El Taller de Olga. Economía social, empoderamiento, veteranía y juventud ¿Te animas a apoyarlo?

Hace unos días mi amiga Loreto Rubio me hizo llegar una primera información sobre esta iniciativa.

Le llamé, charlamos y como siempre me fío y confío de los hilos de relación amistosos y apasionados quiero acercaros este proyecto al que quiero animaros a que participéis. Yo ya lo he hecho. Cada persona en la medida de sus posibilidades: aportando, difundiéndolo.

El Taller de Olga

Una empresa de economía social, veteranía y juventud unidas para empoderar a través del diseño y la fabricación de elementos de regalo.

La explicación del proyecto la tenéis de manera amplia en la plataforma de Goteo.

Qué me ha movido:

  • El hilo y los lazos cómplices que la amistad y las historias compartidas producen.
  • El ver unidos en un mismo proyecto, la pasión creativa de una persona que ahora puede realizar, el compromiso de jóvenes estudiantes, la posibilidad de generar empleo inclusivo.
  • Un proyecto que tienen en sus orígenes mujeres con una historia compartida.
  • La dimensión pequeña y su ubicación en una zona con problemas de empleo.

Muchos pocos hacen a veces que algo sea posible.

¿Te animas tú también?


Desde el Taller de Olga tenemos un compromiso con el futuro: llevar a la práctica una nueva concepción de economía colaborativa, donde no existan fronteras por razones de edad, sexo, experiencia o discapacidad. Queremos demostrar que personas completamente distintas, incluidas aquellas que seleccionen nuestros productos, pueden sentirse parte de un proyecto que afronta los retos que nos plantea el futuro con ingenio, generando estabilidad laboral sin discriminación.

Y un hueso de cereza se cruzó en nuestro camino…

– La vida no es más rica por aglutinar un mayor número de experiencias, sino por el modo en que las vivimos. (Fernando Trías; El tiempo como bien escaso; El País Semanal)

Me hizo ilusión y me causó una agradable sorpresa un correo que ya hace poco más de una semana me mandó mi amiga Sandra con quien comparto un proyecto-ilusión, con más gente también, que todos esperamos que acabe llegando a buen puerto. En todo caso, en el mientrastanto del avance del mismo nos divertimos, conversamos, pensamos, comemos y disfrutamos de buena tertulia.

Me escribía casi extrañada de que llevara unos cuantos días sin escribir en el blog. Y se preocupaba por si ese hecho era debido a algún motivo de salud.

La tranquilicé y le contesté informándole que la razón en aquel momento era una semana atareada entra Madrid, Valencia y Barcelona con poco tiempo para encontrar el hueco que permitiera escribir con un poquito de calma.

El proyecto Libelista me mantuvo ocupado.

Por cierto, quiero aprovechar la ocasión para agradecer las conversaciones mantenidas con librerías tanto en Madrid, Valencia como en Barcelona.

Ahora sí Sandra. Ahora es posible que escriba menos durante quizás un par de meses, porque un hueso de cereza se cruzó en nuestro camino. En el suyo y en el nuestro. Iremos viendo…

Así que ahora jugaremos a las dos oficinas

mientras vuelvo y paso mucho más tiempo en la casa donde viví hasta los 18 y donde lo vivido se vuelve a hacer presente.

Máxim, Pedro, el asunto no es explicarlo; el temita es lo que se ha hecho: intentar quedarse con nuestro dinerito…

La actualidad nos lleva de salto en salto y de sorpresa en sorpresa.

Todo parece ir demasiado rápido y ese no suele ser un buen ritmo para la cultura…

Máxim, el actual ministro, parece que en su momento jugó con nuestros dineros, ya que cuando se defrauda a Hacienda se nos defrauda a todos.

¿Os acordáis de aquel mensaje publicitario que decía ‘Hacienda somos todos’?

Pues sí Máxim nos chuleó a todas y todos y ahora es, al mismo tiempo, gestor y responsable último de parte de esos dineros públicos que en su momento nos quiso tangar.

¡Faltaría que no pagara lo que nos quiso quitar!

Pero amiguito, eso no es suficiente, por lo menos en mi opinión.

Si para desempeñar determinadas labores y trabajos hay personas que tienen que pedir y presentar sus ‘penales’, es lógico que quien va a controlar el dinero público esté limpio en estos temas y tú no lo estás.

Pagaste lo que quisiste tangarnos, pero… yo no me fío ni por las formas ni por el fondo.

Y tampoco me genera confianza un gobierno que sobre esto pasa el plumero como si nada hubiera pasado.

Así empezaron también otros polvos en otros partidos…

Dicho queda.

Y me genera una profunda tristeza…

Pender de un hilo

La vida es también frágil.

Pasa uno un rato de la tarde escuchando las sugerentes reflexiones sobre la vida y la literatura de Luisa Etxenike, César Coca y Pedro Ugarte con motivo de la última novela, Absoluta presencia y al poco de salir del acto, mientras tomo un vino y charlo me entero que de nuevo la vida de L cuelga de un fino hilo…

Nadie parece todavía explicarse cómo es capaz de aferrarse en su debilidad a algo al mismo tiempo tan débil y seguir tejiendo vida…

Este hecho, como ayer se hablaba, para nada cambia la cotidianidad vital del resto de la humanidad, de la mayoría de los otros.

Quizás madurar es aceptar también la irrelevancia vital para casi todos…

Espero que por ahora el hilo no se rompa…

Ya ves lo ingenuos que somos. Tendemos a creer que los asuntos propios, los verdaderos, son acontecimientos de relevancia mundial. (Sandor Márai; La mujer justa; Salamandra, pag. 32)

Tras el Día del libro

Como diría una buena amiga mía: Tranquilos…. ya pasó, ya pasó. Ahora de nuevo vuelta a la normalidad, a la rutina.

Así que al igual que planteé unas pinceladas pre-día, ahí van algunas post-día.

Pasado ya el dispendio comprador sobre todo en Catalunya quizás haya que aplicar medidas dráscticas como las que sugiere Juan Manuel de Prada en su artículo Prospecto para libros sobre todo cuando tras el día, vienen los días que acaban convirtiéndose en ferias o quizás en romerías…:

Ignoro cuáles son las abstrusas razones que impiden al Ministerio de Sanidad prohibir o al menos restringir la venta de libros, que tanto distraen al personal de otras aficiones y formas de ocio más gratificantes, como la participación democrática en redes sociales, el consumo bulímico de series televisivas o la práctica salutífera del deporte. Mi desazón se acrecienta cuando llega la primavera, ante la proliferación monstruosa de ferias del libro que infestan las plazas y jardines de nuestras ciudades, incitando a gentes plácidas que jamás habían posado la vista sobre la letra impresa a la adquisición de estos objetos que tanto fomentan el ensimismamiento, la lucubración obsesiva y la ideación fantasiosa.

En lo relativo a la práctica salutífera del deporte parece que la Feria del libro de Madrid ha corrido para implantar una carrera y con ello, quizás contarrestar los negativos efectos de la compra y uso sin control ni receta de los libros. Le han llamado Libros a la carrera. Debe ser que corren como cobardes…

Los españoles, en cualquier caso y según algunos datos comparativos europeos a la hora de gastar en libros y revistas tendemos a salir corriendo y así mantenemos nuestra lugar natural que tiende a situarse cerca de los pelillos finales de la ‘cola de león’. Los últimos, que ya ni caben quedan para Bulgaria y Grecia. Es que el sol tiene su aquél.

Quizás no gastamos porque somos fanáticos del préstamo bibliotecario donde la oferta rica y plural facilita que, por ejemplo, haya que bajar hasta el puesto 15 para encontrar entre los libros más prestados en el 2017 el primero que se sitúa al margen de la principal editorial independiente española y del grupo de origen germánico más potente. Ese libro junto con otros tres son casi una anécdota entre los treinta primeros. El punto chic de la diversidad.

De todas maneras por qué seguir afirmando que Leer, así con mayúscula que a algunos gusta, es lo importante si parece mucho más eficaz para una buena vida la tranquilidad de un pueblo sin bibliotecas ni librerías e incluso con un potencial porcentaje alto de población analfabeta.

Y, en cualquier caso… ¿para qué seguir editando, si el gran editor del siglo XXI es Netflix? Ahora habrá que saber si este editor estará en la FLM.

Con ambiente médico he empezado y con ambiente médico cierro. Cuentan que los médicos recetan a los padres que los niños lean. Suena a que los bibliotecarios recetaran a los padres que mediquen a sus niños. Así con genéricos o intentando encontrar el efecto placebo para ver si cuela.

Y así, mientras tanto, entre mayúsculas de lectura, grandes días que provocarán depresión, ferias romeras de paseo familiar para matar el tiempo vamos viendo pasar la vida….

Y de todo lo leído hoy me quedo con la entrevista en El País a Josep María Esquirol a la que he llegado gracias a Silvia Labayru.

Añado de mi cosecha Leer no es un infinitivo vital. Dice Esquirol “Los infinitivos de la vida se reducen a dos: amar y pensar”.

Y termina:

Además, fíjese en este aspecto importante: cuando la fraternidad se extiende, se vive más. En situaciones de agradecimiento, de amistad, la vida se intensifica; no digo que se alargue, pero eso es lo que literalmente da sentido a la vida, porque la intensifica.

En la víspera del Día mundial del libro……

Mañana, sobre todo en Catalunya y especialmente en Barcelona, el ruido mediático, las cifras de ventas, casi dará lo mismo lo que se venda, las firmas y no firmas de escritoras, escribidoras y caras con ‘negros’ por detrás, taparán durante un ratín la realidad del día a día de muchas librerías , editoriales y más profesionales de este paisito que son las que al final dan en gran parte sentido a esta celebración.

Quizás no está de más recordar que el día se une en lo que tiene de conmemoración a la figura de dos Cervantes y Shakespeare y no a otros ni a otras. Ahora, hasta quienes no escriben y les escriben se suman a esta fiesta comercial por encima de cualquier otra reivindicación y búsqueda de sentido sobre la misma. El mantra de la bondad del libro, de cualquier libro como si de un placebo se tratara, todo lo tapa. Ya se sabe… “Todo vale para el convento”.

Sólo alguna pincelada de víspera.

Estaría bien que cuando se habla de mujeres del sector se tuviera este hecho en cuenta en el título. Creo que hubiera sido más elegante que el Diario Vasco hubiera titulado Las nuevas libreras. Creo que hasta Juan Manuel Uría de Noski se hubiera sentido más cómodo.

Interesante el artículo de Jorge Carrión sobre las, aquí sí, agentes literarias.

Las mujeres son mayoría no sólo en las librerías, sino en todo el sector, aunque esto no ocurra de la misma manera en los puestos de responsabilidad, tal y como podemos leer en el artículo de Miriam Elies hoy en La Vanguardia.

Los mediadores a veces no excesivamente visibles que permiten que el libro llegue a las manos, lo de las orejas es otro tema, del lector merecen también un reconocimiento como, por ejemplo, el que ha hecho hoy Xavi Ayén también en La Vanguardia.

Y por si alguien no sabe con qué páginas liarse y leerse la vida dejo aquí, modestamente, mis últimas lecturas por si algo pueden sugerir.

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