El espacio iberoamericano del libro 2018. Cerlalc

El espacio iberoamericano del libro 2018 ofrece un comprehensivo mapa del sector editorial de la región. A partir de los registros de isbn, se analiza la evolución de los títulos y ejemplares producidos, la incidencia de los distintos tipos de agentes que los publican y las características de la oferta publicada en los últimos cinco años. En algunas ocasiones, este examen se remonta inclusive a comienzos de los 2000, lo que permite observar tendencias de largo plazo, así como evaluar las posibles causas que les han dado forma.

Con la ambición de ampliar el alcance de este estudio, publicado por primera vez en 2006, en esta nueva edición se ha construido un retrato detallado de los cuatro principales mercados del libro de América Latina: Argentina, Brasil, Colombia y México. En esta mirada comparativa, la información sobre la producción de títulos y la evolución del mercado se analiza a la luz del comportamiento de las economías de estos cuatro países en años recientes.

El espacio iberoamericano del libro 2018 brinda, así, información que permite a los actores interesados hacerse a una perspectiva estratégica del sector editorial de la región.

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Mercado libro Estados Unidos. El papel sigue creciendo y supone el 75 por ciento de las ventas

Entre los nuevos soportes, según los datos facilitados por la Association of American Publishers que recoge información de 1375 editores, el papel sigue creciendo y ocupando claramente el primer lugar como soporte.

2016 % sobre total 2017 % sobre total 2018 % sobre total
Papel 5715,3 76,60 5774,9 76,39 5882,2 75,50
Audio book 264,8 3,55 342,2 4,53 469,3 6,02
eBook 1157,7 15,52 1054,2 13,94 1016,2 13,04
Otros 323,1 4,33 388,5 5,14 422,8 5,43
7460,9 7559,8 7790,5

El segundo lugar, en cifras absolutas, lo sigue ocupando todavía el ebook. El audiolibro y otros soportes no alcanzan siquiera a la cifra del ebook que es la quinta parte de la del papel.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 8. Qué venden las librerías

Tal y como ya señalábamos el año pasado, el peso del libro de prescripción, el libro de texto en edades de enseñanza obligatoria, sobre el que ya llamábamos la atención sigue teniendo un peso muy importante en las librerías en su conjunto. Es cierto que el mismo se reparte de manera muy desigual, lo cual, al mismo tiempo tiene una clara incidencia a la hora de plantear un discurso  único de la ‘librería como comercio-espacio cultural’.

Si como media, el peso del del libro de texto en la facturación del canal es ligeramente superior al 40%, se puede suponer que hay muchos puntos, en la medida en que también los hay que tienden a no vender texto, que el peso se situará muy por encima del 50 en muchos de ellos.

Conviene recordar que en estos datos sólo se habla de libro del primer uso o libro nuevo mientras que parece que el libro de segunda mano o de segunda oportunidad alcanza en otros países y en España también, por lo menos por el nacimiento de nuevas librerías con este perfil, una importancia que quizás debería tenerse en cuenta.

Así lo parece por lo menos en Francia y en Inglaterra, donde parece que la mitad de la población elige comprar libros de segunda mano antes de comprar nuevos.

Y en Estados Unidos, el peso de la facturación en papel sigue creciendo

La Association of American Publishers ha vuelto a hacer públicos sus datos de facturación en los que se constata que el sector que más sigue creciendo en cifras absolutas es el del papel.

La facturación, en el comparativo enero-octubre de los años 2017-2018 aumenta en 214 millones. De ese aumento, más del 50%, 124, 2 millones se produce en el soporte papel.

Al mismo tiempo, es también el soporte que más aumenta su peso porcentual en la facturación, alcanzando el 74,82%. Dicho porcentaje supone un aumento en relación a 2016 del 4,14%. Sólo el audiolibro crece, pero en menor medida, el 3% y parece que su crecimiento es a costa del ebook y de otros soportes y no del papel.

Los datos parecen seguir afirmando una tendencia persistente.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 7. Facturación por materias

La facturación por materias no ofrece cambios sustanciales en relación a los últimos años.

El rey es el libro de texto no universitario, obligatorio en muchos de los casos, y que en los cinco últimos años supone más de un tercio del negocio del comercio interior.

Es, además, la única materia que aumenta su facturación en relación al año 2006. Lo no cultural crece, lo más específicamente cultural sigue a la baja.

Soy de la opinión que no de la certeza, de que éste, en lo que a libro nuevo se refiere, es un camino sin retorno en las categorías que podríamos denominar creativas por mucho que según Deloitte, el libro aparezca como uno de los tres regalos más deseados para estas navidades, el segundo en el caso de las mujeres, e incluso sea el segundo más comprado para, que no por, los adolescentes y el cuarto para los niños.

Ante esta realidad de descenso mantenido, en volumen que no en porcentaje, de la literatura para cualquiera de las edades y cualquiera de sus géneros es difícil llegar a entender que el sistema y el canal de comercialización se mantenga en gran medida inalterable en sus modos y en sus formas.

De esto ya hablaremos con un poco más de calma y extensión en breve.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 6. Devolución de libros

Pues parece que el tamaño sí importa.

El porcentaje de devolución sigue, en el conjunto del sector inamovible.

Más de sesenta años después de la Depresión, las librerías pueden devolver a las editoriales los libros que no han vendido sin perjuicio económico, una medida de emergencia destinada, entonces, a salvar a los libreros de la quiebra cuando la economía se colapsó y que en la actualidad sigue vigente a pesar de que las grandes cadenas de librerías se han convertido en gigantes muy rentables que empequeñecen, incluso, a las editoriales más grandes, y que han echado  del negocio precisamente a las librerías pequeñas e independientes a las que se quería proteger con la política de consignación. (Michael Korda; Editar la vida; pag. 281)

Sería interesante poder saber si hay diferencias importantes de devolución entre las distintas materias. Teniendo en cuenta que las condiciones del libro de texto de niveles obligatorios funciona con unas condiciones generales de comercialización, incluido lo relacionado a la devolución, distintas al resto de los fondos que se comercializan es lógico pensar que los porcentajes de devolución del resto de materias se mueven en porcentajes muy superiores a ese 29% que veremos en la tabla resumen.

Decía al principio que el tamaño sí importa porque todas las editoriales de mayor tamaño confirman que generan devolución con sus fondos, algo que no ocurre con una parte importante de  las editoriales medianas y pequeñas. Entre las medianas el 28,4% afirma no tenerla y este porcentaje en las pequeñas asciende hasta el 36,8%.

Nada parece ser capaz de contener estas cifras totalmente ilógicas en un sector que se quiera considerar adulto y maduro.

Una peculiaridad del comercio de libros ha sido la costumbre, establecida durante la Depresión en los años treinta, de que los ejemplares no vendidos pueden devolverse a los editores sin ningún cargo. Así pues, los libros se venden a cuenta. Como, por lo general, era imposible saber de antemano si un libro iba a venderse o no, los libreros no podían permitirse arriesgar su precioso capital en autores desconocidos sin una garantía por parte del editor. Los editores que no querían que sus clientes quebrasen, y de acuerdo con la práctica iniciada por Simon¬Schuster, accedieron a quedarse con los ejemplares no vendidos a cuenta de pedidos futuros. “Sale hoy. Vuelve mañana”, era el comentario de Alfred Knopf sobre esta penosa condición de venta. Los editores han aprendido desde entonces a cubrir el coste de las devoluciones inflando el precio de venta al público, de forma que sus compradores no sólo pagan el ejemplar que compran, sino una parte proporcional de los ejemplares devueltos a los almacenes de los editores para ser guillotinados y reciclados. En el futuro tecnológico, el problema de las devoluciones quedará eliminado en la medida en que los libros se impriman por encargo, a petición de los clientes, en lugar de ser impresos y repartidos en las librerías a la espera de que los clientes quieran o no comprarlos. (Jason Epstein; La industria del libro; pag. 105-106)

 

El libro electrónico sigue teniendo un peso menor. Informe PWC

PWC ha presentado la versión española del estudio Global Entertainment and Media Outlook. Merece la pena su lectura.

Resalto aquí algunas de las referencias en el mismo en relación al libro.

  • El crecimiento en este período a nivel global se situará por debajo del 2%. En España caerán hasta 2.499 millones de euros en el 2022. Sólo crecerá en Espoaña el subsector del libro educativo, un 0,8%.
  • El negocio de los libros de consumo, los no educativos y profesionales tienen su negocio, a nivel mundial es en el 81,4% en soporte papel. En el 2022 lo será todavía en el 78,1%.
  • En España se prevé que en 2022 la cuota del libro electrónico llegue al 11,7%.
  • España tiene todavía una de las proporciones más altas de librerías per
    cápita de Europa alineada con países como Alemania e Irlanda, y por
    encima de Francia y el Reino Unido.
  • Las plataformas, en lugar de las editoriales y los medios, son los principales beneficiarios del crecimiento de usuarios en tiempo y consumo.