Ayudas para las librerías: un modelo de guía para tomar nota

portada_guía_librerías

Conviene reconocer, como lo hace la guía de la que vamos a hablar que

La librería es uno de los comercios de proximidad menos rentables, es algo ya sabido desde hace mucho tiempo

El que sea poco rentable no es, en cualquier caso, consecuencia exclusiva del propio funcionamiento de las librerías sino de muchos más factores que no nos vamos a parar a analizar, pero que, en más de una ocasión, a la librería le vienen impuestos al modo de ‘o lo tomas o lo dejas’.

En cualquier caso, nos parece muy interesante la iniciativa y quizás alguien del ámbito público y/o asociativo podría tomarlo como ejemplo o modelo.

El índice (en francés) es claro y sencillo.

indiceguiaayudas

Añadiré sólo un comentario final.

En muchas ocasiones, en el caso de las librerías casi siempre, por ahora, conviene salirse de los brazos de la cultura y echarse en los brazos del comercio, y de la innovación si de ayudas hablamos.

Acceder a la guía.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

3 comentarios en “Ayudas para las librerías: un modelo de guía para tomar nota”

  1. En realidad parece ser que aquí no necesitamos de todo este entramado comercial-cultural, ¡es que lo franceses son unos inútiles! Aquí hemos descubierto la economía colaborativa, desde el que pide directamente que vengan a ayudarle a trastear paquetes hasta el que pide que le colaboren con cinco, diez o veinte euros para juntar cuatro mil y cambiar una estantería, somos así de chulos.
    Cuánto dinero circulante se necesita para mover, digamos, una facturación de entre ciento cincuenta o doscientos mil euros? Si tienes que estar pidiendo limosna, ahora lo llamamos economía colaborativa, poco futuro le veo yo a la cosa, hacer empresa, tirar adelante un negocio no solo requiere entusiasmo también requiere musculo financiero, incluso financiación y a veces recursos propios. Me sorprende, la verdad es que no me asusta, todo el ruido que se organiza alrededor de proyectos comerciales con pretensiones culturales y sin dinero detrás o que simplemente se ponen en la cola de las subvenciones y no hablo solo de librerías; asociaciones de padres con hijos enfermos de no sé que, grupos de teatro amateur, bailarines de lo que sea, corales… y una largo etcétera que esperan para preguntar a fundaciones y administraciones locales y no locales que hay de lo mío. Nos quejamos de las librerías de cadena, de librerías de grupos inversores o de lo que sea y perdemos el oremus con proyectos chupiguays de modernos que nos explican lo que haremos y lo que no haremos para empujar actividades culturales, pero nos olvidamos de que al final las librerías vivimos de esa cosa tan vulgar que es vender libros, ¡somos unos viejunos! Tal vez el problema sigue siendo que se lee poco y mal.
    Un Saludo y la próxima vez que vengas por Barcelona ya sabes, nos encanta hablar del tema.

    1. Tomo nota… la conversación siempre es bienvenida.

      Por iniciarla, provocando… quizás el problema es que hay más librerías que las que son necesarias para los lectores que existen ¿no? 😉

      1. Si, como decían esos filósofos del Combo de Puerto Rico, “No hay cama pa’ tanta gente” y si le sumas que hay mas intrusismo en el sector del libro que en el sector del taxi… pufff 😉

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