Unas notas rápidas, personales e incompletas a la vuelta de Valencia

Poder aportar ideas y sugerencias a un plan que empieza como es el de la lectura y el libro en Valencia es un regalo.

Encontrarse, además, con personas conocidas a las que hace tiempo que uno no veía y poder conversar con tiempo y sosiego ha sido un placer.

Compartir comida con libreras y libreros has dio volver a sentir que sigue siendo lo que más me ‘toca’ de este sector del libro amplio y diverso.

Se rezuma y se siente ilusión y ganas. Parece respirarse por Valencia un aire fresco que corre y genera alegría y ganas de hacer.

Ahora..

  • Hay que darse y dar tiempo.
  • Valorar la importancia de los procesos.
  • Pensar, como se ha dicho, en los lectores.
  • Y no hay que perder la ilusión

Todo ha sido y será mañana, yo ya estoy de vuelta, quizás demasiado apretado. Ya he avisado del peligro de los empachos y del cuidado que hay que tener con planes quizás demasiado estructurados en tiempos tan movibles y líquidos que diría Bauman y que ha sido mi compañero de viaje en la ida y en la vuelta con su ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos? La cultura en el mundo de la modernidad líquida.

Resaltaré, también como aportación y como reflexión, una cita de Bauman pensando en las librerías y bibliotecas como espacios de convivialidad ante una sociedad como la norteamericana paradigma de lo digital, pero al mismo tiempo, creadora de dos ‘mundos cerrados’ en lo real.

Dejo aquí la cita del primero de los libros:

En su libro El precio de la desigualdad, Stiglitz advierte que Estados Unidos se está convirtiendo en un país «donde los ricos viven en comunidades cerradas, mandan a sus hijos a escuelas caras y tienen atención sanitaria de primera calidad. Mientras tanto, el resto vive en un mundo marcado por la inseguridad, una educación mediocre en el mejor de los casos y una atención sanitaria limitada. Esta nueva desigualdad ha creado dos mundos, con pocos o ningún punto de encuentro o comunicación entre ellos» (pag. 25-26)

Quizás viendo lo que ocurre sea cada vez más importante la puesta en valor de los espacios, como las librerías y las bibliotecas que son las que más cerca están de los lectores, donde nos vemos y nos constatamos como humanos. Es al final un posible espacio de palpabilidad y de mediación abierta.

Sé que es una mirada lateral, pero siempre es interesante cambiar el foco y transversalizar.

La búsqueda de la felicidad debe promover la búsqueda de experiencias, instituciones y otras realidades culturales y naturales de la vida en común, en vez de concentrarse en los índices de riqueza, que tienden a convertir la coexistencia humana en lugares de competición individual, rivalidad y luchas internas. (pag. 77)

Quizás este espíritu de ‘humanidad feliz’ se ha reflejado en un acertado lema

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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