España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 2. Integración empresarial

Antes de ofrecer los datos de integración empresarial, presento la información sobre el número de asociados por volumen de facturación y el porcentaje que suponen.

Como se puede comprobar, desde el año 2007, parece existir una tendencia a la disminución de los mismos. Los informes de Comercio interior no ofrecen ni el  índice de altas, ni el de bajas que se producen en cada uno de los años. La diferencia mayor se produce entre el año 2009, año que recoge el mayor número de asociados, 889 y el 2016, el último con datos,  con 727. La diferencia entre ambos años sería de un 18%.

La evolución de los datos relativos a la integración empresarial no parecen aportar nada excesivamente relevante, pero aquí quedan para ojos que quizás tengan y ofrezcan una lectura que yo no soy capaz de ver más allá de la constante de la diferencia existente entre el grupo de las pequeñas y el resto de los grupos, así como la tendencia prácticamente constante de a más tamaño, más nivel de integración.

 

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España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 1. Participación

Está ya disponible el estudio Comercio interior del libro 2016.

En este blog he hablado con frecuencia de los datos de dicho estudios en distintos momentos y he sido crítico con los mismos. Pero, mal que nos pese, siguen siendo los únicos que mantienen una serie histórica coherente y que reconocen de una manera más o menos clara de dónde salen.

No sé cuántas entradas dedicaré al estudio y al intento de comparación-evolución en estos diez años.

Hoy va el primer paso.

Intentaré ir lo más pegado a los datos que me sea posible y en la medida en que se puedan comparar sacar algunas conclusiones que pretenden tener un mero carácter de reflexión tentativa.

Con gusto y agrado incluiré y tendré en cuenta nuevas aportaciones y puntos de vista.

Hoy, casi como aperitivo, presento la evolución del número de empresas editoriales que participan en el estudio.

Y a la luz de los datos planteo que en el comparativo 2006-2016:

  1. La estructura asociativa editorial es menos representativa en lo referente al tejido empresarial del conjunto del sector que hace 10 años. Ha pasado del 54,42% al 44,66%, alcanzando en el año 2016, el nivel más bajo de representación en relación al número de agentes editoriales.
  2. El porcentaje de contestaciones recibidas en relación al tejido editorial también ha disminuido en los 10 años 5,5 puntos porcentuales, llegando a tener su punto más bajo en el 2013. En cualquier caso, en los últimos 10 años, el número de empresas que contestan rara vez (2006, 2008 y 2009) han superado el 25% del tejido editorial que se reconoce.
  3. El porcentaje de contestaciones sobre el total de asociados se ha mantenido más estable, con variaciones arriba o abajo del 2%, exceptuando el período 2013-2015.

 

Los libros de segunda mano contribuyen y mucho a la creación de un público lector. Teresa Cremisi

Teresa Cremisi. Foto Anagrama

Con motivo de la celebración de EDITA, Anna Maria Iglesia realizó una interesante entrevista a Teresa Cremisi en The Objective.

Dejo aquí algunas pinceladas de la misma:

  • En Francia, la figura del editor es muy respetada, principalmente, porque es una figura reconocible y tiene la responsabilidad de definir el escenario cultural del país”.
  • La ley del precio único que sacó adelante Jack Lang fue determinante para el mundo literario francés, sobre todo porque fue promulgada en el momento en el que todos los mercados se habían liberalizado.
  • hacen bien las librerías en preocuparse por estos holdings editoriales cada vez más grandes…cuantos más sellos y más poder comercial tenga el grupo editorial más disminuye el poder de los libreros. Este es el mismo problema que hay con Amazon, pero, al contrario.
  • La conglomeración en grandes grupos afecta gravemente a la pérdida de la diversidad del mundo editorial. Por esto, hay una constante renovación fisiológica: nacen pequeños editores para publicar aquello que los grandes editores ya no pueden publicar porque dependen de los managers o de leyes económicas internas… el trabajo de editor es un pequeño trabajo e insertarlo en los enormes grupos es un peligro, porque los grandes grupos necesitan ofrecer mercancía para mantenerse.
  • Una editorial que se sostenga solo y exclusivamente en los best seller está en peligro, porque no puede saber lo que sucederá con ellos una vez que el éxito se agote.
  • el oficio del editor requiere tener un sentido de la política y del tiempo para saber cuándo es el momento de publicar algo o no. Dicho esto, si se tiene miedo de publicar algo por expresar algunas ideas es mejor dedicarse a otro oficio.
  • (España) si hubiera sabido trabajar bien los libros de bolsillo, habría construido un fuerte público de lectores y habría cambiado la fisionomía de su industria editorial.
  • los libros de segunda mano contribuyen y mucho a la creación de un público lector… para mí es muy positivo el mercado de libros de segunda mano, porque construye un público que va a la librería a buscar estos libros y, a lo mejor, entre los estantes encuentran un libro de bolsillo que les interesa y se lo llevan.

 

Teresa Benéitez de A Fin de Cuentos en Bilbao. Entre la emoción de ser editora y el terror de ser empresaria.

Aunque no figure en el Plan de Negocio, todas las apuestas empresariales tienen al lado de los estudios de mercado y, justo a la derecha de los números del plan económico-financiero, un apartado dedicado a los sueños locos. En caso contrario, al menos a mí, me hubiera costado mucho atreverme a levantar la persiana de A Fin de Cuentos.

Me llamo Teresa Benéitez y creé oficialmente A Fin de Cuentos, una editorial dedicada a niños y jóvenes, hace 3 meses; extraoficialmente trabajo en ella desde abril de 2016. Lo hice porque quise darme una oportunidad, o mejor dicho, la gran oportunidad de elegir dedicarme a lo que me gusta. Algunos pensarán que eso solo lo pueden hacer los privilegiados. Y desde luego puede entenderse así, pero como decía la artista Carmen Calvo en una reciente entrevista publicada en El País, “elegir es asumir un gran riesgo”. O sea que aquí estoy, columpiándome entre la emoción de ser editora y el terror de ser empresaria.

Desde pequeña me gustó mucho leer. Tanto que fantaseaba con ser escritora. Y la verdad es que no lo hacía mal, pero siempre fui demasiado vaga o quizá me faltó determinación, para intentarlo en serio. Eso sí, la fascinación por los libros me quedó para siempre. Casi se puede decir que aprendí a leer con una colección de cuentos de la editorial Bruguera dedicada a los cuentos clásicos. Y mira por donde, he acabado atrapada en ese “barrio” de la literatura.

La culpa la tuvieron mis tres hijos. Con ellos volví a sumergirme en la literatura infantil. Pasaba ratos en las librerías buscando libros para ellos y fui descubriendo historias tan hermosamente editadas que, de una forma todavía no muy clara, supe que quería formar parte de ese grupo de editores valientes. Pero la vida es tan hermosa como impertinente y tuvieron que pasar todavía un montón de años y un montón de cosas para que llegara ese momento.

Soy tan nueva en todo que no puedo dar lecciones a nadie en lo que respecta a mi oficio.

Seguir leyendo en lasaiblog.

Datos de la FGEE: sólo en 2 de las 10 temáticas el libro electrónico alcanza el 5%

Vaya casi como subtítulo y adelanto provocador:

La realidad del libro electrónico no es plural. Sus contenidos hacen negocio Sólo con tres categorías temáticas.

Según la propia nota de prensa de la FGEE, la cifra del digital representa el 5% de la facturación total del sector.

En el reciente informe de la Fundación Alternativas, El estado de la cultura en España 2017, cuya lectura recomiendo, Javier Celaya afirmaba algunas cosas que estos datos, que son los que tenemos, no parecen confirmar o, quizás al ofrecer en su trabajo solamente porcentajes escondiendo en la mayoría de los casos las cifras absolutas, desvirtuaban la realidad.

Así, por ejemplo, afirma referido al digital:

En los mercados en español las editoriales independientes están experimentando un crecimiento entre el 20 y el 35%.

Estos crecimientos es posible que no sean significativos en función de las cifras absolutas. Es, por realizar una comparación, como si yo les dijera que Trama editorial ha aumentado en el mes de julio un 1.500% su facturación en la página web, algo que porcentualmente es cierto, pero no dice nada o muy, si no disponemos de los datos absolutos y más si esas cifras o porcentajes las queremos convertir en ‘tendencia de todo un sector’.

Señala también que el supuesto repunte del sector del libro, con datos del 2015, es un puro espejismo porque el porcentaje más importante es el del libro de texto.

En esto, no le falta razón y pone con ello en valor el afinar la información y ser lo más puntillista posible en los análisis de la misma.

Os propongo con este fin dos tablas de elaboración propia realizadas con el avance da datos de la FGEE y, en modo provocador y para invitar al diálogo y/o a la conversación con datos, dos titulares. Tomaré como punto de partida porcentual ese 5% que parece ‘aceptado’ en algunos ámbitos como puede ser, por ejemplo, el de el Congreso del Libro electrónico y que

  • Sólo en 2 de las 10 clasificaciones temáticas el libro electrónico alcanza el 5% indicando con ello que es un formato con una penetración muy desigual.
2016. Comparativo peso soportes por temática

 

  • El libro electrónico parece tender a centrarse en los nichos de mayor facturación pudiendo provocar a futuro una menor diversidad temática.

En el caso del soporte papel, y siguiendo con ese 5%, hay seis temáticas que superan ese porcentaje de facturación. En el caso del digital, son sólo tres las que lo superan.

Y, un último detalle, para ver en números, no en porcentajes las dimensiones: todas las temáticas en soporte papel, menos ‘otros’, superan a ciencias sociales y humanidades en digital que es la que más factura, seguida curiosamente del libro de texto…

Y es que el texto, el libro de texto, sea en papel o en digital, parece que sigue teniendo su peso…

Según la FGEE, aumenta la venta de ejemplares en papel y disminuye la venta de ejemplares en formato digital

La nota de prensa de la FGEE sobre el Avance del Análisis del Mercado Editorial en España incluye algunas informaciones que son, creo interesantes, y que no he visto reflejadas en los medios de comunicación.

He sido siempre bastante crítico con los datos de Comercio interior, basta con que se paseen por este blog, pero he de reconocer también que nadie hasta la fecha ha sido capaz de poner encima de la mesa una información y unos datos de más calado. Así que estos son los bueyes-datos que tenemos para arar.

Ya sé que habrá quien diga que hay una parte importante de facturación que no pasa por este estudio. En este caso, no está de más recordar que esto ocurre tanto en el digital como en el papel.

Aún con todo y en relación al papel, los datos en relación al número de ejemplares vendidos don mejores que en el 2015.  En el año 2016 se vendieron 157,23 millones de ejemplares, un 1,2% más que en 2015

Con el digital parece que no ocurre lo mismo. Aunque la cifra de negocio del formato digital ha aumentado un 1,5% que es inferior al IPC interanual, el número de ejemplares vendidos ha descendido un 2,8 %.

El número de ejemplares es siempre un dato interesante y complementario al volumen de negocio.

Si tenemos ambos datos en cuenta, cifra de negocio y número de ejemplares, podemos afirmar que hay un retroceso en el soporte digital, tanto en la cifra de negocio, donde el aparente crecimiento no llega ni siquiera al del IPC, como en el número de ejemplares vendidos que en números absolutos es inferior al año anterior, marcando así una tendencia distinta a la que parece marcar el soporte papel.

Si, además y siguiendo con la misma fuente, tomamos un poco de perspectiva abarcando más años en la evolución de la facturación podemos observar que hay, con mayor claridad todavía, una aparente tendencia al estancamiento en el crecimiento.

Comparativo Soportes 2010-2016. Elaboración propia

Resulta difícil poder mantener con estos datos la importancia del libro electrónico, su penetración relevante e, incluso, es difícil, por lo menos a mí así me lo parece, atisbar una evolución relevante a fecha de hoy.

Seguiré en próximas entradas aportando algunas otras reflexiones.

La importancia del objeto libro. Diego Moreno y Éric Vigne

Me ha resultado muy interesante la entrevista de Teresa Peces a Diego Moreno, editor de Nórdica, en Zenda libros.

Me interesa hoy poner el foco en la siguiente afirmación que es hecha por el propietario de la primera editorial española que tuvo una aplicación para el ipad y que nunca ha hecho ‘ascos’ a las nuevas tecnologías.

Dice Diego:

Nuestros libros no son libros habituales, el valor añadido de la impresión y el papel que utilizamos es muy importante y en América eso no se puede conseguir. Cuando vendes no solamente un texto, sino que vendes también una edición, el lector lo valora de veras, de hecho en América nuestros libros son un poco más caros que la media pero el lector lo valora mucho. Si utilizamos papeles normales y ediciones simplonas, bajaría mucho nuestra imagen de marca. La edición bajo demanda está muy pensada para el lector anglosajón que da mayor importancia al contenido y no tanto al continente. Yo creo que un libro bien editado aporta un plus de placer al lector. El buen vino no se bebe en un vaso de plástico, no sabe igual. En un libro, igual la experiencia de lectura está relacionada con su presencia final.

Me interesa, por un lado, la referencia que hace a la impresión bajo demanda, pensada para el lector anglosajón y que da más importancia al contenido y no tanto al continente. Recuerdo como en fechas recientes se nos ha intentado ‘colar’ por lo menos en sus titulares, la impresión del papel clave que puede jugar la impresión bajo demanda.

Me interesa el concepto que Diego maneja de ‘vender una edición’, no solamente un texto, poniendo así en valor el objeto, muy en línea en mi opinión con lo que escribe Éric Vigne en el último número de Texturas, el 32:

El objeto libro es el resultado del trabajo del editor a partir del momento en que da una existencia objetiva a un texto literario. Es un proceso que tiene lugar íntegra y exclusivamente dentro del universo literario: el editor tiene que dar con la forma material más adecuada para una escritura única y darle así el mayor eco posible. En los albores del siglo XX este desafío era esencialmente literario: en un momento en el que los procesos industriales ofrecen la posibilidad de hacer llegar estas obras a un lectorado cada vez más amplio, la alternativa entre el simbolismo, que tiende a degenerar en hermetismo para bibliófilos, y el naturalismo, que se deja tentar por los cantos de sirena del entretenimiento de una mayoría, es, a ojos de una nueva generación de editores, una trampa en la que no están dispuestos a caer.

Y me centro ahora, en el segundo comentario que hace, al señalar que ese modelo está muy pensado para el lector anglosajón, lo cual nos deja entrever que en su opinión, que comparto, existen modelos distintos, y sectores distintos en el fondo por su modo de hacer, de ver y de netender, la cultura y el objeto libro que en algunos casos sirve como mediación de la misma.

Ante un modelo anglosajón aparentemente más industrial y con menos alma tenemos también un modelo francés, como el que puede representar Antoine Gallimard que sigue afirmando: La edición es pura artesanía. Este espíritu recoge también mejor el punto 10 de las propuestas para una política cultural del que me hacía eco ayer:

Se recomienda generar y trabajar desde los tiempos y los ritmos de las personas, no influidos por valores exclusivamente económicos o por dinámicas de cumplimiento de objetivos cuantitativos (de promoción, de público, de rentabilidad…).

Y es que no todo es lo mismo ni es la primera vez que Diego pone el acento sobre en dónde se encuentra en su caso la sofisticación de su trabajo: en el papel.