Librerías de ‘campo y playa’ o de pueblo… ¡a mucha honra!

Nos gusta lo pequeño, aquellas realidades que habitualmente no están en el foco, que superan el eje centralizador Madrid-Barcelona.

Así que la iniciativa de masdearte.com de poner el foco en librerías que se encuentran fuera de los ‘grandes circuitos’ pero que precisamente cobran sentido, como todas, en la atención y propuesta a ‘otros’ públicos merece la pena.

Hoy domingo día festivo, el jugar y traer a las librerías de pueblo, o de campo y playa, más cercanas a lo natural, a lo apacible, al ritmo tranquilo tiene su punto de relajo y descanso.

Podemos pasear por unos cuantos pueblos y sus librerías. Movernos entre el libro viejo y el nuevo, entre la general y la especializada; tomar un café o asistir a una actividad… minetras disfrutamos del paisaje y el paisanaje y nos salimos de campos más trillados.

Iniciativas, al fin y al cabo, que ponen en valor lo pequeño.

A mí me ha servido para descubrir una nueva librería infantil que lleva abierta unos pocos meses, Librería Unquera en Unquera, Cantabria.

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Las sugerentes reflexiones de Antonio Rodríguez de las Heras en bez

Muchas de las personas que aterricéis por aquí habréis oído hablar o habréis leído  algo de Antonio Rodríguez de las Heras. Quizás una de las primeras personas que afirmaron quizás con cierto atrevimiento hace diez años que

“el encuentro entre Tic y nuevos lectores va a dar lugar a una era de esplendor en la lectura y escritura”

logo_cabecera_fin_de_semanaDesde hace unos sábados y gracias a bez un nuevo y joven diario digital disfruto la mayoría de los sábados con el café y recién levantado de sus agudas y certeras reflexiones abiertas que me permiten, además, tener la sensación de ser capaz de twittear algo inteligente durante el fin de semana.

//platform.twitter.com/widgets.jsOs dejo los enlaces a los cuatro últimos para vuestro disfrute:

No perdáis tampoco de vista otros artículos de bez que detrás de ese quizás excesivamente pretencioso imperativo «lo que debes saber» que aparece en su cabecera, esconde desde luego nuevos y sugerentes puntos de vista sobre muchos temas.

Creo que me agradeceréis la recomendación.

Librerías independientes en Bretaña. Un ejemplo de guía

librerias_bretañaAlgún día espero volver por Bretaña para hacer los casi 1.800 kilómetros del GR-34

Cuando estuve hace dos años, en verano, disfruté de algunas de las librerías del territorio.

Me he encontrado con una cuidadosa guía que recoge 188 librerías independientes que dan servicio a una población cercana a los 3.300.000 habitantes más todos los que vayan de visita a ese bello territorio.

Me ha hecho ilusión ver en la misma a casi todas las que en su momento visité.

Me parece sugerente, incluidos los iconos utilizados para describir las especialidades y servicios de las librerías.

Si os vais de viajes por esas tierras, la podéis llevar con vosotros.

¿Pensáis que merecería la pena hacer algo parecido por aquí y que estuviera siempre actualizada?

Ver guía.

La realidad siempre se esconde y se muestra en lo pequeño y en los detalles…

texturas1Hoy a la mañana al ir a preparar y coger un material para una jornada de trabajo con una más de las pequeñas (grandes) empresas que forman en su conjunto tan disjunto ese sector que llamamos ‘el del libro’ me he encontrado casi perdido entre las páginas uno de los primeros elementos promocionales de la Revista Texturas.

Os invito a hacer un repaso de los nombres que aparecen. Comprobaréis que los había ya de todo ‘pelaje y condición’ y casi todos, por no decir todos, siguen, diez años después, aportando visiones distintas dentro del mundo de los libros, la lectura, los contenidos y la cultura.

Un mundo con muchas visiones y en el que te das cuenta sobre todo cuando se está a pie de obra con empresas que los grandes números , las grandes lecturas casi nunca son fiel reflejo de la realidad que las empresas viven en su cotidianidad y en sus planteamientos y expectativas; donde casi nunca el discurso cuadra con el hacer ni aporta excesivas pistas. poco más, en ocasiones, que alguna luz en el horizonte.

En el fondo, la ‘teoría de los huecos’ de Paco Puche vislumbraba ya esta realidad que cada vez, y son muchas, que me encuentro con lo pequeño, cotidiano y distinto se me confirma de nuevo y me hace, además, seguir manteniendo siempre el principio de esperanza basado en la realidad de todos los brotes verdes.

Hoy además como territorio para la nostalgia he trabajado cerca de donde hace casi treinta años empecé mi relación con el sector del libro.

He vuelto a recordar y conversar sobre el barrio de hace 30 años, su evolución, sus esperanzas. A comer con quien y en donde ya hacía 30 años que está abierto y allí sigue después de más de una ida y vuelta.

Hoy se han juntado, desde lo pequeño, algunos detalles para el recuerdo… y he vuelto a disfrutar, como casi siempre, del trabajo de acompañamiento a lo hermosamente pequeño e ilusionante.

Y algunos seguirán buscando dónde están los lectores de libros… en la red parece que no

Acabo de dar un vistazo al sugerente estudio de AIMC Marco general de los medios en España elaborado con datos del 2015.

Abundante información con series de datos desde el año 1999.

Dejo por aquí sólo algunas pinceladas.

Clase-nivel social, edad y tamaño de población siguen siendo variables claves para ver que no todo el monte es orégano. Internet tampoco ‘iguala’ las diferencias reales ni penetra de la misma manera. Aquí lo único que nos iguala sigue siendo la ‘caja tonta’ que parece ser la más democrática y accesible como canal. (página 15).

La audiencia de los periódicos, en su conjunto, es un 20% menos que en 1999 (de 35,2 millones a 28,5). La de los suplementos se ha quedado reducida, en el mismo período a un tercio (de 31, 3 a 11).

Al libro en la red ni se le espera. Hay lectores ¡faltaría más! como buscadores-sabuesos de información, lectores de correo electrónico, incluso algunos serán escritores, y, también lectores de información de actualidad.

Encontraréis a quienes ven cine, juegan, se descargan podcast, compran, oyen música, leen incluso también en redes sociales, son activos en blogs y foros…; pero ¿leer libros? No parece ser la lectura la actividad que enamore.

usointernet

Más datos… (página 69). En el año 1999 el 30,6% de la población compraban libros para uso personal. En el año 2015, el 20,5. ¿Cuándo empezó a cambiar la tendencia con claridad? En el año 2006.

En cambio, aunque con menor porcentaje poblacional, los espectáculos en vivo como los conciertos y el teatro se mantienen estables. No así el espectáculo del fútbol que ha perdido casi el 60% de la audiencia.

Algunos se seguirán empeñando en que es el nuevo medio para la lectura, los usuarios no parecen tener interés en que puedan confirmar sus hipótesis. El estudio de la ONTSI sobre el perfil demográfico de los internautas marca también la misma tendencia.

Alguna flota pesquera seguirá haciendo el agosto mientras seguimos comprobando que el libro pinta menos.

redessocialesnormal

Siguiendo la conversación y… haciendo cultura

La conversación sosegada y el ambiente conversacional sigue siendo para un servidor ‘droga dura’. Si es con tiempo, siempre necesario, y en torno a una mesa ya ni os cuento.

Ya lo escribió Gabriel Zaid hace tiempo:

La cultura es conversación. Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla. (Los demasiados libros; pag. 31)

El puede aquí es importante porque indica que no en todos los casos lo será.

Pondré un ejemplo contemporáneo. Será difícilmente creíble que el grupo Prisa genere realmente conversación con su nuevo ‘engendro libresco‘, cuando ha matado él mismo los cauces conversacionales que podía mantener vendiéndolos al mejor postor. Parece que incluso va a perder la educación que le vio nacer.

No es esto en cualquier caso lo importante. Lo realmente clave creo que es que los humanos podamos disfrutar de espacios realmente conversacionales. Y la conversación, por lo menos para la RAE supone unos contextos y unas determinadas situaciones.

1. f. Acción y efecto de hablar familiarmente una o varias personas con otra u otras.

2. f. desus. Concurrencia o compañía.

3. f. desus. Comunicación y trato carnal, amancebamiento.

4. f. desus. Habitación o morada.

Familiaridad, el otro físico, espacio y ‘toque’ parece que marcan el campo de juego de la conversación de verdad y, por lo tanto, serían quizás los cuatro puntos cardinales que posibilitan el hecho cultural.

Digo esto porque es gozoso ver cómo con determinadas personas (punto 1) cuando nos juntamos (punto 2) físicamente tras los abrazos y carantoñas (3) en un espacio (lo siento pero no diré cuál punto 4) surgen, aunque haya habido un lapsus espaciado las palabras, emociones, reflexiones, intuiciones en torno a los otros, a nosortos, al territorio y al sentido individual y colectivo que ni siquiera nos hace falta ‘leña para el fuego de la conversación’.

Manuel sabe que se lo ha perdido porque andaba en menesteres institucionales. también, por supuesto, haciendo cultura que es algo muy distinto a hacer negocio con el cuento de la cultura que algunos andan vendiendo.

Piensen en cambio, cuáles puede ser en algunos casos, unos buenos espacios conversacionales donde no es tan necesario que haya mucha oferta, sino oferta con sentido e intención de provocar conversación.

 

El (un) libro como parte de un ecosistema.

Todo objeto necesita su sujeto que lo nombre y lo contextualice.

El libro no es un objeto, sino el genérico de muchos objetos distintos que son, al mismo tiempo, contextualizados de manera distinta por los sujetos.

El libro, en genérico, no es por lo tanto un objeto cultural porque todas sus concreciones no lo son. Algunos libros serán objetos y mediaciones culturales

Hay algunos libros que son contextualizados y puestos en relación por algunos sujetos con el ‘genérico cultural’ y son concreción y/o mediación cultural.

Algunos libros pueden ser excelentes objetos de intercambio social o de puesta en valor cultural.

Ahora bien, los objetos tienen forma y contenido y ambos como elementos de significante y significado les hacen jugar un papel simbólico específico en un ecosistema.

Si cambia el significante o la forma cambiará casi con seguridad el papel simbólico que juega y puede incluso llegar a cambiar el significado que supera al propio contenido.

En la medida en que la cultura y sus manifestaciones es un fenómeno complejo que no está vinculado únicamente a una función comunicativa sino también a unas prácticas sociales y unos modos y maneras, es difícil pensar que el cambio de un significante y de un formato sea algo neutro y sin efecto en el ecosistema cultural, relacional y comunicacional.

Cuando se pasa a generar un discurso donde lo que prima es el elemento objetual sobre el elemento del significado, la consecuencia a medio plazo suele ser la pérdida de sentido en favor de la mediación que nunca es neutra porque siempre tiene un valor económico.

Todo lo anterior me viene en parte sugerido por algunos fragmentos de Elogio del papel de Roberto Casati