Editores: muchos y mal avenidos

Diario Kafka entrevistaba recientemente a los, dicho con cariño, ‘Pili y Mili‘ del mundo editorial y, entre una cosa y otra, la entrevista merece la pena, Daniel dice:

Pues somos muchos editores y mal avenidos, en el sentido de que, aunque no hay grandes antipatías o piques, sí hay un gran vacío a la hora de establecer sinergias que no pasen de lo puramente coyuntural. Creo que lo único que puede salvar a los pequeños de la ruina, la nula visibilidad, o de la vida en la escasez permanente es que se unan al menos en lo más básico, es decir, en establecer relaciones de diversa índole tanto en España como en América Latina.

Todo un diagnóstico con grandes expectativas de futuro.

ripSi al mismo le añadimos lo que ayer señalaba Ana Garralón en facebook

Después de una semana en Bogotá, regreso a mis labores librescas. La editorial Trotta abandona su propia distribuidora (Melisa), el gran distribuidor Breogán nos manda una carta de que cierra para remodelarse. Mientras cierra, Trea y Doce Calles atienden directamente sus pedidos; la distribuidora Librodis también parece con problemas, mientras se sabe algo, Actas también atiende directo. Y 451 editores, que despidió a sus editores deja también la distribuidora. Si en cuestiones de información y distribución el trabajo de librería nunca fue fácil, ahora nos vamos a tener que tener una varita mágica para localizar libros…

Vemos que el panorama se presenta apasionante.

Charlando recientemente con algún librero y distribuidor parecía que había algún movimiento de ‘llamada a los estados generales del libro’ y, al mismo tiempo se señalaba que el mismo solo sería posible si desaparece del horizonte algún sargento chusquero.

Probablemente no sean sólo los editores los mal avenidos. El estado de malestar parece extenderse y quizás esté cerca de ser epidemia y esto suele requerir ya otro tipo de tratamiento después de haber ido dejando cadáveres por el camino.

Así que parece que es todo el sector el que está en la encrucijada si es que nos creemos sistémicas y de interdependencia. Sino, ya se sabe. Como hasta ahora y como si nada pasara.

El exceso que era y sigue siendo

Otra de hace diez años que….

Obviamente, con la avalancha de novedades mensuales que ofrecen las editoriales para su comercialización, no hay espacio físico que pueda abarcarlas. Ni las más grandes megastores norteamericanas o europeas podrán, en algún momento, tener todos los libros que salen al mercado. deberán seleccionar o, peor aún, devolver a los almacenes del editor esas novedades cuando todavía no han cumplido unas pocas semanas en las mesas de exhibición. Siguiendo el razonamiento, en las librerías (grandes o pequeñas, profesionales o espacios de libros en centros comerciales o supermercados) sólo podrá haber un reducido número de libros ofertados, en tanto la enorme mayoría de los títulos publicados dormirán su sueño, rara vez interrumpido, en los almacenes de las editoriales o pasarán por las máquinas de reciclado de papel. Esto es una realidad hoy, y será una pesadilla para el mundo editorial en muy poco tiempo. Nudelman, Ricardo en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 137)

Esa cosa que hay que le dicen

La frase me la proporcionó una estupenda amiga con soltura de verbo e ingenio a raudales para dejarte clavado en cualquier momento con una expresión inesperada y certera.

esacosaquehayqueledicen

De qué va ‘Esa cosa que hay que le dicen‘. Pues del libro, la lectura, lo que se mueve en torno a ella y con algunas pizcas de cultura y política.

Ahora que ando con tiempo, por ahora, había pensado que quizás para alguien fuera útil el ofrecer diariamente información que recojos sobre los temas señalados de distintos, blogs y páginas que sigo.

Quienes deseen suscribirse verán que diariamente se actualiza la información y quizás les pueda valer para tener un vistazo general de lo que para un humilde servidor es más significativo informacionalmente entre lo que se mueve por las redes.

Se admiten sugerencias de fuentes. Sólo pido que sean sindicables para poder seguirlas con facilidad.

Y el título.. Creo que casi sobran las explicaciones. Se dicen tantas cosas sobre el libro, el sector, la lectura. Tan distintas. Tan poco contrastadas en ocasiones que al final parece que hablamos de ‘eso’, de ‘Esa cosa que hay que le dicen’ que casi ya ni sabemos lo que es o que creemos que nos lo sabemos tan bien que estamos ciegos para otras miradas.

Lo dicho: cualquier sugerencia será bien recibida.

Espero que mi amiga y algún otro que se quedó con la copla de la ‘frasecilla’ no se enfaden por su uso.

http://paper.li/f-1357590569

El decrecimiento inevitable del sector del libro

La Federación de editores acaba de adelantar los datos de Comercio interior del libro del año 2011.

Un amigo que me manda la información me comenta que le parece un adelanto de cienciaficción. Conoce más que yo el día a día del sector y no lo voy a poner en duda.

Hay algunos datos que me llaman poderosamente la atención y algunos que no aparecen y que seguro que se saben cuya ausencia me hace sospechar y pensar con ello que lo presentado tiene algo de ilusión.

Algunos de los datos que merece la pena tener en cuenta dudando de si son deseo o realidad.

1. Aumenta el número de títulos publicados y disminuye el número de ejemplares. Apaenetmente más variedad y menos ejemplares. No nos dicen, por ahora, cuántos de estos han vuelto a los almacenes haciendo un viaje de ida y vuelta innecesario.

2. Son las publicaciones en castellano las que más aumentan en los últimos cinco años. Parece que las lenguas minorizadas mantienen una postura más racional en cuanto a títulos producidos.

3. En teoría son las librerías el canal que mejor aguanta el tirón en los últimos cinco años. No sé si creérmelo por lo menos no cuadra en exceso con mis contrastes cualitativos con algunos libreros y con personas que trabajan en la cadena de comercialización y distribución. Suponiendo que así fuera se podrá decir que los editores, algunos, tienen la tendencia a ‘maltratar’ al canal que más factura dándoles unas condiciones que poco tienen que ver con la de otros canales.

4. Nos diecen también los datos que cada vez los editores venden menos al consumidor final. No sé si será verdad, pero mejor hubiera sido que nunca hubieran vendido nada así que todavía queda camino por recorrer en el decrecimiento.

Supongo que el adelanto de información tiene que ver con el curso de la Menéndez Pelayo que hoy se inaugura, no por el tema, sino por ese mantra editorial que hace siempre coincidir la información con eventos ya antiguos en su formato.

El 2012 no parece que vaya a venir mejor así que ya va tocando, tocaba ya hace mucho, pensar en decrecer, en organizarse de otra manera, en ser más eficaces yen tirar menos salvas y menos libros a la papelera para ajustar con ello precios y oferta y hacer así que el lector no pague algunos importantes desajustes del sector.

Lecturas del día 29 de mayo

  1. En defensa de una diplomacia cultural para España
  2. Trabajador cultural: un puesto cualificado, estable… y en peligro
  3. Nosotros editamos, nosotros distribuimos
  4. Leer es viajar (desde el Retiro)
  5. ¿Da para vivir?
  6. Consejos para invertir en la Feria del Libro de Madrid
  7. Consejos sobre cómo desarrollar recursos y servicios móviles en una biblioteca (Parte II)

Detalle del cartel de la Feria del Libro de 1944

Cuando la exageración lleva a la no credibilidad

o cuando se convierte la parte en todo.

Me encuentro con este titular en El Periódico de Aragón:

La piratería del libro amenaza 80.000 empleos

No sé quién habrá conseguido colar ese titular que tiene eco en todos los periódicos de El Periódico, pero alguien les ha metido gato por liebre o miedo por no adaptación.

Es cierto que las cifras de empleo en el sector tanto en el editorial, el de la distribución y el de la librería vienen bajando de manera suave pero constante en los últimos tres años.

Ahora bien situar todas las causas del peligro en un único factor es ingenuo o perverso. Siempre el sector ha tenido además, y parece que la sigue teniendo en ocasiones, la insana costumbre de echar balones fuera.

Me ha parecido sugerente la referencia que recoge LecturaLab con algunas reflexiones del editor de Chamber Four en relación a los errores que comenten los editores. Señala los siguientes:

  • Los editores están ahogando a las librerías independientes. Ellos controlan el precio de los libros que editan pero permiten a Amazon venderlos con descuentos de hasta el 50 por ciento del precio de tapa. Los libreros independientes compran sus libros al por mayor por encima de esos precios.
  • En vez de pelear contra Amazon, los editores se vuelven contra las bibliotecas, y todavía no han entendido qué es lo que hacen las bibliotecas.
  • Un editor actualmente está ayudando a Amazon a colocar sus libros en las librerías de cemento y ladrillo. Una vez más, ellos no se preocupan por las librerías independientes.
  • Todos han apoyado la SOPA (Stop Online Piracy Act) [Acta de cese a la piratería en línea] aun cuando está probado que la piratería no afecta sus ganancias.
  • La edición en tapa dura como primer modelo de negocio es arcaico.
  • Ellos mienten sobre los costes y los beneficios de los eBooks.

Hablaba también ayer con un librero y de manera indirecta me reconocía la escasa capacidad o lentitud de los mismos para actuar ‘glocalmente’.

No hay que mirar sólo al lobo que puede tirar la casa de los tres cerditos (editor, distribuidor, librero). Hay que seguir mirando cómo se mejora la casa y además, si se puede, nos enrollamos con el lobo que quizás al final sea un cordero.

Y añado dos atinadas reflexiones de Rodríguez&Gil en El paradigma digital y sostenible del libro:

– La industria del libro en nuestro país adolece de opacidad e incomunicación, de ocultamiento y secretismo, síntomas todos, en general, de las industrias y sectores en retroceso y decadencia. (pag. 25)

– El verdadero problema de la industria editorial y del sector del libro en su conjunto no es la tan mencionada ‘transición digital’, materializada hasta ahora en la competición por la cacharrería, sino el de comenzar a pensar en digital, y en disponer de una hoja de ruta para implantar producto en el mercado. La idea de ‘estructurar el consumo para organizar el mercado’ debería ser la clave del proceso. (pag. 34)

Sirva todo esto también como pequeño homenaje a personas y empresas que son capaces de adaptarse, pelear y arriesgar como Concha y Fredi con quienes estuve no hace mucho por Oviedo y cuya empresa ha enfilado ya la última década para llegar a los 100 años.