Lectura: soportes, contenidos. ¿Tendencias?

Inicio de año y ya empiezan a aparecer los primeros datos relacionados con la lectura, la producción editorial y demás temas.

Hay una tendencia que cada vez va cogiendo más fuerza en lo referente a la presentación de los datos o a los datos que se presentan y que parecen querer marcar una única dirección de interpretación. Me refiero, básicamente, al ronroneo continuo sobre la evolución de la lectura en relación a los soportes.

Y ello creo que a futuro y ya en el presente actual es preocupante ya que es en mi opinión un claro reflejo de que la dimensión cultural del libro va quedando arrinconada, no digo que sea la única, en función de una dimensión industrial. Y ello no es un hecho inocente, sino que es el fruto de una apuesta empresarial y de un modelo de negocio que, en general, nada tiene que ver con la cultura.

Y en esta tonta lógica de soportes y formatos puede tener cabida también, por qué no, hasta el papel higiénico.

La industria del libro, y sobre todo los editores, ha sido generalmente bastante reacia a situar los debates en los terrenos de la calidad. De hecho, ante el nuevo paradigma digital su lógica ha seguido siendo solo industrial con el problema añadido de que al ser en parte una industria subvencionada o con un fuerte apalancamiento en algunos sectores como el educativo su capacidad de movimiento de cintura ha sido francamente escaso.

Ello, por otro lado ha provocado en los últimos años un cierto florecimiento de pequeños editores. No debemos olvidar al fin y al cabo que en el ámbito empresarial empezar a ser editor es barato ya que la inversión necesaria es mínima, más todavía en esta ‘sociedad red’ precarizada. Lo que facilita y retroalimenta la rueda de la sobreproducción y la posible creación de burbuja, aunque esta sea menos preocupante que la inmobiliaria.

Pensando en los soportes cada vez parece menos claro que los movimientos del papel al digital o viceversa, por qué no, no sean tan lineales y estén tan interconectados.

Y en estas lógicas del cuánto todavía el papel gana al digital, excepto en el público infantil.

Ahora bien, y aquí es donde puede venir la intencionalidad a futuro de algunas empresas y la ‘ideología’ de los soportes, a los cacharreros de lo digital les interesa darnos el cambio de cultura a entrenimiento o, si lo prefieren, de los textual a lo visual.

No quiero, en cualquier caso, que mi amigo Juan me sitúe entre los guardianes de la cultura. Mientras él ve oportunidades, yo prefiero en esta ocasión tener una mirada algo descreída y desconfiar sobre todo de las velocidades y los discursos de urgencia.

El día en que los criterios más allá de los formatos, y vaya como una propuesta, sigan el orden de:

– Calidad de la obra

– Calidad de edición

– Soporte y formato más adecuado para la misma

– Costo, accesibilidad y posibilidad de compartir

sea en papel o en digital podremos ir hablando de otra cosa.

Mientras tanto seguiremos en el ruido, sea en  papel o en digital.

Un comentario en “Lectura: soportes, contenidos. ¿Tendencias?

  1. Pingback: La olvidada dimensión cultural del libro

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