Salud y transición digital del libro. ¿Qué es lo que está mutando?

Hace ya muchos sábados que sigo a Antonio Rodríguez de las Heras en bez, así que ha sido todo un regalo la invitación que me han hecho para compartir en ese medio algunas reflexiones sobre la transición digital del libro y que hoy han visto la luz en forma de artículo.

A fecha de hoy no parece que el tan cacareado cambio o tránsito hacia lo digital haya cumplido las expectativas ni el camino que pretendieron marcar, en un momento concreto, ni algunas grandes empresas de consultoría, ni los deseos de algunos otros, ni los miedos de la mayoría.

Las imágenes no desaparecerán. Es la naturaleza del mundo digital en que vivimos. (Susan Sontag)

Un reciente informe del Banco Mundial afirma que La vida de la mayor parte de la población mundial permanece en gran medida inalterada por la revolución digital (pag. 18). Por lo tanto,  lo que a continuación señalo nada alterará, más bien tienda a confirmar, la idea de que lo digital tampoco ha provocado transformaciones  sustanciales en el libro porque probablemente la  crisis del sector ha tenido más que ver con la crisis económica y con los cambios de valores que con la evolución a lo digital.

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Convocatoria Premio Librería Cultural 2016. Decimoctava edición.

bases-16-premio-libreria-cuCEGAL acaba de convocar la decimoctava edición del Premio Librería Cultural.

Cada nueva edición es para mí una alegría y un recuerdo a una idea que muñimos ya en el siglo pasado.

Quienes estéis pensando en presentaros, tenéis aquí las bases.

Muy importante: El plazo de presentación de los proyectos finalizará el 30 de septiembre de 2016 a las 14 horas, debiendo estar los proyectos, antes de ese día y hora, en la sede de CEGAL.

 

Libro, lectura, lentitud… con L de Librería

Terminaba la entrada de ayer Librería y ciudad con una cita de Imanol Zubero en la que plantea una reflexión relacionada, entre otros temas, con el ritmo de vida y los modelos de ciudad y se constata la conveniencia, quizás, de un ritmo más sosegado y de unos espacios que posibiliten y faciliten la creación y la adecuación de las personas a esos ritmos que son, además, los que permiten el encuentro de los unos con los otros y de la lectura. Al fin y al cabo, ya lo decía Zaid, los libros  son muñidores de conversaciones.

Cuando ayer escribía la entrada se me cruzó en la pantalla el espléndido artículo de Juan Cruz, Los libros no tienen prisa. Casi parecía que la caprichosa pantalla me lo ponía delante para señalarme el camino por donde seguir con el hilo discursivo. De los ritmos de la ciudad a los ritmos de los libros, sus entornos, y sus posibles alteraciones.

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Foto del muro de facebook de Joseba Lopezortega

Juan ha unido, de manera inteligente en mi opinión, la crítica velada a la construcción y puesta en valor de determinados modelos de ciudad desde lo público cuando se apoyan o se acompañan determinadas iniciativas, quizás con poca consciencia, sí, con S, con el ritmo que, aparentemente, ‘el libro’, algunos libros quieren mostrarnos…  la revolución de la prisa no va a matar la estrella del libro, que es el silencio, el sosiego, y por tanto el tiempo.

Lo que ocurre, tristemente, es que ha sido en ocasiones el propio sector del libro, con su ritmo de novedades, con la escasa duración de los libros en las librerías, con la burbuja continua y creciente de más, más, más, con la destrucción masiva de ejemplares devueltos quien, en gran medida, le ha enseñado el camino a Amazon.

Así que aceptando y compartiendo la reivindicación reflexiva sobre el silencio y el sosiego como medios naturales por humanos para el libro y su lectura quizás debamos también reflexionar sobre cómo cambiar los ritmos del sector e ir todos con más calma y sosiego para no entrar en el fascismo de la velocidad.

Para ello… quizás como siempre empezar por menos libros para que todos leamos más.

“El asunto es elegir. Y para eso no sirve la prisa. Lo que plantea la inmediatez en la adquisición, de libros, por ejemplo, remite al supermercado. En la librería tienes al librero, y ahí hojeas, con hache y sin hache. En los supermercados (del libro, por ejemplo) no te conocen. Ahí eligen por ti. Venderte un libro porque ya es best seller no significa que te estén vendiendo lo mejor”. Y si este fuera un episodio de la historia de la lectura, ¿qué tiempo sería? “Un tiempo bastante triste. La esperanza es el lector no contaminado por la propaganda, el pequeño editor que se atreve con lo que no tiene gran difusión… Y la librería, claro”. ¿Alguna ventaja en recibir el libro ya? “Cuando haces un trabajo urgente. Pero el placer de leer se busca lentamente”. (Carlos García Gual en Los libros no tienen prisa)

Librería y ciudad

ciudadaniamikelalonsoEn este blog he hablado en varias ocasiones sobre la relación existente entre ciudad y librerías.

Os recomiendo la lectura del artículo de Imanol Zubero, sociólogo, voraz lector y usuario asiduo de librerías, publicado en el número 29 de Texturas con el título de El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna.

Leo hoy unas declaraciones de Paco Goyanes al Periódico de Aragón con motivo de la concesión del premio Boixareu Ginesta al Librero del Año.

Quiero resaltar algunas reflexiones de las mismas que me parecen sugerentes e importantes:

  • Sentido grupal. No soy sólo yo. “Las librerías de Zaragoza han hecho una grandísima labor en crear tejido cultural en esta ciudad”.
  • Fondo, personal, clientes. La triada sobre la que todo gira. “Me gustan las librerías que tengan una buen fondo bibliográfico, tenga libreras y libreros que sepan aconsejar, atender y que de alguna manera están al servicio del público que les visita”.
  • Sentido en el contexto. Una buena librería tiene que participar en la vida social, cultural y política de su comunidad.

Termino con dos citas del artículo de Imanol Zubero que me permiten enlazar con lo que escribiré mañana.

  • Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sean el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera.
  • Uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta la ciudad de hoy y, sobre todo, la de mañana, es que, al margen de nuestras intenciones y deseos, el espacio urbano realmente existente haga físicamente imposible la interacción social imprescindible para la construcción de la cultura ciudadana. Que se diseñe como un espacio para la rapidez, los flujos, la velocidad, y no para el detenimiento. Este espacio urbano donde la interacción social y el encuentro entre vecinos se vuelve crecientemente dificultoso es el que Pietro Barcellona denomina ciudad postmoderna, “una enorme superficie pulimentada en la que se puede patinar hasta el infinito”.

 

Revista Texturas… culminando los 10 primeros años…

Se ha convertido ya casi en un clásico que en fechas veraniegas encontremos una excusa para juntarnos en climas templados costeros, típicos de Bilbao por estas fechas, algunos de los hacedores de Texturas.

Ya desde hace unos años bien en julio o en agosto somos capaces de buscar cualquier justificación para hacerlo.

Andamos ya muñiendo y zurciendo el número 30 que vendrá con algún elemento añadido.

Durante un par de jornadas largas de trabajo, una en la sede de Madrid y otra en la de ‘provincias’, hemos estado repasando y volviendo a ver lo que estos primeros treinta números han dado de sí.

455 artículos y 350 autores son una aportación nada desdechable y suponen una variedad de miradas sugerentes sobre el sector del libro y la lectura que probablemente nadie, en lengua castellana, haya recogido hasta la fecha.

Ayer al terminar, después de darle a la matraca toda la tarde y de mover y remover, de pensar y repensar, de echar números, calcular pliegos, contar páginas… nos sentíamos a gusto y felices.

Hoy, que esperamos un buen día en Bilbao, los tres muñidores nos vamos a regalar la celebración, la conversación, el paseo y los planes para los próximos 30 números que vendrán, si nada se tuerce, con algunas golosas novedades.Si queréis compartir esta historia… ¡Es fácil!

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Librerías… el espacio donde, con sosiego, repensar el mundo y reinventarlo

Si ayer hablaba de la faceta del librero como prescriptor o ‘curator’ que dirían algunos modernuquis, hoy queremos añadir a esa faceta la de la librería y el librero como espacio para repensar y reinventar el mundo.

Es claro que, si quedan personas con visión de mundo para combatir el mal de siglo, son los libreros.

Al fin y al cabo, una propuesta de lecturas es una invitación a leer el mundo o a releerlo de una determinada manera o desde un determinado punto de vista.

Este nuevo matiz me lo sugiere la lectura del artículo Libreros de Valeria Luiselli en El País, concretamente cuando dice, refiriéndose a las librerías:

Día-de-las-librerías-342x315si bien la cultura en abstracto no nos arraiga ya en este mundo complejo y jodido, sí quedan algunos espacios —pocos— desde donde podemos repensar nuestro lugar en él, e imaginar formas alternativas de reorganizar la vida.

Esto, querida Manuela Carmena es algo que seguro Amazon no hará… y algunas que se dicen librerías tampoco.

El librero como ‘curator’ o, en más castizo, como prescriptor.

Los excesos provocan nuevas profesiones y nuevos perfiles.

CursienTanhauserAsí, ante el exceso de información que se mueve en internet, surge el perfil del ‘curador’ de contenidos que intenta poner de relieve y seleccionar aquella información que en cada caso y para cada situación puede resultar más útil y relevantes.

En el sector del libro, por lo menos en España, siempre se ha dicho que existe un exceso de publicación. Si a la misma añadimos ahora la existente en electrónico y toda la producida por los escribientes que no escritores y las empresas de autoedición que no editoriales llegamos a una situación de contaminación por exceso, sobre todo cuando todo el mundo quiere ser partícipe de la teórica tarta productiva y llevarse sus pelillas a casa.

En medio de este panorama la labor de selección, criba, categorización, sigue siendo cada vez más necesaria y pertinente.

Y creo que en esta tarea las editoriales, las librerías, no los vendedores de libros, y las bibliotecas son la triada perfecta; sobre todo las dos últimas, para separar el grano de la paja y para apostar por la selección y la prescripción.