De nuevo los cantos de sirena del Bono cultura. Esta vez en Italia

kultura-bonua-bono-culturaCuando hace siete años se lanzó en Euskadi en Bono Cultura escribía en este mismo blog que la iniciativa podría ser un buen campo de aprendizaje.

Cada vez que aparece por los medios alguna referencia a una nueva iniciativa, recordemos que no hay dos iguales, relacionadas con la puesta en marcha de un Bono Cultura, Italia en este caso, a algunas gentes del sector del libro y otros sectores de la cultura se les vuelven a alegrar los ojillos y, al mismo tiempo, añoran que esa realidad, como es el caso en esta ocasión, sea más allá de las fronteras patrias.

La última vez que planteé el posible interés de una medida de este tipo fue a principios de año en Valencia.

Ya con tiempo de por medio de lo vivido en Euskadi y del conocimiento de algunas otras experiencias, creo que es interesante poner alguna sordina o, si se prefiere, algunos peros o algunos grises a la medida para que la podamos situar en su justo término.

Por ahora, de la propuesta italiana no hay excesiva información. Quizás se puede resaltar que se centra en los 18 años, algo que no es novedoso.; ya se hizo en su tiempo en Andalucía, por ejemplo. La mediación parece que será una plataforma digital. Será interesante ver las tripas de ese montaje, a quién se compra, quién sirve, qué se ofrece… y, finalmente, sí es importante proporcionalmente la cantidad designada de 500 euros.

Ahí van algunos grises, matices o interrogantes a tener en cuenta en relación a medidas de este tipo.

  1. No deja de ser una medida que debe contextualizarse en una política cultural que es la que le dará sentido. En el caso de Euskadi, por hablar de lo que quizás más conozco al detalle, la medida se propuso para, en un momento de crisis incentivar el consumo pensando sobre todo en las librerías que eran el colectivo que no tenía ningún tipo de apoyo y con la opción también clara de apoyo al pequeño comercio. Esto trajo como es de suponer sus líos correspondientes con las grandes superficies.
  2. Es una acción que en cualquier caso debe de ser de tipo coyuntural; más, si como parece, el dinero es a fondo perdido y no supone un ‘esfuerzo’ por parte del usuario, lo que puede llevar a no generar realmente hábito de consumo. Por seguir con el ejemplo de Euskadi, la idea que había detrás y que no cuajó aunque se inició, era la de potenciar un Club de Cultura.
  3. Es una acción que podríamos calificar de ‘populista’. Aparenta en gran medida más de lo que da y además no es igualadora ya que no tiene en cuenta, por ejemplo, la variable renta. Ya escribí sobre esto a principios de julio; cierto que más centrado en la lectura , pero creo que se puede extrapolar.
  4. La peligrosa cultura de la gratuidad. Si el Estado me lo da gratis… por qué pagar por ello.
  5. No es obligatoria, ni automática. Para acceder al bono de 500 euros, los jóvenes nacidos en 1998 deberán registrarse en la web http://www.18app.it y descargarse en sus teléfonos móviles la aplicación ’18app’. Es posible por lo tanto que incida sobre los consumidores ya habituales y no cree necesariamente nuevos hábitos.
  6. No parece estar del todo claro si se dirige a todos los sectores de la cultura. No parece, por ejemplo, que se pueda comprar música en soporte físico.
  7. En presupuestos, para eso se dice que existen los techos de gasto y demás, lo que se da a Juan, se quita a Pedro. Me gustaría ver qué movimientos de partidas ha supuesto la asignación de esta cantidad, 290 millones de euros, nada despreciable.
  8. Los primeros encantados en cualquier caso serán las empresas de telefonía móvil ya que serán el camino necesario para descargarse la app.

Veremos en cualquier caso los posibles efectos reales, no los de propaganda que parece hasta la fecha los cauces por los que se mueve la medida.

Ya hay alguna italiana a quien esto le parece una vergüenza.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

3 comentarios en “De nuevo los cantos de sirena del Bono cultura. Esta vez en Italia”

  1. Lo que dices de la “cultura de la gratuidad” no acabo de entenderlo. En el mismo sentido, en los institutos públicos nadie estudiaría porque es educación gratuita y solo en las universidades privadas estarían los estudiantes más aplicados. Aunque habrá que ver cómo se articula me parece una buena idea.

    1. Te recomiendo que leas el libro Precio, valor y coste de la cultura donde se analizan ya hace años los efectos de determinadas políticas de gratuidad.

      La educación, en cualquier caso, tampoco es gratuita, porque toda familia tiene que hacer una doble inversión, vía impuestos y vía costos derivados del propio proceso, para realizar el proceso educaivo ‘obligatorio’.

      Un abrazo.

      1. Lo leeré, gracias por la recomendación. No obstante, quería significar lo de la “cultura de la gratuidad” por el hecho de que en los últimos tiempos existe un claro interés en demonizar lo público. En el ámbito del libro creo que son necesarias políticas de fomento bastante intensas porque la relación de los jóvenes con los libros es patética, hasta donde alcanzo a ver yo.

        Un abrazo

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