Donosti. Garoa y Re-Read: espacios donde pasar parte de nuestro tiempo vital

Una parte de lo mejor de la vida se la ha pasado uno en dos lugares a la vez clausurados y públicos, los cines y las librerías, así que la inclinación que sigue conservando hacia ellos no es únicamente práctica, de espectador de películas y comprador de libros, sino también sentimental, como la que podría llevarlo hacia algunos bares, una lealtad incondicional de adicto, de huésped, casi de refugiado. (Antonio Muñoz Molina; Las librerías; El País; 8 enero 1997)

Ya hemos reflexionado en otras ocasiones sobre el papel importante que pueden jugar los mediadores, las librerías en este caso, pero también probablemente las bibliotecas desde su ámbito de servicio público.

He vuelto a pasar un par de días en Donosti donde es un gusto pasear y dejarse llevar.

Diré que he vuelto encantado después de comprobar que:

  • Garoa sigue viva. Cuando digo viva, no quiero decir abierta, sino con sangre, ganas, movimiento e ideas después de haber ya superado los dos primeros años de andadura. Y, por supuesto con libros y con una apuesta clara por el ‘papel lleno de calidad’ y seleccionado por el librero. Así al igual que gace pocas fechas Carme Fenoll hablaba refiriéndose al ámbito de las bibliotecas del papel estratégico de la prescripción, Imanol me comentaba su apuesta, también, para buscar más tiempo para la selección que en el mundo de la librería es uno de los modos y maneras de ejercer la prescripción: mostrar y resaltar aquello que se cree que merece la pena. Garoa, además, ha madurado y ha enriquecido el espacio con una oferta más marcada y personal fruto, probablemente, del buen hacer y del propio intercambio con los clientes, enriqueciendo de esta manera su propio ‘imaginario librero‘. Todo ello hecho con los pies en el suelo y siendo conscientes del hecho de que ‘si no hay pasta no hay proyecto’.

garoa_donosti_1

Un rato antes, me había acercado por primera vez a la Re-Read de Donosti que está casi a la vuelta de la esquina de Garoa.

Me quedé asombrado. No ya por el orden, clasificación y volumen del fondo que ya lo conozco de otros ‘espacios’ Re-Read, sino también por la apuesta y puesta en escena en el propio local que me pareció fantástica, invitando claramente a dejarse llevar por el tiempo que los libros vayan marcando, sin ninguna prisa ni agobio.

Libros nuevos en un caso y usados en otro, pero perfectamente arropados y contextualizados en espacios que invitan a ir más allá de los años y usos de vida de los ejemplares y permanecer en los espacios.

Son, como bien dice en Clarín Verónica Abdala, después de hacer un recorrido por unas cuantas librerías de Buenos Aires, pequeños placeres de la vida del lector que uno espera poder seguir permitiéndose.

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Autor: cambiando de tercio

Actualmente trabajo en consultoría en el sector del libro, la cultura y en el tercer sector. Centrado fundamentalmente en pymes, insticuiones y administraciones públicas.

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