Mapeando el tejido cultural de Euskadi…

karraskanDesde KARRASKAN, asociación profesional para el fomento de la innovación en cultura y la cultura de la innovación en Euskadi se ha iniciado un trabajo de recogida de información para un mapeado de agentes para la interpretación del Ecosistema Cultural y Creativo de Euskadi
El plazo de recogida de información termina el 28 de febrero.
En el fondo, permítaseme la sencillez, es volver a invitarnos a mirarnos en el espejo para que a través de un cuestionario respondamos a las preguntas que siguen siendo las básicas, pero que al mismo tiempo nos permitirán conocer-nos y reconocer-nos:

Qué se quiere hacer.
Por qué se quiere hacer.
Para qué se quiere hacer.
Con quién se quiere hacer.
Cuándo se quiere hacer.
Para quién se quiere hacer.
Dónde se quiere hacer.
Cómo se quiere hacer.
Con qué se quiere hacer.
Cuánto tenemos para hacerlo.

Un trabajo desarrollado pensando en la cultura como factor clave de innovación, y teniendo en cuenta que ahora las Industrias Culturales y Creativas son uno de los Territorios de Oportunidad de la Estrategia de Especialización Inteligente de Euskadi RIS3.
El proceso de mapeado  en el que os invito a que participéis y difundáis en él si sois parte activa del tejido, tiene como objetivo plasmar una imagen lo más diversa y actualizada posible de prácticas y agentes que operan en este ámbito tan dinámico, innovador y cambiante como es de la cultura con todas sus expresiones, variantes y derivadas. Se trata de reflejar su pluralidad en cuanto a sectores y subsectores, fases de la(s) cadena(s) de valor, tipología de agentes o características de sus impactos. Por eso interesan TODO TIPO DE AGENTES, grandes y pequeños, públicos y privados, tanto si su actividad es habitualmente entendida dentro de lo cultural, como si se encuentra más allá de los límites convencionales. Además, servirá para identificar y hacer visible el tejido de la innovación en la cultura y abrirá la posibilidad de detectar y establecer diferentes conexiones entre agentes.
¿QUÉ TIENES QUE HACER?
1.-RELLENAR EL FORMULARIO a título individual o como entidad. Esa es la forma de incorporarse a esta primera fase de mapeo del Ecosistema Cultural y Creativo de Euskadi. Es muy importante contar con vuestra aportación para que la muestra sea lo más representativa posible. El plazo de recepción de formularios es hasta el martes 28 de febrero. Pero no lo dejes para el último día. No te llevará más de 20 minutos 😉
> Hemen EUSKERAZ.
> Aquí en CASTELLANO.
2.- DIFUNDIR LA CONVOCATORIA de manera activa entre vuestros contactos por mail, RR.SS. bocaoreja… De esa forma se diversificará tanto territorial como temáticamente ¡Algo fundamental en este trabajo! Para ello puedes utilizar la información específica que aparece en la web de KARRASKAN:

 

Rata Corner. Libros, discos, obra gráfica y mucho más… Para el pelo… Los oficios terrestres

El Gremi de Llibreters de Mallorca acaba de renovar su Junta Directiva.

Las personas que representan a una institución pueden decir mucho del espíritu y talante de la misma.

Me ha llamado positivamente la atención la presencia en la misma, sin menospreciar a lo que podríamos denominar ‘perfiles más clásicos’, tanto el de la librería peluquería Los oficios terrestres, como la de, hasta la fecha para mí desconocida, Rata Corner que se define ella misma superando un triple interrogante:

¿és una llibreria? ¿és una botiga de discos? ¿d’obra gràfica? Rata Corner és tot això i molt més

Traigo estos dos ejemplos porque me parecen significativos de una forma de hacer y entender una asociación que por lo que sé en algunos otros territorios provocaría sarpullidos. Casos hay en los que alguna ‘librería’ ha tenido negada durante un tiempo su pertenencia al gremio por considerarla un bar y no mantener al parecer la ‘pureza regia’. ¿Qué dirían algunos si vieran que una peluquería o quien se mueve en medio de la duda metódica cultural sin llegar a definirse, pertenezcan a un ‘santo y sagrado Gremio’?

Por suerte en Mallorca, quizás imbuidos de ese Mediterráneo de horizontes abiertos, parecen ser capaces de mirar un poquito más alláy abrirse a nuevas y sugerentes aventuras marinas, libreras y culturales.

losoficiosterrestresLos Oficios Terrestres dicen de sí mismosLos Oficios Terrestres hemos venido a retomar un proyecto que consideramos único y a aportar nuestras experiencias tanto al campo de las letras como al de la belleza y los cuidados del cuerpo. Convivimos en este espacio ejerciendo oficios muy terrestres, los que cada día precisan la cabeza y el cuerpo.

Y, si echamos la vista atrás, cuántas horas y tiempo de lectura, que probablemente las encuestas tampoco medirán, hemos pasado y siguen sucediendo en peluquerías y barberías de este paisito nuestro…. Hasta el punto de que me atrevería a decir que el día que las pantallas colonicen los tiempos de espera de los espacios corta y arregla pelos, entonces será cuando realmente hayan conseguido la supremacía del soporte.

Rata Corner es una clara apuesta por la cultura de proximidad teniendo probablemente claro en su planteamiento que su centro son las personas usuarias y disfrutadoras de cultura y que en la medida en que el libro ha perdido ese carácter de exclusividad y de posición dominante puede vivir bien acompañado, y además con todo el sentido, con otros soportes y manifestaciones. Así, hablan más de ‘espacio cultural’ que de librería.

Bien por lo tanto por esa mirada amplia y abarcante tanto de estas dos iniciativas como del Gremi en el que trabajan.

Creo que ambas son un buen ejemplo de Lectorería que conviven en Mallorca con otras dos, por lo menos, con más historia: Literanta y La biblioteca de Babel.

Si lo digital ha ampliado las costuras de la mediación y de los canales de comunicación, lógico es pensar que aquellos que ven que otras mediaciones físicas equilibran y agradan a los usuarios amplíen sus costuras también. Y, de sentido común, y de visión de futuro integrarlas en estructuras ya existentes para que juntos se puedan buscar nuevos horizontes y proyectos.

El libro y sus espacios, las librerías, sólo son mediaciones. Pero no cualquier mediación

El suplemento Confabulario de El Universal ha publicado hace unas días una sugerente entrevista a Roger Chartier que merece la pena y os invito a leer completa.

Me interesa en este caso resaltar de la misma la diferencia sutil que señala en que, aunque aparentemente compremos lo mismo, no es realmente igual, sobre todo si lo entendemos como parte de un proceso contextualizado hacerlo en Amazon o en una librería. Dice lo siguiente Roger Chartier:

La diferencia entre comprar por internet y comprar en una librería es exactamente del mismo orden: en internet usted compra un libro sobre la Inquisición en el siglo XVI y Amazon le va a indicar que debería comprar otros libros sobre la Inquisición, del mismo autor o sobre el Siglo de Oro; es una lógica temática. En cambio, usted entra a una librería para comprar un libro sobre la Inquisición en el siglo XVI, y es posible que salga con una antología poética o con una novela, porque hay una organización horizontal, sobre las mesas, de la oferta de libros. En este mundo tal vez es más difícil encontrar lo que busca, pero es más fácil tener encuentros con lo que el lector no buscaba.

Me parece que el peligro que nos amenaza es la idea de una equivalencia: si es la misma cosa, no voy a la librería y compro por Amazon. Algunas veces es más fácil, pues va a llegar el día siguiente, pero esa no es una razón para no pensar que hay algo específico en el viaje entre los libros, y que, si podemos, debemos preservarlo.

Es claro también, en esta misma línea, que tampoco es igual comprar en cualquier librería porque en cada caso el viaje entre los libros que nos propondrá o que saldrán a nuestro encuentro será incluso dentro de esa ‘organización horizontal’ distinto.

Hay veces, además, que ese viaje que se nos propone va más allá de los libros, de la lectura y de sus espacios. Realmente en todos los casos ocurre algo de esto, pero en algunos quizás es más sobresaliente.

De uno de ellos ya he hablado por aquí. Me refiero a LIBU.

No había visto hasta la fecha el vídeo donde se enfatizan algunas ideas fuerza del proyecto que os resumo:

  • El objetivo de LIBU es posibilitar la participación de personas en exclusión mediante la cultura, tanto a través de actividades, como en la propia librería y pensando en personas que tienen mucha dificultad para conseguir empleo.
  • Intenta, al mismo tiempo, generar recursos para Zubietxe, de tal manera que esta asociación puede prestar servicios sin depender exclusivamente de las administraciones.
  • dona_librosLa segunda mano, como otra forma de sostenibilidad. Los recursos no son infinitos y tenemos que aprender a valorarlos.
  • LIBU ha creado comunidad como garante de la propia sostenibilidad d y posibilitando al mismo tiempo que todo el mundo pueda aportar.
  •  Libu se define como un lugar donde suceden cosas y donde todo el mundo puede aportar algo: comprar o traer libros usados, participar en sus muchas actividades o simplemente encontrase. La implicación de la gente ha sido impresionante, permitiendo que, desde el minuto cero, este proyecto sea sostenible económicamente y genere empleo.

En el pasado mes de octubre, el Ministerio de Educación Cultura y Deporte recogió en Lectureando una amplia información sobre este proyecto.

Al final de la misma quizás encontremos una de las claves de por qué libu_un_anoen ocasiones, las cosas más inverosímiles, simplemente suceden.

Quizás, también por eso, muchas librerías siguen existiendo y otras cuantas van naciendo.

¿La última de la que tenemos noticia hoy mismo?

La de nuestra gran amiga Ana Garralón: La Fabulosa. En Madrid. Libros para niños y más

Cultura, formatos y soportes. Evolución en espiral

espiral_ascendenteEn el ámbito de la cultura, en sus usos y consumos nos movemos cada vez más en situaciones híbridas y en un proceso evolutivo más dialéctico que lineal, más sistémico que funcional.

Es claro, que el consumidor cultural es ‘poliformato’. Normalmente lectores, cinéfilos, teatreros, musiqueros y demás tienden a ser partes de un mismo conjunto, el uso y consumo cultural personal, con acentos distintos. Es raro el monocultivo cultural.

Así que un mismo usuario se mueve y accede a experiencias distintas por los formatos, por los soportes y lógicamente, por las situaciones y posibilidades.

Sí parece existir una tendencia no lineal donde algunos comportamientos y unido a ello algunos soportes vuelven sin haberse ido nunca del todo. El libro en papel y el aparentemente desaparecido vinilo son dos claros ejemplo de ello.

Sobre el vinilo, el ya desaparecido hace más de una década Kike Turmix ya me decía que iba a volver a recobrar su fuerza, lógicamente en un nuevo contexto y en función del mismo también con un nuevo valor simbólico. Y algo de eso parece estar ocurriendo.

Que en ese juego de hibridaciones y de movimientos no todo es lo mismo, nos lo deja también bastante claro la millennial Lorena Fernández, directora de identidad digital en la Universidad de Deusto, en el artículo que ha escrito para el número 31 de Texturas, ¿Almacenas o coleccionas? donde dice:

se habla de que la juventud actual no está interesada en los soportes físicos. Y en parte, puede que sea cierto, pero creo que esa afirmación se cumple porque lleva un adjetivo clave: “actual”. Esa juventud aún está trazando su identidad. Cuando vaya avanzando por su proyecto humano estoy casi convencida de que también “sufrirá” el gusanillo que te empuja a atesorar aquellas obras que, sin darte cuenta, forman parte de tu narración vital.

Y, un poco más adelante…

Yo, cada vez almaceno más en digital y, de forma paralela, reservo el exclusivo y limitado espacio analógico de mi hogar y de mis recuerdos a las obras que se lo han ganado.

Aquello que, finalmente pase a ser un hito en nuestra ‘narración vital’ quizás se merece, en algunos casos, un espacio diferencial que permita una mirada singular y resalte su valor simbólico.

En el

http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-01-18/vinilo-resurge-informe_1317733/

Consuma cultura / Kulturaz hazi

kultura-bonua-bono-culturaDe vez en cuando viene bien echar la vista atrás. Recordar, recuperar y volver a poner en valor iniciativas en las que se ha participado y que vistas ahora parece que mantienen su sentido.

Os dejo pues los vídeos, unos cuantos, que acompañaron en su momento la campaña del Bono cultura y que quizás fueron poco conocidos fuera de Euskadi.

bonocultura2011

 

 

 

 

 

Veréis caras conocidas y una pluralidad de mensajes que invitan a ‘consumir’ cultura con muchos acentos y matices que es también de lo que se trata.

Y las personas que participaron en la campaña se verán con unos añitos más y unas canas, pero probablemente con el mismo o mayor interés por la cultura.

El término ‘consumir’ tuvo sus grandes momentos de debate. Ahí lo dejo.

La Slow Innovation, profunda más que lenta, se adapta bien al ritmo de las librerías

Las reflexiones ortopráxicas de Roberto Gómez de la Iglesia siempre me resultan sugerentes. No siempre estoy de acuerdo con ellas hasta los últimos extremos, pero tenemos, ambos, la ventaja de haber conversado bastante y con franqueza y de respetarnos, yo por lo menos, y apreciar el trabajo y las propuestas que realiza.

Digo ortopraxis porque sus reflexiones tienen por lo general una base importante de trabajo real que ayuda a retroalimentar, modificar y enriquecer el discurso.

Hace unos días, en c2+i, ha escrito una sugerente entrada que lleva por título Por una slow innovation.

Lleva  ya un tiempo dando vueltas y dándole la vuelta a todo lo relacionando con la innovación en las organizaciones, sobre todo las culturales. Incluso trasladó esta reflexión al ámbito de las librerías en el artículo que vio la luz en Texturas 29 que llevaba por título Innovar la librería: retorno a la esencia y en el que ya recogió algunso de los elementos que aquí plantea.

En Slow innovation dice:

Seguramente, ahora más que nunca, la verdadera innovación en el ámbito cultural vuelva a estar en su capacidad de construir comunidad, de articular ciudad, de servir de conector entre diferentes, de abrirse a mundos no habituales… Vuelva a estar en el contacto no jerárquico entre agente cultural y público, en el placer de la desexpertización desde un amplio conocimiento del oficio, en convertirse en verdaderos generadores de experiencias culturales. Hoy, quienes vivimos en la sociedad de la abundancia (evidentemente mal distribuida) volvemos la mirada a lo pequeño, a lo doméstico, a lo auténtico, a lo colaborativo, a lo comprometido, a lo próximo…al pensamiento, a la divergencia, al conflicto positivo, a la creatividad…a las ideas.

Las organizaciones culturales y fundamentalmente las personas que las crean y gestionan, tienen que volver a hacerse las preguntas básicas, aquellas que a veces “matan”, pero que son, por esenciales, las que nos abren las puertas al futuro: ¿por qué? y ¿para qué? Luego vienen las demás.

Leámoslo desde la óptica de librería cultural y ¿no creéis que cuadra y encaja?

Los imaginarios, siguen siendo importantes.

Roberto más adelante en el propio texto señala unos principios que deben conducir este trabajo:

  • Materia prima local.
  • Marco sostenible y de valores.
  • Experiencia de colaboración no estandarizada.
  • Relaciones que se cuidan y se alimentan.
  • Saboreando el proceso.

No es por lo tanto una innovación lenta sino profunda, cercana y relacional.

Hoy, mientras empiezo a escribir esta entrada, recibo la edición en la colección Compactos pero ampliada de Librerías de Jorge Carrión. ¡Gracias!

La pongo junto a la anterior que guarda todavía las notas y adhesivos que me acompañaron en la conversación que mantuvimos en Donosti

El índice onomástico me ayuda a encontrar con facilidad un texto nuevo que me conduce al recuerdo de un encuentro posterior con Carrión, también en Donosti, que me incitó a reflexionar e ‘inventar’ el término lectorería.

El texto, que creo tiene mucho que ver con la reflexión planteada por Roberto vista desde una óptica librera concreta dice así:

Como me dijo José Pinho, el alma mater de la lisbotea Ler Devagar, una librería es capaz de regenerar el tejido social y económico de la zona donde es abierta, porque es puro presente, acelerado motor de cambio. Por eso no es de extrañar que muchas librerías formen parte de proyectos sociales… Son librerías que tienden la mano para construir cadenas humanas. No hay mejor metáfora de la tradición libresca, porque leemos tanto con los ojos como con las manos. (pag. 72)

En esa línea de profundidad más que de lentitud aunque siempre es difícil acercarnos velozmente a lo que nos mueve y conmueve y pensando en las librerías planteo, por mi parte, cuatro dimensiones de trabajo:

Consumo responsable= Valor=Para qué

Pequeño= Dimensión=Dónde

Autenticidad=Actitud=Cómo racional

Amistoso=Aptitud=Cómo empático

 

Caracoles en salsa vizcaína

En la familia existe una querencia a disfrutar de la mesa y convertirla en punto de encuentro y celebración en momentos importantes de la vida.

Importante, en cualquier caso, es a veces, simplemente el deseo de juntarnos para conversar de forma sosegada.

Pero dentro de esa querencia existen también algunas tradiciones que van por ahora pasando de generación en generación.

Una de ellas es la preparación de los caracoles a la vizcaína plato típico de nochevieja en el que se junta una parte de la familia, pero no toda.

En la preparación hasta la fecha sólo intervienen las mujeres. Y así, dos, tres días antes, las nueve mujeres de la familia se juntan para prepararlos convirtiendo la tarde, también, en una preparación-merienda que en sí misma guarda también sus ritmos y peculiaridades en lo referente a las tortillas de patatas.

Algunos de los que no podemos asistir sí pasamos por casa unas horas antes la misma noche de nochevieja para recoger nuestras correspondientes raciones que pasan a buen recaudo, léase congelador en este caso, para encontrar su momento propicio de degustación celebrativa.

Este año, les hemos dejado poco margen. Otros, suelen aguantar hasta febrero; pero en esta ocasión, el 15 de enero nos ha parecido la fecha adecuada para compartirlos

en una comida, donde los tres miembros que invitábamos nos hemos afanado en poner parte de nuestro ‘saber y hacer culinario’ en la mesa. Somos cocinillas en distintos grados que parecen ir mejorando con las nuevas generaciones.

La madre

El padre

Y el hijo

No somos de complicarnos. Somos más del modo ‘disfrutón sencillo’ y de tener tiempo para la conversación. Quizás la comida compartida esté muy cerca de la lectura y de la cultura en ese espíritu ‘zaidiano‘ de seguir buscando excusas constantemente para conversar y hacer tertulia.

Claro que en esto, también hay una diferencia entre la comida/lectura/tertulia sosegada que es el primor por lo bien hecho que necesita su tiempo y la comida/lectura/tertulia rápida-basura.

Así que a las personas que a veces me señalan con el dedo de manera cariñosa, y a ratos noto que envidiosa, diciendo que me paso el día comiendo, les diré que se equivocan. Que están mirando el dedo y no la luna. Lo que intento y me gusta es buscar momentos para la conversación, la tertulia y el estar con otras personas y la mesa donde se nos presenta la comida y/o los libros sigue siendo una excusa maravillosa.

¡Feliz domingo¡