España. Comercio interior del libro. De 2006 a 2017. Algunas reflexiones. 1. Participación

Está ya disponible el estudio Comercio interior del libro 2017 que, como es habitual, suele ser hecho público coincidiendo con el Liber.

Como en muchas otras ocasiones en las que he hablado de los mismos este año lo haré de nuevo.

Son los datos que hay y cuando me refiero a datos quiero decir que no son meras ‘tendencias’ porcentuales que nunca sabemos a qué se refieren exactamente porque desconocemos el punto del que parten.

Siguen siendo, por lo tanto, los únicos datos que se ofrecen con claridad y con los que se pueden hacer después comparaciones claras

Intentaré seguir en diversas entradas un esquema lo más parecido posible, siempre que se pueda, a lo que ya planteé con los datos de comercio interior del año pasado.

Como en otras ocasiones también incluiré y tendré en cuenta nuevas aportaciones y puntos de vista.

Empecemos con el número de empresas que participan en el estudio y cuál ha sido la evolución de las mismas.

Y a la luz de los datos planteo que en el comparativo 2006-2017:

  1. La estructura asociativa editorial es menos representativa en lo referente al tejido empresarial del conjunto del sector que en el 2006. Ha pasado del 54,42% al 44,97%. En general, podríamos afirmar que las pequeñas editoriales son las que proporcionalmente están, porcentualmente, menos representadas.
  2. El porcentaje de contestaciones recibidas en relación al tejido editorial también ha disminuido en relación al 2006 en 6,36 puntos porcentuales, llegando a tener su punto más bajo en el 2013. En cualquier caso, en los últimos años, el número de empresas que contestan rara vez  ha superado el 20% del tejido editorial que se reconoce. Ello hace en el fondo difícil recoger las peculiaridades de un tejido que más allá de su facturación está compuesto de agentes con muchas peculiaridades distintas entre unos y otros.
  3. El porcentaje de contestaciones sobre el total de asociados se ha mantenido más estable, con variaciones arriba o abajo del 2%, exceptuando el período 2013-2015. Aún así, este año es inferior en casi tres puntos porcentuales al año pasado.
  4. Cuanto más pequeñas en lo referente a facturación son las editoriales, menos tendencia hay a contestar. Sólo un 38,9% de las pequeñas editoriales han contestado a la encuesta de Comercio interior.
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La novedad literaria desde una óptica del lector

Novedad: cualidad de nuevo.

Nuevo: que se percibe o experimenta por primera vez.

A lo largo de la vida de un lector ‘voraz’, que se sitúe por encima de la media podrá leer en el mejor de los casos unos 3.000 libros.

Nunca podrá dar abasto ni siquiera a lo que se publique en un cuarto de año de todos los años vividos.

Toda la publicidad que se asienta por lo tanto, como es muy habitual, en el volumen de oferta como es el caso de los sistemas de suscripción es, en gran medida, un sinsentido desde la óptica lectora. Tiene una clara lógica empresarial de la sociedad de la abundancia y del derroche de ofrecer, aparentemente, mucho por poco con esa sensación de sobreabundancia que la hace acercarse a la comida basura donde abundan los desechos.

Me gusta, frente a ello, el mensaje que lanza Re-Read que hace y sustenta su lógica de negocio en lo que aparentemente es expulsado o no querido por el sistema de la novedad (recién hecho o fabricado) entendida de otra manera  y lo ofrece a precio de ‘ganga’ para un lector que lo vaya a leer.

La lógica de una parte importante de la industria más allá de los soportes y el tamaño de la editorial se sigue manteniendo en el ‘recién hecho’. Esta lógica del tiempo y de la inmediatez nunca podrá ser, si es la predominante, la lógica de sentido de un sector que se quiere llamar cultural.

Los cambios profundos, que son los que miran a los lectores, se moverán más, según mi intuición entre aquellos que sean capaces de ofrecer la experiencia de la novedad como sentido y experiencia de ‘la primera vez’ y, al mismo tiempo, resaltando que dicha experiencia, desde un mismo soporte, puede ser compartida por muchos y encerrar varias lecturas distintas… Quizás, con esta mirada superemos la ideología de la novedad sobre la que ya reflexionamos en su momento.

  • Los libros se digieren, nos recuerda Francis Bacon, pero nunca se consumen. (Lewis Buzbee; Una vida entre libros; pag. 116)

Estados Unidos y la persistencia de los datos. El soporte papel es el que más crece. ¿Se oye?

Los datos  , los números enteros, los porcentajes, las fuentes, las comparaciones…

El error está en entender el dato como un fin en sí mismo y no como un elemento que contribuye a generar un conocimiento que previamente no existía o no estaba explicitado. (Álvaro Fierro, Andoni Garaizar, Andoni Lastra & Aitzol Batiz en Revista Texturas 32; Trama editorial, pag. 44)

En el mundo del libro cada vez se parecen más a prospectivas electorales. ¿Quién gana, quién pierde? ¿Qué presento? ¿El crecimiento porcentual?, ¿los datos absolutos? ¿con quién comparo? Si este soporte crece… ¿quién baja? ¿qué mido? ¿quién me da los datos?…

Ahora parece que sólo existe el crecimiento del audiolibro. Hace unos años, pocos parecía que reinaba el eBook… A rey muerto, rey puesto, pero… siempre, por ahora, en los márgenes de algún sistema. Porque lo de Amazon es otra historia que se presenta en modo monarquía absolutista. Mientras tanto… el papel parece seguir limpiando la honra.

  • De los 140 millones de crecimiento, 109,7, el 78% es en papel.
  • El papel es el soporte que más crece.
  • Si el papel crece, el audiolibro canibaliza al ebook y su peso conjunto es menor en 2018 que en 2017.

Los datos de la AAP resumidos, en evolución del primer cuatrimestre comparado entre 2017 y 2018 vienen a decir esto en números y en porcentajes de presencia en mercado por soportes.

En cualquier caso la pérdida de centralidad de la lectura leída, mirada, palpada, susurrada, ¿escuchada?… sigue su camino hacia los márgenes del negocio del entretenimiento.

 

 

¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 2. El espejismo digital

La facturación del libro digital en España, según los datos que facilita la FGEE sigue siendo una realidad cercana al espejismo.

Conviene señalar que nadie más, que yo sepa, ofrece a fecha de hoy datos absolutos de facturación y menos clasificados por materias. El resto del personal habla o tiende a hacerlo de porcentajes, pero sin aportar, insisto, que yo sepa, datos absolutos, evolutivos y comparables con otros soportes, formatos y canales.

La FGEE nos dice dos cosas:

  1. Que la facturación en 2017 en libros digitales es de 119,100 millones de euros.
  2. Que los libros de ciencias sociales y humanas acaparan el 43,4% de la facturación de los libros digitales.

Yo añado las siguientes:

  • Que su peso sólo es significativo realmente en ese área y aún así, el mismo ha descendido desde el 2014.
  • Que en el otro único caso que supera el 5%, como es el de la literatura, su peso también ha descendido ligeramente, pasando del 5,31% en 2016 al 5,24 de 2017.

  • El libro digital tampoco aguanta en los últimos años la subida del IPC. Tomando como base el año 2009 que es cuando la FGEE empieza a aportar datos , sólo en el período entre 2011 y 2014 el crecimiento del digital ha sido superior al del IPC. Para haber mantenido ese comportamiento, la facturación en este año 2017 debería haber sido por lo menos de 10 millones de euros más. Es pues difícil de afirmar que se está produciendo una evolución disruptiva del sistema.

  •  Parece pues que en lo referente a negocio su peso sigue siendo poco significativo.

 

¿Sube o baja la facturación del sector del libro en España? 1. Cuesta abajo y sin frenos

Se han dado a conocer recientemente el avance de datos del Comercio interior del libro del año 2017.

Parece que, si hacemos caso a lo que cuenta algún medio, una parte de la interpretación de los mismos no es compartida por el Presidente de la Federación y el Director ejecutivo de la misma. Hay a quien le parece que quizás se edite demasiado provocando una inflación y hay quien cree que eso es lo que el mercado demanda.

Claro que siguiendo esa lógica, habrá que pensar que los porcentajes de devolución son también demandados por el mercado o son, quizás, pequeños desajustes entre la oferta y la demanda que se sitúan como media en torno al 30%. Pequeños desajustes, efectos colaterales de la lógica del mercado…

Los medios en cualquier caso y en lo que se refiere a la cifra de facturación se mueven en la horquilla que se sitúa entre el ‘No crece‘ y el ‘crecimiento pírrico‘. No resulta muy amplia.

Si hablásemos de pensiones diríamos que el poder adquisitivo que refleja esa facturación tiende al descenso que no al ascenso. Todo sea porque, quizás, como el sector se ha modernizado y se ha convertido en más eficiente, aunque facture menos sea capaz de ganar más. ¡Quién sabe!

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Ecología y macroeventos culturales, también los del sector del libro

Escribía hace pocas fechas Santi Eraso en facebook la siguiente reflexión:

Hablando con Jorge Riechmann, notable poeta y destacado ecologista. Al parecer el ayuntamiento de Mósteles ha aprobado la celebración del festival “Amanecer Bailando” en el Parque Natural “El Soto”. Jorge afirmaba en un twit que las macro-concentraciones en parques y espacios naturales pueden ser muy destructivas y se reafirmaba en que necesitamos otras formas de producir y consumir, así como de divertirnos. Estoy totalmente de acuerdo. Mejor mil conciertos para cien personas o cien para mil que diez para diez mil o dos para cincuenta mil. No tengo ninguna duda de que la ecología debe atravesar la cultura. Tanto en cantidad, pensando menos en acelerar la máquina productiva -la inflación de actividades es abrumadora- como en calidad, atendiendo mucho más a los aspectos reproductivos de la vida, más cuidados y menos precarización. Menos concentración y masificación y más descentralización,diseminación cuidadosa y respetuosa con la comunidad y el medio.

Al leerlo me vino a la cabeza la Feria del Libro de Madrid que intenta plantearse ser más sostenible pero quizás desde un modelo que per se es insostenible, algo parecido a cuando las grandes multinacionales petroleras intentan ‘venderse’ como empresas limpias.

Le pregunté su opinión sobre tal hecho y su respuesta, que comparto y sobre la cual igual merece la pena ponerse a pensar y trabajar fue la siguiente:

Yo no tengo ninguna duda Txetxu Barandiarán…. sobre todo las monumentales y masificadas como la de Madrid. No se cuál sería la fórmula (supondría, en buena lógica, una cultura de la rotación de los stands etc.. ) pero lo enunciado en el post para los festivales lo ratifico para la feria del libro, las cabalgatas de reyes, el orgullo gay u otro tipo de manifestaciones que siempre tienden a ocupar el centro, en una especia de empeño entrópico y ulteriormente caótico de los conglomerados sociales. En fin, es complicado, pero supone, efectivamente, un radical cambio de modelo -paradigma- cultural que no reproduzca el modelo de aceleración y consumo devorador y apueste por la vida sostenible, responsable con las generaciones venideras y la calidad ambiental en nuestras maltratadas ciudades. Como cualquier cambio radical, por lo visto, imposible de abordar de forma inmediata, pero susceptible de, por lo menos, pensarlo para intentar aplicarlo. En otro caso, la realidad se hace inamovible y, por lo tanto, imposible de cercenar. Esa especie de determinismo político, de la corrección y el orden, es por tanto una imposición contra la que no es posible, ya no digo la rebelión, simplemte la transformación, excepto la que esa misma realidad admita para su propia supervivencia y perpetua legitimación.

Quizás en lo que toque a los macroeventos del sector del libro haya que empezar a pensar que ‘los parches’ y las aparentes auditorías son como tiritas para tapar la aparente herida, pero para mantener el problema que seguirá estando presente mientras no se aborde un cambio de modelo.

Pensemos que el sector del libro en su conjunto sólo por devoluciones, destrucción de ejemplares. logística, libros que van y vienen, gasto energético en servidores para la gestión del papel y el electrónico puede ser uno de los menos sostenibles dentro del ámbito de la cultura…

Quizás, ya que incluso la minería de datos y la ‘inteligencia artificual’ lo puede permitir, es el momento ya de apostar por claridad por el ‘Lo pequeño es hermoso’.

¿Será el papel la mejor mediación para un nuevo cambio de paradigma lector?

Escribí recientemente algunas reflexiones sobre cómo para un servidor no todo es lo mismo en torno a la lectura.

Con el leer puede pasar como con el comer. No todo lo que se come, incluso aunque alimente aparentemente igual, es lo mismo. Y así podemos ir desde la alta gastronomía hasta los terrenos más bajos y rastreros como son los de la comida basura.

E igual que hay comida basura hay lectura basura. Igual que hay empresas que se dedican a producir de la primera, también las hay que se dedican a producir de la segunda. Puede que incluso algunas de ellas se ufanen de ser las que más variedad de productos o más cantidad producen. Algo parecido a lo que ocurre con  McDonald’s en el ámbito de la comida, hasta que quizás salga a la palestra algún chef-editor o algún crítico con fundamento que también empiece a poner en el ámbito de la lectura-basura los puntos sobre las íes, como ha hecho Jamie Oliver en lo que a comida basura se refiere.

Necesitamos quizás un referente en la defensa de la comida-lectura sana y contra las cadenas (editoriales y/o libreras) de comida-lectura basura y rápida.

Porque la rapidez parece ser, y sobre eso hablé en la ocasión anterior, de los nuevos tiempos-signos lectores. Quizás debamos aprender del sendero que la rapidez ha ido marcando en la comida…

Quizás también debamos tomar en cuenta que no vale cualquier camino para acabar teniendo un discurso de una población universalmente lectora cuando para ello, en la línea que señala Oriol Izquierdo, los datos no resulten demasiado engañosos y para que los análisis puedan ser más cualitativos que cuantitativos.

Quizás sea bueno que nos pongamos a dieta y puede ser interesante y sugerente para ello tener en cuenta una reciente reflexión de Gustavo Guerrero en El País:

Ha cambiado la relación entre valor e inmediatez, y esto paradójicamente revaloriza el papel, la edición impresa.

Aunque para ello habrá que hacer también dieta de adelgazamiento.

El libro per se no es un valor. Lo es únicamente si vale la pena. Y en el caso actual de sobreproducción de libros, los peores enemigos de los libros que merece la pena leer son los innumerables libros que los sepultan, y de los que tratamos de defendernos. (Alfonso Berardinelli; Leer es un riesgo; Círculo de Tiza, pag. 32-33)