¿Se aplican los principios Goebbelianos de comunicación en el sector del libro?

Ya sabéis que en agosto estoy manteniendo por aquí un ritmo más fresquito, más dicharachero a veces y un poquito, también, más provocador y travieso.

Gracias a una amiga he conocido Gurus blog que recomiendo.

El domingo nos ofrecía una perla: 11 principios de comunicación para manipular a la opinión pública.

El asunto lo refiren a la ‘clase’ política, pero el abanico puede ser más amplio.

Cuando lo iba leyendo iba pensando en los vendedores tuercebotas del magma digital que no lo son todos, pero sí que hay algunos voceras y casi casi que en algún caso veía, como decíamso de pequeños, el 6 y el 4 la cara de su retrato.

A ver qué veis vosotras.

1. Prin­ci­pio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Indi­vi­dua­li­zar al adver­sa­rio en un único enemigo.

2. Prin­ci­pio del método de con­ta­gio. Reunir diver­sos adver­sa­rios en una sola categoría o indi­vi­duo; Los adver­sa­rios han de cons­ti­tuirse en suma individualizada.

3. Prin­ci­pio de la trans­po­si­ción. Car­gar sobre el adver­sa­rio los pro­pios erro­res o defec­tos, res­pon­diendo el ata­que con el ata­que. “Si no pue­des negar las malas noti­cias, inventa otras que las distraigan”.

4. Prin­ci­pio de la exa­ge­ra­ción y des­fi­gu­ra­ción. Con­ver­tir cual­quier anéc­dota, por pequeña que sea, en ame­naza grave.

5. Prin­ci­pio de la vul­ga­ri­za­ción. “Toda pro­pa­ganda debe ser popu­lar, adap­tando su nivel al menos inte­li­gente de los indi­vi­duos a los que va diri­gida. Cuanto más grande sea la masa a con­ven­cer, más pequeño ha de ser el esfuerzo men­tal a rea­li­zar. La capa­ci­dad recep­tiva de las masas es limi­tada y su com­pren­sión escasa; ade­más, tie­nen gran faci­li­dad para olvidar”.

6. Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limi­tarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.

7. Prin­ci­pio de reno­va­ción. Hay que emi­tir cons­tan­te­mente infor­ma­cio­nes y argu­men­tos nue­vos a un ritmo tal que cuando el adver­sa­rio res­ponda el público esté ya intere­sado en otra cosa. Las res­pues­tas del adver­sa­rio nunca han de poder con­tra­rres­tar el nivel cre­ciente de acusaciones.

8. Prin­ci­pio de la vero­si­mi­li­tud. Cons­truir argu­men­tos a par­tir de fuen­tes diver­sas, a tra­vés de los lla­ma­dos glo­bos son­das o de infor­ma­cio­nes fragmentarias.

9. Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.

10. Prin­ci­pio de la trans­fu­sión. Por regla gene­ral la pro­pa­ganda opera siem­pre a par­tir de un sus­trato pre­exis­tente, ya sea una mito­lo­gía nacio­nal o un com­plejo de odios y pre­jui­cios tradicio­na­les; se trata de difun­dir argu­men­tos que pue­dan arrai­gar en acti­tu­des primitivas.

11. Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.

Como ya sabéis Goebbels era un ‘corderito’ que demostró lo peligrosas que pueden ser las palabras.

Y no dejéis de leer la amplia reseña que ha hecho Arantza Urkia sobre el libro de Roberto Casati Elogio del papel y que titula, supongo que no por casualidad, Cuidado con los colonos digitales.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

4 comentarios en “¿Se aplican los principios Goebbelianos de comunicación en el sector del libro?”

  1. Pero atención, que esos mismos principio los usa también quien edita en papel en relación a lo digital. Con eso no señalo a nadie sino, al igual que tu, un fenómeno mezquino sobre la manera de editar y sobre la cultura, más en general.

  2. Estoy de acuerdo con Aharon. Además, Txetxu, lo que tú describes casa mejor con el estilo de comunicación de quien tiene la sartén por el mango y hoy en día todavía son las instituciones del libros y los medios tradicionales. No niego que en el lado digital –si es que hay lados– se ha usado y abusado de lo que describes –alguna vez habré caído en ello– pero la asimetría de medios, al menos en España, cae todavía muy del lado del ‘papel’, no del ‘digital’.

    1. No estoy totalmente de acuerdo Bernat. Creo que desde la parte mas acomodada, digamos sector tradicional, puede haber un discurso catastrofista, pero no son los que tienen que demostrar nada como tal. No pensaba además sólo en el sector del libro, lease editores, libreros, distribuidores, conviene ampliar la mirada a lo tecnológico y sus derivadas comerciales y a los mediadores de todo este tinglado no generadores de contenidos; pero siempre sería mejor que lo hablásemos comiendo y charlando con sano y dulce sosiego.
      En cualquier caso tomarlo también, Aharón incluido como divertimentos de verano 😉
      Abrazos
      Por cierto Bernat… es que con este último titual de tu blog La digitalización del libro ya no es opcional me lo pones a huevo 😉

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