Bibliotecas, usuarios y silencio social

Me ha llamado la atención el reciente artículo de Gustavo Martín Garzo en El País, Coleccionar silencios, donde de manera indirecta y utilizando la lectura y la biblioteca como mediación explicativa nos quiere llevar un poco más allá para plantarnos ante una sociedad en la que las palabras pronunciadas por parlanchines han conseguido crear una sociedad muy habladora, pero poco ‘decidora’ y menos ‘decididora’.

El reflejo en el mundo del libro y de la textualidad es también claro. Quizás nunca se haya escrito tanto para decir tan poca cosa, incluido también este blog.

Sobre el papel de las bibliotecas y si las mismas deben ser silenciosas o ruidosas tengo poco criterio. Sí me parece más gracioso que este paisito sea el más numeroso dentro de eso que llamamos Europa en nivel de afiliación a las bibliotecas. Quizás hayamos sustituido la iglesia por la biblioteca como nuevo espacio de fe. Ahora bien, a la hora de la práctica, es decir de la lectura, vamos bajando posiciones. Vamos que actuamos como con la religión. De Biblioteca, soy, pero ‘poco practicante‘.

Algo parecido debe pasar también incluso con los nuevos soportes, en esta nueva religión digital, que se nos debe también atragantar. En Euskadi se debe prestar tan poco que parece que a los pocos que leen en digital los quieren ahora empachar y les permiten tener a disposición al mismo tiempo tres en vez de dos. Aquí a base de comprar y comprar licencias que nadie usa acabaremos teniendo el almacén digital del olvido en donde no sabremos cómo hacer el espurgo digital. Y todo porque alguno se empeña en ser más antiguo en los modelos que maricastaña, lejos de algunos otros más flexibles.

Y ya, si siguiésemos este consejo de Anatole Broyard más de uno se pondría a temblar

“Habría que volver a visitar los buenos libros tal como volvemos a visitar lugares o cuadros o volvemos a escuchar una pieza de música. Por lo común he descubierto que la segunda lectura de un buen libro es incluso mejor que la primera, porque la segunda vez estamos mejor preparados, como quien hace estiramientos y flexiones antes de hacer ejercicio. Aunque el placer sea igual de grande, es un placer más consciente que una rendición a ciegas. Uno está más alerta, más atento a lo que sucede”.
“Ebrio de enfermedad”, de Anatole Broyard. La uña rota, 2013. Pág.180.

Anuncios

Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

1 comentario en “Bibliotecas, usuarios y silencio social”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s