Día del Libro. Notas de color fuera de los discursos bienpensantes. Debe ser cosa de la edad

He terminado hace unos días de leer el tercer volumen de los Diarios de Iñaki Uriarte.

He vuelto a disfrutar.

Dice, entre otras cosas…

Una vez más atribuí el efecto a la edad. “debe ser cosa de la edad”, le comenté a María. “A cierta edad” es una expresión con la que ahora inicio muchas frases. Cada vez responsabilizo de más cosas a los años. Esto sí que debe ser cosa de la edad.

Así que lo que sigue toménselo por favor con benevolencia porque son cosas de la edad.

Por edad, como Julieta tambie´n dejaré las compras para más adelante

Por edad, también, ya leo tonterías en los titulares, que me invitan a no perder el tiempo en lo que sigue, aunque habrá a algunos que les parezca lo más de lo más.

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Por edad, quizás también, me gusta la conversación. Así que una buena forma de celebrar el Día del Libro es conversando con amigos y haciendo realidad el hecho que Zaid señala cuando escribe

La comunidad lectora siempre ha sido Wiki. Lo nuevo es la tecnología. Lo nuevo es el éxito llamativo de una cooperación intelectual que ha sido milenaria. En todo caso, si se quiere hablar de un cambio de paradigma, habría que situarlo en el Renacimiento, cuando la gente de libros opta por la tertulia frente a la cátedra, la imprenta frente a la universidad, el saber libre frente al saber jerárquico. El cambio coincide con la aparición de una tecnología (la de Gutenberg), y se reanima con la aparición de otra. Ambas refuerzan las estructuras horizontales (la conversación, el networking) frente a las verticales (la universidad, el Estado, la televisión).

Y en esa conversación además de hablar de lo divino y de lo humano, de lo personal y lo social, a ritmo forma e informal, hemos hecho como otras veces nuestra ‘porra electoral’. Veremos qué capacidad de lectura de la realidad tenemos.

Porque soy mayor también, me gustan algunos discursos menos convencionales en torno al Día del Libro incluida la negación de su existencia que además es cierta para millones de personas, aunque esto pueda sonar raro. En España es un hecho negacional para el 50% de la población que no lee a no ser que aceptemos ‘pulpo como animal’ de compañía o demos por bueno el comprar, aunque no se lea.

Porque soy mayor también y porque he sido librero me reconozco en la nostalgia de quienes como yo han disfrutado de este Día y, en parte, lo echan en falta. Leer hoy a Ovidio muy prontito me ha removido también.

Porque soy mayor y he vivido unas cuantas situaciones me parece que no es de recibo el discurso lastimero de los editores, espero que no sea del resto del sector sobre lo que el estado les debe comprar a ellos para que su negocio florezca y las Bibliotecas, según su versión estén bien surtidas.

Y como uno sigue siendo mayor, también en este día y la mayoría de las cosas le importan una higa voy a salir a la calle para encontrarme con uan persona que me gusta, proclamar mi gusto por…

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mientras espero un mensaje… que espero que llegue… y disfruto de esta noticia lectora…

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Librerías. De lector a lector. Esta puede ser una buena clave para el Día del Libro

Manaña, ¿hay alguien que todavía no lo sepa?, se celebra el Día del Libro. Ya se sabe que sirve lo mismo Belén Esteban, este año no toca, que cualquiera de los Goytisolos. Por lo menos para algunos.

Siguiendo con el interrogante que planteé hace poco sobre galgos o podencos, compradores o lectores, que como bien vio Karina tiene algo de tramposo, pero menos que la trampa en la que nos quieren meter algunos digitales, quiero incidir en ese aspecto lector y unirlo con las librerías, sobre todo como homenaje y reconocimiento a todas las que se animan a seguir generando conversaciones, a seguir leyendo.

Aprovecho para ello la reciente entrevista que han hecho a las libreras (personas) de letras corsarias que lleva por titular:

‘Letras Corsarias’, una librería de lectores para lectores

En el imaginario librero que andamos tejiendo es, precisamente, una de las características que se demanda al librero: Ser lector.

Y, podemos seguir con los matices en esta línea porque la relación comercial que también se establece en una librería no es la misma si se da entre un lector y otro que entre un vendedor (que no lee) y un lector (que compra) o entre un vendedor y un comprador que no leen ninguno de los dos. Este último modelo es, en el fondo, el más cercano al terreno digital.

¿Qué nos cuentan los amigos de Letras Corsarias.

La periodista Charo Ruano describe así el espacio

La librería está cuidada hasta en sus más pequeños detalles, preciosa, cálida, confortable, un lugar donde perderse o encontrarse,

– Letras Corsarias es una librería de lectores para lectores. No es una frase casual. Es nuestra bandera.

– Nuestra apuesta es más por el filtro que por la cantidad.

– Apuesta por el libro en papel.

– Apuesta por la poesía.

Y un doble baño de realismo

Es imposible saber cómo va a ser el futuro. Creo que María y yo ahora mismo comprendemos la librería del presente. De las necesidades que tiene y de la forma de llegar al público y crear nuevos lectores. No sabemos cómo serán esas librerías, pero sí sabemos cómo queríamos la nuestra.

Para terminar. Hoy a la mañana me he encontrado con este titular en El Correo de Miguel Gallardo. Creo que sobran casi las palabras cuando se ve con claridad dónde está lo interesante.

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Feliz Día del Libro que vaya a ser leído.

QueLibro de Cervantes. No ¿Qué Libro?

Ayer empezó su camino tranquilo de puesta de largo el nuevo desarrollo que ha hecho la Librería Cervantes de Oviedo. QueLibro.

¿Es una aplicación de lectura? NO

¿Es una aplicación para descarga de libros electrónico? TAMPOCO

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Sí es una aplicación que nos permite ir guardando las referencias de los libros leído, de los libros por leer, de aquellos que se vayan a publicar, así como, si queremos, gestionar desde la misma el pedido automáticamente.

Que andas ojeando un periódico y ves un título que te interesa. ¡A la aplicación!

Que sale un título en una conversación…¡A la aplicación!

Que ves algo en Amazon porque te has equivocado… ¡A la aplicación!

Que estás ya en el Día del Libro desbordado de libros, rosas o borrajas, según donde estés, y ves algo que te interesa… ¡A la aplicación!

Te permite, también incluir la información scaneando el código de barras si es que eres pelín torpe para teclear.

Luego ya decidirás si se queda en tu repositorio bibliográfico, si lo compras, si lo regalas o si lo acabas borrando.

Y por qué los de Cervantes se lían en estas cosas. Quizás, entre otrs razones por lo que en su momento contó Concha Quirós cuando le entrevistaron los amigos de Sílex

Estoy convencida que volvería a ser librera tantas veces como la vida me diera la oportunidad de hacerlo

Y si llevan casi 100 años enredando, no lo van a dejar de hacer ahora porque para seguir teniendo la oportunidad de seguir siendo librera hay que ir un paso por delante y eso, doy fe de primera mano, siempre lo han intentado.

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Paco Puche planteó en su momento un pequeño manifiesto sobre Las Funciones del librero en la era cibernética que no está de más recordarlos hoy. Sé de la histórica buena relación entre esos dos polos Málaga-Oviedo y me permito sólo marcar en negrita a qué funciones más concretamente da respuesta esta nueva propuesta.

1.- La función informadora. Se trata de tener todas las bases de datos necesarias, o su acceso online.

2.- La función recomendadora. Se trata de transmitir el saber conspicuo y creíble sobre los contenidos de los libros, que se aprende con el amor y la experiencia.

3.- La función de encuentro. La librería palpable será siempre un lugar de reunión de gentes y de cruce esporádico de personas.

4.- La función cultural. Se trata de tener una postura activa en la difusión de la cultura y el pensamiento.

5.- La función civilizatoria. En los tiempos que corren hay que fomentar los valores de no violencia, solidaridad, sabiduría y frugalidad.

6.- La función de resistencia.- Los huecos están ahí, pero es necesario ocuparlos.

7.- La función endógena.- La empresa cultural librera debe incardinarse en su medio social.

8.- La función de etnodiversidad. Hay que fomentar las lenguas y culturas locales. Mantener libros de fondo.

9.- La función de servicio polivalente. La librería palpable tiene en su mano proporcionar todos los servicios, incluidos los virtuales.

10.- La función corporal.- Propiciamos el poder tocarnos, en estos tiempos de virtualidad y rechazo.

11.-La función laboral : Tenemos los medios para dignificar el trabajo.

12.- La función empresarial: Podemos representar polos de fomento de la escala humana.

13.- La función virtual : Estamos mejor preparados que cualquier parvenu para dar este servicio adicional.

14.-La función poética: Podemos seguir repartiendo sueños.

Añadiré sólo dos cosas:

– Todas las demás funciones, las encontrarás también en Cervantes.

– Primero deben ser siempre las funciones. Lo que se haga y desarrolle debe de estar a su servicio para que nunca se pierda el sentido.

Ellos ya nos adelantaban hace poco lo que pretendían.

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Y alguien que decía venir en nombre de Endesa se cruzó en mi camino

Lo sé, lo sé.

No he tenido la mejor noche. Así que por lo menos esperaba poder comer tranquilo y echarme una siesta breve.

Pero suena el timbre. Típico chavalote encorbatado, creo que incluso a mí me quedan mejor, haciendo estiramientos mientras me habla en ese tono ‘estúpidamente vigoroso’ para, sin presentarse, ni decirme quién le manda a salvarme la vida y joderme la comida, lanzarme un mitin sobre mis derechos de tarifa eléctrica.

Le paro al chaval. ¡No hay cosa que más les fastidie!.

¿Y tú de quién eres?

De Endesa me contesta e intenta volver a pegar la hebra.

Le digo. Mi compañía me tiene perfectamente informado.

– ¿Y cuál es?

– ¿A ti te lo voy a decir?

– La semana pasada ya pasó un compañero por aquí, me dice..

– ¡Ya!

– Y qué le dijiste, me vuelve a preguntar..

– Si sois serios en el trabajo, ya te lo habrá comunicado…

En fin… conversación de besugos que graciosamente tiene continuación en twitter.

Está claro que hay besugos con los que basta tirarles el anzuelo y pican…

y aquí hemos seguido un rato con el carrete.

Estos sí que quieren ser de verdad lectores de sus contadores.

Pero ¡no hay cosa que másme fastidie después de una mala noche que me estropeen el pollo al mole del mediodía. ¿No comerán estos chicos?

¿Queremos compradores o lectores?

Se acerca el Día Mundial del Libro y del derecho de autor. Basta ver cómo los medios aumentan su dosis informativa modo suflé que quedara desinflado pasado ya el 26, siendo generosos, para volver al run-run del silencio en torno a la lectura.

Hace tiempo ya que se ha dejado de hablar de lectores y casi todo lo que se mueve alrededor del Día tiene más una dimensión económica y comercial que cultural.

Alguno ingenuamente dirá que no, que esto no es así, que ambas dimensiones son inseparables y bla, bla, bla; pero hace tiempo que está constatado que lectura y comercio no circulan ya en paralelo.

Alberto Manguel vuelve a dar una pista.

Somos una sociedad mercantil que necesita, para seguir existiendo, consumidores y no lectores. La lectura inteligente y detenida puede alentar la imaginación y fomentar la curiosidad y, por lo tanto, hacer que nos neguemos a consumir ciegamente. Es por eso que Christine Lagarde, ardiente defensora de las sociedades de consumo, cuando era ministra de finanzas durante el Gobierno de Sarkozy, dijo a sus conciudadanos que se quejaban de la crisis: “Trabajen más y piensen menos”. Madame Lagarde sabía muy bien que un pensador nunca sería un buen consumidor.

El modelo de consumo genera además y curiosamente abundantes sobrantes y en esto el sector del libro, no el de los lectores, es todo un experto en hacerlo crecer y crecer manteniendo ese carácter de negocio misterioso y extraño que señala Leandro Ceruti.

A veces, por suerte, se vuelve a descubrir algo nuevo entre esos ‘montones desechados’.

Así que entre tanto desecho y tanta sobreproducción, la de excedentes que generará el Día del Libro, uno todavía se asombra cuando, por ejemplo, escucha a una librera, Lara Meana de El Bosque de la Maga Colibrí, decir que su librería es un

proyecto de promoción lectora que combina la venta de libros y juegos didácticos de calidad con la puesta en valor del libro y la lectura en todos los ámbitos.

Teniendo en cuenta que el concepto libro empieza a ser de un difuso que asusta, ¿no deberíamos ir pensando en el cambio de nombre del Día y hablar del Día Mundial de la Lectura? o, sino, decir con claridad que es un Día comercial pensado para vender libros sean de quien sean y vengan de donde vengan despojado, lógicamente, de cualquier dimensión cultural.

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Alberti: librería de referencia en momentos de tiempos líquidos

40 años de los que ya nos hicimos eco, pero queremos ‘aplaudir con las orejas’ y hacer la ola al artículo que ayer le dedicó Peio H. Riaño a la Alberti y a Lola Larumbe.

Aunque voy a resaltar algunas ideas no seáis vagas y leerlo entero (aquí) porque merece la pena.

Ahí van unas pinceladas.

– Librerías como centros de difusión de ideas contra el poder y la capacidad para armar una sociedad crítica que cuestiona los métodos de sus gobernantes.

– Las librerías son espacios de libertad y de convivencia.

– Ahora quien oprime no es el poder político, sino el económico

– Todo lo bueno que le pasa a su comercio tiene que ver con la gente que viene a comprar libros y a buscar amparo.

– La nueva edición independiente ha entendido que las librerías son sus aliadas

Y ahora un pequeño regalo para todos los que hayáis llegado hasta aquí. La vida ofrece a veces estas casualidades o, como diría algún lacaniano, estas sincronicidades.

Leemos en el artículo de Peio:

Piensa ahora en aquel pequeño lector de diez años que terminó convirtiéndose en “un extraordinario lector” y editor de Impedimenta, Enrique Redel.

Me voy a la hemeroteca de la revista Trama&Texturas y en el número 14 me encuentro seguidos dos artículos de Enrique Redel (Cruzar el rubicón) y de Lola Larumbe (Libreros de papel) que aquí os dejo como regalo. Espero que Manolo no me lo tenga en cuenta.

Lola, casi al principio de su artículo, escribe:

Construimos el futuro con lo que llevamos a nuestras espaldas, con el de dónde venimos se puede vislumbrar tímidamente el a dónde vamos

Y ahí parece que sigue dándole…

Libros y salsa de tomate ¿cambian los tiempos?

Veo hoy en el perfil de twitter de las librerías Diego Marín lo siguiente

En La criatura creativa nos cuentan:

Estoy totalmente enamorado del trabajo de la ilustradora rusa Maria Mordvintseva-Keeler. Y en concreto, de la iniciativa “Food for thougt book” con la que ha creado una pequeña colección de libros enlatados con un diseño realmente encantador.

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Todo esto me trae a la memoria un texto de Paco Puche de hace 10 años

Libros y salsa de tomate son dos productos antitéticos, porque nos llegarían por la misma logística y la mitad de las veces los bestsellers, sin ellos quererlo, vendrían entintados de rojo, y nada más lejos de la intención de los fabricante de semejante metamorfosis. Los libros que quedasen a salvo habría que venderlos retractilados con las latas de tomate, que vendrían recolgadas a espaldas de los libros, a modo de mochilas.

Esperemos que estos libros no necesiten del frío y del frigorífico con el que se topó en una ocasión Manuel Bragado.

Cada vez son más frecuentes en estos mundos que algunos quieren poco palpables las mediaciones estéticamente enriquecidas que, como si se tratara de comida que nos agrada nos lleve a afirmar ¡Me gustan los libros!

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Creo que todo ello debería tener cabida en las ‘librerías-delicatessen’.