Conexiones improbables

Estoy casi seguro que este titular será del agrado de Roberto Gómez de la Iglesia.

Hoy he montado una comida en casa y ha sido uno de las expresiones que ha salido en la mesa más de una, dos y tres veces.

Ahora en el intermedio entre la comida que ya terminó y la meriendacena que está a la vuelta de la un rato, mientras la cocina descansa, le daba vueltas a las dos palabras y pensaba que es cierto que se pueden producir y se producen de hecho Conexiones improbables. También es verdad que hay factores que claramente las facilitan.

Pensando sólo en la comida de hoy y, por lo tanto, sin ningún afán ni intención de generalizar ahí van algunas, 10 en este caso, variables a tener en cuenta.

  1. Los previos de convocatoria propositivos y no cerrados que puedan invitar al descubrimiento.
  2. La actitud de las personas. Abierta, comunicacional, empática, escuchadora y dispuesta a dejarse sorprender.
  3. El entorno y la participación en el mismo de todos para crearlo. Todos aportamos algo.
  4. La persona cómplice o celestina que abre el campo de juego y media.
  5. La posibilidad de enmarcar la posible conexión en entornos o más amplios o más personales que pueden ayudar a tejer nuevos hilos o abrir nuevas posibilidades.
  6. El respeto a los tiempos y a los pequeños detalles que los participantes valoran.
  7. Dejar un hilo abierto de continuidad.
  8. Disfrutar de todo el proceso.
  9. Aceptar la duda como sendero.
  10. Aprovechar las chispas, reflexivas o emocionales, más inesperadas.

Aquí y hoy no ha habido tanto metodología, que es importante en otros contextos, como clima. La mesa compartida sigue siendo un espacio excelente.

¡Ojalá que ellas se conecten y si no ya ganan, ganamos, por habernos conocido juntos y por la conversación tenida.

Espero que a Roberto, maestro de las Conexiones improbables, no le parezcan un atrevimiento, estas pinceladas. Al fin y al cabo, hemos intentado posibilitar hibridación para mejorar e innovar.

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10 propuestas para una política cultural más democrática

Me parecen interesantes estas 10 propuestas resultado del taller de políticas culturales realizado en el marco de las jornadas Gabinete de Cultura: nuevas perspectivas para el sector cultural, que tuvo lugar en Madrid los días 25 y 26 de mayo de 2017. Proyecto realizado de forma conjunta por Medialab-Prado y Goethe-Institut Madrid.

Las traslado tal cual y me permito, porque me resulta especialmente sugerente, recomendar la número 10: proponer tiempos más lentos para la cultura.

1- Explicar las políticas culturales argumentando su aportación a la ciudadanía.

Las políticas culturales no son las políticas del sector cultural sino aquellas que atienden al bien común. La administración debe ser clara y abierta a la hora de comunicar el sentido de sus decisiones.

2- Promover la economía social y solidaria en el ámbito de las organizaciones culturales.

Ante la disyuntiva entre una visión amateur sobre la actividad cultural y una mirada profesional y empresarial de la misma, proponemos una apuesta decidida por la economía social y solidaria. Es decir, centrada en organizaciones que priorizan las necesidades humanas sobre el lucro, gestionan su actividad económica de forma democrática y se comprometen con su medio social y natural. Esta apuesta debería reflejarse tanto en los sistemas de contratación como en acciones expresas para favorecer este tipo de estructuras. Al mismo tiempo nos referimos tanto a la relación con terceros como a la propia estructura interna de las instituciones culturales estatales.

3- Establecer un código de buenas prácticas económicas para actividades culturales.

Ante la arbitrariedad del mercado cultural, tanto por arriba como por abajo, y teniendo en cuenta la responsabilidad en ello de las instituciones públicas como principal fuente de financiación, se les recomienda que lleven la iniciativa en cuanto a garantizar los derechos laborales y salariales de los trabajadores, estableciendo un máximo y un mínimo de sueldos y condiciones; así como poner límites a los beneficios empresariales y establecer una política justa de precios.

4- Clarificar formas de acceso a la posibilidad de proponer.

Ante la dificultad de las personas para plantear sus propuestas a las instituciones, se recomienda políticas que permitan que las iniciativas ciudadanas tengan una vía eficaz, clara y accesible para ser planteadas. Estas políticas deberían incluir un compromiso de respuesta por parte de la administración en un plazo razonable.

5- Favorecer sistemas deliberativos en lugar de normativos en situaciones de conflicto y de gestión vinculadas con la cultura.

Ante una tendencia general a buscar amparo y solución en el sistema normativo a todo conflicto social, también en el ámbito cultural, proponemos impulsar prácticas que en lugar de buscar este refugio normativo faciliten la discusión y la confrontación entre grupos, colectivos y personas, de manera que el encuentro presencial y el diálogo entre las implicadas forme parte de los modos de hacer.

6- Favorecer procesos de participación real desde las instituciones en los ámbitos de proximidad.

Ante la sospecha de que, en la actual dinámica de apertura de procesos participativos en las administraciones locales y en concreto en el ámbito cultural, se suelen plantear debates muy generalistas y que difícilmente van más allá de procesos consultivos, proponemos incidir de manera más decidida en ámbitos de mayor proximidad y acotados, y a la vez en procesos más vinculantes y arriesgados que incluyan decisiones y gestión común de lo acordado. Entre otros, pensamos en la acción desde centros culturales de barrio, las organizaciones sociales, bibliotecas, centros escolares, movimientos sociales, vecindad, etc. etc.

7- Favorecer espacios de gestión comunitaria.

Ante la creciente demanda de implicación ciudadana en la gestión de los bienes comunes y teniendo en cuenta las limitaciones de los modelos institucionales habituales para responder a ello (gestión directa o subcontratación), proponemos desarrollar medidas que favorezca la gestión comunitaria de espacios públicos.

8- Favorecer sistemas de mutualización de recursos.

Se recomienda a la administración facilitar y favorecer la creación de un sistema de préstamo y cesión de materiales técnicos, escenográficos, vestuario y materiales expositivos, entre otros; que estén en custodia de las instituciones culturales, para la reutilización y en algunos casos reciclado por parte de artistas, compañías, colectivos sociales y empresas, independientemente de su forma jurídica.

Consideramos que esta propuesta favorece las actividades del tejido cultural, dando un uso eficiente a unos bienes que son de todxs y que en la actualidad están en los almacenes de las instituciones, deteriorándose y siendo infrautilizados, ocasionando gastos adicionales a la propia administración.

9- Continuar con la recomendación de mantener la atención a la inclusión social.

Favorecer la representatividad de la sociedad en todos los procesos culturales con especial atención a los colectivos en riesgo de exclusión. Aunque tenemos en cuenta, que este es un valor que las instituciones ya tienen en cuenta, queremos recomendar que se siga con este trabajo. Que la inclusión sea valorada exclusivamente desde su aspecto social y no desde su aspecto económico.

10- Proponer tiempos más lentos para la cultura.

La administración lleva mucho tiempo desarrollando programas y planes que dan lugar a modelos cortoplacistas con gestiones precipitadas, que provocan un exceso de producción artística, y obvian o entorpecen los procesos culturales.

Se recomienda generar y trabajar desde los tiempos y los ritmos de las personas, no influidos por valores exclusivamente económicos o por dinámicas de cumplimiento de objetivos cuantitativos (de promoción, de público, de rentabilidad…).

Recogidas de Nativa.cat.

 

Pablo Bonet de Librería Muga en Madrid. Un refugio y lugar de encuentro para los lectores

Me llamo…Pablo Bonet Ayllón

Trabajo en Librería Muga situada en el barrio de Vallecas de Madrid que viene funcionando desde finales del año 2000.

La idea de montar/trabajar aquí vino motivada por la necesidad y la apuesta de montar una buena librería en una zona nueva del barrio de Vallecas, por medio de cuatro chicos jóvenes con pasión por los libros.

Considero que mi apuesta profesional es ser un buen librero y gestor cultural y se caracteriza fundamentalmente por seleccionar y fomentar las buenas lecturas y organizar actos culturales en torno al libro.

Me gusta  porque ya somos parte de este barrio y es muy gratificante el contacto con los lectores, el intercambio de lecturas y ser uno de los referentes culturales del barrio.

Cuando tenía doce años quería ser escritor y periodista. Hago reseñas literarias en la revista Los Diablos Azules de Infolibre, por lo que puedo aunar mi formación como periodista y librero.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que cada día descubres algo nuevo en el contacto con la gente y con los autores y lectores de libros.

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es pedir, descubrir, ingresar y leer libros. Hay también mucho trabajo administrativo y de devolución de la montaña de novedades que editan las editoriales.

Lo más raro que me ha sucedido nunca en el mismo ha sido cuando me han pedido algún libro muy extraño o imposible de conseguir porque no existía.

Y lo peor, cuando no has podido conseguir algún libro agotado o descatalogado y el lector que lo pidió se mosquea

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza porque creen que tenemos mucho tiempo para leer cuando no es cierto.

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Amaia y Marta de Mara-Mara en Vitoria-Gasteiz. Es un lujo poder hacer lo que nos apasiona aunque esto implique vivir más modestamente

Somos Amaia Etxebarria y Marta Martínez, felices propietarias de Mara-Mara liburuak.

Hace algo más de dos años, después de haber trabajado durante mucho tiempo en el mundo del libro, sentimos la necesidad de crear un espacio donde apostar por la literatura de calidad tanto infantil como de adultos y realizar actividades en torno al libro. Todo ello en un ambiente tranquilo, agradable y cómodo.

Desde entonces, han sido muchos los momentos felices y los baches que hemos encontrado en el camino. Aunque, sin duda, el balance es positivo.

Lo mejor de nuestro trabajo es comprobar que los clientes grandes y pequeños disfrutan tanto como nosotras de los libros y poder pasar el tiempo con ellos charlando sobre literatura.

Otra cosa buena de este trabajo es, por supuesto, leer, leer y seguir leyendo.

Lo peor, sin duda, la falta de apoyo de instituciones.

Mucha gente nos tacha de imprudentes y soñadoras. Nuestra respuesta es siempre la misma: es un placer y un lujo poder hacer cada día lo que nos apasiona aunque esto implique vivir más modestamente.

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Nuria Rita Sebastián Cisneros de Casa Tía Julia en Ciria. Un espacio al tamaño de las personas

Nuria Rita Sebastián Cisneros

Me llamo Nuria Rita Sebastián Cisneros, y el «Rita» es un misterio que mi madre nunca ha querido aclarar…

Trabajo como consultora web freelance mientras en paralelo convierto una casa de pueblo en un refugio de ideas, Casa Tía Julia, en Ciria (Soria), un pueblo de 40 habitantes en invierno y unos 250 en verano.

La idea de poner este proyecto en marcha vino motivada por Carmen Martín Gaite, que decía «normalmente se sueña una cosa y se hace otra, no te dejes engañar» y por la necesidad de volver a ese «ritmo lento» que ella defendía.

Considero que mi apuesta profesional es una pequeña utopía y se caracteriza fundamentalmente por ofrecer lo que en otros sitios falta: tiempo para pensar y desarrollar proyectos, de todo tipo, desde artísticos a tecnológicos. Casa Tía Julia es un espacio de trabajo y talleres en un entorno rural para atraer personas que aporten sus conocimientos al pueblo y que, además, aprendan también de las personas de aquí.

Me gusta porque me permite volver a mis raíces y recupera el espíritu de mi tía-abuela Julia, que era una gran conversadora, con una memoria fantástica, a quien le encantaba contar historias y hablar con la gente.

Cuando tenía doce años quería ser periodista y escritora. No me he alejado demasiado, ahora soy editora y gestiono contenidos y páginas web. De pequeña no hubiera podido decir «quiero ser arquitecta de la información» porque esa profesión todavía no existía 🙂

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Ruth Mayoral de ZAWP en Bilbao. Una visión desde abajo y hacia dentro

Separados de la ciudad como si no formasen parte de ella, los barrios de Ribera de Deusto y Zorrozaurre parecen no existir cuando muchos ciudadanos y ciudadanas de Bilbao intentan concebir o construir mentalmente la ciudad. La zona que ocupan estos dos barrios es vista como un lugar «de la periferia» que, lejos de ser extrarradio, es en realidad periferia sociocultural aislada social y simbólicamente, a lo que se le añaden las dificultades de accesibilidad que la aíslan también físicamente. Conectada al núcleo urbano de Bilbao a través de una única carretera de apenas unos metros de ancho, la península conformada por estos dos barrios queda rodeada a uno y otro lado por la ría y por el canal de Deusto. Una península que vive tan cerca y a la vez tan lejos de sus barrios vecinos: Deusto, San Ignacio, Zorroza y Olabeaga y que ve precisamente hoy, 14 de septiembre de 2015, la inauguración del primer puente que conectará esta zona de la ciudad con el barrio de Deusto. Ribera de Deusto y Zorrozaurre cuentan ya los segundos para renacer como isla, según el Plan urbanístico diseñado para la zona.

Quinientos metros de anchura desde la ría hasta el canal y aproximadamente tres kilómetros de largo conforman esta figura estrecha y alargada sobre la que se asientan incontables naves y talleres, muchos de los cuales se instalaron aquí para abastecer a los Astilleros Euskalduna. Tras el cierre de los Altos Hornos y de los Astilleros, los años setenta supusieron una crisis insostenible que afectó a numerosas empresas de la zona. Hoy, aún sobreviven unas pocas empresas fuertes, como Vicinay Cadenas, que poco a poco se van trasladando a sus nuevos emplazamientos, junto a las que resisten algunos almacenes y pequeños talleres. En muchos otros casos, las naves se encuentran cerradas, vacías, destartaladas e incluso en ruinas. Pero no se trata de un polígono industrial venido a menos ni de un área industrial en las afueras de la city viendo pasar el tiempo, sino de un barrio donde conviven casi quinientos vecinos entre autóctonos y ocupantes de las naves.

En este contexto, nace el proyecto ZAWP (Zorrotzaurre Art Work in Progress) con el objetivo de afrontar el «mientras tanto» del plan urbanístico que convertirá la península en una isla que albergará a más de quince mil vecinos. ZAWP tiene su origen como idea-respuesta de una asociación cultural sin ánimo de lucro, Haceria Arteak, a una problemática social que acontece en el barrio en el que se desarrolla desde 1997. Sin embargo, se ha constituido en la práctica como un movimiento ciudadano abierto a la participación, no solo del sector cultural y creativo, sino de la sociedad en su conjunto.

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Claudia Casanova de Ático de los libros. La elaboración de un catálogo lento, que se degusta y que no se consume solamente

Me llamo… Claudia Casanova

Trabajo en Ático de los Libros, editorial independiente fundada en Barcelona. Hemos cumplido 7 años este  8 de marzo. Nuestras dos primeras novedades salieron a la venta el 8 de marzo de 2010: no lo olvidaremos nunca porque además fue el día de la gran nevada de Barcelona (con permiso de la del 1962).

 

La idea de la editorial vino motivada por la necesidad imperiosa de publicar libros que nos parecían interesantes y que no tenían la oportunidad de ser traducidos en las editoriales en las que trabajábamos. Fueron dos libros en concreto: “Leviatán o la ballena”, de Philip Hoare, del que llevamos ya varias ediciones e incluso edición de bolsillo, y “Homicidio” y “La esquina”, los dos libros que David Simon, el creador de la serie “The Wire” había escrito durante su etapa como periodista en The Baltimore Sun. Libros muy distintos, libros difíciles de explicar. Nos preguntaban: “¿en qué estantería lo pondrá?”. Yo, que tengo genio, contestaba: “en la de los lectores”. Así ha sido. Cuesta, claro que sí, pero es una satisfacción cuando el libro difícil encuentra su lector. Porque en el fondo, lo único que dificulta ese encuentro son las etiquetas preconcebidas. Un buen libro es un buen libro, y punto.

Considero que mi apuesta profesional es valiente pero no suicida y se caracteriza fundamentalmente por ser conscientes de que para lograr la independencia editorial, hay que ser independientes económicamente, y eso significa a veces tomar decisiones difíciles, decir no a proyectos bonitos pero que están mejor en el catálogo de otro editor, y acertar con los libros que encajan con nuestro ADN editorial, el que se ha construido con el paso de los años.

Me gusta porque cada día es una batalla y algunas las ganamos y otras las perdemos, pero siempre es una victoria seguir editando. Durante estos últimos años de crisis, nuestro crecimiento ha sido enorme, a base de mucho trabajo, aciertos en la edición de ciertos títulos y mucha, mucha prudencia y esfuerzo.

Cuando tenía doce años quería ser escritora. Trabajo como editora y adoro mi trabajo porque mi otra gran victoria es haberme ganado a pulso esa “habitación propia” sobre la que escribía Virginia Woolf para dedicarme a crear y disfrutar del acto de escribir (que para mí es un placer absoluto) sin tener que preocuparme de nada. Es un milagro, francamente.

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