El negocio digital ¡ja!

Me levanto y disfruto con el tratamiento que El Correo da al premio a la Librería Cámara.

Tan palpable que, por ahora, no lo encontrarán en versión digital a no ser que paguen.

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Junto a este alegrón me encuentro con este twit de Roger Domingo con unos datos que supongo escalofriantes para los vendedores de ‘humo-humus’ digital.

Y, mientras va avanzando la mañana y me voy poniendo al día, que si un poquito de sindicación por aquí, que si un poquito de facebook por allá va Manuel Gil en facebook y le da a la misma piedra, pero por el otro lado cuando cuenta

Conversación ayer con el jefe de producto de la división de consumo tecnológico (dispositivos) de una multinacional. Me dice: “Estas navidades se venderán miles y miles de tabletas y smartphones”.
Le digo: ¿Y contenidos?
Me respondió: Muy pocos, el contenido gratuito y los hiperenlaces matarán la edición profesional. En la economía de la atención la industria editorial es un valor a la baja.

Va a resultar al final que Iwasaki va a tener razón con su teoría de los cachivaches

Carrefour también tiene ya el suyo.

El escenario se va poniendo que ni pintado.

1. Intentos, que creo vanos, de materialización del digital, modelo Seebook, en espacios físicos que deben competir con el producto de siempre más los nuevos productos que acompañan al libro en las librerías. Ojalá les vaya bien.

2. Seguirá aumentando, esa será su guerra, la venta de cacharrería, término que también yo he utilizado con frecuencia, para llenarla de contenidos gratuitos. Nunca ha acabado de funcionar el pago en pantalla doméstica; y no seremos tan ilusos de pensar que el libro va a acabar funcionando cuando, además, por ejemplo, es más barato ver cine, que leer libros.

3. La atención sólo se recuperará por la relevancia y la relevancia empieza en la escasez y la selección. Quizás haya que iniciar el proceso, sobre todo desde la especialización  e incluso haya que ir pensando en el abandono de los ‘lugares comunes’ el adios a las plataformas masivas. Al fin y al cabo el libro, en general y cada libro en particular ha sido el negocio de las muchas minorías que ni siquiera han compartido espacios comunes. Sé que esto puede sonar raro, pero… hablaremos en la próxima semana sobre cómo la sobreabundancia genera y agudiza en cultura la distancia social y la posibilidad real de acceso.Atenció

4. El 2015, en cualquier caso, creo que seguirá ofreciendo una nueva bajada de facturación en el sector y, al mismo tiempo, un mayor porcentaje de la facturación global en menos manos. esta, en cualquier caso, sigue sin ser ni la guerra ni el campo de batalla de la mayoría del mundo editorial y, en este caso, no hablo de la facturación sino de la diversidad que es lo que da la riqueza y el valor al sector.

En esta competencia a sangre y fuego por obtener el recursos más escaso de todos –la atención de potenciales compradores- los proveedores de futuros bienes de consumo –incluidos quienes suministran información- buscan con desesperación alzarse con las migajas del tiempo de los consumidores, esos intersticios entre compra y compra que todavía están en barbecho, para atiborrarlos de nueva información…como el número de contendientes que pujan por conseguir algo de atención de los potenciales consumidores también aumenta con un ritmo exponencial, la capacidad de esos filtros se ve sobrepasada ni bien son inventados e incluso antes de ser puestos en funcionamiento. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 62-63)

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