Alejandro Sierra: “Una librería para un editor es un laboratorio, un lugar de observación muy importante”

La librería Pasajes y la editorial Trotta son las dos cabezas de un monstruo —uno de los buenos— dedicado a proteger determinadas obras.

Así empieza el artículo que María Jesús Espinosa de los Monteros escribe en El País con el título de Trotta, la editorial de los mil libros.

Alejandro Sierra, en el número 1 de Texturas, se definía como editor pequeño/mediano e independiente, que ni siquiera es objeto de deseo de otro editor mayor.

Algunas afirmaciones interesantes que se recogen en el artículo:

  • Trotta es una editorial de ensayo en la fórmula de pequeña empresa autónoma e independiente, “entendiendo este término como una empresa que no tiene que publicar de manera compulsiva libros que no considere notables o imprescindibles”.
  • “Por suerte, no hemos tenido ningún best seller”.
  • “Una librería para un editor es un laboratorio, un lugar de observación muy importante. En una librería, el libro llega a su destinatario, al lector, y eso hay que analizarlo”… “Cuando un lector se acerca a un libro, posiblemente se vea llamado por el título, el autor, el diseño o la editorial. El lector toma el libro, lee el texto de la contracubierta. Si el texto no es muy engorroso ni muy obvio, por lo general entra en el texto. Después examina el papel, ve el tipo de letra, el tamaño, el espacio entre las líneas, los márgenes —que pueden ser generosos o raquíticos—. Si todavía en ese momento sigue con el libro en la mano, ve el precio y no lo suelta inmediatamente, y además se va acercando poco a poco a la caja, podemos decir que ahí, en ese instante, termina una fase de observación que es parte del trabajo del editor”.

Escribía Alejandro en aquel primer número de Texturas reflexionando sobre la lectura, lo digital y quizás adelantándose ya desde la reflexión a planteamientos que parecen ahora querer bloquearnos vía algoritmo la posibilidad de errar:

Y ese editor, lógicamente, se preguntaba: «¿Y quién decide qué es el solomillo de un libro y qué es mera casquería?». ¿Y quién se atrevería a decir, tras utilizar una edición indexada, que ha leído de verdad Los hermanos Karamazov o La muerte de Virgilio o Sobre dioses y tumbas o el Discurso del método, sin haber podido experimentar el huracán que le acomete a uno cuando de verdad se somete a la lectura de cualquiera de esos libros ? Aquello de un personaje de Woody Allen: «He leído en una hora Guerra y paz: trata de Rusia».
Estas observaciones no son radicalmente críticas sino mera indicación de los riesgos en los que el lector poco avezado y apresurado puede caer, al dificultársele, en sus lecturas, su libertad de errar, en su doble sentido de equivocarse y de vagabundear…

Felicidades por esos 1.ooo libros.

Claudia Casanova de Ático de los libros. La elaboración de un catálogo lento, que se degusta y que no se consume solamente

Me llamo… Claudia Casanova

Trabajo en Ático de los Libros, editorial independiente fundada en Barcelona. Hemos cumplido 7 años este  8 de marzo. Nuestras dos primeras novedades salieron a la venta el 8 de marzo de 2010: no lo olvidaremos nunca porque además fue el día de la gran nevada de Barcelona (con permiso de la del 1962).

 

La idea de la editorial vino motivada por la necesidad imperiosa de publicar libros que nos parecían interesantes y que no tenían la oportunidad de ser traducidos en las editoriales en las que trabajábamos. Fueron dos libros en concreto: “Leviatán o la ballena”, de Philip Hoare, del que llevamos ya varias ediciones e incluso edición de bolsillo, y “Homicidio” y “La esquina”, los dos libros que David Simon, el creador de la serie “The Wire” había escrito durante su etapa como periodista en The Baltimore Sun. Libros muy distintos, libros difíciles de explicar. Nos preguntaban: “¿en qué estantería lo pondrá?”. Yo, que tengo genio, contestaba: “en la de los lectores”. Así ha sido. Cuesta, claro que sí, pero es una satisfacción cuando el libro difícil encuentra su lector. Porque en el fondo, lo único que dificulta ese encuentro son las etiquetas preconcebidas. Un buen libro es un buen libro, y punto.

Considero que mi apuesta profesional es valiente pero no suicida y se caracteriza fundamentalmente por ser conscientes de que para lograr la independencia editorial, hay que ser independientes económicamente, y eso significa a veces tomar decisiones difíciles, decir no a proyectos bonitos pero que están mejor en el catálogo de otro editor, y acertar con los libros que encajan con nuestro ADN editorial, el que se ha construido con el paso de los años.

Me gusta porque cada día es una batalla y algunas las ganamos y otras las perdemos, pero siempre es una victoria seguir editando. Durante estos últimos años de crisis, nuestro crecimiento ha sido enorme, a base de mucho trabajo, aciertos en la edición de ciertos títulos y mucha, mucha prudencia y esfuerzo.

Cuando tenía doce años quería ser escritora. Trabajo como editora y adoro mi trabajo porque mi otra gran victoria es haberme ganado a pulso esa “habitación propia” sobre la que escribía Virginia Woolf para dedicarme a crear y disfrutar del acto de escribir (que para mí es un placer absoluto) sin tener que preocuparme de nada. Es un milagro, francamente.

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Qué hace a alguien ser el primero en el mundo de la edición. ¡Ojo al dato!

Editar buenos libros es muy fácil. Lo difícil es editar buenos libros y venderlos. (Peter Mayer en Jorge Herralde; El observatorio Editorial; Adriana Hidalgo; pag. 160).

Leo con cierta extrañeza el siguiente titular aparecido recientemente:

La UNE se convierte en el primer grupo de edición académica de España, por delante de Hachette o Planeta.

El subtítulo parece que nos aclara cuál es el criterio de categorización, de valor por lo tanto, que utiliza la UNE. La cantidad. Más, parece ser mejor.

Dice:

Los sellos de las universidades publicaron el año pasado el 30% de los libros académicos que se editaron en nuestro país.

Los amigos del dato puede que digan que el mismo es inapelable. Pero este otro que viene en las ‘tripas del informe‘ es tan inapelable como el anterior:

La facturación obtenida en 2015, a precios de tapa IVA incluido, ha sido de 12.357.151 euros. Esta cifra es un 41,5% menor que la obtenida en 2010, y un 57,1% menor que la obtenida en 2005.

Si cruzásemos ambos datos quizás el titular, lo digo a modo de ejemplo y como una llamada a la reflexión, podría ser otro:

La edición universitaria es cada vez más ineficiente y parece alcanzar a menos lectores dispuestos a pagar por su producciones.

En cualquier caso…. ¿debe la edición universitaria pelear por los primeros puestos de la cantidad o es este un camino equivocado?

En gran medida, parte de esa edición, sus éxitos y fracasos sale de nuestros bolsillos una (impuestos. La partida más importante del presupuesto, cerca del 70%, es la asignación presupuestaria de la universidad) o dos veces (si además compramos).

No es de extrañar que, cuña publicitaria, el amigo Perroantonio en su crítico y divertido Te voy a hacer una autocrítica. Diccionario para entender a los humanos escriba.

dato. Información fría que una vez aislada, descontextualizada, y sometida a presión y a temperatura, sirve para fundamentar una mentira.

¡Hostia un libro!

Ahora que llega agosto se pueden ir recuperando con un poco más de sosiego algunas de las noticias, artículos e ideas que se han ido quedando aparcadas en el ‘borrador’. Ahora se ven además con un poco más de perspectiva.

El titular de la entrada se refiere a un festival con el mismo nombre, ¡HOSTIA UN LIBRO! celebrado, ya en su tercera edición, el 26 de junio pasado en Madrid, en el barrio de La Latina.

¡Hostia! como denotación cómplice de sorpresa, quizás por lo inesperado, asombro, quizás por lo raro, y admiración, quizás por el atrevimiento,

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Editoriales y bibliotecas que quieren ser librerías. Lo palpable ‘mola’

Parece que lo de ‘montar librería’ se está poniendo de moda por estas tierras.

España no es Estados Unidos ni los modos, modas, costumbres y usos son coincidentes ni tienen necesariamente por qué serlos. Así que los movimientos y tendencias ni coinciden ni coincidirán. Editores-libreros y editores-analógicos.

Así que parece que por aquí, se le va cogiendo gusto a montar librerías e incluso la ‘enfermedad librera’ llega a contagiar a algunos editores.

Es estos últimos días he visto por lo menos tres noticias relacionadas con editores que amplían sus puntos de vista convirtiéndose en libreros. No nos debería extrañar si echamos la vista atrás y vemos que siempre ha habido aquí y allá esas dos funciones trabajando ‘bajo el mismo techo

  1. Gadir

Lino_Microlibreriamutante2. Lino, la microlibrería mutante de Blackie Books ubicada en un hotel

La oferta de Lino es, por así decirlo, una mezcla de libros de Blackie con «algunos infantiles, nuevos y antiguos, clásicos ilustrados, algunas recuperaciones de los 70 en ediciones preciosas, algunos libros de importación con ediciones de lujo, algunos libros de no ficción con temas curiosos, libros que nos hubiera gustado publicar, libros que están en la órbita de algunos de Blackie, etc…». Jan lo resume así: «Estaríamos contentísimos de tener esta misma selección en el salón de nuestra casa».

3. Malpaso abrirá librería

Malpaso, ultima los preparativos para la apertura, a la vuelta del verano, de una librería en el cruce de las calles Girona y Diputació. Tendrá unos 100 metros y habrá un poco de todo: fondo de narrativa, secciones temáticas y otras hechas en colaboración con prescriptores culturales. Desde la editorial prometen, además, «espacios sorpresa».

Finalmente, parece que también a las bibliotecas les están entrando ‘ansias libreras’.

Bienvenidos sigan siendo los mestizajes y las visiones más amplias y abiertas. Quizás es también momento de volver a pensar y reflexionar sobre los modelos asociativos, sobre el con quién y el para qué.

Filosofía de las «ediciones limitadas». Richard Le Galliene

La sobreproducción, tanto para hombres como para camisas, es el mal de hoy en día. El mundo no tiene ni suficiente comida ni suficiente amor para aquellos que nacen en él. Tenemos más bocas de las que podemos llenar y más libros de los que podemos comprar. Pues bien, el editor y coleccionista de primeras ediciones se propone, desde su pequeño rincón, poner un límite a esta descuidada reproducción. Son maltusianos literarios. El mundo ideal sería aquel en el que debería haber al menos un amante para cada mujer. En la superior vida de los libros, el ideal es similar. No se debería traer un libro al mundo si no puede estar seguro de que recibirá amor y cobijo en una confortable estantería. (1929)

Artículo completo en Revista Texturas 21.

Y… el papel ahí sigue, y los vaticinadores siguen sin acertar.

Leía este fin de semana unas declaraciones de Jorge Herralde y Luis Miguel Solano en El Mundo que llevaban por título: El siglo XXI también es de papel.

Leo hoy en Media-tics: Ni el papel se muere, ni los libros digitales van a salvar al mercado editorial.

Miro hacia atrás y recupero un texto que escribí allá por el año 2001 y veo como las grandes consultoras ni dieron antes y siguen sin dar ahora en la diana. Es igual, todo se arregla ahora con palabros ingleses y echando la culpa a ‘la realidad’.

No se prevén los primeros beneficios por libro electrónico antes del 2003 en el continente americano y dos o tres años más tarde en Europa. Los analistas de Pricewaterhouse prevén que en el 2004 los libros electrónicos, apartado en el que se engloban los e-books, los títulos descargados de Internet y la impresión bajo demanda, supondrán el 26% de las ventas totales”. La consultora Forrester Research  afirma, por su parte, que en el 2006 más de un 17% de las ganancias editoriales provendrán de los ebooks. Sostiene dicha consultora que los libros electrónicos conseguirán dar un empujón a un negocio que estaba estancado. Porque, además de venderse, potenciarán y difundirán el interés por la palabra escrita, reforzando así la industria editorial tradicional.

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