¿Macroeditoriales aplastantes?

1. Observen el chiste de Forges

macroeconomiaeditorial2. Cambien en su lectura Macroeconomía por Macroeditorial.

3. Lean, por ejemplo, el artículo de Peio Riaño sobre el amigo Cebrián, Penguin y sus derivadas, también aplicable a Planeta y su grupo mediático económico, aunque a estos ahora parece que la macrobanca se les quiere sentar también encima.

4. Piense por lo tanto que, en la mayoría de los casos, ahora tiene dos gordas macro sobre su cabeza y cuerpecillo.

5. Convendrá conmigo y con ‘el editor que razona‘ que en esta situación la articulación de todos lo disensos es difícil, sobre todo en la dispersión de esfuerzos.

6. Y que la dificultad más profunda tiene que ver con encontrar cuál es el lugar de la lectura en las prácticas sociales contemporáneas.

7. Porque a las editoriales ‘culogordo’ esto les da lo mismo, siempre que tengan bajo el mismo un colchón de plañideras que amueblen sus posaderas.

8. Si se quiere salir del aprieto y del tufillo que viene de arriba abrá que buscar algún bote salvavidas.

 

 

 

 

 

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