Ferias del libro y cuenta de la vieja

Las ‘cuentas de la vieja’ fruto de la sabiduría popular y del practicismo suelen servir para ayudar a poner blanco sobre negro o poner en claro sin muchas complicaciones los números básicos de una actividad.

Por aquí he presentado ya las cuentas de la vieja para una librería y también hice en su momento las de la Feria del libro de Madrid pensando en lo rentable que podía ser o no para quien asistiera a la misma.

Recientemente, del 27 de octubre al 5 de noviembre, se  ha celebrado en Madrid una Feria del libro de otoño, coincidiendo con el cuarto centenario de la Plaza Mayor. La feria ha sido organizada por la Asociación de Editores y el Gremio de Libreros de Madrid.

Desconozco si se volverá a celebrar.

Los organizadores de la misma, han facilitado algunos datos sobre la misma que resumo a continuación:

  • 150.000 asistentes
  • 14.400 ejemplares vendidos
  • 240.000 euros de venta
  • 60 stands

Algunos datos aproximados que podemos calcular:

  • El precio medio del libro vendido ha rondado los 18,50 euros que aplicado el 10% de descuento nos da el precio aproximado de 16,6.
  • Como mucho han comprado ejemplares el 9,6% de los asistentes a la feria.
  • La facturación media por caseta ha sido de 4.000 euros.
  • El margen bruto que una caseta ha podido conseguir, suponiendo que los distribuidores hayan sido generosos y les hayan concedido un 35% de descuento al que habría que restar el 10% que aplican al comprador habrá rondado el 25%.
  • Dicho descuento, ahora empezamos la cuenta de la vieja, dejaría a cada caseta 1.000 euros.
  • Con esos 1.000 euros habría que hacer frente, por lo menos, a tres costes:
    • El pago del alquiler de la caseta: 350 euros más IVA que pagaba el librero. Nos olvidamos incluso de lo que tuvieron que abonar los editores.
    • La imputación correspondiente de gastos de personal. 10 días de feria y calculemos como mínimo un día más para montar y otro para desmontar son 12 días.  Si seguimos las cuentas de salario que propusimos para la librería y los prorrateamos por el número de días, nos situaría el sueldo más la Seguridad social correspondiente en torno a los 1.000 euros.
    • Gastos de transporte para el movimiento de libros. 100 euros.

Conclusión: es difícil que las cuentas salgan con esas ventas.

 

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El arte del libro objeto… una realidad donde poner la mirada en los momentos de cambio

Daniel Burman, director, guionista y productor argentino afirmaba este mes en El País:

En los procesos de grandes cambios tecnológicos siempre hacemos foco en lo que cambia, pero a mí me gusta hacer foco en lo que permanece. Ha cambiado todo, pero necesitamos que nos cuenten un cuento para irnos a dormir, necesitamos una ficción donde proyectarnos para ver aquello que no somos o ver lo que somos y no queremos ser más.

Traigo esto a cuento tanto de la reciente edición de BALA que ha terminado hoy a la tarde, mientras escribo y de la feria que se está celebrando en Santiago de Chile.

Ayer a la tarde me di una segunda vuelta por el espacio que estaba muy animado.

Pude encontrarme con gente conocida, con alguna sorpresa incluída, a uno y otro lado de los stands…

La mayoría de los participantes en BALA apuestan, creo, por el soporte papel y juegan con él sacándole chispas en muchas ocasiones para convertirlo con su plus de creación en algo único y que toma sentido en la perfecta acomodación entre continente y contenido haciendo además que ese genérico de ‘soporte papel’ sea una expresión vacía porque cada propuesta es distinta.

Ofrecen pues con ello una propuesta reflexiva distinta sobre lo que permanece.

Cuando la misma se desarrolla ya en dos ediciones en espacios que llevan un tiempo abandonados, como aparente llamada de atención de volver la mirada y aprovechar lo que ya tenemos todo parece cobrar todavía más sentido.

Os dejo el vídeo de recuperación del espacio para esta celebración.

Mientras el año sigue, los proyectos seguirán viviendo, creciendo, menguando, naciendo, muriendo, moviéndose en un ecosistema tangencial en gran medida con eso que denominamos el sector del libro, pero del que muchos no se sienten parte o se sienten ‘bichos raros’ porque sus claves son otras.

Esperemos estar también en la próxima edición para seguir teniendo una ficción donde proyectarnos para ver aquello que no somos o ver lo que somos y no queremos ser más.

Vuelve BALA. Bilboko Arte Liburu Azoka

Hoy, a las 16:00 BALA inicia su cuarta edición.

bala_2016

Lo que hace cuatro años se inició con cierta modestia ha conseguido ir asentándose y además ir abriéndonos espacios de la ciudad que rara vez están a nuestro alcance. En esta ocasió, el antiguo edicificio de Bodegas Bilbaínas situado en la calle Bailén nº 27.

60 editoras, artistas, librerías y fanzines nos ofrecerán sus ejemplares y creaciones que en la mayoría de los casos toman y tienen su valor apoyado en el soporte.

BALA es una feria dedicada a propuestas de edición no convencionales vinculadas a una visión artística del trabajo editorial.

Su objetivo es crear un espacio de encuentro entre artistas, fanzinerxs, editoriales, librerías especializadas, y el propio público asistente. Y lo van consiguiendo.

Por ahí andaré hoy a la tarde.

 

¡Hostia un libro!

Ahora que llega agosto se pueden ir recuperando con un poco más de sosiego algunas de las noticias, artículos e ideas que se han ido quedando aparcadas en el ‘borrador’. Ahora se ven además con un poco más de perspectiva.

El titular de la entrada se refiere a un festival con el mismo nombre, ¡HOSTIA UN LIBRO! celebrado, ya en su tercera edición, el 26 de junio pasado en Madrid, en el barrio de La Latina.

¡Hostia! como denotación cómplice de sorpresa, quizás por lo inesperado, asombro, quizás por lo raro, y admiración, quizás por el atrevimiento,

Leer más “¡Hostia un libro!”

La ciudad de Madrid en la FIL ¿dos millones para el postureo?

Parece que Madrid, Madrid ciudad se entiende, va a ser la ciudad invitada a la Fil de Guadalajara de 2017.

Esta invitación y su aceptación tiene su aquél. Se entiende que será una de las acciones estratégicas de Madrid en relación al sector del libro. A no ser que se piense que Guadalajara puede ser un buen escaparate para otros temas y asuntos que poco o nada tienen que ver con el libro.

La cifra no es una tontería. Son dos millones de euros lo que la presencia va a costar a los madrileños y se supone, no lo pongo en duda, que se habrá decidido tras contrastarlo adecuadamente con el sector.

Me preocupan y mucho las palabras de Manuela Carmena, persona a la que respeto y aprecio cuando dice que con esta acción Madrid se suma a “ese colectivo de la humanidad empecinado en que los libros sigan siendo algo determinante”.

Francamente alcaldesa, los que se suman son los libreros, lectores y editores madrileños que hace que Madrid sea una de las ciudades lectoras más vivas. Son ellas el colectivo empecinado y quizás sea ese colectivo el que se merezca directamente la inversión de los dos millones de euros para insistir en esa postura y mejorar todavía los ratios y los tejidos lectores de la ciudad.

Lo demás acaba siendo brindis a la galería o, si se quiere, vieja política. Dicho con todo respeto, pero, también, con toda la firmeza.

Feria del Libro de Madrid: quién vendrá y de quién será

Las Ferias del Libro, algunas, van terminando. De hecho, por ejemplo, la de Madrid ha escogido para bajar la persiana el mismo domingo que la de Bilbao y, parece que porcentualmente, en Bilbao las cosas han ido mejor que en Madrid.

En Madrid sólo parecen haber subido las ventas un raquítico 3,5% en relación al año pasado, hasta alcanzar los 8,2 millones de euros, que sitúa en ingresos constantes, al mismo nivel que en el 2010, donde también se dio la cifra de 8,2 millones. Es decir, teniendo en cuenta el IPC, en Bilbao ha subido el 10% para alcanzar una cifra de ventas de…..¡nunca se sabe!

Ferialibrobilbao2016ventas

Hay que reconocer que Bilbao se parece cada vez más Amazon: sólo se enseñan las tendencias porcentuales y cada vez hay más casetas con nuevos intermediadores de la cadena de valor que nunca está muy claro ni de dónde salen ni qué venden.

En Madrid parece que toca relevo. El cambio de personas y/o de equipos, no tiene por qué suponer necesariamente ni el cambio de modelo, ni el de objetivos.

Dejo, como apuntes para la reflexión algunos interrogantes que creo pueden ayudar a la toma de decisión o bien para que todo siga igual o para que algo cambie:

  1. ¿Cambiar primero las personas o cambiar el modelo organizativo dando paso ya a la Fundación o a otro modelo institucional?
  2. ¿Seleccionar persona o seleccionar proyecto?
  3. ¿Feria del Libro o Feria de la literatura? ¿Feria de youtubers o feria de escritores?
  4. ¿Para qué cambiar si la estructura institucional que da soporte no cambia?
  5. ¿Feria pensando en los lectores o pensando en los compradores?

Me consta que en Madrid las personas del sector se hacen preguntas y hay visiones distintas.

En Bilbao, ya hace tiempo, que… nos movemos en los tantos por ciento…

 

Hay ferias y ferias, o, si se prefiere, la feria va por barrios o por intereses

El final de la primavera, parece que la sangre altera y suele ser tiempo propicio para la feria, la calle. También para las del libro.

Claro que con las ferias pasa como con los libros: que no hay dos iguales y que, también, como con los libros, hay ferias malas o sin sentido que probablemente sobran y cuyos dineros, los públicos, probablemente estarían mejor utilizados en otros menesteres. También hay algunas, creo yo, decentillas.

Que las Ferias del libro son casi para algunos como un dogma de fe del fomento de la lectura es algo que habrá que empezar a hacérselo mirar en una sociedad por un lado cada vez más laica y, por otro, con unos mantenedores del ‘dogma’ bastante alejados, en algunos casos, de la realidad lectora y más cercanos a sus intereses pecuniarios.

Ya se sabe que hay de todo en la ‘viña del señor’.

Por estas fechas se están celebrando ferias o están a punto de hacerlo en Zaragoza, Valladolid, Madrid, Bilbao y Pamplona.

En Bilbao ya hace tiempo que la mayoría de los libreros desaparecieron, probablemente sea una adelantada a los nuevos modelos digitales y haya cambiado con antelación el papel de los distintos elementos de la cadena de valor.

En Pamplona, en una Feria organizada por los libreros no como la de Bilbao es la presencia de estos la que prima.

En Valladolid este año, los libreros triplican su presencia en relación a tiempos anteriores.

Madrid, es un caso aparte. Sería como el Vaticano en lo ferial. Quizás por eso, sólo admiten hombres, hasta la fecha, en la dirección Papal-Ferial. En Bilbao ocurre algo parecido, aunque quien está se aferra más al báculo del ordeno y mando.

En Zaragoza ha habido sus más y menos y algunas de las librerías más emblemáticas han hecho mutis por el foro.

Lo dicho: no hay dos iguales, pero sí hay quizás cada vez más la duda en muchas ocasiones de su función y sentido.

Si, al fin y al cabo aceptamos la pérdida de mediación predominante de los libros en muchas ocasiones, ¡cómo no iba a pasar lo mismo con las Ferias! que a veces hasta en Madrid presentan un aspecto lamentable.

flmadrid