Nuevos territorios, nuevos límites…

Retomo una cita de un texto de Antonio Rodríguez de las Heras que lleva por título La mirilla, publicado en bez, que ya ha dejado de publicarse, pero sigue estando por ahora presente en internet.

Lo he leído a la luz de los recientes asesinatos y la variedad de reacciones que los mismos han producido y con la mirada puesta tanto en nuestras fronteras naturales como en la discusión sobre las nuevas…

El problema que estamos teniendo ahora no lo provocan las redes sociales, sino el estrechamiento exagerado de los límites de nuestro espacio de convivencia, con un auge de las múltiples formas con las que se puede manifestar el puritanismo. Cuanto más nos aprieten estos muros, más valores y comportamientos quedarán extramuros, sospechosos, denunciables, y los vigilantes parecerán más numerosos en las almenas. Una falsa sensación de seguridad. Lo que hay que procurar en nuestra sociedad de atalayas y almenas digitales es que se dilate más y más el perímetro, que los muros protectores se vean en la lejanía, y que debido a esa amplitud acogedora se instale y habite la diversidad y lleguemos a tener sensación de sociedad abierta (que es un límite al que tender, no un absoluto). Los vigilantes, aun siendo en número los de siempre, parecerán menos, pues los confines lejanos que tienen que cubrir trazan un perímetro más extenso. La Red se hará mucho más soportable

Es frecuente que mostremos alarma ante la vigilancia del ciudadano por los grandes poderes económicos y políticos en un mundo en red. No hay duda de que hay que cuidarse. Pero se da otra vigilancia cotidiana, molesta al menos, dañina en ocasiones, del vecino, que ya no vive en la misma escalera, sino que observa, intransigente y desconfiado, guardián de valores y certezas, por la mirilla de la Red.

 

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Conexiones improbables… en Castrillo de los Polvazares

Manuel Ortuño y un servidor tenemos ya la costumbre desde hace algunos años, no muchos, de disfrutar en los meses de verano, julio o agosto de un par de días en el que intentamos regalarnos todo el tiempo posible, utilizando como excusa el cierre de un número de la revista Texturas, la preparación del siguiente y de las novedades que aparecerán en la última parte del año.

Alguna de estas escapadas la solemos hacer acompañados de alguna persona más para disfrutar de la conversación a tres bandas.

El punto de destino de este año era Asturias, aunque el viaje siempre es caprichoso, divertido e inesperado cuando el mismo se hace con calma.

Así que pensando en llegar a comer a la Costa Asturiana, lo terminamos haciendo en Castrillo de los Polvazares para terminar durmiendo en Oviedo y comiendo al día siguiente cerquita de la costa.

¿El motivo? En el fondo, el dejarnos llevar y disfrutar de lo que nos fuimos encontrando.

Así que, aunque no lo teníamos previsto, nos acercamos a Urueña que ninguno de los tres viajeros conocíamos.

Servidor había mantenido ‘contacto digital’ con Tamara Crespo de Primera página y allí que nos fuimos a ver, charlar y ponernos cara.

Siempre es un gusto coger el hilo y darle a la ‘sinhueso’ como si estuviéramos continuando una conversación iniciada el día anterior. Tamara, fue un gusto que intentaremos repetir.

En el mismo pueblo, casualidades de la vida, está también el Café El Portalón regentado por una buena amiga de nuestro acompañante. Así que hicimos una ‘segunda estación’ en su terraza para el refresco, la contemplación y la conversación.

Así que con una, otra y el paseo, nos dieron la una y casi las dos…, variando nuestro plan inicial para aterrizar en el nuevo en Castrillo de los Polvazares a eso de las 15:15 y dudando, al ver el aparcamiento y la hora, sobre la posibilidad de conseguir condumio de fundamento.

Para no complicar, decidimos empezar por el primero que salió a nuestro paso que fue el Almacén del Arriero donde Alfonso en la cocina y Patricia en el servicio nos ofrecieron un típico y rico cocido maragato, justo en la mesa que aquí aparece.

Terminando la comida Manuel lanzó una pregunta al aire. ¿Dónde podemos encontrar una librería?

Y… vino la sorpresa del día, cuando Patricia nos contestó: Yo voy a abrir una el año que viene en Astorga.

A partir de ahí y a dos bandas, Manuel y Antonio con Alfonso hablando de libros de cocina y yo con Patricia hablando de su proyecto, los libros se convirtieron durante un rato en el centro de la conversación…

El proyecto se titula ‘Book&Coffe‘, un espacio cultural, privado y multifuncional, donde se divulgue la literatura contemporánea en los idiomas más hablados del Camino de Santiago, todo ello acompañado de un café recién hecho.

Espera abrir sus puertas en el año 2018 y esperamos estar en la inauguración.

Terminamos nuestro recorrido librero, con esta Conexión improbable e imprevista en Castrillo de los Polvazares, en Oviedo visitando y conversando con Fredi Quirós de Cervantes.

Siempre nos tratan él y todo el personal de Cervantes con cariño, atención y en todas las ocasiones aprendemos y entendemos también cómo es posible que puedan estar ya casi a las puertas de los 100 años de existencia.

Así que en esta excursión, una futura librería, como el proyecto de Patricia, una joven librería, como la de Tamara y una histórica como la de la familia Quirós se han convertido en los puntos de paso de dos días de conversación, paseo, sosiego y planes…

¡Un placer compañeros!

Dos notas finales.

  1. Divertida… Hubo quien nos situó a los tres en el ámbito de los marchantes de arte. No deja de ser un arte seguir manteniendo inicitaivas empresariales en el ámbito del libro.
  2. Culinaria. Estos txipirones, mal fotografiados, de El Hórreo en Antromero nos hicieron llorar de alegría y placer.

Conexiones improbables

Estoy casi seguro que este titular será del agrado de Roberto Gómez de la Iglesia.

Hoy he montado una comida en casa y ha sido uno de las expresiones que ha salido en la mesa más de una, dos y tres veces.

Ahora en el intermedio entre la comida que ya terminó y la meriendacena que está a la vuelta de la un rato, mientras la cocina descansa, le daba vueltas a las dos palabras y pensaba que es cierto que se pueden producir y se producen de hecho Conexiones improbables. También es verdad que hay factores que claramente las facilitan.

Pensando sólo en la comida de hoy y, por lo tanto, sin ningún afán ni intención de generalizar ahí van algunas, 10 en este caso, variables a tener en cuenta.

  1. Los previos de convocatoria propositivos y no cerrados que puedan invitar al descubrimiento.
  2. La actitud de las personas. Abierta, comunicacional, empática, escuchadora y dispuesta a dejarse sorprender.
  3. El entorno y la participación en el mismo de todos para crearlo. Todos aportamos algo.
  4. La persona cómplice o celestina que abre el campo de juego y media.
  5. La posibilidad de enmarcar la posible conexión en entornos o más amplios o más personales que pueden ayudar a tejer nuevos hilos o abrir nuevas posibilidades.
  6. El respeto a los tiempos y a los pequeños detalles que los participantes valoran.
  7. Dejar un hilo abierto de continuidad.
  8. Disfrutar de todo el proceso.
  9. Aceptar la duda como sendero.
  10. Aprovechar las chispas, reflexivas o emocionales, más inesperadas.

Aquí y hoy no ha habido tanto metodología, que es importante en otros contextos, como clima. La mesa compartida sigue siendo un espacio excelente.

¡Ojalá que ellas se conecten y si no ya ganan, ganamos, por habernos conocido juntos y por la conversación tenida.

Espero que a Roberto, maestro de las Conexiones improbables, no le parezcan un atrevimiento, estas pinceladas. Al fin y al cabo, hemos intentado posibilitar hibridación para mejorar e innovar.

Librerías… trabajar en lo que me gusta

Cuatro días pasados en Madrid.

De paseo tranquilo.

Callejear, ver venir, visitar, sorprender, terracear…

Aprovechar para acercarme a tres librerías.

Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años. (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 75)

Tres propuestas distintas, en tres barrios, Chueca, Malasaña, Salamanca, distintos y probablemente con públicos lectores no necesariamente coincidentes.

¡Casualidad! Dos de ellas nacieron prácticamente al mismo tiempo. Diciembre de 2015. Por lo tanto, son todavía jóvenes y están en proceso de crecimiento.

La tercera lleva ya unos años rulando.

De las tres he hablado por aquí en alguna ocasión: Arrebato, Los editores y Nakama.

Los escaparates, los detalles y los interiores dicen mucho y distinto de cada una de las realidades libreras…

Arrebato… acepta sus dimensiones…

Los editores… nos invita a contemplar lo que a todo libro le falta… su lectura

Nakama… nos invita sutilmente a aquellos que, quizás, sea lo más radical.

En las tres librerías, eso sí, un sentir común que quizás mientras cada uno de los proyectos aguante sea lo más importante. Poder trabajar en lo que les gusta.

¡Unos privilegiados!

¡Gracias a los tres por vuestro tiempo, atención y detalles!

 

 

“Mirar por la ventana es escribir también, ¿verdad?”

He disfrutado y me han emocionado los dos útlimos artículos de Elvira Lindo, Días de mudanzay de Antonio Muñoz Molina, El mensajero del más allá

Os animo a leerlos.

Elvira Lindo dice-escribe:

(los libros) Cada uno de ellos disfrutó de momentos de gloria en este calendario arbitrario y sentimental que conforman las lecturas, las pinturas, las ilustraciones. Más cajas, cajas de compactos, porque somos habitantes sentimentales de un tiempo en el que aún se escuchaban los discos de principio a fin.

Escribe Antonio Muñoz Molina:

Dice que se queda mirando por la ventana de su casa y que su novia le pregunta, qué haces, y él contesta, escribir,  y ella se extraña y hasta se burla, ¿escribir mirando por la ventana? “Mirar por la ventana es escribir también, ¿verdad?”

Ha sido leerlo y venirme a la memoria mi padre y sus largas horas que por motivos de salud pasaba en casa. Una parte amplia del tiempo la pasaba cuando podía apoyado en la ventana abierta, con un cojín sobre el marco para que pudiera estar más cómodo y disfrutar de su mirar y escribir la vida a su manera.

Ello le convirtió, quizás ya venía de serie, en un observador perspicaz, de análisis fino y agudo y conversación tranquila, atento siempre a los detalles y a regalar y compartir su tiempo en largas y sosegadas conversaciones.

Mientras otros iban pasando por la calle y él se pasaba días y meses sin pisar la calle, iba escribiendo e interpretando la vida. No sólo la que ocurría debajo de la ventana, sino toda la realidad social y política.

Era, también, su forma de escribir.

Me costó unos cuantos años comprenderlo y, luego, algo más coger el ritmo de lectura vital de su escritura.

La cultura en la era de la incertidumbre…

Daniel Innerarity publica hoy un artículo el El Correo que lleva como título La política en la era de la incertidumbre. En abril, escribió también en el mismo medio en torno a lo improbable.

No es la primera vez que Innerarity reflexiona en un artículo en torno al momento actual y la incertidumbre. Ya en el año 2011, en un artículo en El País, escribía: Los límites cognoscitivos se refieren al hecho de que entramos en una era de mayores incertidumbres en general, pero de manera particularmente aguda en el caso de la política.

Me interesan sus reflexiones y me he permitido recoger tres de ellas. Os invito a leerlas-mirarlas desde el ámbito de la cultura, pensando sobre todo en el hecho de que algunas de las obras o creaciones se sitúan precisamente, en ámbitos inciertos, poco claros, sin límites totalmente definidos, abiertos a lo que pueda pasar o a la reacción que puedan generar, provocando o invitando hacia situaciones disruptivas…

Lo digo, además, por lo que puede tener de tensional con algunos discursos que se escuchan en ese mismo ámbito cultural que intentan fijar, definir y delimitar un único futuro o, lo que es peor, un futuro y una realidad cerrada y ya definida.

Ahí dejo las tres citas para que cada uno nos podamos mover en nuestras propias incertidumbres y en las de nuestras circunstancias.

  • La perplejidad es una situación propia de aquellas sociedades en las que el horizonte de lo posible se ha abierto tanto que nuestros cálculos acerca del futuro son especialmente inciertos.
  • Que haya una incertidumbre general es compensado por unas supuestas evidencias que se vuelven especialmente toscas e incluso agresivas.
  • Entender lo que pasa es hoy en día una tarea más revolucionaria que agitarse improductivamente, equivocarse en la crítica o tener expextativas poco razonables.

Sobre los datos, su forma de obtención y su uso. No todo vale

Seré breve, porque el asunto no da para más, salvo el señalar la falta de seriedad y profesionalidad al titular así:

El 50% de los editores ya utiliza los servicios de impresión y distribución bajo demanda

Un estudio basado sólo en 83 respuestas.

No sé quién falta a la seriedad y a la profesionalidad. Si es Podiprint o Dosdoce que como responsable del estudio debería explicitar con claridad, cosa que no aparece en el estudio, el universo, el tamaño de la muestra, las características de la misma y el error muestral.

Ya parece que en el sector algunos quieren hacernos avanzar por la senda fácil del titular de conveniencia.

Fácil sacar conclusiones ¿no?

Os dejo aquí enlace al estudio.

Y dónde he visto la noticia.

En el último número de Texturas, el 32, algunos profesionales del ámbito de la cultura han reflexionado sobre los datos y su utilización.

En la introducción a los cuatro artículos, los editores escribíamos:

Parecemos tener datos a medida que sustentan cualquier política o actuación posible o que den certificación de los «buenos resultados conseguidos».

A menudo, es frecuente que los datos que se nos presentan o bien no
recojan toda la realidad o, en ocasiones, se contradigan entre sí para buscar y ofrecer razones de parte o datos que justifiquen, aparentemente, determinadas líneas de actuación.