Y en Estados Unidos, el peso de la facturación en papel sigue creciendo

La Association of American Publishers ha vuelto a hacer públicos sus datos de facturación en los que se constata que el sector que más sigue creciendo en cifras absolutas es el del papel.

La facturación, en el comparativo enero-octubre de los años 2017-2018 aumenta en 214 millones. De ese aumento, más del 50%, 124, 2 millones se produce en el soporte papel.

Al mismo tiempo, es también el soporte que más aumenta su peso porcentual en la facturación, alcanzando el 74,82%. Dicho porcentaje supone un aumento en relación a 2016 del 4,14%. Sólo el audiolibro crece, pero en menor medida, el 3% y parece que su crecimiento es a costa del ebook y de otros soportes y no del papel.

Los datos parecen seguir afirmando una tendencia persistente.

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España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 7. Facturación por materias

La facturación por materias no ofrece cambios sustanciales en relación a los últimos años.

El rey es el libro de texto no universitario, obligatorio en muchos de los casos, y que en los cinco últimos años supone más de un tercio del negocio del comercio interior.

Es, además, la única materia que aumenta su facturación en relación al año 2006. Lo no cultural crece, lo más específicamente cultural sigue a la baja.

Soy de la opinión que no de la certeza, de que éste, en lo que a libro nuevo se refiere, es un camino sin retorno en las categorías que podríamos denominar creativas por mucho que según Deloitte, el libro aparezca como uno de los tres regalos más deseados para estas navidades, el segundo en el caso de las mujeres, e incluso sea el segundo más comprado para, que no por, los adolescentes y el cuarto para los niños.

Ante esta realidad de descenso mantenido, en volumen que no en porcentaje, de la literatura para cualquiera de las edades y cualquiera de sus géneros es difícil llegar a entender que el sistema y el canal de comercialización se mantenga en gran medida inalterable en sus modos y en sus formas.

De esto ya hablaremos con un poco más de calma y extensión en breve.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 6. Devolución de libros

Pues parece que el tamaño sí importa.

El porcentaje de devolución sigue, en el conjunto del sector inamovible.

Más de sesenta años después de la Depresión, las librerías pueden devolver a las editoriales los libros que no han vendido sin perjuicio económico, una medida de emergencia destinada, entonces, a salvar a los libreros de la quiebra cuando la economía se colapsó y que en la actualidad sigue vigente a pesar de que las grandes cadenas de librerías se han convertido en gigantes muy rentables que empequeñecen, incluso, a las editoriales más grandes, y que han echado  del negocio precisamente a las librerías pequeñas e independientes a las que se quería proteger con la política de consignación. (Michael Korda; Editar la vida; pag. 281)

Sería interesante poder saber si hay diferencias importantes de devolución entre las distintas materias. Teniendo en cuenta que las condiciones del libro de texto de niveles obligatorios funciona con unas condiciones generales de comercialización, incluido lo relacionado a la devolución, distintas al resto de los fondos que se comercializan es lógico pensar que los porcentajes de devolución del resto de materias se mueven en porcentajes muy superiores a ese 29% que veremos en la tabla resumen.

Decía al principio que el tamaño sí importa porque todas las editoriales de mayor tamaño confirman que generan devolución con sus fondos, algo que no ocurre con una parte importante de  las editoriales medianas y pequeñas. Entre las medianas el 28,4% afirma no tenerla y este porcentaje en las pequeñas asciende hasta el 36,8%.

Nada parece ser capaz de contener estas cifras totalmente ilógicas en un sector que se quiera considerar adulto y maduro.

Una peculiaridad del comercio de libros ha sido la costumbre, establecida durante la Depresión en los años treinta, de que los ejemplares no vendidos pueden devolverse a los editores sin ningún cargo. Así pues, los libros se venden a cuenta. Como, por lo general, era imposible saber de antemano si un libro iba a venderse o no, los libreros no podían permitirse arriesgar su precioso capital en autores desconocidos sin una garantía por parte del editor. Los editores que no querían que sus clientes quebrasen, y de acuerdo con la práctica iniciada por Simon¬Schuster, accedieron a quedarse con los ejemplares no vendidos a cuenta de pedidos futuros. “Sale hoy. Vuelve mañana”, era el comentario de Alfred Knopf sobre esta penosa condición de venta. Los editores han aprendido desde entonces a cubrir el coste de las devoluciones inflando el precio de venta al público, de forma que sus compradores no sólo pagan el ejemplar que compran, sino una parte proporcional de los ejemplares devueltos a los almacenes de los editores para ser guillotinados y reciclados. En el futuro tecnológico, el problema de las devoluciones quedará eliminado en la medida en que los libros se impriman por encargo, a petición de los clientes, en lugar de ser impresos y repartidos en las librerías a la espera de que los clientes quieran o no comprarlos. (Jason Epstein; La industria del libro; pag. 105-106)

 

El libro electrónico sigue teniendo un peso menor. Informe PWC

PWC ha presentado la versión española del estudio Global Entertainment and Media Outlook. Merece la pena su lectura.

Resalto aquí algunas de las referencias en el mismo en relación al libro.

  • El crecimiento en este período a nivel global se situará por debajo del 2%. En España caerán hasta 2.499 millones de euros en el 2022. Sólo crecerá en Espoaña el subsector del libro educativo, un 0,8%.
  • El negocio de los libros de consumo, los no educativos y profesionales tienen su negocio, a nivel mundial es en el 81,4% en soporte papel. En el 2022 lo será todavía en el 78,1%.
  • En España se prevé que en 2022 la cuota del libro electrónico llegue al 11,7%.
  • España tiene todavía una de las proporciones más altas de librerías per
    cápita de Europa alineada con países como Alemania e Irlanda, y por
    encima de Francia y el Reino Unido.
  • Las plataformas, en lugar de las editoriales y los medios, son los principales beneficiarios del crecimiento de usuarios en tiempo y consumo.

 

 

Qué consume la infancia en las pantallas. Entretenimiento que no cultura

Me parece que el mundo del entretenimiento se ha convertido en la fuerza dominante en los asuntos culturales. El factor económico está detrás de todo ello, y ya no existe responsabilidad cultural, ése es el problema. (Philip Glass en César Coca; Entrevista con la cultura; Bassarai, pag. 71)

La cultura ha acabado convirtiéndose en sinónimo de entretenimiento en que la realidad se enmascara detrás de un espectáculo vacuo e inmovilista y ha incrementado su valor de cambio económico y político en detrimento de su valor simbólico. (Ferran Mascarell; La cultura en la era de la incertidumbre; pag. 71-72)

La lógica del entretenimiento, que no la cultural, parece que ha sido también el hilo conductor del reciente encuentro celebrado en Barbastro. LeoEn el marco de la pasada edición del Congreso del Libro Electrónico de Barbastro se habló mucho de las nuevas formas de acceso al entretenimiento. Algo que ya pasó también en el año 2013.

No nos debe extrañar, por lo tanto, que al encontrarnos en los entornos de la pantalla lo que prime sea, fundamentalmente el entretenimiento y el videojuego. La lectura, por ejemplo, ni aparece en el listado.

Es lo que parece desprenderse del estudio AIMC niñ@s.

Nos podemos seguir mirando a Estados Unidos…

En general, la cultura popular norteamericana es popular porque (y en la medida en que) sus estilos de entretenimiento sencillos, rápidos y fugaces –su compromiso con el entretenimiento- encajan con el desplazamiento y el deseo modernos. (Todd Gitlin; Enfermos de información; Paidós, pag. 247)

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 5. Facturación por canales

Ya hemos visto que la facturación no sólo sigue estancada, sino en involución.

Presento ahora, y también en una serie que va desde el año 2001, datos relacionados a la evolución de la cifra de facturación por canales, el porcentaje que supone cada uno de ellos y cuál debería haber sido la evolución teniendo en cuenta el IPC acumulado.

El dato que más me interesa a título personal es la evolución de las librerías. Como veremos a continuación veremos que es imposible mantener un tejido librero similar al del año 2001 porque la facturación teniendo en cuenta el IPC ha sufrido un severo descenso. Es por ello que pienso que una de las primeras líneas de trabajo si se piensa en desde una clave política sigue pasando por afrontar en serio el debate sobre cuál debe ser, de cara a una sostenibilidad real, el tamaño real de un sector librero independiente.

Presentamos hoy como primer acercamiento el porcentaje que en cada uno de los casos tienen los canales o las formas de comercialización.

Evolución de la facturación absoluta por canales.

La cifra total de la facturación de librerías y cadenas, sin tener en cuenta la subida del IPC es prácticamente igual a la del año 2001. 1.224 millones de euros. El dato importante es que las librerías han descendido 124 millones que es lo que han subido las cadenas de librerías.

De hecho, entre lo que podríamos considerar canales con un peso significativo son ls cadenas de librerías y las ventas directas por parte de los editores a empresas e instituciones las únicas que aumentan su volumen de facturación.

Si aplicamos sobre los canales de comercialización el factor corrector de aumento del IPC (38,2), la diferencia entre lo que los mismos facturan y lo que deberían facturar realmente para mantener un peso equivalente al año 2001, estos serían los resultados en números.

Las librerías deberían facturar 1.295 millones y facturan 813 millones. Es decir han perdido por el camino un tercio de la cifra de negocio o si lo prefieren 481 millones de euros. No es por lo tanto de extrañar el descenso del número de librerías. Es una consecuencia lógica de la pérdida de facturación.

Esto no ocurre en cambio con las cadenas de librerías que han crecido del año 2001 al 2017 por encima del IPC. Y así, si las cadenas sobre la venta total en librerías, suponían en el 2001 un 23%, su porcentaje actualmente se sitúa en en 33%.

Veamos ahora la evolución del peso porcentual de los canales.

  1. Las cadenas de librerías y la venta a empresa e instituciones son las que en relación a 2001 son las que han aumentado claramente su peso porcentual. En torno a 7 puntos
  2. Las librerías mantienen una posición relativamente estable al igual que los hipermercados.
  3. Las librerías aún con todo siguen siendo con diferencia el principal canal de comercialización. Duplica en volumen al siguiente que son las cadenas de librerías y entre ambos suponen más del 52% de la facturación, cuando en el 2001 eran el 47%. Este aumento de peso porcentual, en cualquier caso es debido al aumento de peso de las cadenas.

Quedan algunas preguntas en el aire que creo siguen siendo claves a la hora de pensar en una acción política integral de cara a las librerías.

  • Antes de plantear cualquier otra medida que se convertiría en un mero parche, con estas cifras de facturación cuál debería ser el mapa de librerías que puede ser sostenible.
  • Con qué otros productos y/u otros negocios se deberían plantear posibles encuentros o sinergias, como ya se hace en algunos casos, para poder afianzar una sostenibilidad de proyectos.
  • ¿A partir de qué cifra de negocio se debería plantear, en una visión red, que un punto de venta está detrayendo recursos para la sostenibilidad de otro punto de venta y que quizás la unión de los dos con el ahorro de costes estructurales que podría suponer aseguraría el mantenimiento de los puestos de trabajo?.

España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 4. Evolución (involución) de la facturación

El volumen de facturación  del comercio interior del sector del libro sigue su proceso decreciente, tal y como ya constatamos el año anterior.

  1. Cada vez parecemos acercarnos más a un punto de no retorno. A precios corrientes, sin tener en cuenta el IPC, el retroceso en relación al año 2001 es de un 11%.
  2. Tomando como base la cifra del 2001 la facturación a precios constantes, es decir teniendo en cuenta el IPC, debería haberse situado en el año 2017, en 3.696,30 millones y sólo alcanza los 2.319, 36 millones, lo que supone en millones una diferencia entre lo que sería un crecimiento sostenido y la realidad de 1.376,94 millones de euros, alcanzando en este año el mayor diferencial. El anterior se dio en el año 2013.
  3. En rojo realizamos un comparativo año a año de cuál debería haber sido hipotéticamente la facturación teniendo en cuenta el IPC y en relación a la cifra de facturación del año anterior.
  4. Una pregunta… por dar cabida a más temas. ¿Piensa alguien que lo que los datos de Comercio interior no miden conseguiría equilibrar la balanza y plantear una mirada más optimista en lo que a facturación se refiere? Tengo mis dudas.