¿A dónde vamos?, o, ¿a dónde nos quieren llevar?

Algunas lecturas recientes hacen que encabece esta entrada con ese interrogante.

Lo aplico al sector del libro, aunque alguno de los textox o imágenes no tengan relación directa con el mismo.

La primera llamada de atención me la ha producido una viñeta de El Roto

VamosbienLa segunda, la entrevista que aparece hoy en la contra de El País a Alberto Corazón donde, entre otras cosas, afirma: Vivimos deslumbrados por la apoteosis de la mediocridad. Nunca ha sido tan brillante ni ha gozado de tanto éxito.

La tercera, una referencia de Luisa Etxenike en el libro Literatura y placer en el que dice: el placer de leer es algo a lo que nuestro tiempo está renunciando o en lo que va claramente a menos. Probablemente porque leer libros verdaderos (también los hay falsos) requiere esfuerzo, y nuestra época tiene alergia al esfuerzo, o si lo prefieren, adicción a la facilidad. Y resulta altamente significativo y paradójico que mientras en ciertos ámbitos se invita a la sociedad a sofisticar sus gustos, a apreciar la comida deconstruida, o el vino de autor, en lo literario, se le incita a todo lo contrario, a conformarse con un puré insípido o con vino de tetrabrik. Y la sociedad se conforma. (pag. 56)

La cuarta, viene de la relectura de Homo videns de Giovanni Sartori donde en la reflexión de fondo de un ‘ver sin entender’ avisaba ya con claridad de fenómenos que son el pan nuestro de cada día:

Disponer de demasiada oferta hace estallar la oferta; y si estamos inundados de mensajes, podemos llegar a ahogarnos en ellos. (pag. 57)

La facilidad de la era digital representa la facilidad de la droga (pag. 59)

La ‘hipermediatización’ nos priva de experiencias nuestras, experiencias de primera mano y nos deja a merced de experiencias de segunda mano. Lo cual tiene graves consecuencias. Pues cada uno de nosotros sólo comprende de verdad las cosas sobre las que tiene una experiencia directa, una experiencia personal. (pag. 135)

A dónde quiero ir con todo esto. En el fondo quiero ir caminando en una dirección que ya perfilé, en parte, en mi entrada anterior y, en la medida de lo posible tener como propósito para este año el reflexionay hablar sobre realidades y experiencias que desde lo pequeño, la superación de la mediocridad, la oferta de libros y lecturas verdaderas nos permitan seguir entendiendo lo que pasa.

Me parece interesante en esta línea lo que señala Marcelino Elosúa en el informe de Omniprom 2013: Pretender prever dónde estaremos dentro de quince años es menos útil que analizar lo que ya está pasando a nuestro alrededor porque eso nos marca los caminos por los que podemos avanzar. (Marcelino Elosua; Informe Omniprom 2013)

Y, en esta línea creo que hay experiencias y realidades que merece la pena poner en valor para dejar también ver que no todo es lo mismo, aunque algunos sigan intentar queriéndonos hacer creer que lo suyo es lo que todos quieren.

Sigue habiendo muchos presentes y habrá, por lo tanto, muchos futuros. No conviene en cualquier caso avanzar por caminos de mediocridad, fáciles, intrascendentes y autocomplacientes.

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