Librerías que abren en domingo ¿cómo lo veis?

La primera vez que estuve con Xavi Vidal de Nollegiu visitándole en su primera ubicación, recuerdo que con una normalidad que en principio me pareció chocante, comentó que abría los domingos la librería.

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Su explicación, vista después, me parecía d sentido común. Mi librería debe intentar adaptarse a los horarios de sus posibles clientes y lectores y, por lo tanto, si en algunas de las horas en las que ellos se pueden acercar con calma a la librería yo estoy cerrado, estaré perdiendo clientes y servicios.

¿No hay de hecho otras actividades y espacios culturales que abren precisamente coincidiendo con las horas de tiempo libre u ocio del resto de la población?

El 5 de enero, Time Out publicó un artículo en catalán que recogía este asunto: Librerías que abren los domingos. Ir a pasear entre libros el último día de la semana, a la hora del vermut o a la tarde, es posible en Barcelona.

No todas tienen el mismo horario. A la mañana, a la tarde, horario continuo… buscando probablemente en cada caso adaptarse al púbico o a los clientes a los que se quiere atender y/o captar.

Esta práctica no tiene por qué ser generalizable. La decisión depende de muchos factores; público, posibilidades reales, objetivos que se persiguen, rentabilidad…, pero sí que supone una práctica innovadora en el sentido de adaptar los ritmos a los de otros espacios culturales e intentar aprovechar esos momentos en los que los posibles compradores pueden en muchas ocasiones disponer de un tiempo más sosegado.

¿Cómo lo veis?

A mí me parece que, en algunos casos, hay razones… sobre todo cuando hay una apuesta por la proximidad…

 

Furgolibro… la librería que va sobre ruedas

La librera y atrevida Nieves Loperena se ha reinventado y ha puesto en marcha la Furgolibro.

Foto del blog Diario de un corredor
Foto del blog Diario de un corredor

Ya se sabe, si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

Nace así una propuesta, que es toda una apuesta, de librería itinerante que hoy ha tenido su primer día de andadura en la Feria de Sabaris.

Nos cuentan en el Faro de Vigo:

Estanterías llenas de novelas, poemarios, ensayos, estudios históricos e incluso cómics, todos de segunda mano, ocupan el habitáculo adaptado del coche. Sus clientes dispondrán allí de un confortable espacio para decidirse por uno u otro ejemplar sentados en un sofá. Podrán comprarlos a módicos precios e incluso alquilarlos por un máximo de cuatro meses.

De nuevo… la segunda mano.

No se me ocurre nada mejor en este caso que desearle ¡Feliz viaje y agradable trashumancia!

Lectura… quizás no todo es lo mismo

No voy a entrar en si es galgo o podenco, en si es papel o digital, pero sí que me parece que requiere una reflexión sosegada lo que afirma Emilio Lledó en una reciente entrevista en El Mundo cuando dice:

en este tiempo nuestro existe también una educación inmovilizadora cada vez más extendida. Es la que tiene que ver con el ámbito de las redes sociales y de los teléfonos móviles. Eso podría conducirnos a una sociedad inmovilizada. Los flashes momentáneos que generan las redes sociales impiden el pensamiento, lo anestesian. Pues pensar es una forma de dotar al individuo de fluidez, de agilidad, de amplitud. Lo opuesto al sedentarismo de los mensajes instantáneos. El mejor reflejo para representar esta idea es el libro y la lectura. Ellos, los libros, ofrecen siempre una posibilidad de diálogo. Pero cada vez hay menos interés por dialogar.

Quizás la doble afirmación de McLuhan: el medio es el mensaje y, también, el medio es el masaje reflejan con claridad la intencionalidad de la pantalla: sedentarizarnos y acomodarnos con el suave arrullo del masaje que relaja la mente. Quizás, y digo sólo quizás. Reflexionar sobre ello, sobre el hecho de que es probable que no sea lo mismo el dónde y el qué se lee si lo que queremos es más fluidez, agilidad y amplitud, no estaría de más.

El reflexionar, digo.

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A veces, la industria, tiene demasiada prisa, la tecnológica más que la cultural y parece no tener tiempo para lo que quizás sea lo importante.

Agapea: inversión, calidad y actividad cultural

Ya he hablado por aquí con anterioridad de la sugerente evolución o ampliación de campo de acción de Agapea hacia lo palpable. A todos se nos van los ojitos detrás de lo que hace Amazon, pero otras empresas han hecho ya antes procesos parecidos.

Hoy leo que Agapea registra un crecimiento del 20% en tiempos y momentos donde el volumen global, no confundir con la facturación individual, ha bajado en las librerías.

Lo que empezó como una clara apuesta de comercialización por internet cuenta ahora con librerías en Málaga, Granada, Cádiz, Tenerife y Mallorca.

Consideran que el mercado del libro electrónico es, a fecha de hoy, residual y con un bajo  nivel de ventas.

En cambio han considerado clave tanto la realización de actividades para convertir las librerías en punto de encuentro, como la inversión para la mejora del servicio.

Significativo, por lo que supone de intencionalidad el lema que aparece en el perfil que tienen en twitter @Agapeacultura.

 

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No conviene dejar de lado que la división de librerías es una parte de negocio dentro de un grupo que aborda otras áreas.

Librerías independientes: ¿quizás en la fragilidad esté su sentido y su razón de ser?

Los que tenéis la amabilidad de acercaros por aquí, sabréis ya que me gusta cruzar miradas, complementar lecturas.

El Roto Diciembre 2016

Este año uno de mis propósitos, por seguir dejándolo claro, es aportar todavía con más asiduidad, reflexiones y miradas en torno a las librerías (lectorerías), las buenas librerías, culturales, independientes o como queráis llamarlas.

José Manuel Anta escribe en La lectura en España. Informe 2017:

el universo de las librerías independientes se compone, mayoritariamente, de pequeñas librerías, las cuales además son las que cuentan con estructuras financieras más frágiles lo que las hace más vulnerables a los vaivenes del mercado. (José Manuel Anta, pag. 51)

Es cierto que desde la exclusiva lógica del mercado pueda ser así. No debemos dejar de reconocer que en Francia a las librerías se les considera una ‘anomalía económica’

Quiero cruzar el texto de José Manuel con uno de Enrique Bustamante que ya he citado con anterioridad y que dice así:

Me molestan esas lecturas economicistas de la cultura que dicen que es débil porque está atomizada en muchas pymes y creadores autónomos. La cultura debe ser así: plural, socializada, con muchos creadores. No debe identificarse como otro sector económico moderno en el que los grandes grupos controlan el mercado.

¡Cuidado! No digo que José Manuel Anta esté haciendo una lectura economicista. Constata la realidad del mercado.

Si el acento lo ponemos en lo cultural, deberemos aceptar la atomización, la pluralidad, la socialización, el hecho del movimiento contínuo reflejado unas veces en cierres y otras en aperturas, la aparente fragilidad.

Claro que es muy probable que ese continuo movimiento micro escape a las grandes cifras y a los algoritmos que pretenden, en gran medida, ponernos a todos el mismo traje. Cuando toda esa variedad la convertimos en una única cifra sin matices, sin aparentes fisuras, acabamos enfriando la realidad.

Y, estos fríos números, quizás convivan mal con el calorcito socializador, emocional y frágil que se puede vivir en algunos espacios lectores, sean libreros o bibliotecarios.

Los números sirven para saber lo que ya sabemos: para convencernos de lo obvio. Los respetamos, creemos que dicen la verdad. Los números son el último refugio de la verosimilitud contemporánea. Y son, también, el mejor modo de enfriar las realidades: de volverlas abstractas. (Martín Caparrós; El Hambre; Anagrama, pag. 138)

Puede que sean los últimos reductos del cuidado del libro y los lectores…

Librerantes: lo pequeño puede ser sostenible

Siempre he seguido con atención e interés a Raquel Blanco que ha ido dejando huella en este blog. Es una de las personas que con más mimo se ha preocupado de las librerías y de, desde lo concreto, darles visibilidad y cariño.

librerantes

Lleva ya un tiempito metida en una nueva aventura con Librerantes, una ‘distribuidora atípica’ centrado en el mimo, lo aparentemente pequeño y apostando, también por las librerías, algunas. Dicen…

No podríamos hacer lo que hacemos sin la complicidad de los libreros que se interesan por nuestros libros, que los mantienen vivos, presentes. Vaya ello por delante, junto a nuestro más sincero agradecimiento.

El Cultural ha dedicado un amplio artículo al proyecto Librerantes.

diecinueve editoriales caseras, minúsculas, que en ocasiones no publican más de tres libros al año, pero que gracias a una innovadora plataforma de distribución, una suerte de cooperativa cultural llamada Librerantes, están logrando subsistir. 

Resalto algunas líneas que me parecen sugerentes en el proyecto y que vienen reflejadas en el artículo:

  • distribuir libros al por menor, encontrando a cada título su “lugar natural”. Cada libro tiene que tener sentido, y ciertos libros solo tienen sentido en ciertas librerías
  • “sentido común” al relacionarse con los libreros.
  • 100 librerías – 19 microeditoriales.
  • muchas de mis editoriales, cuando crezcan, se irán. Es lo normal y yo lo entiendo.
  • “no existen devoluciones injustificadas. Los libros se colocan en las librerías con precisión y se cuidan y no hay masificación ni burocracia empresarial.
  • ha situado a todas estas editoriales en un mapa común.
  • la parte realista del negocio la represento yo, la distribuidora, que es la que se encarga de vender los libros”.

Nos debemos un café tranquilo en Madrid, pero… es culpa mía que hace tiempo que no me he acercado a la capital.

Nota de cierre: Cuando en el año 2014 Raquel nos envió su Estado de ánimo para Trama editorial escribió al final: Me gustaría añadir que  tengo el firme convencimiento de que nada en este sector está completamente inventado. Y que eso, de alguna forma, es bueno para todos: nos permite crecer en algunos casos, reinventarnos en otros. Que haya tanto por hacer es positivo, muy muy bueno. 

¿Era ya un aviso a navegantes?

Rata Corner. Libros, discos, obra gráfica y mucho más… Para el pelo… Los oficios terrestres

El Gremi de Llibreters de Mallorca acaba de renovar su Junta Directiva.

Las personas que representan a una institución pueden decir mucho del espíritu y talante de la misma.

Me ha llamado positivamente la atención la presencia en la misma, sin menospreciar a lo que podríamos denominar ‘perfiles más clásicos’, tanto el de la librería peluquería Los oficios terrestres, como la de, hasta la fecha para mí desconocida, Rata Corner que se define ella misma superando un triple interrogante:

¿és una llibreria? ¿és una botiga de discos? ¿d’obra gràfica? Rata Corner és tot això i molt més

Traigo estos dos ejemplos porque me parecen significativos de una forma de hacer y entender una asociación que por lo que sé en algunos otros territorios provocaría sarpullidos. Casos hay en los que alguna ‘librería’ ha tenido negada durante un tiempo su pertenencia al gremio por considerarla un bar y no mantener al parecer la ‘pureza regia’. ¿Qué dirían algunos si vieran que una peluquería o quien se mueve en medio de la duda metódica cultural sin llegar a definirse, pertenezcan a un ‘santo y sagrado Gremio’?

Por suerte en Mallorca, quizás imbuidos de ese Mediterráneo de horizontes abiertos, parecen ser capaces de mirar un poquito más alláy abrirse a nuevas y sugerentes aventuras marinas, libreras y culturales.

losoficiosterrestresLos Oficios Terrestres dicen de sí mismosLos Oficios Terrestres hemos venido a retomar un proyecto que consideramos único y a aportar nuestras experiencias tanto al campo de las letras como al de la belleza y los cuidados del cuerpo. Convivimos en este espacio ejerciendo oficios muy terrestres, los que cada día precisan la cabeza y el cuerpo.

Y, si echamos la vista atrás, cuántas horas y tiempo de lectura, que probablemente las encuestas tampoco medirán, hemos pasado y siguen sucediendo en peluquerías y barberías de este paisito nuestro…. Hasta el punto de que me atrevería a decir que el día que las pantallas colonicen los tiempos de espera de los espacios corta y arregla pelos, entonces será cuando realmente hayan conseguido la supremacía del soporte.

Rata Corner es una clara apuesta por la cultura de proximidad teniendo probablemente claro en su planteamiento que su centro son las personas usuarias y disfrutadoras de cultura y que en la medida en que el libro ha perdido ese carácter de exclusividad y de posición dominante puede vivir bien acompañado, y además con todo el sentido, con otros soportes y manifestaciones. Así, hablan más de ‘espacio cultural’ que de librería.

Bien por lo tanto por esa mirada amplia y abarcante tanto de estas dos iniciativas como del Gremi en el que trabajan.

Creo que ambas son un buen ejemplo de Lectorería que conviven en Mallorca con otras dos, por lo menos, con más historia: Literanta y La biblioteca de Babel.

Si lo digital ha ampliado las costuras de la mediación y de los canales de comunicación, lógico es pensar que aquellos que ven que otras mediaciones físicas equilibran y agradan a los usuarios amplíen sus costuras también. Y, de sentido común, y de visión de futuro integrarlas en estructuras ya existentes para que juntos se puedan buscar nuevos horizontes y proyectos.