Livraria Lello. ¿Un espacio idolatrado?

Quienes os dejáis caer por aquí, ya sabréis probablemente que he estado unos días por Oporto y, entre las actividades del viaje incluí también la peregrinación a Livraria Lello.

Ahora la peregrinación incluye, desde primeros de agosto, la ‘limosna’ de tres euros para entrar al templo que te serán devueltos si realizas alguna compra. No me dediqué a calcular la diferencia de colas entre visitadores y compradores, pero el tamaño diferencial era evidente.

En cualquier caso, la media de visitas diarias que lleva va a ser en breve envidiada por muchos de los grandes museos de allí y de acá. 3.500 visitas diarias no es un mal número que deja en entradas 10.000 euros del ala al día. Al mes son 300.000 que si fuese en márgenes de venta, supondría que la librería estaría vendiendo un millón de euros en libros al mes; o, 12 millones de euros al año, para conseguir el mismo margen.

Cuando salía de la visita, me encontré enfrente un maravilloso local que tenía la apariencia de librería. Seguro que en algún momento lo fue. Su escaparate era más provocador e invitaba más a la entrada que la cola que había en Lello.

La apriencia también engañaba. No era una librería, sino un bar de copas. A saber si en algún momento de tránsito fue una librería-cafetería que se quedó con la parte más canalla del negocio.

No soy muy amigo de los espacios culturales, algunas librerías lo son, que quieren jugar sólo en la clasificación de la ‘belleza del espacio’ que, al fin y al cabo, no deja de ser un convencionalismo estético en el que puede llegar a ocurrir que los contenidos, los libros, que le dieron sentido ya no estén presentes.

Es curioso que en la propia guía que reparten en Lello se lea que ‘el librero es el alma de la librería’. Ahora da más bien la sensación de que ese alma ha desaparecido y, por lo tanto, ha desaparecido gran parte, sino todo, su sentido, convirtiendo así el símbolo en ídolo vacío al que adorar.

Justo en el otro extremo de la ‘adoración idolátrica’ están también los amantes de lo digital que también como en el caso de la Lello convierte a la mediación, digital, en este caso, en la finalidad. Son, en ambos casos, espacios sin contenido en muchas ocasiones. espacios idolatrados vacíos de sentido que en un caso se pretende llenar con la belleza efímera y en el otro con la opulencia de contenidos tan típica del capitalismo.

Dos becerros de oro típicos de los mundos provenientes de religiones monoteístas.

La semana que viene que parecido a Julen me va a tocar tiempos de espera y cuidado voy a dedicarme a meditar sobre el sincretismo, libresco en este caso, que tantos nervios genera a los dogmáticos.

Anuncios

Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

1 comentario en “Livraria Lello. ¿Un espacio idolatrado?”

  1. Esa sensación de idolatría y falta de contenido, a pesar de un aparente gran catálogo, es lo que ocurre con Ateneo Gran Splendid en Buenos Aires. Al menos ahí no cobran por la visita y por las fotos de rigor pero una vez visitada, no provoca volver.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s