Mapeado de librerías

He iniciado un trabajo sin final… Mapear las librerías, qué concepto más complejo, de España.

He optado finalmente por incluir espacios físicos claros donde se comercializan libros y que en principio tienen acceso público.

Soy consciente del trabjo sin final. Del quita, porque cierran, y pon, porque abren.

Estoy por ahora en los inicios. Veré hasta dónde llego.

De las referencias que tengo faltan muchas todavía por incluir, pero como ya va tomando forma aquí os lo dejo.

Por supuesto todas las sugerencias serán bien recibidas.

¿Los colores?

No me he querido complicar mucho:

  • Naranja: segunda mano, antiguo, saldo, ocasión…
  • Azul: librería ‘independiente’ (actualización 15/05) normalmente de capital familiar, personal o de pocos socios y en muchas ocasiones manteniendo una relación con una entidad bancaria. Se dedica al libro de nuevo.
  • Negro: Grandes superficies, cadenas….
  • Rojo (Actualización 13/05): librerías institucionales, museos…

 

Ahí lo dejo. Y, por ahora, seguiré alimentándolo semanalmente…

Pender de un hilo

La vida es también frágil.

Pasa uno un rato de la tarde escuchando las sugerentes reflexiones sobre la vida y la literatura de Luisa Etxenike, César Coca y Pedro Ugarte con motivo de la última novela, Absoluta presencia y al poco de salir del acto, mientras tomo un vino y charlo me entero que de nuevo la vida de L cuelga de un fino hilo…

Nadie parece todavía explicarse cómo es capaz de aferrarse en su debilidad a algo al mismo tiempo tan débil y seguir tejiendo vida…

Este hecho, como ayer se hablaba, para nada cambia la cotidianidad vital del resto de la humanidad, de la mayoría de los otros.

Quizás madurar es aceptar también la irrelevancia vital para casi todos…

Espero que por ahora el hilo no se rompa…

Ya ves lo ingenuos que somos. Tendemos a creer que los asuntos propios, los verdaderos, son acontecimientos de relevancia mundial. (Sandor Márai; La mujer justa; Salamandra, pag. 32)

Mañana este blog cumplirá, si nadie lo impide, 14 años… y yo con él.

Pensando que los años de los blogs podríamos calcularlos como, por ejemplo, los de los perros, le podríamos echar una edad aproximada de 98.

De hecho a lo largo de estos años, además de mudarme varias veces de casa, conservando incluso todavía la casa original que hace poco alguien quería comprarme, he visto fenecer y pasar a mejor vida blogs de muchos amigos y amigas y, también, ver como algunos otros, quizás por el peso de la edad, van avanzando más lentamente.

He conocido también nacimientos e incluso intentos que no llegaron más allá del primer día.

¡De todo!

Personalmente, es donde me sigo sintiendo más cómodo.

Me atrevo, sin más a invitaros a que compartáis o me hagáis llegar, por ejemplo a través de este formulario,  lo que os gusta, lo que os disgusta, desde cuándo lo seguís y demás cosillas que valgan para el archivo histórico.

Prometo que mañana intentaré publicar las miles de respuestas que recibiré 😉

Lo que sí aseguro es que celebraré el aniversario con Manuel que ha tenido la delicadeza y gentileza de acercarse a Bilbao al verme ya tan achaco con tantos años de blog a mis espaldas.

Sed felices.

Todo esto empezó así y a saber cómo y cuándo terminará.

Mientras tanto he intentado disfrutar del camino.

Tras el Día del libro

Como diría una buena amiga mía: Tranquilos…. ya pasó, ya pasó. Ahora de nuevo vuelta a la normalidad, a la rutina.

Así que al igual que planteé unas pinceladas pre-día, ahí van algunas post-día.

Pasado ya el dispendio comprador sobre todo en Catalunya quizás haya que aplicar medidas dráscticas como las que sugiere Juan Manuel de Prada en su artículo Prospecto para libros sobre todo cuando tras el día, vienen los días que acaban convirtiéndose en ferias o quizás en romerías…:

Ignoro cuáles son las abstrusas razones que impiden al Ministerio de Sanidad prohibir o al menos restringir la venta de libros, que tanto distraen al personal de otras aficiones y formas de ocio más gratificantes, como la participación democrática en redes sociales, el consumo bulímico de series televisivas o la práctica salutífera del deporte. Mi desazón se acrecienta cuando llega la primavera, ante la proliferación monstruosa de ferias del libro que infestan las plazas y jardines de nuestras ciudades, incitando a gentes plácidas que jamás habían posado la vista sobre la letra impresa a la adquisición de estos objetos que tanto fomentan el ensimismamiento, la lucubración obsesiva y la ideación fantasiosa.

En lo relativo a la práctica salutífera del deporte parece que la Feria del libro de Madrid ha corrido para implantar una carrera y con ello, quizás contarrestar los negativos efectos de la compra y uso sin control ni receta de los libros. Le han llamado Libros a la carrera. Debe ser que corren como cobardes…

Los españoles, en cualquier caso y según algunos datos comparativos europeos a la hora de gastar en libros y revistas tendemos a salir corriendo y así mantenemos nuestra lugar natural que tiende a situarse cerca de los pelillos finales de la ‘cola de león’. Los últimos, que ya ni caben quedan para Bulgaria y Grecia. Es que el sol tiene su aquél.

Quizás no gastamos porque somos fanáticos del préstamo bibliotecario donde la oferta rica y plural facilita que, por ejemplo, haya que bajar hasta el puesto 15 para encontrar entre los libros más prestados en el 2017 el primero que se sitúa al margen de la principal editorial independiente española y del grupo de origen germánico más potente. Ese libro junto con otros tres son casi una anécdota entre los treinta primeros. El punto chic de la diversidad.

De todas maneras por qué seguir afirmando que Leer, así con mayúscula que a algunos gusta, es lo importante si parece mucho más eficaz para una buena vida la tranquilidad de un pueblo sin bibliotecas ni librerías e incluso con un potencial porcentaje alto de población analfabeta.

Y, en cualquier caso… ¿para qué seguir editando, si el gran editor del siglo XXI es Netflix? Ahora habrá que saber si este editor estará en la FLM.

Con ambiente médico he empezado y con ambiente médico cierro. Cuentan que los médicos recetan a los padres que los niños lean. Suena a que los bibliotecarios recetaran a los padres que mediquen a sus niños. Así con genéricos o intentando encontrar el efecto placebo para ver si cuela.

Y así, mientras tanto, entre mayúsculas de lectura, grandes días que provocarán depresión, ferias romeras de paseo familiar para matar el tiempo vamos viendo pasar la vida….

Y de todo lo leído hoy me quedo con la entrevista en El País a Josep María Esquirol a la que he llegado gracias a Silvia Labayru.

Añado de mi cosecha Leer no es un infinitivo vital. Dice Esquirol “Los infinitivos de la vida se reducen a dos: amar y pensar”.

Y termina:

Además, fíjese en este aspecto importante: cuando la fraternidad se extiende, se vive más. En situaciones de agradecimiento, de amistad, la vida se intensifica; no digo que se alargue, pero eso es lo que literalmente da sentido a la vida, porque la intensifica.

Y el transporte público barcelonés se alió con Amazon en la víspera del Día del libro

“Cosas veredes amigo Sancho”.

No nos debemos extrañar de nada o de casi nada.

Al Transporte Metropolitano de Barcelona no se le ha ocurrido mejor idea que crear una línea de metro virtual con Amazon Kindle.

Podría haberlo hecho, por poner algunos ejemplos, con la red de bibliotecas, con las librerías, con las editoriales. Incluso con todas a la vez. Pero no. Le ha parecido mejor hacerlo con Amazon.

No hay en el panorama barcelonés mejor agente que Amazon para hacer esta ruta. No hay nada mejor por lo visto tampoco que la lectura no cueste nada. El viaje sí, por supuesto.

Es divertido que los recién llegados. Amazon en este caso, se refieran a la herencia literaria.

¿De verdad que no ha encontrado el TMB mejores conocedores de la herencia que Amazon?

¡Feliz Día del libro!

En la víspera del Día mundial del libro……

Mañana, sobre todo en Catalunya y especialmente en Barcelona, el ruido mediático, las cifras de ventas, casi dará lo mismo lo que se venda, las firmas y no firmas de escritoras, escribidoras y caras con ‘negros’ por detrás, taparán durante un ratín la realidad del día a día de muchas librerías , editoriales y más profesionales de este paisito que son las que al final dan en gran parte sentido a esta celebración.

Quizás no está de más recordar que el día se une en lo que tiene de conmemoración a la figura de dos Cervantes y Shakespeare y no a otros ni a otras. Ahora, hasta quienes no escriben y les escriben se suman a esta fiesta comercial por encima de cualquier otra reivindicación y búsqueda de sentido sobre la misma. El mantra de la bondad del libro, de cualquier libro como si de un placebo se tratara, todo lo tapa. Ya se sabe… “Todo vale para el convento”.

Sólo alguna pincelada de víspera.

Estaría bien que cuando se habla de mujeres del sector se tuviera este hecho en cuenta en el título. Creo que hubiera sido más elegante que el Diario Vasco hubiera titulado Las nuevas libreras. Creo que hasta Juan Manuel Uría de Noski se hubiera sentido más cómodo.

Interesante el artículo de Jorge Carrión sobre las, aquí sí, agentes literarias.

Las mujeres son mayoría no sólo en las librerías, sino en todo el sector, aunque esto no ocurra de la misma manera en los puestos de responsabilidad, tal y como podemos leer en el artículo de Miriam Elies hoy en La Vanguardia.

Los mediadores a veces no excesivamente visibles que permiten que el libro llegue a las manos, lo de las orejas es otro tema, del lector merecen también un reconocimiento como, por ejemplo, el que ha hecho hoy Xavi Ayén también en La Vanguardia.

Y por si alguien no sabe con qué páginas liarse y leerse la vida dejo aquí, modestamente, mis últimas lecturas por si algo pueden sugerir.

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Fallece Carlos Simó

Es posible que para muchas de las personas llegadas en los últimos años al sector del libro su nombre no les diga nada o poco.

Ha fallecido en Bilbao Carlos Simó que fue hace ya unos cuantos años presidente de FANDE de 1997 a 2012. En aquellos años jugó un papel importante en distensionar y hacer más habitables y humanas las relaciones entre los distintos sectores.

Hoy y aquí mi recuerdo con cariño.

 

La librería Auzolan cierra. Los efectos colaterales, en parte, del nuevo mapa de la distribución

Recibo hoy en mi correo una noticia que, a decir verdad, no me ha extrañado. Con más de una persona he comentado que quizás este año 2018 va a ser un año clave en lo referente a la distribución en el sector del libro y lo que vaya a pasar y aquello que ya está pasando va a tener claras consecuencias sobre el conjunto del sector y junto a ello algunos efectos colaterales.

Auzolan cierra y, en este caso, es una consecuencia bastante clara de un  cambio importante en la realidad de la distribución en Euskadi.

La noticia me ha provocado una sensación agridulce más conociendo una parte del trasfondo que ha podido llevar a motivar la decisión.

Os dejo ahora con la comunicación que han enviado.

Queridos amigos y amigas:

Con estas líneas queremos comunicaros que el próximo sábado 28 de abril, la librería Auzolan cerrará sus puertas definitivamente. Desde su apertura en 1977, hemos tratado de que Auzolan constituyera un espacio abierto a la literatura, la cultura, el arte, el pensamiento y, en general, a todas las disciplinas del conocimiento y del ocio. Igualmente hemos puesto nuestro esfuerzo en difundir y profundizar en las posibilidades de expresión y comunicación de las dos lenguas de nuestra comunidad: el euskera y el castellano.

Narración, poesía, ensayo, filosofía, teatro, literatura infantil, cómic, ilustración, estudios específicos, guías de viaje, disciplinas científicas, materias de estudio o de entretenimiento… Todos los géneros escritos han tenido cabida en nuestros estantes y han sido disfrutados por todas las personas que nos han visitado, tantísimas, que eran clientas y muchas veces buenas amigas. Esperamos que, de esta manera, hayamos contribuido a hacer de Pamplona una ciudad más hermosa, más libre, más culta y, por qué no, también un poco más ensoñadora. Una ciudad que, con nuestro empeño y también el de otras librerías independientes y espacios culturales, ha podido ser vivida de una manera más bella y consciente, en sintonía con las inmensas posibilidades de expansión que los libros procuran.

Llegados a este punto, entendemos que como parte fundamental de este proyecto merecéis una explicación, aunque sea breve, sobre los motivos del cierre. Como sabéis, Auzolan ha sido desde el principio una gran aventura, con momentos de calma y  procelosos, siempre esforzados. Desde hace unos meses, la librería pasó a integrarse en la distribuidora de libros de la que los socios de Auzolan formábamos parte. La situación en el mundo del libro y sus vicisitudes han obligado a la distribuidora a emprender otro camino y esa es la razón principal del término de esta aventura.

Nos sentimos tristes, pero también contentos por haber encauzado nuestras ilusiones profesionales hacia este bello tránsito. En este momento, no queremos dejar de insistir en que nada hubiera sido posible sin la colaboración y el apoyo que nuestros proveedores, clientes, y sobre todo amigas y amigos nos han procurado. Habéis sido quienes, atravesando día a día la puerta de la librería, le habéis dotado de sentido a la simple operación de encender las luces y de ponernos detrás del mostrador o delante de las mesas de novedades.

Por ello, queremos compartir con vosotros este punto final el próximo jueves 26 de abril. Os invitamos a una pequeña fiesta de despedida que tendrá lugar a las 20:00, una sencilla reunión en la que nos encontraremos una vez más en el número 3 de la calle San Gregorio, y será el momento para que, en persona, hablemos de todo y recordemos tanto. Intervendrán Fernando Pascual y Mertxe Zufia (socios de Auzolan) y Roberto Valencia (coordinador de Foro Auzolan).

El Escondite una nueva librería que abre en Bilbao

A principios de mes, el 3 de abril concretamente,  ha abierto en Bilbao una nueva librería. Quizás sería más preciso afirmar que ha habido una ‘permuta’. Quienes llevaban las riendas de la franquicia de Santos Ochoa en Bilbao han decidido establecerse por su cuenta muy cerquita de su ubicación anterior, pero, en mi opinión, en una calle con mucho más tránsito y posibilidades.

No son por lo tanto nuevos en estas lides.

¿Su nombre? El Escondite.

Me gusta esa incitación e invitación, unida a la propia marca , de “un lugar para perderse” para quizás después de nuevo encontrarse.

Así se presentan ellos, Olga y Luken:

EL ESCONDITE es el nuevo nombre comercial que hemos dado a nuestra librería al cambiar de ubicación y dejar de formar parte de la cadena Santos Ochoa.

Como profesionales de este sector llevábamos ya nueve años gestionando Santos Ochoa en Bilbao, por lo que contamos con una amplia experiencia en el sector del libro y la papelería.

EL ESCONDITE es por lo tanto un nuevo local comercial abierto al público en Abril de 2018 donde te vas a encontrar con dos personas (Olga y Luken) dispuestas a atenderte y ayudarte en todo lo que nos sea posible.

Nos gustaría que…

  • encontrases en nuestro escondite un lugar donde refugiarte del stress cotidiano echando una ojeada a nuestros libros siempre que te apetezca.
  • si no encuentras tu libro en nuestras estanterías nos lo pidas porque haremos lo imposible por traértelo y, si no puede darse el caso, asesorarte de cuáles son los pasos que puedes seguir para obtenerlo (libro agotado, descatalogado, viejo o antiguo)
  • disfrutases de una papelería de diseño atractiva y práctica tanto para el ámbito personal como escolar.

Esperamos verte en breve y que disfrutes realmente de nuestro lema…

EL ESCONDITE

… un lugar donde perderse

¡Larga vida!

Marcial Pons, 70 años como librería independiente

Le leo hoy a Quique Pascual en Facebook:

Este año celebramos nuestro 70 aniversario. En 1948 Marcial Pons se establece, en Madrid, como librero independiente con la firme idea desarrollar un modelo de librería especializada.

Casualidad, por lo menos yo no lo sabía, aunque vaya usted a saber si M.O. se ha movido con su habitual discreción y sentido del tiempo, que en este número de Texturas aparezca la conversación que mantuvimos con Carlos Pascual.

En la misma se puede leer:

Más que nunca la librería tiene que ser atractiva y acogedora, traslucir una atmósfera de confianza que invite a romper las barreras del umbral. Ahí parecen recrearse muchas de las medidas de urgencia para remontar la crisis. Sin embargo, eso solo representa la punta del iceberg. De puertas para adentro es donde se debe afrontar el verdadero reto, de orden tanto estructural como reivindicativo. Porque el actual desafío, personal e intransferible, es que cada librero construya un perfil propio para su librería y que, además, lo defienda convencido de la causa. Esto implica potenciar los valores de lo individual en un marco de ensalzamiento colectivo de la profesión. Solo así podrá devolverse el prestigio social a las librerías, clave para una sana revitalización del sector.

Enrique Pascual escribió hace unos años en Fidelizar a través del oficio, leedlo entero, merece la pena:

Hay que tener claro qué librería queremos ser, distinguirnos del resto, que el público sepa que somos especiales (que no especializados obligatoriamente) por algo.

Tercera oleada del panel de hábitos culturales de Euskadi. Participación cultural

Se ha publicado la tercera oleada del Panel de hábitos culturales de Euskadi.
La anterior, publicada hace ahora un año aproximadamente, me pareció muy sugerente.

En este caso se centra la mirada en la participación

— La participación receptiva hace referencia al consumo cultural pasivo a partir de niveles de asistencia y frecuencia de realización de distintas actividades relativas. Así, se mide y se distingue la intensidad en cada una de ellas. Concretamente: lectura de libros y asistencia al cine, conciertos, espectáculos y exposiciones.
— La participación creativa se refiere específicamente a la realización, o no, de distintas prácticas artísticas a nivel amateur (Un total de 13 actividades como pintar, escribir, hacer videos,…). Así, en este caso, a diferencia del anterior, no se distingue según la intensidad de realización de cada una de ellas.
— La participación digital, por último, se capta solamente en su vertiente receptiva. Es decir, en el consumo o realización digital de distintas actividades (lectura, cine, exposiciones,… a través del medio digital). Para facilitar la lectura, aunque se hable de “participación digital” cuando se comenten los resultados, se estará hablando de “participación digital receptiva”.

Recojo aquí algunas de las interpretaciones de nuevo sugerentes:

  • Para la participación receptiva, tienen mayor relevancia los factores de convivencia con hijos (pasar a convivir con hijos disminuye el nivel de consumo), de acceso a un salario (pasar a la inactividad laboral), de importancia de la cultura (cuánto mayor peso tiene como componente de la identidad propia, mayor consumo) y, finalmente, la cuestión del tiempo libre (a mayor tiempo libre, mayor consumo).
  • En el caso de la participación creativa, el factor de la convivencia con hijos es especialmente importante, y toma también relevancia el aumento del nivel de estudios. Además, es destacable que en este caso tener otras aficiones parece incentivar la participación cultural.
  • Para la participación digital, destacan fuertemente dos factores: la reducción de tiempo libre (que favorece el consumo digital) y la adquisición de abonos. En relación a este último factor, todo apunta a que se trata del fenómeno de expansión de plataformas de contenido digital audiovisual.

Una nota al margen, la constatación del aumento de la participación digital correlacionada con la reducción del tiempo libre es abordada también y de manera amplia por Judy Wajcman en Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital. Lectura que recomiendo.

Conexiones improbables. Buenas prácticas, sorpresas y el abuelo por medio

Lo determinante es la manera de estar en la vida que uno adopta (Maria Joao Pires en César Coca; Entrevista con la cultura; pag. 248)

Hay noticias que alegran el día.

Una de ellas saber que el equipo y las personas que trabajan en Conexiones improbables han sido reconocidas como buena práctica europea sobre espíritu emprendedor y potencial de la innovación e Industrias Culturales y Creativas (página 76)

También lo alegra, así fue el viernes, el poder compartir comida, qué disfrute, con quienes llevan 25 años muñendo textos y manchando papel con sentido en este del mundo del libro.

Y, lo más curioso por lo que tiene de conexión improbable, entre una historia y otra es que por medio de las dos se ha colado mi abuelo. Quizás porque él ya en sus tiempos intentaba zurcir esas conexiones… y, también, y ahí lo dejaré, una ciudad que para ambos proyectos ha jugado siempre un papel clave.

Luego, por qué negarlo, da gusto poder leer:

  • Me encantaron la comida, la conversación, la benevolencia, la generosidad, la naturalidad, el humor, el lugar fascinante con su cultura…
  • Muy buen almuerzo. Divertido, interesante, filosófico, muy buena comida (como siempre en Euskadi)….X e Y tipos excelentes, cálidos, inteligentes y muy prácticos.

¡Felicidades para todos!

 

El imaginario de la librería independiente

Vuelvo sobre el artículo de Sophie Noël publicado en el número 32 de la revista Texturas y que llevaba por título La independencia de las librerías.

Quizás lo haga influido por la reciente lectura de Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches y por una espléndida sesión de trabajo en la que participé ayer a la tarde en Consonni espléndidamente dinamizada por Rosa Llop y en la que tomo parte gente estupenda.

De alguna manera ayer estuvimos trabajando en torno a los imaginarios, algo además lógico en esta época donde el contexto de la experiencia y lo que algo nos sugiere parece ser clave.

Chistian Thorel escribe casi al final de su libro:

Esta librería se va a convertir en una cosa más o menos pública, en un «bien común». Las librerías son empresas comerciales pero también espacios de cultura. Al igual que los teatros y algunos cines, son habitadas de tal modo que su  ‘propiedad’ acaba por convertirse en algo difuso. De alguna manera, el nosotros se hace extensivo al círculo de lectores y ciudadanos de Toulouse, a aquellos y aquellas que viven el mundo a través de los libros.

Y Sophie Noél escribía en su artículo :
El imaginario que rodea una librería independiente podría así resumirse mediante una serie de oposiciones estructurales que la definen con respecto de los actores de la venta online: lugar de vida (alma)/lugar sin alma; humanos/algoritmos; singular, único/estandarizado, homogéneo; calor/frío; material/virtual; local/transnacional; pequeño comercio/multinacionales. Es un imaginario que encontramos en diferentes latitudes, como muestra este extracto de la página web de los libreros independientes norteamericanos: «En este mundo de tweets, de algoritmos y de descargas digitales, las librerías no son un anacronismo en vías de extinción. Son organismos vivos que respiran, que continúan creciendo y expandiéndose». Consideradas hace dos décadas como negocios condenados a la cuasidesaparición a causa de las nuevas formas de consumo online, basadas en el modelo anglosajón, las librerías independientes encarnan hoy en Francia un ideal social y cultural defendido tanto por los editores como por los poderes públicos. Al poner de relieve su carácter único y auténtico, tienen la ventaja de ofrecer un espacio coherente donde todo forma parte de un mismo sistema: el local, la organización del espacio, la retórica utilizada, las creencias compartidas con el público, así como las características sociales de sus animadores.
Esta identidad independiente se hace eco además de la aspiración a una sociedad más armoniosa y humana que canalizan diferentes críticos del capitalismo. Lejos de ser un caso aislado, habría que poner en paralelo este éxito con el de otros negocios locales independientes, que vuelven con fuerza al centro de las ciudades apostando por la autenticidad, la singularidad y el deseo de distinción, como en el caso de los bodegueros o de los artesanos.
Algo de esto y mucho más resonaba ayer también en Consonni y me reconfirmaba en lo sugerente que es siempre ‘mirar a los lados’ y más allá y más cerca al mismo tiempo de eso que tan pomposamente llamamos ‘sector del libro’.

Texturas 35. La identidad del librero. Carlos Pascual

Volví ayer de Madrid con la compañía del número 35 de Texturas que a la mañana habían entregado en el local de Trama editorial.

Cada número es una historia, una nueva historia que en la mayoría de las ocasiones viene acompañada de pequeñas y grandes complicidades.

Personalmente me que do en este caso con tres historias.

La primera es el regalo que fue la conversación que pudimos mantener con Carlos Pascual.

Llevábamos mucho tiempo con la intención de poder incluir en la revista el furto de conversaciones amplias y sosegadas y ésta ha sido la primera.

A Carlos le tengo un respeto y un cariño especial. Él y otros libreros nos acogieron cuando éramos jóvenes y nos permitieron participar activamente tanto de la vida asociativa como de la reflexión sobre el presente y futuro del sector. En todo ello, los encuentros en Burgo de Osma, pueblo en el que ha nacido, jugaron un papel importante.

La segunda y la tercera van juntas en un mismo paquete. Publicamos el texto que Juan Casamayor leyó en la última FIL de Guadalajara con motivo del Homenaje al Mérito Editorial 2017.  Se nos ocurrió hacerle nuestro particular reconocimiento y pedimos para ello a dos autores que han publicado en Páginas de espuma que nos trasladaran una vivencia o reflexión sobre el papel que Juan como editor ha jugado con ellos.

Eloy Tizón y Pedro Ugarte han sido estupendos cómplices y generosos con su regalo que esperamos agrade a Juan que es su destinatario final. Como tantas veces el editor media. En este caso, un ‘editor tercero’ quiere mediar entre dos autores y su editor natural. Con sus dos textos, La espuma en los jardines de Eloy y Material sensible de Pedro acompañan al de Juan.

¡Gracias amigos!

Aquí os dejo el índice completo.

–El extraño ‘parágrafo’; Edgar Allan Poe

–Resonancias de reverberaciones; Camilo Ayala Ochoa

–Reivindicar al editor; Alejandro Gamero

–La B como epicentro de la Ñ. El ‘boom’ y su impacto en el mundo editorial; Consuelo Sáizar

–Leer en los tiempos de la prisa; Alfredo Torres Otero

–Proteger ese todo indefinible; Javier Gutiérrez Vicén

–Carta a Siri; Pello Gutiérrez

–La promesa ‘radical’ de las bibliotecas; Barbara Fister

–La identidad del librero. Una conversación con Carlos Pascual; Maica Rivera, Txetxu Barandiarán, Manuel Ortuño

–Breve guía para los libreros de hoy… hasta que llegue mañana; Antonio Marcos

–«Vivir del cuento»; Juan Casamayor

–La espuma y los jardines; Eloy Tizón

–Material sensible; Pedro Ugarte

–Correspondencia. A Jaime Salinas; Gabriel Ferrater

–Libros y webs

El hacedor de titulares

Hay algunas personas por estos mundos de dios que deben pensar que la prensa sólo dice la verdad y merece la pena leerse cuando ellos son lis ‘hacedores de titulares’.

No sé si irá de esto o de lo contrario o de ‘vaya usted a saber’ la novela que han muñido Álex Oviedo y Elena Sierra, que ha editado El Desvelo y que lleva por título El hacedor de titulares’

Leo hoy desde Madrid en el Diario montañés:
El hacedor de titulare’ salió a la venta este lunes y será presentada en Bilbao el próximo jueves. Dos citas, «el oficio del periodismo consiste en molestar al poder», de Pedro García Cuartango, y «el buen periodismo debe desafiar a la gente, no sólo divertirla» de Carl Bernstein, presiden la narración.

El jueves lo presentan en Bilbao y por allí andaremos y luego lo leeremos.

Puede que haya quién ezté pensando o preguntándose… ¿Y mis vaquitas qué pensarán de todo esto?

Pero eso da para otra historia y otro titular.

Librero, librera… prescriptora, testigo, espectadora…

Me pidió Eva Orúe que contestase en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Encantado de verme acompañado entre otros en el artículo de Jorge Carrión, Silvia Broome y Antonio Marcos entre otros.

El domingo 8 con diversas aportaciones  salió el artículo publicado en InfolibrePrescriptor, testigo, espectador.

Os dejo a continuación el texto que envié:

Me pide Eva Orue que conteste en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Carlos Pascual, librero emérito ya de Marcial Pons, escribía en Memoria de la librería que toda librería es una idea en el tiempo.

Y, en el tiempo actual, y así lo señalan los datos, la librería es más de libreras que de libreros. Tiene, por lo tanto, rostro de mujer.

En la medida en que cada librera responde a una idea en el tiempo creo que ese buen hacer, ese oficio, con mucho de artesana, de psicóloga, de servir directamente a personas, de conocedora, de trabajar con producto especializado y ¿de calidad?, debe adaptarse en sus aptitudes y actitudes básicas a su concreta realidad.

Seré pues descriptivo y señalaré aquello que creo nunca debería faltarle a una persona que se pone al frente de una librería. En cada caso, eso sí, estos ingredientes convendrá mezclarlos en proporciones distintas en función de a quién queremos dirigirnos, qué queremos ofrecerle y qué servicios queremos prestarle.

Debe ser pues conocedora del sector en el que se mueve, tanto en lo temático como en lo profesional; disponer de unos rudimentos empresariales básicos; y estar al tanto y utilizar aquellas ‘muletas’ tecnológicas imprescindibles para poder gestionar con más soltura y eficiencia el qué, producto, y a quién, clientes.

Sobre esta base, imprescindible para la gestión, debe tener sus dosis de psicología y manejo adecuado en el trato a las personas; ser cuidadosa en  la presentación y decoración del espacio, que es donde seguimos acudiendo; activa y muñidora en su entorno cultural; vivencial, apasionada con la tarea que tiene entre manos y firme defensora de lo común, pequeño y cooperativo desde lo local como modelo político y de valor.

Sé que lo planteado es más descriptivo del deber ser que definitorio del ser, pero creo que también, al igual que el ‘rostro de mujer’, responde al momento actual.

 

Termino con una reflexión de un librero emblemático, Christian Thorel, de la Librería Ombres Blanches de Toulouse:

“Cada librero es un prescriptor, pero también un testigo, e incluso un espectador. Se alimenta, lee, escucha, observa, actúa con una sed inagotable. Son estas las cualidades y los valores que defendemos. De ellos nacen las vocaciones de las que depende nuestro futuro, un futuro al servicio de la belleza del mundo y de sus inquietudes. Los libros saldrán ganando al aproximarse a la verdad de las cosas. Como nuestras librerías y el oficio que en ellas se ejerce” (Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 83)

El abandono de los editores de la Comisión Organizadora de la Feria del Libro de Madrid es una mala noticia

La Asociación de Editores de Madrid hizo ayer público un comunicado que decía:

La Asociación de Editores de Madrid se retira de la Comisión Organizadora de la Feria del Libro de Madrid

Tras el acuerdo aprobado mayoritariamente en Asamblea, la AEM ha decidido retirar a sus representantes de la Comisión Organizadora de la Feria del Libro de Madrid. La decisión obedece a que, desde su presencia minoritaria en dicha Comisión, su capacidad de influencia en la toma de decisiones, en la defensa de los intereses de sus agremiados y en llevar a cabo su modelo de Feria, es muy limitada. La AEM entiende que la Feria es un evento de carácter prioritariamente cultural donde los ciudadanos tienen ocasión de entrar en contacto con el variado ecosistema editorial madrileño, conociendo los proyectos e iniciativas editoriales que sustenta la riqueza y variedad de la AEM.

Esta decisión no altera ni la presencia de los editores en la Feria ni su más absoluta disposición para que sea un éxito.

No nos engañemos. Es una mala noticia. Creo que es la primera vez que se produce en la Feria del Libro de Madrid.

La medida tomada, estoy convencido que no ha sido a la ligera seguro, tiene sus motivos. Algunos se pueden entrever en el propio comunicado y suenan a preocupantes.

La referencia, como razón del abandono, al ‘modelo de Feria’ y que esto vaya unido  al ‘carácter prioritariamente cultural’ deja a las claras que hay mar de fondo sobre el sentido, lo prioritario y los modos de hacer.

¿Por qué es la primera vez que pasa?, ¿qué ha cambiado en los últimos tiempos para que esto llegue a ocurrir? Son preguntas que las partes interesadas se deberían hacer. Seguro que se las han hecho porque es gente responsable, pero igual no ha aparecido o las respuesta adecuada o la posibilidad de ‘encontrar la verdad juntos en el camino’.

Si vamos un poco más allá del comunicado y vemos alguna referencia en los medios se constata que hay ‘algo más’.

Carlos Ortega, en declaraciones a EFE recogidas por eldiario.es señala:

“Simplemente es que consideramos que si estamos dentro somos copartícipes de decisiones que no compartimos”

Seguro que Carlos no se refiere a todas las decisiones, sino a algunas que cabe entender se han producido en los últimos tiempos, y son las que han llevado al desencuentro.

Un poco más adelante señala:

Nuestra visión de la feria es distinta a la que tienen los libreros

Y vuelve a quedar una pregunta en el aire: ¿serán las visiones irreconciliables? o, también ¿son realmente las visiones de las empresas libreras y editoriales las irreconciliables o las de sus cúpulas representativas?

Por si sirve para algo contaré una historia cierta a la que algunas de las personas que estuvieron presentes, si se reconocen en la misma, podrán dar veracidad.

Como en los cuentos….. Hace años, muchos años, hubo una vez en que los sectores tradicionales de la cadena clásica de valor del libro no pasaban por sus mejores momentos y estaban seriamente enfrentados generando con ello muy serias y preocupantes tensiones internas y una mala imagen hacia el exterior.

Ocurrió que por aquellos años entraros algunas personas nuevas a liderar y trabajar en las distintas asociaciones y una de aquellas personas tuvo el arrojo y el sentido común de encandilarnos al resto para juntarnos y ‘encerrarnos’ en un lugar discreto, lejos de las miradas y con el suficiente sosiego para invitarnos en aquel entorno tranquilo y propicio a sacar todos los sapos que fueran necesarios y a pactar un modelo consensuado de responsabilidades, formas de trato, modelo relacional y áreas con mayor o menor peso…

Y así salimos de allí con ese propósito que creo en gran medida se fue convirtiendo en hechos.

A veces, estos acuerdos discretos entre personas que se convierten en los modos de hacer y ser de la relación entre entidades que en teoría trabajan por un bien común superior, el libro como expresión y modo vehicular de cultura, conocimiento…, se van perdiendo con el tiempo. El polvo y el paso de los días los van ocultando, personas nuevas que llegan, creen que nada interesante existía antes que ellos y… acaba volviendo a surgir un nuevo lío.

Todo se puede reencauzar. Solo diré para terminar que ese papel mediador en aquella ocasión lo jugaron, con buena mano y tino los distribuidores.

Quizás les vuelva a tocar tejer y hacer fluir la conversación.

¡Ojalá!

 

Cultura: ¿sustantivo o adjetivo?

Ahora que andamos en época de siembra presupuestaria para ver si algún grupo político pica para su aprobación recupero un texto de Cristina Fallarás publicado en diciembre en La marea y que lleva por título Por qué los políticos no hablan de cultura donde constata la desaparición de facto de la cultura de los programas de los partidos.

Podemos leer en el mismo:

hemos sustituido la Cultura por el consumo de algo que llamamos “información”, con la embrutecedora pérdida que eso supone. Para empezar, porque la información está trufada de mentiras o sencillamente construida sobre ellas, y responde a los intereses de las oligarquías que la mantienen, mientras la creación responde solo al creador. Pero la diferencia no se queda ahí. La información caduca inmediatamente, hueca y volátil, trampa y cáscara, mientras la creación nos lanza hacia el futuro, dejando huella de lo que somos, un rastro que permanece y es herencia.

Cuando lo cité en facebook Álvaro Sobrino estuvo atinado en el siguiente comentario:

Cuando Cultura (sustantivo) pasó a cultural (adjetivo) dejó de ser esencial para ser prescindible. E interesante solo en función de lo económico. Neguémonos incluso a pronunciar ‘industria cultural’ o gestión cultural’. Si es imprescindible digamos industria o gestión de la cultura. Parece lo mismo pero no lo es.

De hecho, es radicalmente distinto.

No sé si el borrador del presupuesto presentado nominaliza o adjetiviza.

Aquí os dejo un enlace a la presentación que hace CIVIO de los mismos.

 

https://dondevanmisimpuestos.es/politicas/33/cultura#view=functional&year=2017

 

Anhelo, deseo, asombro, lentitud…

Mi amigo Marc me recomendó un librito, Pequeña teología de la lentitud, de José Tolentino Mendonça y editado por Fragmenta editorial que terminé ayer de leer.

Lentitud, espera, cuidado, compasión, alegría, gratitud, contemplación, muerte, deseo, encuentro… van siendo desgranados en breves capítulos, no más de cuatro páginas, a lo largo del libro.

Ideal para una lectura reposada y después de cada capítulo parar y darle una vuelta quizás incluso mientras paseamos.

No me resisto a dejaros aquí algunos párrafos de las tres últimas páginas.

Bendito el futuro que se ría de nosotros por haberlo confundido todo: el desplazamiento con el viaje, la aproximación con el encuentro, la propiedad de las cosas con su uso, la acumulación de bienes con su sano disfrute… Bendito el futuro en que las tecnologías dejen de ser un fetiche en manos del mercado… Bendito el futuro que nos inspire modos de existencia más auténticos, más atentos con el ser humano, pero también con el resto de criaturas…

Aún anhelo algo más: que la humanidad… se deje desconcertar por el inefable esplendor de cada amanecer; que se quede sin palabras ante el mar, como aquellos que lo vieron por primera vez; que se sienta irresistiblemente atraída por la variedad de colores, volúmenes y fragancias del paisaje diurno y nocturno;… que mantenga la capacidad de asombro ante la manera que el viento arrastra nuestrs voces felices en la distancia… Deseo fervientemente que la humanidad del futuro saboree la turbación por lo que permanece abierto no por escasez, sino por exceso, y no se apresure a catalogar, describir o apresar. Que su forma de comprensión sea una nueva manera de mantener intacto (o de aumentar incluso) el asombro.

 

 

Las librerías-café

Me escriben comunicándome la pronta apertura de una librería-café o café-librería. Aquí el orden de los factores sí puede alterar el producto como reflejo de a qué damos más peso económico, simbólico o de gancho.

Si nos movemos en el ámbito del libro y la cultura yo sigo prefiriendo el nombre de ‘lectorería‘ como ya he señalado en otras ocasiones.

En cualquier caso, hay quien postula que existe una ‘alianza natural’, no por el producto, sino por el sentido del tiempo. Algo cada vez más importante.

La librería y la cafetería son aliadas naturales: en ninguna de las dos hay límites de tiempo; en ambas se fomenta la lentitud. (Lewis Buzbee; Una vida entre libros; pag. 27)

Quizás por ello la Agence Régionale du Livre Provence-Alpes-Côte d’Azur acaba de publicar Les Librairies-café, guide pratique que a lo largo de sus 36 páginas aborda entre otros temas, una fotografía global del mercado de las ‘librerías-café’, cómo integrar un espacio de restauración en una librería, el marketing adecuado, las claves para una buena gestión, el modelo económico y un estudio de casos.

Acceder al documento completo.

Los salones, los gabinetes de lectura, los ateneos, los cafés o las librerías comparten la naturaleza de hogares postizos y de núcleos políticos de tráfico de información. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 75)