600 euros quedarían limpios 700 euros como mucho. Ahora bien, si las ventas han andado más cerca de los 18.000 que de los 20.000 es posible que el librero ‘palme’ dinero.

¡No me digan que no es para hacer un homenaje, y no voy de guasa, a las librerías que siguen apostando por ir a la Feria! O son amantes de lo que hacen o temerarios en su negocio.

En cualquiera de los casos pasionales que tampoco está mal.

Y para rebajar la pasión no está de más dar un vistazo al estudio comparado de la situación librera que hoy ha llegado a mi correo gracias a esas buenas redes de complicidades.

Ya hablaremos de él en otro momento.

Lo fundamental no pasa por lo digital por mucho que algunos se empeñen

En una reciente entrada Martín afirmaba:

No creo que la reinvención de la industria editorial deba pasar solamente por lo digital —de hecho, insisto en la necesidad de desdigitalizar la agenda—. Independientemente de las decisiones que la industria editorial tome en medio de su proceso de reinvención y del rumbo que le dé a éste su apuesta debe pasar por seguir intentando producir y ofrecer contenidos de buena calidad, valiosos y relevantes, que es lo que mejor sabe hacer.

Viene esto a cuenta, como algunas de las últimas entradas, de la referencia a lo digital en el último estudio panoramático donde este apartado, curiosamente, tiene mucho peso, pero casi centrado en exclusiva en el ámbito editorial y desdeñando a los otros sectores del libro.

No voy a ser yo quien niegue la importancia de esta realidad que ya no es nueva tanto en lo que puede tener de valor como herramienta para la mejora de la gestión como para su uso en marketing, comercialización, venta y en lo que hace referencia también para la creación de nuevos contenidos en los que casi nadie parece estar excesivamente interesado porque se quiera o no la literatura digital es otra cosa.

Pero, en todo este mar de dudas sí me parece importante la coletilla de Martín referida a los editores: su apuesta debe pasar por seguir intentando producir y ofrecer contenidos de buena calidad, valiosos y relevantes, que es lo que mejor sabe hacer.

¿Por qué señalo esto? ¿por qué pongo aquí el acento?

Básicamente para no caer en la trampa de otra industria y que sea ella la que acabe marcando la agenda de las prioridades. Y eso que no debería ser así si es cierto que, según Antonio María de Ávila “El sector editorial es moderno y ha hecho un esfuerzo inversor por encima de la media nacional en I+D+i.”

No está así de más escuchar también voces jóvenes que, por ejemplo odian los ebooks. Ben Brooks: “Desearía que los e-books no existieran y nadie los comprara, los odio” y, al mismo tiempo, reirnos o ironizar sobre los que van perdiendo la capacidad y el sentido del tacto anunciando funerales más deseados que reales.

Cuando hasta el Ministro Wert se convierte en adalid del mundo digital para el desarrollo del sector editorial hay que empezar a dudar y pensar si con esos perfiles pueden llegar a existir políticas de intereses convergentes.

Con todo ello parece que lo que sigue preocupando a algunas de las cabezas del sector es el traido y llevado IVA cuando seguimos sin saber si lo que compramos o alquilamos en digital es realmente un libro. Cada vez tengo más claro algo que afirmaba o dejaba entrever Manuel Gil recientemente: Si los editores no me dejan comprar y solo me permiten alquilar un contenido pues parece lógico que se le aplique un Iva de ‘servicios’.

Seguir poniendo solamente el acento y el ruido en la mediación, cuánto I+D+I hemos visto sobre nuevos contenidos, no digo que sea errar el tiro, pero sí preguntarse en qué sector empresarial nos situamos.

Price anuncia ya la supremacía en Estados Unidos de lo digital de aquí a 4 años. Ante los inventores del futuro que convendrá ver si lo que decían para años anteriores se ha cumplido.

No vendría mal que volvamos a poner el acento en lo fundamental y en volver a preguntarnos.

¿De verdad hay que garantizar ‘la igualdad de los ciudadanos’ ante la literatura de Huch Laurie, el esoterismo y las recetas dietéticas? ¿O ante los libros de gran formato y las guías prácticas? Esos expertos que se acaloran con las subidas y bajadas del mercado editorial, con los peligros de la sobreproducción, la migración a las grandes superficies, a las tiendas Relay y otros depósitos de best-sellers, ¿hablan alguna vez de libros? ¿No habría que volver a centrar la oferta editorial que necesita ser protegida, en torno a una literatura menos milagrosa y de ciencias menos ocultas? En torno a un tipo de edición que apenas se beneficia de las estrategias del marketing…(Thierry Discepolo; La Traición de los editores; pag.77)

La vida simple

portada-vida-simple_medLa vida simple de Sylvain Tesson.

Me lo leí rumiándolo en el autobús de vuelta tras el Camino de Santiago.

Nueve horas dan para mucho cruzando palabras y paisaje que me traía recuerdos.

El libro se me acoplaba como un guante a lo vivido en los días anteriores. De hecho he ido recogiendo en diversas entradas frases y párrafos que me iban susurrando y econtraban eco en mi interior.

Aquí os dejo con una más:
En el fondo de los bosques, si el mundo sigue tedioso y el ambiente insoportable, el veredicto es inapelable: somos nosotros los que no nos soportamos. Es hora entonces de aplicar un remedio. (pag. 177)

Camino de Santiago. El día después. 9 de mayo

Nos levantamos a una hora prudente. Más tarde de lo que ha sido habitual a lo largo del Camino.

Desayunamos con tranquilidad en el hotel y Dannielle y yo nos despedimos. Él parte en tren, yo en autobús, aunque ni me he molestado todavía en ver los horarios.

Al llegar a la estación veo que el autobús para Bilbao ya ha salido y el siguiente es a las seis de la tarde y que llega a Bilbao a las cinco de la mañana

Me lo monto para ir hasta Burgos y que allí me vayan a recoger. Así para las doce y media de la noche estaré en casa.

Lectura tranquila y poso de lo vivido en la estación de autobuses y ya en el viaje saboreando a ratos sitios por los que he pasado y que ahora en el autobús vuelvo a recorrer en sentido contrario.

Releo con gusto algunos de los mensajes recibidos de personas amigas.

– Bienvenido a casa. A los avatares cotidianos donde la naturaleza es solo paisaje y no protagonista, pero también donde los otros nos dan consuelo por haber perdido el paraiso. Un beso.

– Com un miratge
a l’horitzo blavissim
hi creixen barques

Y al llegar a Bilbao veo señales que antes me habían pasado desapercibidas.

Foto0099La vida simple

… una frase para blasón de ermitaño: ‘Menos objetivos tenía, más sentido tomaba su vida’. (pag. 181)