Librerantes: lo pequeño puede ser sostenible

Siempre he seguido con atención e interés a Raquel Blanco que ha ido dejando huella en este blog. Es una de las personas que con más mimo se ha preocupado de las librerías y de, desde lo concreto, darles visibilidad y cariño.

librerantes

Lleva ya un tiempito metida en una nueva aventura con Librerantes, una ‘distribuidora atípica’ centrado en el mimo, lo aparentemente pequeño y apostando, también por las librerías, algunas. Dicen…

No podríamos hacer lo que hacemos sin la complicidad de los libreros que se interesan por nuestros libros, que los mantienen vivos, presentes. Vaya ello por delante, junto a nuestro más sincero agradecimiento.

El Cultural ha dedicado un amplio artículo al proyecto Librerantes.

diecinueve editoriales caseras, minúsculas, que en ocasiones no publican más de tres libros al año, pero que gracias a una innovadora plataforma de distribución, una suerte de cooperativa cultural llamada Librerantes, están logrando subsistir. 

Resalto algunas líneas que me parecen sugerentes en el proyecto y que vienen reflejadas en el artículo:

  • distribuir libros al por menor, encontrando a cada título su “lugar natural”. Cada libro tiene que tener sentido, y ciertos libros solo tienen sentido en ciertas librerías
  • “sentido común” al relacionarse con los libreros.
  • 100 librerías – 19 microeditoriales.
  • muchas de mis editoriales, cuando crezcan, se irán. Es lo normal y yo lo entiendo.
  • “no existen devoluciones injustificadas. Los libros se colocan en las librerías con precisión y se cuidan y no hay masificación ni burocracia empresarial.
  • ha situado a todas estas editoriales en un mapa común.
  • la parte realista del negocio la represento yo, la distribuidora, que es la que se encarga de vender los libros”.

Nos debemos un café tranquilo en Madrid, pero… es culpa mía que hace tiempo que no me he acercado a la capital.

Nota de cierre: Cuando en el año 2014 Raquel nos envió su Estado de ánimo para Trama editorial escribió al final: Me gustaría añadir que  tengo el firme convencimiento de que nada en este sector está completamente inventado. Y que eso, de alguna forma, es bueno para todos: nos permite crecer en algunos casos, reinventarnos en otros. Que haya tanto por hacer es positivo, muy muy bueno. 

¿Era ya un aviso a navegantes?

Logística del libro… ¿aprendiendo del comercio electrónico?

libroblancologistiacomercioelectronicoLa Asociación Española de la Economía Digital, mira que hay nombres curiosos, ha publicado recientemente el Libro blanco de logística para comercio electrónico.

Seguro que los logistas y distribuidores de este sector que llamamos el del libro encuentran en el mismo algunas pistas que les pueden ser de utilidad.

Me sigue encantando ver, aquí también, el maravilloso concepto de ‘logística inversa’ que es, al fin y al cabo, una forma de poner un nombre pomposo a un error, que puede tener motivos distintos y que acaba generando costos.

En la introducción del libro se dice:

Entendemos la logística como uno de los pilares de cualquier estrategia comercial, no sólo por la importancia que tiene el momento de la entrega en las compras online, sino por lo que ha trascendido en su capacidad de generar una experiencia enriquecedora para el comprador. Pero en esta obra no hablamos sólo de entrega, la logística es parte integral de una buena atención al cliente, de la gestión eficiente de los costes de una empresa, de la estrategia de internacionalización de una empresa, de la política de fidelización, y un largo etcétera. Es un elemento transversal que debe ser considerado con mucha atención, por la importancia que tiene a la hora de mejorar los resultados de una empresa, y por el impacto negativo que puede suponer si no se gestiona correctamente.

¿Creéis que se entiende así en el sector del libro?

Cuando la falsa gratuidad se convierte en noticia o de como Amazon emplea estrategias engañosas

Ya hubo una noticia sobre Amazon hace unos días que me llamó poderosamente la atención. Los medios, algunos, se hicieron eco de la información que la compañía facilitaba sobre cuál iba a ser el día con más pedidos de este año según sus estimaciones.

Es curioso que se informe sobre esto, por le mnos a mí me lo parece, cuando al mismo tiempo es una compañía que parece seguir dando pérdidas.

Vamos, que no hay ejemplos más cercanos y cotidianos al parecer para contar miles de casos parecidos.

La información que he leído el viernes y sábado vista en este contexto me causa todavía más estupor y un grado de cierta indignación ciudadana difícil de medir. Ahora algunos medios se hacen eco del hecho de que esa misma compañía ofrece durante unos pocos días un libro gratis.

Peor, casi, me parece todavía que la autora esté encantada con esta iniciativa de cultura gratis en la que es de suponer que la editorial, Planeta, que ha publicado en su momento el libro algún papel habrá tenido en esta jugada.

Alguien, por lo tanto, más allá de las obscenidad de la propuesta debería aclarar si ha entrado en la negociación, me refiero a Planeta y a la autora y si piensan que es el modelo a seguir.

A la autora le parece bien que su obra tenga ‘acceso libre’. Quizás no se haya enterado que ese acceso existe desde que se publicó el libro en la red de Bibliotecas que, además, no tienen fines mercantiles en torno a la lectura.

Los libreros que por otro lado negocian con Planeta o con uno de sus hijos, Tagus, en torno a un nuevo modelo de negocio quizás deban reflexionar si son estos los campos de juego en los que les interesa estar.

Recientemente han aparecido algunas declaraciones claras de algunos libreros en relación a la total vulneración de las reglas de juego por parte de Amazon.

amazon_sector_libreroMuy probablemente el sector, editores, libreros, distribuidores, escritores, bibliotecarios…, callará. ¡Ojalá me equivoque.

Muy probablemente habrá lectores encantados.

Yo solo digo además de lo anterior que el camino de ‘gratis total’ amén de serias dudas sobre su legalidad es mal camino para las empresas culturales y, desde luego, un buen argumento para que la gente se descargue lo que quiera de donde quiera porque ‘si ellos lo ofrecen gratis por qué no vamos nosotros a intentar conseguirlo también’.

Cuando lo global esconde lo local. Sobre el Primer Congreso del libro electrónico

El jueves y viernes pasado se celebró en Barbastro (Huesca) el Primer Congreso del Libro Electrónico.

A nada que se enrede en los medios se verá que el eco ha sido, en mi opinión, mayor que lo que allí ocurrió que en resumen fue ‘CASI NADA NUEVO BAJO EL SOL’.

Buena organización, buen ambiente. Barbastro lo facilita. Poca gente, no más de 100 a parte de los ponentes. Poco tiempo para el debate, como si este diera miedo o se mantuviera en estos tiempos de red y conocimiento compartido la antigua estructura de ‘ponentes saben, público escucha’.

Alguna mesa o ponencia sin siquiera turno de preguntas. Curiosamente las dos en las que Amazon tuvo participación.

Hubo que esperar al segundo día para disfrutar de una mesa, más allá de algún verso libre, con concreción, ironía, buen tono, practicidad y realismo. Me refiero, en concreto a la de Tecnología para la edición de libros electrónicos.

Gracias a Jaume, Pablo, Valentín y Emiliano, por descubrirnos y decir a la cara que o el sector es un poco más serio con este tema o seguiremos sin poder hablar de verdad de la transición compartida hacia lo ¿digital o electrónico?

La foto para ellos

mesaconcregoY una primera reflexión que iremos ampliando en sucesivas entradas:

Quien mucho abarca, poco aprieta. Cuando se quiere hablar de todo, se esconde lo importante o relevante. El intentar seguir vendiendo un todo (libro) como si valiera para cada uno de los subsectores o situaciones ayuda a aclarar poco por no decir nada.

Así no es extraño que alguien afirmara, más o menos, que lo mismo podríamos estar hablando de yogures o de zapatos.

Y algo que es más importante. se debería reflexionar con más nitidez sobre cómo mientras uno de los escritores reflexionaba en clave de industria cultural y del tiempo y del trabajo que supone la cultura, los vendedores de cacharreía con familia numerosa acaban intentando vendernos el ‘pan y circo’ de la industria del entretenimiento.

Más entretenida es siempre la buena e inteligente conversación como la que pude disfrutar en el Trasiego, local muy recomendable por cierto, con Donatella, Lucía y Paula.

Un último detalle curioso. Hubiera sido de agradecer ya que el Congreso se pudo seguir en directo en el ‘mundo mundial’ que también hubieran llegado a la sala algunos de los comentarios y opiniones que, por ejemplo vía twitter, se iban dando al mismo tiempo.

En cualquier caso diré que personalmente le he sacado jugo. El encuentro, la conversación, el contraste con personas allí presentes me ha merecido la pena.

Pero ¡cuidado! esto es casi lo que ya se lleva años diciendo del Liber y todos sabemos cómo está esa Feria profesional.

Esperemos que por estos lares, donde se respira mejor aire y lejos de las presiones del tandem Madrid-Barcelona todo vaya tomando otro rumbo.

Yo, aún dicho lo dicho, repetiré.

Enhorabuena a Fernando por lanzarse, a los libreros de Huesca por mojarse, a las instituciones por soltar la pasta y a Google y a Amazon, ambas empresas muy del sector ;-), por apoquinar también.

Iremos ampliando con dichos y ‘susedidos’.

Señor Lassalle ¿qué hay de lo mío?

En marzo del 2012 el señor Lassalle presentó el Plan Estratégico General de la Secretaría de Estado de Cultura 2012-2015.

En el mismo se señala que una de sus finalidades es dar cumplimiento al mandato constitucional de garantizar el derecho de acceso de todos los ciudadanos a la cultura y de promover la misma en la sociedad española, y que pretende ser un método de gestión transparente por objetivos.

Igualmente se indica que el mismo se desarrollará a través de Planes Operativos Anuales.

En marzo de este año el señor Lassalle presentó en la Comisión de Cultura del Congreso un informe de evolución y de los resultados del plan operativo del año 2012

Hast aquí todo normal más allá de lo que ya señalamos en su momento.

Lo curioso empieza cuando en la página del Ministerior debajo del Plan General no aparece ninguna información del desarrollo de los planes operativos. Feo, feo y poco trasparente. Dónde consulto o dónde puede consultar un ciudadano lo ya realizado y lo que se pretende llevar a cabo este año.

El Plan General de 124 folios nos es mas que una especie de corta y pega de Objetivos, estrategias y proyectos sin saber muy bien ni cómo se ha elaborado, ni qué análisis de situación se ha tenido en cuenta, ni cómo se van a evaluar los proyectos ni cuánto dinero se va a dedicar al mismo.

Dando un vistazo con cierto detenimiento al mismo se me ha ocurrido que podría ser de utilidad para el sector del libro entresacar aquellas líneas de actuación que tengan que ver con el mismo o con algunos de sus subsectores ya que, y lo digo por experiencia, una de las formas a veces de marear a los agentes es llenarlos de papeles sin que estos sepan a qué atenerse.

Con esta pequeña guía de entresaca, por lo menos, escritores, editores, distribuidores, libreros, bibliotecarios, lectores podrán acercarse donde el señor Lassalle, si es que les deja, y preguntarle: Señor Lassalle qué hay de lo mío, cómo va, cuánto hay de partida presupuestaria, cómo se va a evaluar. Señor Lassalle qué se ha hecho de esto en el 2012 y en el 2013.

Así que hemos reducido los 124 folios a 6 en los que creo se refleja lo que tiene que ver con el sector y se convierte además, siempre que se supiera qué es lo que la Secretaría quiere hacer cada año en una buena guía para presentar subvenciones ya que se supone que siempre serán mejor valoradas aquellas que se alinien con el plan.

Aquí os dejo el documento resumen. Enlace a documento.

El sector del libro: ¿modelos de representación e interlocución caducos y desfasados?

Ya adelanté que iba a comentar algunos aspectos de ‘la oleada sobre el panorama del libro’ que quizás hubiera sido mejor titular sobre el ‘sector del libro’ porque el libro y su estado, en cualquier caso, es más fruto de lo que hace o deja de jacer el sector, desde el escritor al lector, que de su propia capacidad de decisión.

De hecho siempre hablamos del ‘libro’ sin preguntarles nunca nada a ellos.

Me interesan, sobre todo, algunos aspectos: los más relacionados con el propio sector y sobre los que las empresas y las instituciones, que dicen que las representan, pueden tener campo de maniobra propio.

Al estudio, en la medida además que es cualitativo, creo que le falta un apartado de conclusiones atrevido que refleje en poco más de un folio las propuestas que sean consecuencia del mismo. Todo ello dicho desde el respeto a quienes se toman la molestia de hacerlo de forma desinteresada, aunque en este terreno creo que hay matices entre los componentes que van desde casi el desinterés total hasta los que sueñan con sacar tajada. Pero este es arena de otro costal.

El hecho de que en algunas preguntas se reflejen solo los datos absolutos y en otras acompañadas de porcentajes lleva, por lo menos a mí, a un cierto equívoco a la hora de leer las tablas.

Pero, vayamos al toro de la representatividad sectorial.

La mayoría de los encuestados parecen opinar de manera indirecta que el actual sistema institucional no tiene una representación adecuada.

Las responsables del estudio afirman: La creación de una institución que represente a todas las empresas del sector cuenta con el apoyo mayoritario de los encuestados.

Institución únicay que sería necesario la creación de una institución única.

Las consecuencias son de calado y el debate no es nuevo en la medida de que ya desde hace muchos años hay empresas que juegan con diferentes sombreros según tomen el papel de libreros, editores o distribuidores.

Voy a poner un ejemplo de actualidad.

Creo que no es ningún secreto que por ejemplo Planeta tiene el sombrero de editor y el sombrero de librero o que, por situarnos en otra dimensión, a Astiberri editorial y Joker librería les ocurre algo parecido o, finalmente, el grupo Elkar que tiene editoriales, distribuidoras y librerías.

Si nos situamos o pensamos la posición en la que se encuentras estas empresas ante la, por ejemplo, demanda de los libreros a Amazon no me dirán que su situación no raya la esquizofrenia o la incoherencia. Se puede escoger la que se quiera.

En la medida en que son las instituciones, una en este caso, Cegal la que habla queda desdibujada la posición real y los intereses de las empresas.

Desde esta óptica y desde la de la simplificación aparente de la toma de decisiones o de la oferta de servicios al tejido empresarial el caminar hacia una única entidad podría parecer claro más todavía si analizamos la compleja organización que se da en Cegal, donde caben desde gremios autonómicos, provinciales o asociados a nivel particular, la Federación de Editores donde como por ejemplo el caso de Euskadi parece que la pertenencia de un gremio impide la entrada del otro y no abarca todo el territorio en su representatividad o, finalmente la de Fande que agrupa tres asociaciones que parecen moverse más por el perfil profesional que por el territorial.

En cualquier caso los encuestados señalan algunas pegas

Institucion_21. La suficiente representatividad actual (la más minoritaria)

2. La heterogeneidad del sector

3. La diferencia de intereses según en qué parte de la cadena se esté.

Quiero centrarme en estas dos últimas y señalar las siguientes reflexiones que propongo también para discusión.

1. Cada vez tengo menos claro que los intereses los marquen el lugar de la cadena en la que uno se encuentre porque por un lado hay empresas que están en varios lados y porque los intereses son más económicos que de lugar en la cadena aunque vengamos manteniendo, yo incluido, un discurso que creo que hace aguas sobre, por ejemplo, el papel de las librerías o de los ‘editores independientes’.

2. Es cierto que el sector es heterógeneo, pero lo es por tamaño y por intereses y quizás no tanto por ser librero, editor o distribuidor. Dicho de otra manera. Se supone que no debería haber heterogeneidad, sino complementariedad y mejora en todo lo que se refiere a procesos de normalización y creación de ventaja competitiva en el sector. Me gustó, en esta línea que la presentación de Cegal se hablará de herramientas a favor del sector del libro. Ahí, más allá de las dimensiones de las empresas y del lugar en la cadena de valor, se supone que se pueden crear sinergias.

3. Otra cosa distinta ocurre en todo aquello que podríamos llamar ‘movimientos paralelos’. ¿Están, por ejemplo, muy preocupados los editores de jurídico, ni siquiera hablo ya aquí de libro, de trabajar en procesos de normalización o sus tiros ya apuntan hace tiempo en otro sentido?

Yendo un poco más allá: ¿En un proceso de este tipo se debería mirar solo a la cadena de valor o a todo el ecosistema que se mueve en torno al libro? Es decir: ¿deberían también incluirse las empresas de servicios o sectores, por ejemplo, como las revistas culturales?

cadenadevalor_2En cualquier caso, para abrir este melón sí que existen los agentes y los posibles interlocutores.

Este creo que debería ser el primer melón a abrir.

¿Discutible? Sí

¿Fácil? No

Y, para ponerlo más complicado, añado una última reflexión a través de una cita de Thierry Discepolo en La traición de los editores:

¿De verdad hay que garantizar ‘la igualdad de los ciudadanos’ ante la literatura de Huch Laurie, el esoterismo y las recetas dietéticas? ¿O ante los libros de gran formato y las guías prácticas? Esos expertos que se acaloran con las subidas y bajadas del mercado editorial, con los peligros de la sobreproducción, la migración a las grandes superficies, a las tiendas Relay y otros depósitos de best-sellers, ¿hablan alguna vez de libros? ¿No habría que volver a centrar la oferta editorial que necesita ser protegida, en torno a una literatura menos milagrosa y de ciencias menos ocultas? En torno a un tipo de edición que apenas se beneficia de las estrategias del marketing… (pag. 77)

El libro y su sector, ¡qué panorama!

Se presentó ayer en la Feria del Libro de Madrid la Primera oleada sobre el sector del libro en España elaborado por el Laboratorio de ideas sobre el libro.

Dedicaré varias entradas a lo largo de la semana que viene a comentar algunos aspectos del mismo que me parecen muy preocupantes.

De hecho creo que más que una oleada es un tsunami lo que el informe esconde y, como bien dice Riaño, el sector y el libro sale claramente perdiendo.

De todo ello ya iré escribiendo con un poco más de calma.

Vayan por delante algunas notas previas:

1. Agradecer el informe, el que se haya hecho con recursos propios, sin subvención que yo sepa y felicitar a quienes ‘pierden su tiempo’ o lo invierten.

2. Creo que hubiera sido importante incluir en el informe la encuesta, el cuestionario, que sirve de base al mismo.

3. Una segunda sugerencia para próximas oleadas si es que no nos vemos definitivamente arrastrados. El perfil de las personas que contestan a la misma es muy distinto. Ello puede aportar riqueza, aunque no excesiva, en el sentido de que, por lo que recuerdo, la mayoría de las preguntas eran cerradas; pero al mismo tiempo es probable que fuera interesante en algunos casos ver si existen diferencias significativas en las respuestas entre lo que puedan, por ejemplo, contestar los editores y los libreros; o, también, lo que ambos colectivos contesten frente a consultores, tecnólogos y demás. Los puntos de vista desde donde uno se sitúa siempre son importantes. Y, en este sentido y aunque sea un estudio cualitativo los porcentajes de los subsectores participantes creo que están claramente sesgados hacia la investigación y los servicios y no hacia la cadena de valor.

areastrabajoHay así, por ejemplo más gente del ámbito universitario que de las librerías lo cual hace que muchas de las conclusiones presentadas haya que cogerlas con pinzas o atentos a segundas lecturas.

Sirva esto como aperitivo y vaya con ello un primera conclusión-hipótesis disruptiva con el propio estudio.

1. Los resultados del estudio piensan más en los agentes que se mueven en torno a la cadena de valor que en la propia cadena. Para tener lecturas y opiniones más claras sería por lo menos conveniente situar las respuestas que la cadena ofrece (escritores, editores, distribuidores, libreros) y contrastarla con quienes ofrecen servicios a la misma.

En cualquier caso, lo dicho. Hay elementos sugerentes y preocupantes porque en cualquier caso rezuma de fondo una visión pesimista.

En próximas entradas intentaré abordar los siguientes aspectos:

-¿Sector del libro o sector editorial?

– El paternalismo del estudio hacia los libreros

– La estructura institucional

– Las bibliotecas y su papel

– La aparente o cierta sobreproducción

– El falso precio único.