Los creadores y los ganaderos, quizás debieran unirse y dejarnos durante una temporada sin leche y sin creación

cultura_artista_segurata

Hoy es sábado, día de ordenar la casa y de ritmos sosegados, por lo menos hoy, de comidas y cenas con familia y amigos.

Tiempo amable para la conversación.

Así que dejaré sólo unas líneas en torno a esa imagen que acaba de dejar colgada Álvaro Sobrino en su muro de facebook y a alguna idea suelta que ya hace tiempo vengo compartiendo con algunas personas en torno a los dineros de la cultura.

Ahí van tres o cuatro principios.

  1. Sin creadores todo el resto del tenderete cultural es un constructo líquido.
  2. Es cierto que la creación es un riesgo, de tiempo y de recursos. Quien luego quiere hacerse con esa obra creativa (plástica, visual, textual, musical, audiovisual, arquitectónica….) para en unos cosas comercializarla y sacarle más rendimiento o para en otras poseerla en exclusividad corre exclusivamente un riesgo derivado que, además en muchas ocasiones sólo apuesta a porcentaje sobre el que ha corrido el riesgo primario.
  3. En este juego de compra-venta, como con la leche, empiezan a entrar en juego multitud de personas que pretende(mos)n todas ellas vivir del ‘cuento creativo’ de un primer creador unitario o múltiple que es el que se jugó originariamente su tiempo y su dinero.
  4. La mayoría de los intermediarios y adláteres en juego, desde los jefes de prensa, los consultores, los correctores, los editores, los hacedores de muebles, los alquiladores de espacios, los managers, los agentes, tendemos a olvidarnos quién es el que nos da de comer porque es el que nos da qué vender.
  5. Visto el ninguneo existente, por parte de toda la corte que vive a costa del hecho creativo inicial, no es de extrañar por un lado que los creadores quieran llegar directamente a los consumidores, aunque ingenuamente en ocasiones estén alimentando otras bestias aparentemente más difusas por ese halo digital pero más peligrosas en su vertiente económica y monopólica y que, por otro, en ocasiones, prefieran difundir su obra dejando de lado la mediación económica y sintiéndose satisfechos por el reconocimiento, simplemente, del valor de la misma.
  6. Así que probablemente nada vuelva a su sitio, por lo menos en la lógica del dinero si no volvemos a situar los duros adecuadamente dentro de la cadena de valor.
  7. No nos deberá extrañar por lo tanto que al igual que los ganaderos tiran la leche por el ninguneo de toda la cadena y por los duros que los demás se llevan, los artistas tiren-regalen su obra ocupando tiempo de los lectores, escuchadores, degustadores de lo cultural ocupando el tiempo de los ciudadanos sin que a estos les cueste y dejando así menos tiempo de los mismos para el gasto que sostiene a la parafernalia del resto de la ‘troupe’ cultural.
  8. Piénsese en cualquier caso siempre y de manera crítica, quién se está quedando con la pasta o con nuestro tiempo en el terreno cultural.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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