Amazon: avidez, alfombras y personas

Se han cruzado hoy en mi camino dos reflexiones sobre el fenómeno Amazon. Hablo de fenómeno porque ir limpiando su entramado, sus modos y maneras, no resulta sencillo de realizar más allá de la puerta de sus almacenes.Tengo la sensación, y no soy el único por lo que he podido hablar con alguna otra gente que todo parece encontrarse más cerca de una ‘Iglesia de la cienciología’ que de una empresa moderna, aunque sus resultados aparentes así nos lo quieran hacer creer.

Estas dos reflexiones me han hecho retomar un hilo sobre el que iré siguiendo si es posible.

Las reflexiones a las que hago referencia son las de Julen Iturbe, por un lado, bajo el título de Amazon: mierda bajo la alfombra y, por otro, la de Joaquín Rodríguez en La avidez de Amazon que plantea, entre otras cosas, la generación de una conciencia de compra responsable.

Pasada esta campaña de navidad en donde parece que Amazon ha cumplido sus previsiones de ventas, aunque siempre sabemos solo aquellas cifras y datos que Amazon quiere no está de más ir poniendo reposo.

Ya hablamos en su momento de las distints empresas que la marca tiene en España. También en las grandes empresas hay personas y en las sociedades suelen ocupar algunos cargos.

Así que en la medida de nuestras posibilidades hemos empezado a poner nombres y apellidos que iremos ampliando sin prisa, pero sin pausa. Todo es cuestión de bucear o, como diría mi hijo, de trastear por estos mundos digitales.

Ahí va un primer esbozo de aproximación con datos de cierre de 2012 en cifras y referidos a una de las empresas todavía sin completar, pero sirve para ir abriendo boca.

Amazon_1En los medios suele aparecer el mundo del libro como el más preocupado ante el fenómeno Amazon. Conviene en cualquier caso tener en cuenta por ejemplo que entre lo más vendido en su ‘día de gloria‘ se encontraban los teléfonos Motorola Moto G 8 y Huawei Ascend Y300, el disco duro externo Toshiba StoreE o y el videojuego Just Dance 2014. Los libros han quedado arrinconados.

El libro le ha funcionado a Amazon como un estupendo señuelo para hacernos mirar a otra parte a todos.

Este hecho lo señala con precisión Jorge Carrión en su libro Librerías cuando dice:

Amazon… ya hace tiempo que se conviritió en unos grandes almacenes en que los libros tienen la misma importancia que las cámaras de fotos, los juguetes, los zapatos, los ordenadores o las biciletas, aunque la marca base su capacidad de convocatoria en aparatos emblema, como el Kindle, un lector o libro electrónico que fideliza las compras de texto en la propia Amazon. De hecho, en 1997 Barnes & Noble la denunció por publicidad engañosa (esa tautología): el slogan ‘La mayor librería del mundo’ era falso, porque no se trata de un ‘bookstore’, sino de un ‘book broker’. Ahora es un traficante de cualquier objeto que se tercie, menos los -ereaders que no sean Kindle. (pag. 297)

Seguiremos…. ya que en cualquier caso detrás de esa traficante hay personas a las que seguir el hilo.

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