Y… el papel ahí sigue, y los vaticinadores siguen sin acertar.

Leía este fin de semana unas declaraciones de Jorge Herralde y Luis Miguel Solano en El Mundo que llevaban por título: El siglo XXI también es de papel.

Leo hoy en Media-tics: Ni el papel se muere, ni los libros digitales van a salvar al mercado editorial.

Miro hacia atrás y recupero un texto que escribí allá por el año 2001 y veo como las grandes consultoras ni dieron antes y siguen sin dar ahora en la diana. Es igual, todo se arregla ahora con palabros ingleses y echando la culpa a ‘la realidad’.

No se prevén los primeros beneficios por libro electrónico antes del 2003 en el continente americano y dos o tres años más tarde en Europa. Los analistas de Pricewaterhouse prevén que en el 2004 los libros electrónicos, apartado en el que se engloban los e-books, los títulos descargados de Internet y la impresión bajo demanda, supondrán el 26% de las ventas totales”. La consultora Forrester Research  afirma, por su parte, que en el 2006 más de un 17% de las ganancias editoriales provendrán de los ebooks. Sostiene dicha consultora que los libros electrónicos conseguirán dar un empujón a un negocio que estaba estancado. Porque, además de venderse, potenciarán y difundirán el interés por la palabra escrita, reforzando así la industria editorial tradicional.

Pero, por ahora, realmente, el mercado del libro electrónico no existe y apunta de manera certera a la necesidad de negociaciones entre editores, agentes y autores quienes deben empezar a incorporar la investigación on-line, las comunidades de interés, los planes de promoción en la Red y otras variantes del producto como líneas estratégicas a futuro, de su negocio.

Todo se ha movido en el fondo tan poco que este cuadro que tiene ya 15 años de vida podría seguir presentándose como si fuera de rabiosa actualidad.

VENTAJAS DE LA EDICIÓN ELECTRÓNICA CAMBIO EN LA DINÁMICA ACTUAL DEL SECTOR CONSECUENCIAS EN EL SECTOR DEL LIBRO
Democratización de la edición No se requiere de un editor tradicional para publicar un libro.

Disminuyen las barreras de entrada al sector

– La editoriales pierden su poder de decisión sobre el material a editar[1]
Almacenamiento sin límites

 

Ya no se requiere mantener un stock – Se eliminan para el conjunto del sector gastos por inmovilizado material
Presentación múltiple de un mismo contenido Se desdibujan las competencias actuales de los medios de producción – Tendencia a la convergencia de sectores en los que, por ejemplo, el diseño, las telecomunicaciones y el sector editorial pueden colaborar
Transmisión de contenidos a través de la formatos digitales  El soporte físico como transmisor de contenido ya no es esencial – La distribución pierde cuota de mercado

[1] “Los editores de libros tendrán que acomodarse tomando posiciones en la edición digital. Algunos de ellos, como los que tengan centrada su actividad en la edición de obras de referencia, como las enciclopedias, han de cambiar radicalmente sus culturas o salirse de la actividad que, cada vez en mayor medida, abandonará el soporte papel. Los editores de mañana dejarán de ser intermediarios en el comercio de papel y se concentrarán en la función de hacer llegar a los lectores, la producción intelectual de un autor a través de los mejores medios técnicos disponibles” en El texto impreso en la nueva cultura digital, Terceiro, J.B., Revista de Occidente 1998.

Los impenitentes futurólogos, siguen siendo amigos, del epocalismo y del momentismo. La historia y la mirada atrás les da pavor.

Nuestros principales pensadores de internet… creen su propia retórica epocalista… Esto último es lo que explica tanto el fanatismo religioso con el que emprenden su esfuerzo por mejorar la condición humana, y mediante el cual lo justifican, como su falta de empatía por industrias e instituciones que se encuentran en crisis en la actualidad. Después de todo, las rupturas a veces implican sacrificios, o, como Clay Shirky prefiere decir. “si nadie pierde no es una revolución”. (Evgeny Morozov; La locura del solucionismo tecnológico; Katz pag. 65)

Pero ya ven que el soporte papel ahí sigue y sigue siendo la fuente principal del negocio.

Y ya si nos ponemos a rascar en el volumen del negocio de segunda mano no os quiero ni contar.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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