Internet y la industria cultural. Reflexiones

Tenía aparcado en la ‘reserva de lecturas’ un sugerente artículo de Paul Dimaggio que lleva por título La influencia de internet en la producción y el consumo de cultura. Destrucción creativa y nuevas oportunidades y que ha sido publicado en la iniciativa BBVA OpenMind.

El artículo fue publicado en el mes de abril. Les aconsejo se lectura.

Yo sólo voy a señalar a continuación algunos de los elementos e ideas del mismo que me han parecido más sugerentes y que creo que tienen un punto de ‘destrucción creativa’ ante los discursos excesivamente bondadosos sobre internet.

1. Tres elementos a tener en cuenta para relativizar.

– Evitar las generalizaciones fáciles ya que la influencia de internet varía de un sector a otro.

– Los cambios que se están produciendo en algunos sectores son todavía muy inestables.

– La decisiva influencia de las políticas públicas.

2. Tres elementos para tener en cuenta la posible influencia de internet.

– Depende del nivel de satisfacción que produzca en los usuarios y consumidores la experiencia digital que sustituye a la analógica.

– Depende de la capacidad de las industrias culturales de sacar partido a los cambios inherentes a la producción y distribución digital.

– Depende de la capacidad de inversión de las empresas e industrias.

Un interrogante que se plantea y la respuesta que ofrece

 ¿Nos beneficiará esta creciente diversidad cultural? (Las negritas son nuestras)

La primera es que la cultura es un bien que se experimenta: el partido que uno saca de escuchar una pieza musical o visitar un museo depende, en parte, de la experiencia previa con esta clase de arte que uno tenga (esto es especialmente cierto en aquellos estilos o géneros artísticos que son intelectualmente complejos o están basados en convenciones estéticas nuevas o poco conocidas; Caves, 2000). La segunda es que los psicólogos reconocen que la mayoría de los individuos reacciona mal a la posibilidad de elegir, sobre todo si es en un campo en el que no están versados. Una vez traspasado cierto umbral, relativamente bajo, su criterio decrece a medida que aumenta el número de opciones entre las que pueden elegir (Schwartz, 2008). Para los apasionados de la música, el arte o el cine, la gran variedad de elección que internet hace posible constituye una enorme ventaja. Para quienes son indiferentes, es un tema  que no suscita preocupación alguna. Pero para los que están en medio, aquellos que disfrutan de las artes pero no están dispuestos a invertir demasiado tiempo en aprender sobre las mismas, el aumento de la oferta puede resultar más molesto que beneficioso.

Internet proporciona una oferta notablemente rica de arte, música e información, permitiendo a los ciudadanos profundizar en la actualidad política, aprender más cosas sobre su mundo y disfrutar de una variedad sin precedentes de experiencias estéticas. Pero no está claro a cuántas personas exactamente beneficiará este potencial. De hecho, parece que el aumento de la oferta será bien recibido por un grupo relativamente pequeño de individuos altamente instruidos, aquellos que ya participan en política, en las artes y que conocen bien las affordances de internet. Otros usuarios pueden no ser conscientes de las posibilidades o bien no estar dispuestos a invertir su tiempo en explorar nuevas ideas u opciones desconocidas. Y las minorías significativas que siguen sin verdadero acceso a internet no tendrán, por supuesto, elección.

La posibilidad de que internet nos conduzca a un mundo donde la desigualdad cultural e informativa sea aún mayor, un mundo en el que una élite instruida obtenga información y ofertas de ocio online de una amplia variedad de fuentes, mientras que la mayoría se queda con lo que las grandes compañías de medios de comunicación derrotadas y mermadas tienen que ofrecer, plantea un desafío importante a la democracia tanto cultural como política.

Dos conclusiones finales

El nuevo modelo de negocio está lejos de ser evidente.

Si, como parece probable, la tolerancia de los individuos a la autoexplotación cae a medida que aumentan sus obligaciones familiares, el tiempo dirá si quedan suficientes para mantener la vitalidad que hoy observamos.

Así que me queda un profundo interrogante de fondo.

¿Ese discurso de la democratización del conocimiento no esconde en el fondo una realidad de aumento de brecha y de poder que, por supuesto, va muscho más allá de lo digital?

3 comentarios en “Internet y la industria cultural. Reflexiones

  1. Gracias por compartirlo.

    Me ha causado cierto estupor leer cosas como «La causa de preocupación es la proliferación de tecnologías como cookies de terceras partes…» cuando el concepto de las cookies data de 1994, se han usado siempre en los navegadores y su deshabilitación es absolutamente trivial.

    Por otro lado un par de apuntes por lo que a la autoexplotación respecta.

    En términos generales ésta desciende con la edad, de acuerdo, pero si la aceptamos como origen de la vitalidad observada del sector, en esta particular ecuación también deberíamos contemplar la incorporación de nuevas generaciones, y no sólo la fuga de las que adquieren «responsabilidades familiares».

    Debe considerarse además que Internet, se autoexplote el individuo o no, lo que faculta es la exposición pública de las obras a un nivel nunca visto, pero no las creaciones en sí. Gente que se ha autoexplotado creativamente (trabajo de dia + producción en horas libres y por las noches) ha existido siempre, pero antes de Internet era muy difícil saber de su existencia y raramente la repercusión superaba el ámbito local.

    Como asegura DiMaggio, ciertamente existen músicos con discos autoproducidos que «seguramente preferirían sacarlos con las grandes compañías», sí, pero yo puedo asegurar que hace años, muchos de los que firmaron con esas mismas grandes compañías desearían no haberlo hecho jamás.

    Lo leeré más detenidamente, pero de momento me ha parecido un poco alarmista.

    ¡Saludos!

    1. Bueno. No entiendo exactamente en relación a qué lo consideras alarmista. Sólo dos precisiones: la teórica exposición no supone necesariamente visualización desde el momento en que la variable que sigue sin modificarse es el tiempo de uso de los ciudadanos y en qué fijan su atención. Un libro visible en más librerías o presente en más bibliotecas no supone que vaya a ser más leído dependerá contra qué volumen de información compita en la captación de atención y, que para mí es lo más interesante, el exceso de volumen dificulta para mucha egente la elección y lleva o a la pasividad o a seguir la ‘moda’.
      El aumento del proceso de auotoexplotación es creciente y va muy unido a la digitalización. El mundo de los artistas visuales es el que más sabe de esto y la situación en los sectores de servicios en el mundo del libro cada vez es más parecida a la que ellos llevan viviendo hace años muchos años.
      Un gusto que te dejes caer por aquí.

      1. Hola Txetxu,

        Si lo hubiera leído con más detenimiento, probablemente no hubiera escrito «alarmista» —aunque sigo pensando que algo tiene— porque es un análisis muy completo e interesante.

        El exceso de volumen no es un problema en sí mismo, es una característica del medio como antes podía serlo la poca visibilidad de las obras o la dificultad de acceso. Me refiero a que cuando era jovenzuelo me enteraba de las novedades musicales a través de a)las revistas y, sobretodo, b)los compañeros y sus benditos hermanos mayores; y con la literatura un poco lo mismo. Esto no tiene porqué ser distinto en Internet y de hecho no lo es: recomendaciones en foros, blogs, redes sociales. Quizá se echa en falta un crítica especializada, pero no sabría decir. Las personas siempre necesitamos referentes para poder construir un criterio propio.

        En todo caso, volviendo al «alarmismo» quisiera comentar el siguiente párrafo:

        «Hasta que los sitios de noticias gestionados por periodistas encuentren la manera de generar noticias que se autofinancien, la gran promesa de internet, en tanto plataforma para un periodismo democrático y libre de las imposiciones comerciales, seguirá ensombrecida por la amenaza que suponen las tecnologías para las fuentes de noticias e información de las que los ciudadanos dependían hasta ahora.»

        Si consideramos que las tecnologías suponen una amenaza, corremos el riesgo de que nos tachen de neoluditas. ¿Es o ha sido alguna vez el periodismo un instrumento democrático y libre de imposiciones comerciarles? No se me ocurre un mejor ejemplo que el reciente caso de Nafeez Ahmed y su relación con The Guardian, un diario poco sospechoso de tapar las vergüenzas del poder a cambio de prebendas. Nafeez Ahmed escribia sobre cuestiones medioambientales en The Guardian y solía relacionarlas con sucesos geopolíticos, hasta que un artículo vinculando el conflicto entre Israel y Palestina con el gas, le valió ser censurado.

        Post explicando la presunta censura ejercida por The Guardian
        http://www.jonathan-cook.net/blog/2014-12-04/why-the-guardian-axed-nafeez-ahmeds-blog/

        Alegaciones hechas por The Guardian
        http://www.theguardian.com/gnm-press-office/2014/dec/05/statement-in-response-to-a-blog-post-by-nafeez-ahmed

        La respuesta de N. Ahmed —una propia plataforma financiada colectivamente.
        http://www.patreon.com/nafeez

        El oficio de periodista es una lucha eterna por ser democrático y libre, y nunca han estado ni estarán sus profesionales a salvo de las mordazas, con o sin tecnología. En este caso, Internet —la tecnología— permite dos cosas:

        a) Nafeez Ahmed dispone de una tribuna equivalente a la del Guardian para ofrecer su punto de vista respecto a este conflicto. En redes como Twitter todos tenemos la misma voz (igualdad que antes no existía y que incomoda terriblemente a algunos)

        b) Ahmed ha podido establecer una plataforma para recaudar fondos que le ayuden a seguir con su actividad e incluso ampliarla.

        Me dirás que una golondrina no hace verano, y te daré la razón con algún «pero»: siempre hay una primera golondrina. Y me parece que termino :D, ya escribiré un post en el blog, con datos para que podais darme caña los escépticos. Eso sí, será en enero.

        Saludos,
        PD: el gusto es mio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.