Librerías: transitando del soporte a la experiencia

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Hasta el 21 de febrero esta obra sólo era accesible para los usuarios de lectyo.

A partir de hoy está disponible para todo el mundo.

El objetivo que he pretendido es

Ofrecer algunas pistas, y sobre todo interrogantes, que nos ayuden a plantearnos a través de nuestras propias respuestas qué sabemos o no sobre nuestros clientes y cómo podemos disponer de algunas herramientas sencillas que nos puedan facilitar un análisis de sus perfiles, así como algunas posibles líneas de actuación.

Si queréis conocer algo del contexto de la publicación podéis acceder a una presentación que ya colgué por aquí.

Acceder a la publicación.

Librerías twitteras

Hoy sábado en Bilbao hace un tiempo ‘pasado por agua’. Así que una vez cumplidos los agradables rituales matinales del desayuno con prensa,

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de la compra semanal y de la maravillosa terapia de preparar comida para la ‘familia ampliada’ a base de unas ‘carrilleras de cerdo a mi modo y manera’ que mañana degustaremos…

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No está de más si tienes ganas de enredar y ver y comprobar que hay también por suerte librerías enredadoras darte una vuelta por esta lista que he creado de librerías twitteras en España. Por ahora he recogido a lo largo de estas últimas semanas a 160, pero estoy convencido de que hay muchas más.

Si las vais encontrando y os apetece me las podéis ir haciendo llegar vía comentarios o con un mensaje directo indicando su nombre de usuario para que la incluya.

Libreros_tuiteros¿Utilidades?

Varias

1. Chascarrillear de manera informal que viene de cine en días lluviosos

2. Analizar y aprender de buenas prácticas

3. Ver qué editores, autores y demás interactúan.

4. ‘Vigilar’ a la competencia 😉

5. Interactuar

6. Pasar el rato…

Cada uno se puede hacer el menú a su medida.

Disfrutad

Propuestas de políticas públicas para el sector del libro a 6 manos

Ayer se presentó el Informe sobre el Estado de la cultura en España. La salida digital (ICE-2014) de la Fundación Alternativas.

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Junto con Manuel Gil y Manuel Ortuño, con quienes comparto tarea de editor en la Revista Trama&TEXTURAS y grande compañeros de trío para todo, elaboramos el capítulo relativo al sector del libro que lleva como título El libro: crisis analógica y emergencia digital.

Recojo aquí solamente las Propuestass de políticas públicas que formulamos al finalizar el artículo abiertas a matizaciones y nuevas sugerencias:

Desde el punto de vista de las políticas públicas de apoyo al libro, las lagunas e ineficiencias son claras. Un sector que representa el 1,3 por 100 del PIB nacional y que representa el 38,1 por 100 del total de la aportación al PIB de la cultura, necesita de unas políticas públicas muy activas que nos atrevemos a resumir en las siguientes líneas:

1. La incentivación de la demanda del libro debe ser un reto compartido entre industria y administraciones.

2. Se hace imprescindible el aplicar unas políticas públicas de apoyo a la digitalización de contenidos muy intensas.

3. Apoyo a la creación de proyectos piloto de mejora de procesos, de optimización de la tecnología, de soluciones y servicios innovadores, para superar un modelo de negocio que arrastra ineficiencias que no por conocidas están resueltas.

4. Ante la crisis generalizada y de larga duración que vive el sector de librerías en nuestro país, y que repercute directamente en las disfunciones del ámbito editorial y de la facilidad de los ciudadanos por acceder a los bienes culturales, se impone repensar y diseñar un plan de defensa de la librería, tal y como vienen desarrollándose en otros países vecinos.

5. Generación e impulso de procesos de cooperación intrasectorial entre los diversos actores para superarlas ineficiencias que se arrastran,promover proyectos de colaboración y tejer redes que sirvan de germen de actuaciones futuras.

6. El conjunto de las bibliotecas públicas del país, con independencia de los niveles de la administración pública de la que dependan, junto con aquellas redes de bibliotecas de carácter privado pero de interés público, deberían ser objeto preferente de atención por parte del Estado, para mantener y reforzar las políticas de adquisiciones y, simultáneamente, desarrollar sistemas homologados de préstamos y acceso a la lectura. Un acuerdo nacional sobre el préstamo digital sería una política que debería ser impulsada por los poderes públicos.

7. La administración debería jugar el papel de catalizador estimulando el desarrollo del sector mediante políticas innovadoras, el estímulo de los proyectos compartidos y las fusiones empresariales igualmente debería ayudar con claridad a la implantación de modelos de excelencia y calidad que en otros países empiezan a ser comunes.

8. Es necesario plantearse, desde lo público, una revisión y adecuación de la Ley del Libro al nuevo ecosistema, las distorsiones del ordenamiento tanto con las librerías como con las bibliotecas así parecen aconsejarlo. En este sentido, el reinterpretar esta ley con los nuevos datos que el escenario digital plantea, es una necesidad importante.

9. Dejamos para el final una reflexión delicada, y es el trato fiscal que hasta la fecha ha tenido el libro en comparación a otros sectores de la cultura. Pensamos que le corresponde al propio sector reflexionar con seriedad sobre si los mensajes que ha lanzado en relación a este hecho son los más adecuados para un coherente alineamiento con el resto de las empresas y sectores culturales. No debemos olvidar que una de las consecuencias más claras de lo digital es la sutil desaparición de barreras entre las propias creaciones. Ello puede traer como consecuencia, y como ya ha empezado a ocurrir en algunos foros, que en el entorno digital se empiece a dejar de hablar de libro.

Justo también ayer tuve conocimiento del Plan de Fomento de Industrias Culturales 2015 elaborado por la Secretaría de Estado de Cultura.

Busque y comparen las medidas y propuestas  del Informe de la Fundación y del Plan del Ministerio. Ya saben, en estos tiempos líquidos, como el agua y el aceite.

Librerías con ‘algo más’ o, a veces, algo más con ‘librería’.

Nos ha encantado el artículo Librerías con trastienda de Eva Armas en la Revista AD y los guiños que se hacen entre otras a

Tipos Infames

Chico Ostra

La Fábrica

Walden

+Bernat

Ubik Café

Monpassa

Ocho y Medio

A Punto

El artículo nos ha hecho recordar un texto de Jordi Llavina, Mi primera librería, publicado en La Vanguardia el 27 de abril de 2005. En el mismo decía:

La librería del señor Rosselló (el mote era cal Ceferino) disponía, pues, de su correspondiente trastienda por debajo del nivel de la calle y, en el solaz abstraído de tantos días de mi adolescencia, hasta diría que por debajo del nivel del mar (ahí empecé a familiarizarme con Julio Verne, por ejemplo). Uno bajaba ocho peldaños y se encontraba en un espacio de unos veinte metros cuadrados, abovedado como una bodega para caldos añejos pero con mucha más luz y sin humedad ninguna. La literatura acolchaba las paredes rugosas de estuco.Una gran tabla dispuesta sobre caballetes ocupaba la parte central, y ahí se acumulaban novedades editoriales. A finales de los setenta, lo de las novedades no era una locura como ahora. Eran los tiempos de Laia, Bruguera, amén de las ya clásicas Edicions 62, Proa o Lumen. Recuerdo que el día de San Silvestre de 1981 descubrí, en ese sótano de las delicias, a Joan Vinyoli. Antes había hecho lo propio con Salvat-Papasseit y Espriu, y al poco vendrían Cernuda, Eliot, Ferrater, Ginsberg. Como es lógico, he conocido librerías mucho mejor surtidas, modernas, globales, laberínticas, aquí y allá, así en París como en la tierra. Y, no obstante, ninguna como esa primera librería, con su mote que sabía a tenderete de golosinas, Cal Ceferino.

 

Quizás algunas de las librerías que aparecen en el artículo hayan sido para vosotros vuestras primeras librerías o formen parte de la trastienda vital personal. Cada una de ellas, como nosotros son librerías y espacios con presente y futuro, que sufrirán sus vaivenes como todas las pymes, pero que demuestran también que hay muchos caminos y formas de hacer y de ser.

El artículo empieza así:

Hace tiempo que las librerías son las grandes olvidadas de nuestras ciudades. Los avances tecnológicos y la escasez de tiempo con la que vamos hoy en día han logrado que estos comercios tan especiales que huelen a cultura se hayan quedado por el camino. Por eso, sus dueños han dado una genial vuelta de tuerca y han conseguido reinventarse en magníficos rincones en los que deleitarse con un café, un curso, un vino o un trozo de tarta.

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El imaginario librero -9

Venimos de aquí (acceder)

Podríamos por lo tanto señalar que se ha ido produciendo una evolución de dentro hacia fuera.

  • Un primer estadio que podríamos denominar de ‘espacio cultural’. Lo es por el hecho de ofrecer productos culturales.
  • Un segundo estadio que podríamos denominar ‘espacio cultural activo’. No sólo se ofrece producto cultural en el espacio, sino también actividad en torno al producto y los distintos agentes que intervienen. Lo denominaremos a continuación como ‘Algo más que actividad cultural’.
  • Un tercer estadio que podríamos denominar como ‘agente cultural activo’. No sólo se interactúa en el espacio, sino que, por un lado, se sale fuera del mismo para y en el propio espacio se interactúa no sólo en torno al libro, sino a otros fenómenos y realidades culturales. Y que aquí le daremos el nombre de ‘Referencia cultural’.

Algo más que Actividad cultural

Vayamos por pasos para decir por qué hablamos de ‘algo más que Actividad cultural’.

En la medida en que el aspecto cultural ha salido reflejado con claridad, también era de esperar que saliese un pequeño abanico de actividades en torno a la cultura. Y así se habla o se señalan entre las mismas:

  • Presentaciones
  • Conferencias
  • Talleres
  • Lecturas
  • Charlas
  • Cuentacuentos

Ahora bien, no parece, suficiente con ese listado de posibles actividades a llevar a cabo para señalar esa dimensión cultural. Se habla del propio espacio librero como Espacio cultural.

En esta línea se sitúa, por ejemplo, la intervención del parlamentario Costa Palacios en la Comisión de Cultura del 11 de junio de 2014 cuando dice en relación a las librerías:

Son un espacio cultural de primer orden que cuenta con un amplio programa de actividades culturales que encuentran en estos locales el sitio idóneo para desarrollarse. Es indudable que bastaría con que solo se tuviera en cuenta esta función cultural para que estuviéramos obligados a defenderla. 

La actividad, por lo tanto, toma sentido en el espacio en el que se desarrolla.

Seguimos aquí (Acceder)

¡Me gustan los libros! A favor de la lectura en papel. ¿Te apuntas?

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Terminé ayer de releer Una muerte muy dulce de Simone de Beauvoir.

Escribe:

El poder de los objetos es conocido, en ellos la vida se petrifica con uuerza mayor que en cualquiera de sus momentos.

Recientemente también César Coca escribía en su espléndido blog:

No todo en la vida son contenidos. La forma también es relevante. Los tecnópatas no siempre lo saben.

En el mundo del libro digital las previsiones aparecen últimamente como equivocadas y atascadas. El papel sigue representando el 80% de las ventas mundiales.

Así que el futuro que es el presente de dentro de unas horas sigue siendo mayoritariamente en papel.

Nada será, como el presente ya indica, lo que fue. Pero este mismo presente parece señalarnos algunos caminos como:

– La importancia de la librería y lo palpable y el único canal que por ahora retiene a los lectores.

– La importancia de los nuevos modelos de negocio micro y cooperativos. En los nuevos escenarios que por ejemplo dibuja Enrique Bustamante me interesa sobre todo el papel de las pymes.

– El peligro que corren las ballenas del sector. Cada vez quedan menos.

– Que parece mejor y más sano, según Alberto Manguel, tanto para el sexo como para la lectura lo real y palpable que lo virtual.

En esta línea y con estos guiños llegan a veces campañas y propuestas amables como la que nos ha hecho llegar Leticia de Santos y que lleva por título Me gustan los libros.

Nos cuenta:

Me gustan los libros” nace de la necesidad de crear un movimiento a favor de la lectura en papel, que defienda la tradición de la imprenta, las bibliotecas, las librerías, la belleza de compartir un libro, lo perdurable, las cubiertas bonitas, las notas de amor en los márgenes, en definitiva, el amor a los libros y a la cultura.

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¿TE ANIMAS?

No queremos dejar la ocasión de acordarnos de dos iniciativas más palpables.

De una de ellas ya hemos hablado por aquí. Fue lanzada por ANTI Liburudenda y faltando todavía unos cuantos días ha duplicado las expectativas.

Y la segunda, que son dos, es de nuestra amiga Alejandra Díaz Ortiz y compañía, la gente de Visual y Proyecto Gorrión. Por este lado un estupendo fanzine de collage.

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Y la segunda que a encontrado su acomodo en La Turrona y que nos permite poner un punto y final a contracorriente de los discursos dominantes modelo partido único.

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Así que quienquiera que se venga. Seguimos buscando gustadores y amantes de lo palpable.

En Cáceres las librerías animan la agenda cultural

¡Cáceres, como Teruel, también existe!

Hay librerías y libreras y libreros que en algunas ocasiones llevan tiempo batallando y, en otras, se han animado recientemente a la pelea.

Conozco ya desde hace unos cuantos años a María Vaquero de Todolibros. Disfruté hace un par de años de una maravillosa velada conversacional.

Así que no sólo por ella, sino por el resto de librerías que aparecen en el reportaje en Hoy de Cristina Núñez como Psicopompo, Cervantes o Nobel nos hacemos eco de su dinamismo y ganas.

Aunque María Vaquero no lleva la cuenta de la agenda cultural, tiene citas frecuentes. Las dos últimas presentaciones, la de Mari Cruz Vázquez, que dio a conocer ‘El Rastro del Caracol’ o la del Capitán Extremadura, de Esteban Navarro, consiguieron reunir un número considerable de lectores. María Vaquero también se traslada con su maleta cargada de libros fuera. Estuvo en el espacio cultural de la calle Clavellina, donde Rafael Santandreu presentó el libro ‘Las gafas de la felicidad’, que ha arrasado en ventas.

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