Athletic, Bilbao, Bizkaia… en mi nombre no. Gracias

Como tantos sábados he bajado al mercado para disfrutar de la compra, del ambiente y del paseo por un Bilbao y su Casco Viejo todavía medio adormilado y silencioso.

En el paseo me he encontrado, uno ya lo había visto hace tiempo, con estos dos derroches de simpleza y populismo mal entendido, si es que el populismo se puede entender bien, que nos brindan y ofrecen las dos instituciones que nos gobiernan en lo cercano: el Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación de Bizkaia.

Hay algunos temas que me molestan particularmente como las actitudes y los hechos que llevan adelante algunas administraciones en relación a algunos fenómenos de masas como es el que nos ocupa.

Nos usurpan, en cada caso y a cada uno, nuestra individualidad ciudadana y nos meten a todas las personas en el mismo saco como si todos los bizkainos o bilbainos fuéramos del Athletic y aún siéndolo como si todos pensáramos o pensaran y sintieran lo mismo.

Que se utilicen igualmente dichos espacios centrales para recordanos y poner en valor desde sus fachadas el fútbol profesional que ampara a esos pobrecitos que han intentado hacer una huelga con el resto de los futbolistas españoles pues qué quieren que les diga.

Es, en cualquier caso, otra forma barata de jugar con los sentimientos, de intentar mostrar que no hay fisuras en una sociedad, como la bizkaina, vasca o bilbaina, ya saben que los niveles de discurso se manejan a gusto y antojo político, cada vez más llena de retales.

Es otro intento de buscar identidades únicas y ficticias impuestas sin consultar a las personas como si las mayorías aparentes fueran igual al todo.

Entiendo que a este juego han jugado, tragado y aceptado todos los partidos con representación en ambas instituciones. No vaya a ser que posibles votantes se pongan nerviosos si critican o ponen en cuestión uno de los tres pilares de la bilbainidad (los otros dos dicen sabios del lugar que son la Amatxo de Begoña y la Escuela de ingenieros).

Bueno, aunque sea el único, quiero por lo menos decir desde aquí que soy la pequeña porción de Bizkaia que ni estoy ni dejo de estar con el Athletic, que me da igual, pero que en mi nombre, ni el trozo de número 12 que me toque ni la porción de territorio del reparto que me corresponda.

Quizás unas citas de El mapa de sal de Iván de la Nuez sean sugerentes…

– En una cultura en la que la Nación, la Patria, el Líder o la Tierrra asumen condiciones de identidad fuerte y sustancial, las formas menores no tienen demasiado espacio, y las experiencias minoritarias se ven obligadas a un exilio real o metafórico. (pag. 71)

– A mí, más que el mestizaje, lo que me seduce es la promiscuidad. El primero no deja de referise a la raza. La segunda se dirime en los actos. El primero es imperativo, la segunda es electiva. (pag. 62)

– La “jaula de la melancolía” es esa cárcel en la que… podemos quedar atrapados en las redes de una ficción que luego reconocemos como “cultura nacional”. (pag. 125)

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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