Jorge y Bego de La esquina del zorro en Madrid. Pequeños Quijotes del día a día

Somos Jorge y Bego

Trabajamos en La esquina del zorro, situada en la calle Arroyo del olivar 34, en el popular barrio de Vallecas –Madrid-, librería que viene funcionando desde el año 2011. Y también en la editorial Desacorde Ediciones, con la misma dirección, y que viene funcionando desde 2012.

La idea de poner en marcha estas dos iniciativas vino motivada por el hartazgo que nos producían nuestros antiguos trabajos, y por el deseo de libertad. La libertad del que busca con su esfuerzo y desvelo un día a día que repercuta positivamente tanto en la sociedad como en sí mismo. Bueno y lo de disfrutar trabajando también, porque nos encantan la literatura y la música, así que intuíamos que disfrutaríamos de lo lindo, como así ha sido.

Consideramos que nuestra apuesta profesional e
s arriesgada y que alguien con cabeza la descartaría de raíz. Sin embargo, y puesto que se caracteriza fundamentalmente por el amor por lo que haces y por la inconsciencia, nos venía que ni al pelo. Ahí radica la libertad de la que hablábamos antes, en el hecho de sonreír y en tomar decisiones en las que el aspecto económico sea lo menos importante.

Nos gusta  porque nos da la oportunidad de conocer a artistas a los que admiramos, porque jamás dejamos de aprender, porque tenemos línea de comunicación abierta con nuestro barrio y un espacio de diálogo abierto a quien lo demande.  

Cuando tenía doce años, Bego recuerda que en aquella época soñaba con ser veterinaria y cuidar de las vacas de su pueblo (glups!). Y Jorge con conducir uno de aquellos trenes del metro en los que tanto le gustaba montar, además de hacerse con unas muletas e impulsarse con ellas; para su desgracia aún no se ha roto un hueso, aunque ya sabe que no es un juego y que quien las lleva no se divierte lo más mínimo.

Cuando nos toca explicarle a una persona que no conocemos por qué nos gusta nuestro oficio le decimos que trabajar en algo relacionado con los libros en concreto, y con la cultura en general, te enriquece la vida.

Más allá de las apariencias, la realidad de nuestro día a día en el trabajo difiere de lo que piensa la mayoría. Por lo general la gente cree que un librero pasa buena parte de la jornada leyendo los libros que llegan a la librería y otro tanto lo pasa en animadas conversaciones literarias con los clientes. En realidad, lo que se lee son albaranes, facturas, correos electrónicos, etc. Y otra buena parte del día la pasas haciendo y deshaciendo cajas que tienes que esconder detrás del escaparate para que la librería no parezca un almacén.

Lo más raro que nos ha sucedido nunca en el mismo, ha sido cuando un viandante entró  para preguntar si el nuestro era uno de esos lugares en los que se prestan los libros, además de pedirnos que le guardásemos la comida para gatos que acababa de comprar. Aseguró que llegaría en un rato pero nunca volvió. El pobre gato debe andar bastante desnutrido y el caballero puede que aún  busque su última adquisición en la tienda de animales. Tampoco nos dejó sus señas para refrescarle la memoria.

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Abre la librería infantil Cuca de Llum en Esplugues de Llobregat

A través del siempre interesante blog de l’Escola de Llibreria tengo noticia de una nueva librería que ha abierto recientemente: Cuca de Llum en Esplugues de Llobregat.

El texto original en catalán y las fotografías son de Marcel Albet Guinart.

A finales de marzo de 2017 Ana abría Cuca de Llum, la nueva librería infantil de Esplugues de Llobregat. Está situada en la zona comercial Centro-La Plana, cerca de todas partes y bien comunicada con transporte público.

Ana Cuesta (Barcelona, ​​1978) llevaba tiempo buscando un local en Barcelona para abrir una librería infantil. Era, es de siempre, su vocación. Los que encontraba o eran demasiado caros o no reunían las condiciones mínimas para iniciar un negocio. Como suele suceder, al azar facilitó las cosas. En Esplugues, muy cerca de donde vivo, se traspasaba una cafetería que Ana había frecuentado, y que más de una vez había imaginado que un día podría ser “su” librería, como finalmente así ha sido.

La cafetería era bien conocida en Esplugues, un lugar especial decorado con buen gusto y punto de encuentro importante, el nombre: Cuca de Llum. Además del nombre, predestinado a ser librería infantil, Ana ha podido aprovechar buena parte del mobiliario y decoración, junto un rincón equipado con una cafetera y un pequeño mostrador de bar donde sigue sirviendo cafés y pastas surtidas. El logo de la librería, creado por la ilustradora Anna Maldonado, muestra un luciérnaga (cada vez se ven menos) iluminando un duende encima un librito abierto.

«Allí aprendí (El Bosque) que la oscuridad brilla, más Aun, resplandece; que los vuelos de los pájaros escribimos en el aire antiquísimas palabras, de donde han brotación todos los libros del mundo; que existen rumores y sonidos totalmente desconocidos por los humanos, que existe el canto del bosque entero, donde residen infinidad de historias que jamás se han escrito y acaso nunca se escriba. »Ana María Matute, fragmento del discurso de ingreso en la Real Academia Española (enero de 1998).

Texto pintado en la pared de la librería, y que Anna ha hecho suyo, viene a ser la declaración de intenciones, lo que para ella son y representan los libros. Es licenciada en Filología Hispánica, en 2013 cursó el postgrado de la Escuela de Librería, que la maternidad no le permitió terminar.

La librería ocupa un local de 60 metros cuadrados más un pequeño almacén. Los libros están expuestos «de cara», es decir con las cubiertas mirando al lector, lo que les da mayor visibilidad y facilita la consulta. No hay separación entre libros en catalán y en castellano. Una de las secciones, la más importante por el volumen de libros, es la de álbum ilustrado para niños entre 4 y 8 años, y otra para los más pequeños.

Al fondo de la librería hay tres secciones más, álbum ilustrado para jóvenes y adultos; libros de conocimientos separados temáticamente en generales, emociones, y arte y manualidades, y finalmente una selección de libros en otras lenguas, francés, inglés y alemán, idioma que cada vez tiene más demanda. La oferta se completa con libros de cocina, manuales educativos para los padres, de música y libros para leer antes de ir a dormir.

El criterio de selección del fondo es el gusto personal de la librera, los libros que considera mejores y más adecuados, y que no suelen ser los más comerciales. Difícilmente encontraremos algún Walt Disney o libros donde el color rosa sea excesivo. La consulta a diferentes blogs especializados en literatura infantil le es bastante útil. De momento, el cómic y el libro juvenil ocupan poco espacio, la intención es ir ampliando esta oferta.

Dispone de algunos artículos de material educativo y juguetes. El merchandising relacionado con personajes del libro infantil, Alicia, Peter Pan, Elmer el elefante, el mundo de Eric Carle, etc. los encontramos en los estantes de la entrada, es un material que está teniendo bastante éxito. La librería dispone de un par de mesas, una para los niños para que puedan mirar y leer los libros con comodidad, y otra a disposición de madres y padres para que puedan esperarse tomando un café.

El 95% de los clientes, antes de comprar, piden consejo y opinión a la librera. Es tal vez en una librería infantil donde el papel del librero como prescriptor tiene más relevancia. Hay que tener criterio, saberlo exponer y estar atento a todas las novedades, que son muchas. Hay que saber tratar, y mucho, tanto con el público infantil como el adulto (el más difícil). Paciencia y amabilidad son virtudes que se dan por supuestas. Hay, en definitiva, ser un profesional bien formado y motivado para tener éxito como librero y no morir en el intento, Ana Cuesta lo está consiguiendo.

¡Bienvenida y larga vida!

Abre en Irun Brontë Liburu-Denda

Belén Bermejo, guión más, guión menos… se preguntaba ayer si podía haber un nombre más bonito para una librería.

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Brontë Liburu-denda ha iniciado su andadura en Irun gracias a la periodista Ylenia Benito.

De la imagen de la misma se ha encargado Sara Morante.

Ylenia, según nos cuenta el Diario vasco,  confía en que su local se convierta en un punto de encuentro para amantes de las letras y de la cultura. La tienda ofrece al visitante varias sillas, un sofá y un cómodo butacón porque «la idea desde el principio fue crear un lugar acogedor en el que hubiera distintos rincones en los que poder sentarse tranquilamente, hojear un libro, leer un poquito, estar a gusto… que sea la casa de todos los lectores, actuales y futuros».

Indirectamente, un cierre, el de Oskarbi, ha provocado esta apertura. Leo en Noticias de Gipuzkoa: El cierre de Oskarbi me dio, como a muchos, una pena tremenda, porque era de esas librerías a la vieja usanza. Donde conoces a quien te atiende y este también te conoce, donde saben lo que venden, te aconsejan… Creo que esas librerías pueden y tienen que sobrevivir. Somos muchos los lectores que todavía disfrutamos con el placer de ir a una librería y ver, tocar, oler, hojear libros. Además, desde que empecé a poner este proyecto en marcha y la gente ha ido sabiendo de él, no he recibido más que ánimos y una respuesta positiva. Creo que los lectores están ahí y confío en sacar adelante este proyecto. Ahora, toca vender.

¡Larga vida!

Pablo Bonet de Librería Muga en Madrid. Un refugio y lugar de encuentro para los lectores

Me llamo…Pablo Bonet Ayllón

Trabajo en Librería Muga situada en el barrio de Vallecas de Madrid que viene funcionando desde finales del año 2000.

La idea de montar/trabajar aquí vino motivada por la necesidad y la apuesta de montar una buena librería en una zona nueva del barrio de Vallecas, por medio de cuatro chicos jóvenes con pasión por los libros.

Considero que mi apuesta profesional es ser un buen librero y gestor cultural y se caracteriza fundamentalmente por seleccionar y fomentar las buenas lecturas y organizar actos culturales en torno al libro.

Me gusta  porque ya somos parte de este barrio y es muy gratificante el contacto con los lectores, el intercambio de lecturas y ser uno de los referentes culturales del barrio.

Cuando tenía doce años quería ser escritor y periodista. Hago reseñas literarias en la revista Los Diablos Azules de Infolibre, por lo que puedo aunar mi formación como periodista y librero.

Cuando me toca explicarle a una persona que no conozco por qué me gusta mi oficio le digo que cada día descubres algo nuevo en el contacto con la gente y con los autores y lectores de libros.

Más allá de las apariencias la realidad de mi día a día en el trabajo es pedir, descubrir, ingresar y leer libros. Hay también mucho trabajo administrativo y de devolución de la montaña de novedades que editan las editoriales.

Lo más raro que me ha sucedido nunca en el mismo ha sido cuando me han pedido algún libro muy extraño o imposible de conseguir porque no existía.

Y lo peor, cuando no has podido conseguir algún libro agotado o descatalogado y el lector que lo pidió se mosquea

La imagen que tienen las personas sobre el trabajo que realizo creo que se caracteriza porque creen que tenemos mucho tiempo para leer cuando no es cierto.

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Librerías, tomando ideas de las bibliotecas para adaptarse en la era digital

El blog Universo abierto,muy recomendable para quien no lo conozca, nos acerca algunas reflexiones sobre cómo las bibliotecas que viven en transformación permanente, al igual que las librerías, se están adaptando a la era digital.

Os recomiendo que leáis el artículo completo basado en la experiencia de algunas bibliotecas de Estados Unidos. Yo aquí voy a poner algunas ‘negritas’ a las ideas que me han parecido más sugerentes y que cada una de ellas puede convertirse en un interrogante de interés para las librerías. Soy un ferviente defensor del aprendizaje mutuo desde la experiencia y especificidad de cada una.

  1. A pesar de la llegada de internet, las visitas físicas a los espacios bibliotecarios se han incrementado.
  2. Ser relevantes es clave para la supervivencia.
  3. La mejor estrategia de la biblioteca del futuro es posibilitar aquello que no ofrece Internet.
  4. Convertirse en un espacio donde reunirse, convivir, compartir e inspirar nuevas experiencias.
  5. El bibliotecario tiene que mostrar una actitud abierta y dinámica a las propuestas  y sugerencias de su comunidad.

Ya sé, ya sé que el servicio público no es siempre coincidente con el modelo de funcionamiento privado, pero… sigo pensando que el espacio físico y la oferta relevante en el mismo, que no tiene que ser únicamente de libros, es parte de la ventaja competitiva de las librerías y además, lo que le da un claro sentido diferencial. Y, además, no es algo nuevo. Enlaza y sigue con la historia de muchas librerías que han sabido dar históricamente a sus espacios funciones distintas…

Y, en cualquier caso, quizás una de las ambiciones que ambas deben tener es la que señala Abel Cutillas en Informe de lectura.

La ambición de la gente del libro ha de ser tener la máxima presencia social y la mayor capacidad de incidencia, la cultura tiene la responsabilidad de beneficiar a la sociedad que la mantiene. (AC 69)

Informe de lectura. Qué vendemos

Ya hace tres añito largos los libreros independientes franceses realizaron un interesante y sugerente estudio sobre el perfil de los clientes de las librerías.

Ya en aquel estudio aparecía como el factor más importante para la fidelización, por encima de todos, la selección de libros propuesta que es al final lo que vamos a vender.

Ricardo Nudelman escribía también hace unos años:

La librería la hace, en parte, el lector que encuentra en ella lo que busca. (Las librerías: estándares, modelos, técnicas en Quehacer editorial nº 7, 2008, pag. 26 y 29)

Isabel, también lo tiene claro.

Ahora tenemos un público muy definido y bastante fiel, y si lo tenemos es por los títulos que ofrecemos pero también por los que hemos decidido no ofrecer. (IS 56)

Entre los que no se ofrecen están los autoeditados y explica el porqué con meridiana claridad.

No tenemos ni el tiempo para ponernos a valorar manuscritos ni el personal formado para eso. Así que no… ponemos a la venta ejemplares de libros que no hayan pasado por una editorial. (IS 64)

No pondremos nunca la mano en el fuego por un libro, … por un autor del que no tengamos referencias propias o, en primera instancia, de gente de confianza que sabemos son buenos lectores… Con cada recomendación nos jugamos que ese cliente vuelva a la librería (IS 58)

¿Por qué se ha de intentar ser claro y tajante con ello, además de porque los clientes lo valoren?

Abel, señala, por lo menos, un par de razones.

Los libros hacen que pasen cosas (AC 47) Y podrán pasar cosas distintas o posibilitar que las mismas pasen en función de la propuesta que haga. Cuando además la propuesta es honesta… En una librería lo primero que se ve, es el alma de sus libreros, que está expuesta en las estanterías, a la luz del día. Es como si alguien te dejara entrar en su habitación impúdicamente. (AC 48)

Habrá probablemente tantas intimidades a mostrar como librerías. Pero sólo podrán aguantar el tirón aquellas que por su autenticidad o quizás por su comercialización consigan suficientes mirones-compradores…

 

Informe de lectura. Librerías con criterio

Jorge Carrión empezaba su ensayo Librerías con una cita de Carlos Pascual.

Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).

Personas, momento histórico y, lógicamente entorno e idea.

De la necesidad  de ser permeables y conscientes del entorno ya hablamos hace poco.

Hoy quiero centrarme en la idea o el criterio que es el término que Isabel utiliza en el libro Informe de lectura.

Porque es curioso, aunque no me extraña, que señale el hecho de que ante parte del sector, entiéndase distribuidores, editores y probablemente algunos lectores, el problema más grande es… hacer entender que una librería tiene o debe tener un criterio. (IC 52)

Mejor además que el mismo sea fruto de una decisión e idea consciente para poder utilizar adecuadamente los recursos y para poder contrastarlo con el resto de actores sean escritores, editores, distribuidores o lectores…

Isabel lo expresa así:

Y aquí es donde se encuentran con dos individuos (nosotros) que tienen que aplicar un criterio propio porque siguen limitados por el espacio y el dinero, pero también porque quieren definir el contenido de su librería, exactamente igual (y esto es importante) que el editor ha definido su línea editorial, y es posible que las dos cosas, librería y editorial no encajen. (IC 55-56)

Abel creo que ayuda a poner palabras a la idea de librería cuando escribe:

La librería es un espacio de exposición, de presencia, y no de retiro, reclusión o conservación. La librería es el espacio donde la cultura se presenta con vehemencia. (AC 20)

Y, más adelante, para remarcar y concretar esa ‘presencia vehemente’

Nuestra vocación primordial era y es la de ser un espacio de contenidos, de incidencia cultural, un punto de encuentro entre los muertos que han escrito y los vivos que los quieren leer, y también un lugar donde se comparte el interés, los conocimientos y satisfacciones que los libros nos dan. (AC 27)

Esto, la idea propia, el criterio de las personas desarrollada en un momento y en un espacio concreto es lo que hace o puede hacer imbatible por imprescindible a una o a muchas, que no a todas las librerías.

Hay que ser claramente conscientes de la especialización de cada uno por la elección del modelo, el fondo y el espacio en función de la idea que, además, en este caso es compartida.

Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Carlo Feltrinelli; Senior Service; Tusquets; pag. 249)

Termino con una cita de Marina Garcés que creo que viene a cuento.

Las ideas no son teorías que sobrevuelan la realidad, sino que son tomas de posición en el mundo. Pensar una idea es hacerla propia y situarse. Por eso siempre hay alguna que determina de manera más fundamental que las otras nuestra forma de ser y pensar. (Marina Garcés. Fuera de clase. Textos de Filosofía de guerrilla; Galaxia Gutenberg, pag. 33)

Creo que la cita es coherente con lo anteriormente señalado. Quizás incluso se pueda decir que la librería, cada librería, es una extensión o una concreción de nuestra forma de ser y pensar y de nuestra posición en el mundo. Por lo menos, en el de la cultura.