Fernando Pascual y su mirada sobre el ecosistema del libro vasco

Fernando Pascual, promotor de la distribuidora Bitarte y socio de Auzolan, es una de las personas, desde su discreción, histórica en el panorama del libro vasco.

Ya jubilado hace unos pocos años, mantiene, sobre todo en Iruña, un activismo cultural que va en muchas ocasiones más allá del libro.

Haber tenido la suerte de compartir con él y otras personas muchas conversaciones, algún viaje, ideas y atisbos de algunos proyectos es uno de los regalos que me ha dado el trabajar en este sector.

En Hordago-El Salto le han hecho una amplia entrevista en la que pasa repaso a lo que ha sido es y quizás sea el ecosistema del libro vasco.

Algunas notas entresacadas de la entrevista.

  • En la década de los 70-80 muchas de las empresas del sector del libro en Euskadi, librerías, distribuidoras y editoriales tenían una base política importante. Auzolan la montan cinco compañeros, algunos tras pasar por la universidad en Barcelona. Gentes de izquierda, euskaltzales y que querían vivir de algo que les apasionara. En sus inicios fue un hervidero de actividades. Estuvo, incluso, la primera delegación de la ahora todopoderosa distribuidora Zabaltzen. Es la fase de los grandes sueños.
  • La importancia del modelo económico. Creo que ha sido clave, a nivel económico y de sueldos, haber funcionado como la cooperativa más estricta, con alguna excepción.
  • La doble anomalía o particularidad Navarra. Existe López de Haro, una asociación de libreros bien estructurada que impide tanto la competencia desleal con los márgenes —en las excepciones al precio fijo—, como las injerencias de las editoriales en la Feria del Libro… No se llega a instalar la gran librería que en otras ciudades ha barrido a las demás o que, como mínimo, ha impuesto su ley.
  • El difícil equilibro entre la evocación, la realidad y la crisis. … hay una burbuja. Para empezar, hay una identificación de la cultura y del libro con la libertad. Diría más: las librerías vocacionales forman parte del paisaje urbano más evocador. Y luego está la cruda realidad. Con el cambio de siglo el sector empieza a tensionarse. Empieza una tecnificación digital acelerada que supone mejoras pero a la que no todo el mundo, fundamentalmente por la distancia generacional, se acaba de sumar. Más tarde, con la crisis económica, desciende el consumo del cliente particular y bajan las ventas institucionales a colegios, universidades y administraciones.
  • Las convenientes y necesarias líneas rojas, porque aquí todo se sabe. Hay que tener las líneas rojas muy claras y tener una ética. Hay que tener las contabilidades y los datos sensibles en compartimentos estancos porque, si no, al final, la jodes. Este mundo es muy pequeño y al final todo se sabe.
  • El futuro. Las librerías pequeñas tendrán que asociarse a proyectos culturales, aunque no será suficiente para sobrevivir… estamos en una fase de concentración fuerte que generará, siempre ha sido así, proyectos de resistencia… en Euskal Herria en particular siempre ha habido capacidad para lanzar estos proyectos.
  • Dos pinceladas finales
    • No sé, quizás haya que apostar más por la calidad que por la cantidad.
    • El libro nunca dará dinero de verdad.

 

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Javier Pradera. Itinerario de un editor

Todos los libros tienen su historia y este también. Quizás algún día el editor la cuente…

Mientras tanto lo tenemos ya entre nosotros.

Javier Pradera. Itinerario de un editor.

Editado en la colección Tipos móviles de Trama editorial.

Correspondencia y reflexiones de Javier Pradera cuidadosamente seleccionadas y ordenadas por Jordi Gracia nos permiten hacer un recorrido sobre su vida en torno a los libros y ojear al mismo tiempo lo que pasaba en torno a los mismos, desde los usos y costumbres comerciales hasta la vida política y cultural qye se podía mover en torno a ellos.

Una delicia lúcida que, como señala Miguel Aguilar en el epílogo, ofrece en sus textos “unos análisis asombrosamente aplicables aún hoy”.

Este sábado pasado Babelia publicó casi a página entera el texto El exilio de vuelta incluído en el libro.

Ya va acercándose tímidamente a las librerías.

Casi, como escribía él en el año 63, nosotros y muchos libreros podrían decir lo mismo…. Alguna de las citadas todavía sigue dando guerra.

Que se lo pregunten a Pons de Zaragoza.

Los libreros se lamentan de la mala época por la que atraviesa el mercado. Espero que las novedades que correremos en la próxima salgan, sin embargo, normalmente. Las librerías de provincias que nos formulan pedidos son aún escasas –Cervantes, de Salamanca (un pedido de más de 10.000 pesetas; Molist, de La Coruña; Pons, de Zaragoza; Rigal y Maraguat, de Valencia; Comercial Papelera, de Bilbao; Easo e Internacional, de San Sebastián–, pero son varias las librerías que nos han pedido condiciones. Tan pronto como la imprenta nos entregue la tabla de descuentos, haremos una «segunda vuelta» informativa con las firmas más importantes. El servicio de novedades con derecho a devolución será sin duda el caballo de batalla de las negociaciones. (pag. 35)

 

Audiolibros ¿se leen o no se leen? ¿quién ganará? ¿Spotify o Netflix?

Hace sólo cuatro años el audiolibro parecía no existir en España.

Es muy interesante lo que se podía leer entonces:

Según comentan Carmen Ospina, Iría Álvarez y Santos Palazzi, responsables de las áreas digitales de Penguin, Santillana y Planeta, respectivamente, en España no se hacen largos trayectos en coche que permitan ir escuchando un libro mientras conducen. “En EEUU tardan horas en llegar al trabajo por las largas distancias y eso hace que uno pueda ir escuchando tranquilamente un audiolibro”, confirma Palazzi. Con respecto al norte de Europa, el razonamiento tiene que ver con  las horas de luz. “Si ya desde el mediodía es de noche, tienen que ocupar su tiempo en algo mientras hacen otras tareas en casa”, añade este directivo.

El coste de producción: Crear un audiolibro no es barato. Necesitas uno o dos locutores como mínimo, un estudio de grabación, un técnico de sonido y un equipo para recrear los efectos especiales. “La hora de grabación cuesta unos mil euros, por lo que si un audiolibro sale a unas diez horas, tienes que gastarte 10.000 euros. Si luego lo vas a vender a cinco euros, los márgenes de beneficios no llegan”, sostiene Rafael Martínez. En Planeta ponen los costes en 30.000 euros por audiolibro.

A fecha de hoy es difícil saber todavía si existe comercialmente porque por ahora algunas de las empresas parecen moverse en modo pesca: Date de alta gratis durante 15 días. Déjame en cualquier caso una tarjeta de pago, a ver si al terminar los 15 días de prueba se te olvida y te calzo el primer cargo.

Confianza se le llama.

En Barbastro dicen que han dicho que esos costes ya son sólo de 3.000 euros que quien dijo ‘digo’ dice ahora ‘diego’.

Ahora resulta, ¡oh cómo hemos cambiado! que el formato audiobook, así le llaman, copará el 30% del mercado.

Viejunos del lugar, ¿os acordáis de las previsiones del libro electrónico?

Parece que lo más nuevo sustituye a lo nuevo y toca tangencialmente a lo que lleva más tiempo. No es pues innovación, sino fracaso de lo aparentemente emergente por haber dejado de lado probablemente la reflexión sobre lo que debe ocupar el centro del debate y la reflexión: el contenido, su valor y su adaptación y enriquecimiento a nuevas realidades y mediaciones.

Es tan escaso el discurso que para decir si se va a ser de ‘papá o de mamá’ hay que buscar la referencia fuera, en mercados como el del audiovisual y la música con lógicas muy distintas a la del libro que ya de por sí es compleja y diversa.

Así unos dicen que será el Spotify de los libros y otros el Netflix.

No está de más recordar que ya hace años hubo quienes utilizaron esas comparaciones y ahí siguen intentándolo…. Nubico, 24 Symbols son dos ejemplos.

De la misma manera es tan curiosa la situación que unos dicen que escuchar también es leer y otros que el audiolibro es para aquellos que les gustan los libros pero no leerlos. Todavía deberemos oír y escuchar muchos mensajes vacíos, contradictorios y de carácter exclusivamente comercial.

Todo ello parece situarnos más bien en un escenario de confrontación comercial al estilo Coca-Cola / Pepsi-Cola o McDonald’s / Burger King que en una reflexión seria sobre la creación y sus mediaciones.

O, si lo prefieren, y dicho de otra manera más cruda, por si les gusta poco hecha: es un buen camino para avanzar hacia el ‘contenido basura’.

Porque, a veces, el medio es el mensaje.

Escribió Zaid ya hace años:

El mundo artístico, literario, intelectual, no tiene economías de escala. Aunque es posible operar en gran escala, eso no reduce los costos ni aumenta la calidad…

Cuando se devalúan el amor al arte, el orgullo del oficio, el aplauso inteligente de los públicos pequeños, la cultura se seca. Los grandes creadores salen del mundo artesanal, no del gigantismo que los explota (Crítica del mundo cultural; El Colegio Nacional, pag. 364)

Quizás convenga tenerlo en cuenta.

 

 

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 9. Qué venden las cadenas de librerías

El comportamiento en la venta de libros de las cadenas de librerías tiene, aparentemente, poco que ver en su conjunto con lo que venden las librerías independientes en lo que hace referencia al peso de las materias en su particular ‘cesta de la compra’.

Las cadenas de librerías son el segundo canal de comercialización. El primero siguen siendo las librerías que decrecen en su peso y el segundo las cadenas que aumenta ligeramente su peso.

Ambos, en cualquier caso, facturan menos a precios corrientes y a precios constantes que hace 10 años. Los datos sobre la evolución de las librerías ya los presentamos en su momento.

La evolución de la facturación de las cadenas es la siguiente:

En los grandes número, algunas notas que quizás sean interesantes o deban ser tenidas en cuenta:

  1. La evolución del peso del texto no-universitario que aumenta casi en 14 puntos.
  2. La evolución del peso también de la literatura infantil-juvenil en 6 puntos porcentuales.
  3. El mayor peso que en las librerías, como vamos a ver a continuación de la literatura que aún habiendo descendido supone el 30%, mientras que en las librerías supone sólo el 19,64%.

Comportamientos y modelos de negocio, por lo tanto distintos. Podríamos afirmar con una cierta intención provocadora que en los ‘grandes números’ las cadenas de librerías son más literarias que las librerías independientes ya que en las primeras el peso de la literatura incluida la infantil-juvenil supone un 46,32% de la ‘cesta de la compra’ y en las librerías es sólo el 33,49%.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 8. Qué venden las librerías

Interesante y ¿preocupante? la evolución de las ventas en librerías y el peso de las materias que venden.

Partiendo de los datos de facturación por materias y atendiendo a los porcentajes he construido una tabla que incluye la facturación entre 2006 y 2016 de las librerías y de las materias.

Con los datos globales en la mano podríamos lanzar un titular para llamar la atención que podría ser, por ejemplo: Las librerías son cada vez menos culturales y más de educación obligatoria.

La facturación se refleja a precios corrientes. Ya vimos con anterioridad que las librerías han sido y siguen siendo el principal canal de facturación, pero, también podemos comprobar que ha ido variando en parte el peso de las materias que generan esa facturación.

Vemos también, esto es una tónica general, el descenso global de la facturación.

Me llama mucho la atención el aumento del peso porcentual de las ventas de Texto No-Universitario que, no lo olvidemos, es un libro que se ‘expende’ y que no supone por parte del librero ninguna decisión de compra.

 

No me resisto a añadir una reflexión de Zaid sobre lo significativo que esto puede ser.

La animación de las librerías no la hacen los libros escolares, sino las novedades literarias, intelectuales, políticas. Los libros de texto, por definición, expresan la cultura obligatoria que se transmite de arriba hacia abajo: de los que saben a los que deben aprender. Los otros libros expresan la cultura libre, abierta, sin credenciales ni horarios, que no educa desde arriba y por obligación, sino entre iguales y por gusto, desde la plática sabrosa entre lectores que se animan leyendo y se platican unos a otros las maravillas o decepciones que han encontrado. (Gabriel Zaid; Crítica del mundo cultural; El Colegio Nacional, pag. 118)

Sé que hay muchas librerías que no venden texto. Sé que muchas de las nuevas librerías que abren plantean sus proyectos lejos del mismo, pero, al mismo tiempo, los números dicen lo que dicen… y el dinero genera, también, discurso.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 7. Facturación por materias

Los grandes números pueden ser, en parte, tramposos. Pueden velar la realidad o puede que nos den una información, un dato, que puesta en perspectiva llegue a resultar vacío.

Cuando pasamos a mirar un poco más en detalle las tripas, desglosamos las cifras, les damos un poco de profundidad es cuando quizás nos empiezan a hablar con un poco más de claridad.

Ya hemos analizado con anterioridad la evolución global de la facturación y ya vimos que no era para echar cohetes.

Ahora bien, que la facturación global disminuya no quiere decir que esta sea la tónica de todas las materias. De hecho, como veremos a continuación, hay materias, y por lo tanto editoriales, a las que parece que la aparente crisis no les ha sentado tan mal. Es cierto que los datos que presento son a precios corrientes. Si tuviéramos en cuenta el IPC entre 2006 y 2016(16,5%), el libro de texto sería la única materia que se mantendría en cifras parecidas de facturación. Dicho de otra manera: su crecimiento sería equivalente al IPC.

Esas variaciones de facturación por materias hace que ‘la cesta de la compra de libros’ haya cambiado de manera importante en su composición interna en su porcentaje de composición. En la evolución de estos 10 años hay un claro ganador que es el libro de texto no universitario y un ganador menor, el infantil-juvenil. El resto pierden.

Para entenderlo con un ejemplo de otro sector sería como pensar que en el sector de la gastronomía los únicos que ganan son las empresas que dan comida en los colegios y pierden los que hacen una restauración más creativa y arriesgada. Aquí, pasa algo parecido.

La primera tabla presenta la evolución de la facturación a precios corrientes y el porcentaje que supone cada materia en el año.

En la segunda señalo simplemente el cambio de peso porcentual que ha tenido cada materia entre el 2006 y el 2016 y la diferencia de facturación de la misma entre esos dos años.

 

 

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2016. Algunas reflexiones. 6. Devolución de libros

Ya dejó escrito Gabriel Zaid que “el mayor costo de un libro es el costo de equivocarse” (Los demasiados libros; Anagrama, pag. 104).

Y si entendemos la devolución como una equivocación del editor en la medida en que el resultado inicial de su acción de editar es un ejemplar que no ha sido ni comprado ni leído, tendremos que concluir que el sector, entendido en su conjunto, parece no haber aprendido nada a lo largo de este siglo de sus equivocaciones ya que el porcentaje de devoluciones es superior en siete puntos porcentuales al del 2001.

No parece pues que algunas nuevas posibilidades como puede ser la impresión bajo demanda cale, según estos datos, en el conjunto del sector.

Cierto es también que la necesidad, lo digo pensando en las editoriales de menor facturación, parece obligar a tomarse las cosas más en serio y aunque ellas también tienen porcentajes superiores a los del año 2001 han iniciado ya hace tiempo un largo viaje de vuelta desde cifras que en su momento, año 2007, rondaron el 48,5% o, lo que es lo mismo, la mitad de la producción, al 19% actual.

No está de más recordar algunas reflexiones sobre las devoluciones:

El derecho a la devolucióndel sobrante que debiera ser uno de los grandes aliados de toda librería se está tornando, cada vez más, en un enemigo que, como un niño mal criado, nos extorsiona sin que seamos conscientes de ello. Los costes derivados de la gestión de devoluciones están perjudicando notablemente nuestra cuenta de resultados. Nuestro objetivo, el objetivo de todos a corto y medio plazo tiene que pasar por ser capaces de reducir nuestros índices de devolución. En la actualidad, los principales beneficiados con el derecho a la devolución están siendo las agencias de transporte. Y esto no deja de ser un enorme disparate. Es urgente dar una solución a este problema. (Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Si hay algo que caracterice la situación actual del sector es el exceso de producción editorial. Es este uno de los eternos debates de este gremio de la abundancia. Todos somos conscientes de que estamos ante un mal endémico que nos está atenazando y que empieza a tomar tintes dramáticos. La hiperinflación de novedades está generando desorientación en un punto de venta que es incapaz de distinguir entre grano y paja. Además genera desorientación en el lector que no es capaz de asimilar la enorme cantidad de información que recibe. Y bien es sabido que la desorientación no es buena consejera.(Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Jesús Badenes consideró ya en el año 2005 a las devoluciones como la mejor medida del fracaso de la industria editorial.

Parece que se sigue en muchas ocasiones predicando en el desierto.