Libros y salsa de tomate ¿cambian los tiempos?

Veo hoy en el perfil de twitter de las librerías Diego Marín lo siguiente

En La criatura creativa nos cuentan:

Estoy totalmente enamorado del trabajo de la ilustradora rusa Maria Mordvintseva-Keeler. Y en concreto, de la iniciativa “Food for thougt book” con la que ha creado una pequeña colección de libros enlatados con un diseño realmente encantador.

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Todo esto me trae a la memoria un texto de Paco Puche de hace 10 años

Libros y salsa de tomate son dos productos antitéticos, porque nos llegarían por la misma logística y la mitad de las veces los bestsellers, sin ellos quererlo, vendrían entintados de rojo, y nada más lejos de la intención de los fabricante de semejante metamorfosis. Los libros que quedasen a salvo habría que venderlos retractilados con las latas de tomate, que vendrían recolgadas a espaldas de los libros, a modo de mochilas.

Esperemos que estos libros no necesiten del frío y del frigorífico con el que se topó en una ocasión Manuel Bragado.

Cada vez son más frecuentes en estos mundos que algunos quieren poco palpables las mediaciones estéticamente enriquecidas que, como si se tratara de comida que nos agrada nos lleve a afirmar ¡Me gustan los libros!

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Creo que todo ello debería tener cabida en las ‘librerías-delicatessen’.

 

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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