De cómo la infoxicación puede estar generando malnutridos cerebrales

Estados Unidos es actualmente el país con el mayor porcentaje de personas obesas en el mundo.

El país en el que a veces nos queremos ver reflejados es el que por cantidad peor alimenta. ya que no siempre lo mucho es bueno. Ya saben que según Nacho González en la Comunidad de Madrid pasa algo parecido.

En unas recientes jornadas celebradas en Bilbao me llamó la atención de que en vez del término ya usado en castellano de infoxicación se utilizara en euskera el término que traducido al castellano sería ‘infobesidad’. No solo intoxicados, por la info, sino, además ‘gordos’, pero, probablemente mal alimentados informacionalmente.

Ya a principios de este nuevo siglo Todd Gitlin dejó claro esto en el libro que publicó y que en castellano se tradujo en su título como Enfermos de informaciónSi siguiéramos con el paralelismo de este juego mente-cuerpo, podríamos hablar de ‘Enfermos de comida’.

Más recientemente y ya con una mirada con un poco más de perspectiva, Nicholas Carr en su SUPERFICIALES. ¿Qué está haciendo internet con nuestras vidas? escribía, siguiendo en esa dialéctica mente-cuerpo:

Ni siquiera McLuhan podría haber anticipado el banquete que nos ha proporcionado Internet: un plato detrás de otro, cada uno más apetecible que el anterior, sin apenas momentos para recuperar el aliento entre bocado y bocado. A medida que los ordenadores conectados han menguado de tamaño… el banquete se ha vuelto móvil, disponible siempre y en cualquier lugar. (pag. 16).

El aviso sobre el uso de esos momentos que son tiempo ya lo había adelantado Gitlin…

Lo esencial es que el modo en que vivimos nuestro tiempo -o el modo en que lo gastamos, por utilizar el término que expresa su escasez inherente- define cómo somos. Lo que creemos, o decimos que creemos, es secundario. (pag. 31)

Parece que en este observar lo que pasa Magie Jackson ha ido un poco más allá:

“Mientras cultivamos una vida de distracción -observa- estamos perdiendo nuestra habilidad para crear y preservar sabiduría y nos deslizamos hacia una era de ignorancia que, paradójicamente, nace en medio de la abundancia de conocimiento y conectividad”

Fíjense si esto de la mente y el cuerpo en lo referente a alimentación tiene relación que la gastronomía se hará presente en la próxima Feria de Frankfurt. Eso sí, parece que en su vertiente más distinguida y lenta.

Y así, mientras en la información parece que la cantidad y la rapidez es por donde algunos nos quieren seguir llevando (más autores, más libros, más experiencias, más, más….desigualdad y distancia) en otros ámbitos, la salud, la alimentación se empieza a caminar a otro ritmo y se mira hacia otros lados. No, precisamente hacia la obesidad norteamericana, sociedad del exceso hasta en sus desigualdades.

Si todo ello impacta en un sector como el del libro en España que ya lleva años viviendo en el exceso, de de la facturación, sino de la producción sin sentido, los efectos son devastadores.

Seguiremos engordando en papel y en digital. Seguiremos dándole al botón de ‘todo vale’ y así, poquito a poco, iremos haciendo algunos hoyos, a modo de úlceras, más hondos y profundos que acabarán necesitando cirugía. El pensamiento habrá dejado de ser profundo, no el hoyo para salir de la situación.

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