¿Qué es una librería? Librerías underground en Madrid

Joan Fàbregues de La Llar del llibre pone indirectamente el dedo en la llaga en unas recientes declaraciones cuando afirma (no traduzco porque creo que se entiende):

No incloc aquí algunes altres que també es dediquen a vendre llibres de text, i papereria perquè per a mi és un sector diferent dels que només fem llibres de lectura.

Digo que pone el dedo en la llaga al trazar una línea siempre difícil y complicada, pero que en este caso se delimita con cierta claridad al excluir a los puntos de venta que centran su negocio en el libro de texto y la papelería.

La diferencia si se analiza tiene sus consecuencias ya que según Joan, y comparto este planteamiento en gran medida, el vender algunos libros no le hace a uno librero, sobre todo si es eso, ese tipo de libros, lo único que se vende.

Casi enfrente de los vendedores de texto podríamos situar a las Librerías underground que aparecen en un artículo de Carlos Rubio Rossell en El País.

Se dice de las mismas.

Buscando justamente espacios culturales, se han abierto una serie de librerías en Madrid que potencian las voces de nuevas generaciones y una literatura que va por canales independientes, en cierta forma underground, como la librería Arrebato Libros. Pepe Olona, su fundador, es uno de esos libreros, editores y promotores culturales, un “suicida” que desde hace más de una década apostó por escapar a las distribuidoras y tras una etapa de precariedad, con tesón, compitiendo con grandes espacios como la Librería La Central, la FNAC o la Casa del Libro, ha apostado por los alrededor de dos mil títulos de este tipo de editoriales que ofrece en su librería. Él edita también; solo poesía, y ha visto surgir muchos movimientos y festivales diferentes. Para visualizar el momento en que nació este proyecto hay que hacer falshback, retroceder veinte años y conocer lo que ha hecho gente como Acidents Polipoetics; Ajo y su festival polipoético Yuxtaposiciones; o el propio Arrebato Libros, que organiza un festival. “Hay autores que han trascendido el lenguaje de la poesía y esa es nuestra apuesta como editores. Creo que hay que reconocer lo que hacen editoriales como El Gaviero, Delirio o Belleza Infinita; editores que llevan más de diez años moviéndose en las fronteras de la literatura más convencional, apostando por otras poéticas.”. En Arrebato Libros apuestan por un tipo de obra que intenta, observa Olona, “experimentar más con el lenguaje. María Salgado tiene unos libros y unas puestas en escena que van más allá del público de la poesía; el fin de semana pasado estuvo en el Centro Dramático Nacional actuando para ochocientas personas durante dos días, y llenó. Son poetas que suben a un escenario no a leer, sino a dar una nueva visión de la poesía”.

La escena underground de la literatura en Madrid no va por canales comerciales; ni siquiera por las redes sociales. Pero se contagia. Ahora mismo en Malasaña hay ocho librerías; en Lavapiés han abierto también en los últimos tres años otro tanto. Traficantes de Sueños, un proyecto pionero que comenzó en 1995, tiene como seña de identidad su apuesta por la “cultura libre”, por los movimientos que abogan “por la libre difusión del conocimiento y las expresiones artísticas de la sociedad”, como apuntan en su página web. Pero libre para ellos no es gratis y los proyectos de cultura libre, sostienen, “necesitan la corresponsabilidad de la comunidad, esto es, que aquellos que apuestan por la libre difusión de la cultura los sustenten de múltiples formas”. “Somos un colectivo político que cuenta con una editorial y una librería que gestiona su espacio con iniciativas distintas”, dice Blas, uno de sus libreros. “Vivimos un momento de renovación de editoriales. Y el ensayo, la ficción y la poesía viven un auge brutal, que se caracteriza por ser un reflejo de lo que vive la gente: crisis y esperanza. Es un momento interesante, por la diversidad y por el momento político. Es un momento de transformación social de las subjetividades de las personas”, resume.

Estoy seguro que por muy underground que sean están más cerca de la visión librera de Joan Fàbregues que aquellos espacios que venden texto y derivados.

Claro que todos los análisis cambian cuando el tamaño poblacional baja y las masas críticas literarias sólo son sostenibles en muchos casos vendiendo un poco de todo.

Lo importante, como siempre, es la intención convertida en intencionalidad y en transformación porque ¿hablamos de cultura no?

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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