Biblioterapia: lecturas que curan

Hay iniciativas, quizás las más valiosas para las personas, porque se mueven y se llevan a cabo en sus espacios reales de vida e interés, que suelen tener poco eco mediático y mucha resonancia entre los usuarios.

Algunas de ellas, como creo puede ser ésta, pueden servir de ejemplo o modelo de buena práctica de la que otras personas podemos aprender.

Hoy acerco una de estas iniciativas en torno a la lectura, al cuidado, a la salud, a la transversalidad, a las personas de distintos ámbitos que colaboran… y que se desarrolla en en municipio bizkaino de Muzkiz. Lecturas que curan.

Ellas lo cuentan mejor que yo.

Objetivos de desarrollo sostenible: 17 objetivos para transformar nuestro mundo

En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, una oportunidad para que los países y sus sociedades emprendan un nuevo camino con el que mejorar la vida de todos, sin dejar a nadie atrás. La Agenda cuenta con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen desde la eliminación de la pobreza hasta el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente, el diseño o la salud.

Los Objetivos de Desarrrollo Sostenible en Muskiz

A finales de 2018 se puso en marcha el proyecto Biblioterapia, una iniciativa conjunta del área de Pediatría (Osakidetza) y de la biblioteca de Muskiz alineada con el Objetivo Desarrollo Sostenible  3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Gracias a esta colaboración se ha creado un espacio en la biblioteca en la que se encuentran las lecturas que prescriben en el centro de salud y se ofrecen talleres impartidos por las profesionales de pediatría.

Biblioterapia: el origen

En Muskiz comparten edificio el centro de salud y la biblioteca. Era cuestión de tiempo que surgiesen proyectos para atender a usuarios comunes. Tan solo era necesaria una mirada capaz de vez lectores en las consultas y pacientes en las bibliotecas y una premisa compartida: los libros pueden ayudar a prevenir males y sanar dolencias.

Gracias al trabajo conjunto de las profesionales de Osakidetza (en concreto su servicio de pediatría) y de la biblioteca y aprovechando las facilidades que otorga compartir edificio se ha puesto en marcha un proyecto de Biblioterapia para recetar genéricos de lectura que combinen supervisión médica y consejo bibliotecario. Este proyecto se alinea con el ODS 3 de Naciones Unidas y busca incidir en difusión de información pertinente como método eficaz de prevención ante posibles riesgos para la salud.

El proyecto

Siguiendo las indicaciones del área de pediatría la biblioteca ha realizado una selección bibliográfica y ha preparado una zona en la que se encuentran los libros que “recetan” en el centro médico. Además, para facilitar su difusión, se ha editado un tríptico y se ha creado una web en la que se da información sobre los diferentes talleres y las recomendaciones de lectura. Los talleres, a cargo de profesionales sanitarios, se van a dar en la biblioteca. El objetivo es incidir en la prevención ante posibles riesgos para la salud.

El 7 de diciembre de 2018 se inició  oficialmente este proyecto con un taller sobre inteligencia emocional de la mano de Irene Gutiérrez, pediatra y Clara Isabel González, enfermera y ya se está convirtiendo en habitual ver parejas jóvenes que tras acudir a la pediatra suben a la biblioteca a por la lectura que les han recetado en el ambulatorio.

Sobre el informe de hábitos de lectura y compra de libros. Diferencias y evolución 2017-2018. 4

Acceso a los informes del 2017 y del 2018.

Tengo un amigo, creo que sabe bastante del tema de soportes, lectura y demás que me suele comentar la aparente inutilidad todavía en ocasiones de comparar papel y digital. Él suele decir que es como comparar peras con manzanas. Sí, son frutas, pero distintas.

Formato 2017 2018 Nº de libros 2017 2018
Sólo papel 40,3 38,7 11,6 11,2
Sólo digital 0 6 13,2
Papel y digital 19,4 17,2 16,8 10
% lectores 59,7 61,9

Los porcentajes con los que algunos han salido tan ‘cantarines’ no dejan ver a veces sobre qué tamaños poblacionales o muestrales se han conseguido y qué niveles de confianza ofrecen porque suelen ser siempre menores que los obtenidos sobre el conjunto de la población.

Tres cosas en cualquier caso sugerentes en torno a los soportes:

  • Aparecen por primera vez los lectores sólo digitales. Son la nueva especie del 2018.
  • Para quien quiera tenerlo en cuenta, creo que es importante, a la hora de sacar comparaciones entre los ‘lectores puros’ en relación al soporte, así los llama el informe, la base de lectores en el caso del papel es de 2257 y la de digitales es de 177. Dos dimensiones muestralmente difícilmente comparables. 13 lectores de papel por uno de digital. Y, además, desconocemos cuál es el error muestral para estos datos.
  • Es una pena que centrándose en esta ‘pureza de soporte’ no se analicen a los mestizos que son, probablemente, los que nos pueden aportar algunas pistas sugerentes sobre la evolución. Nada se dice de los lectores en los dos soportes que no conviene olvidar que son más que los que leen en digital.
  • Si planteáramos los números de otra manera podríamos decir que el 55,9% de los lectores lo hacen en papel y el 23,2% lo hacen en digital.
  • Otro detallito, no menor por lo que tiene de intencionalidad. Parece que los lectores en papel siempre compran y pagan por los libros. ¿Nadie los pide prestados en las bibliotecas? y la sospecha sobre el no-pago se deja que revolotee sobre el soporte digital. No estaría de más darle una vuelta a este dato que parece funcionar como prejuicio.

  • Y uno último que quizás sea el más importante, pero del que no hay datos en este informe. Igual el asunto de la cantidad no está específicamente en el soporte, sino en el género, pero sobre esto, el estudio nada dice…

Sobre el informe de hábitos de lectura y compra de libros. Diferencias y evolución 2017-2018. 3

Junto a la edad (más jóvenes), el sexo (mujer), el nivel de estudios (universitarios) parece ser otra de las piedras angulares del hábito lector.

Nivel de estudios 2011 2012 2017 2018
Hasta primarios 83 78,9 85,4 89,1
Secundarios 94,5 94,3 95,9 97,1
Universitarios 98,4 98,3 99,3 99,3

A más nivel de estudios, más lectura sea cual sea el soporte y la mayor diferencia porcentual se produce en el libro (40,3 – 87,9)

Los mayores avances porcentuales entre el año 2017 y 2018 se produce en la lectura de libros entre las personas con estudios ‘hasta primarios’ pasando del 36,9 al 40,3. En las personas con estudios secundarios o universitarios el mayor avance se da entre webs y blogs, sin alcanzar todavía al ratio de lectores que estas dos categorías tienen de lectores de libros o de periódicos.

Sobre el informe de hábitos de lectura y compra de libros. Diferencias y evolución 2017-2018. 2

¡Bendita juventud!

Si sólo la población entre 14 y 24 años es la que lee el 100% según el informe de hábitos de lectura ¿por qué no les dejamos a ellos que nos digan lo que hay que hacer o dejar de hacer para que así sea?

Edad 2017 2018
14-24 99,3 100
25-34 100 97,6
35-44 95,1 98,1
45-54 95,9 96,7
55-64 91,5 93
65 y más 86,1 91,3

La edad nos hace ver con más claridad que los comportamientos y hábitos varían con la misma y siguen tumbando algunos de los dichos y críticas más habituales.

  • El grupo de edad entre 14 y 24 años no sólo es el que más lee, sino también, el que más lee en el formato libro, con una diferencia importante, 19 puntos porcentuales, con el segundo grupo de edad más lector de libros que es el de 35-44.

  • Quizás nos debamos preguntar qué es lo que va pasando con el paso de la edad para que se dejen de leer libros.
  • El grupo de edad entre 14 y 24 tiene al libro como principal mediación lectora, 89%, superando en 11 puntos porcentuales a la siguiente que son las redes sociales, 78%.
  • De 35 años en adelante, el periódico es el soporte más usado.
  • Sólo en la franja de 35-44 hay un soporte exclusivamente digital, webs y blogs, que sea el más habitual.

Sobre el informe de hábitos de lectura y compra de libros. Diferencias y evolución 2017-2018. 1

Empiezo a leer en paralelo los informes del 2017 y del 2018.

Una coincidencia. Se define la lectura de la misma manera en los dos informes. Mantengo mi duda de que el informe sea capaz de ‘medir el concepto’ de lectura que se propone.

Constato algunas variaciones curiosas en la muestra.

  • Se rompe la paridad porcentual entre hombres y mujeres. En el 2017 era del 50%. En el 2018 los hombres pasan a ser el 51%.
  • Disminuye el porcentaje de población extranjera que pasa del 10% (2017) al 6% (2018)
  • Aunque aumenta el total de la población lectora, pasando del 94,7 al 96,1, cuando nos fijamos en los formatos, el aumento sólo se produce en los libros y en las webs y blogs. Nota. Es curioso que se considere al cómic como no-libro. Es en las revistas donde se constata un descenso superior.

  • La evolución de los soportes cruzada con la variable sexo demuestra algunas diferencias sugerentes. Por ejemplo: si aumenta la lectura de libros es, fundamentalmente, gracias a las mujeres. El descenso en las revistas es, porcentualmente, mayor en los hombres (7,7%) que en las mujeres (5,1%). El aumento en web y blogs es superior en los hombres (8,3%) que en las mujeres (5,6%)
2017 2018
Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Libros 63,6 67,9 63,7 70,7
Revistas 35,6 46,7 27,9 41,6
Periódicos 82,2 67 80,8 67,1
Cómics 14 5,4 13,2 5,4
Webs, Blogs 51,7 47,3 60 52,9
Redes sociales 54,4 59,4 54,9 56

Seguiremos desgranando en próximas entradas más comentarios.

Lectura y formatos… todo es más lento y quizás menos variable de lo que parece

Estas navidades una persona conocida me ha enviado esta foto de un vagón del metro de Londres en fechas navideñas.

Hay personas que suelen incluir en sus charlas fotos comparativas en las que se pretende hacer el juego entre el ‘antes’, que todos leían en papel, y el ‘ahora’ que todos leen digital.

No haré de esta foto el elemento confirmatorio para afirmar que ‘todos leen en papel’, pero creo que es un hecho que resulta relevante en lo cualitativo y que por lo menos sigue dejando algunas reflexiones abiertas.

La primera, que no es visible en la imagen, es la constatación de que el metro de Londres no tiene una buena cobertura de red. Quizás ello provoque indirectamente la lectura aunque no tendría porqué ya que existen aplicaciones y posibilidades de leer sin conexión.

La segunda, la señala con claridad Manolo Bragado: la imagen es un reflejo de la lentitud de los procesos de hibridación de la edición infantil que continúa siendo de manera abrumadora en formatos impresos.

La tercera, que tampoco está de más recordarlo, es que nos pongamos como nos pongamos, son los usuarios quienes al final eligen y parece que en mayor o menor medida, el papel siempre está presente.

La cuarta, Mikita Brottman en su sugerente y provocador a ratos Contra la lectura, editado por Blackie Books, escribía: La mayoría de la gente sigue leyendo libros en su formato tradicional, tanto si pasan tiempo online como si no. Sin embargo, a pesar de que Internet ya se ha fusionado con la vida cotidiana, mucha gente se ha cansado de todos estos dispositivos electrónicos de mano que hacen bip, ping, que parpadean o que brillan, y quiere volver a las cosas más sencillas. Para muchos los aparatos electrónicos son lo opuesto a los libros y, en concreto, lo que está acabando con ellos. A estas personas les asusta que «la muerte del libro» pueda tener un efecto terrible en nuestra continuidad con el pasado y en cómo nos contemplamos a nosotros mismos, nuestro mundo y nuestra cultura; es posible que incluso se esté pavimentando el camino hacia una distopía sin libros donde las masas analfabetas dependerán de sus líderes para que lean por ellos (lo que, por cierto, se parece bastante a cómo han sido siempre las cosas). (pag. 33-34)

La quinta, ¿os habéis fijado en el nivel, por lo menos aparente, de concentración lectora? Están a lo que están…

Barcelona ¿un modelo de plan de lectura?

En fechas recientes, el ayuntamiento de Barcelona ha presentado un Plan de lectura, coordinado por Óscar Carreño, sobre el que se venía trabajando, por lo que me consta, desde hace unos cuantos meses y que lleva por nombre Programa de Acción Lectora de Barcelona, una forma, quizás, de demostrar que el movimiento se demuestra andando y de que hay ya muchas cosas que se están haciendo sobre las que merece la pena poner el acento, ordenarlas y relacionarlas.

Las personas que lo han elaborado lo explican con claridad:

  • Acción: son propuestas concretas que encontrando sus objetivos y su desarrollo en una reflexión previa, se materizalizan de manera concisa y detallada en el tiempo.
  • Lectora: porque define  el ámbito de actuación del programa. Se quiere incidir sobre la promoción y el fomento de la práctica lectora, abarcando todas sus vertientes y focalizando en todas las franjas de de edad y las realidades sociales del territorio.

Me alegra que el mismo vea la luz.

12 bloques de acciones, 37 agentes claves y, por supuesto los lectores actuales y futuros son piezas claves en el mismo. Hay un claro guiño a tres tipos de agentes en particular: bibliotecas, librerías y diferentes entidades culturales que realizan una actividad de fomento con gran intensidad.

Habrá que esperar a ver los resultados.

“Aquí se trata de provocar la lectura: ni es una campaña de compra de libros ni de comunicación y jugaremos con todo y con todos: papel, libros digitales, audiobooks, 33 de las 40 bibliotecas municipales, 29 escuelas de primaria, decena y media de institutos de secundaria, residencias de la tercera edad, deportistas profesionales, un centenar de escritores, librerías, editoriales y las dos superilles

 

Parece que los internatutas españoles siguen prefiriendo el papel

Escribe Manuel Dávila Galindo:
Por principio, para los amantes de los libros (sic), la pregunta más básica tendría que ser: ¿Es el libro electrónico un mejor formato que el libro que el papel? La respuesta en los hechos es simple: si. ¿Esa superioridad es motivo suficiente para cambiar la tracción de una costumbre? La respuesta vuelve a ser muy simple: no.

Más allá de superioridades e inferioridades, porque al fin y al cabo la superioridad se acaba demostrando cuando lo aparentemente mejor pasa a ser realmente utilizado, parece que los internautas siguen prefiriendo el papel.

No es cuestión de señalar qué es mejor o peor e este caso. Es, simplemente, constatar qué es lo que prefieren las personas que se manejan por internet. Así como la dieta mediterránea se dice que es mejor, ello no es óbice para que los estadounidenses prefieran la comida basura. No siempre, en el fondo casi nunca, coincide lo que parece ser mejor con el uso de parte del público.

El dato de preferencia se mantiene por lo menos en los tres últimos años, 2016, 2017 y 2018 constante de manera persistente. El 63% prefiere el papel y el electrónico es más preferido por las mujeres que por los hombres.

  1. Son los más  jóvenes, junto con los más mayores,  los que más prefieren el papel.
  2. Los más mayores son también los que más prefieren el soporte electrónico. Es el grupo con menos indiferentes ante la elección de soporte.
  3. En ningún caso, ni por edad ni por sexo, el soporte electrónico es preferente para más de un cuarto de la población.
  4. Más allá de la oferta y las bondades, las preferencias, y recordemos que es entre los internautas, siguen siendo por el papel.

 

 

La importancia del peso del soporte

Ya sé, ya sé que el mantra actual es que los soportes son indiferentes, que lo que importa es que la gente lea.

Lo que ocurre es que los mantras tienden en ocasiones a convertirse en una especie de repetición sin fin para intentar que la propia repetición acabe convirtiéndose en convicción sin argumentario.

Hubo mantras anteriores que decían que el papel desaparecería o que lo mismo ocurriría con las librerías…

Señalo hoy el asunto de la importancia del soporte por tres motivos:

    1. Escuché a Gustavo Ariel Schwartz en México. Gustavo es físico. trabaja en Donosti en el Centro de Física de Materiales. Además de reflexionar sobre la importancia y el sentido de colaborar y de crear algo nuevo entre personas provenientes de distintas disciplinas, reivindicó la importancia del soporte papel, incluso el peso del mismo, como elemento simbólico y mediador. Se refería en concreto al libro #Nodos que ha coordinado y que es reflejo de una propuesta transdicsciplinar.
    2. Los apegos que las mediaciones generan suelen ser importantes para la consolidación de las experiencias humanas. Es cierto que al mismo tiempo hay que saber ponerlos en su lugar, pero nuestras relaciones son siempre mediadas. Un reciente estudio publicado en la revista Electronic Markets y del que se hace eco Lettres Numériques parece señalar que existe un menor sentido de posesión sobre el producto en función del soporte y, también, un menor apego emocional.
    3. En el último número de Visual que acabo de recibir escribe Álvaro Sobrino: Pero ciñámonos al libro. Sigue siendo el papel el formato más demandado, su caída en ventas no ha sido tanta como por ejemplo la que ha sucedido en el mercado de la músuica. Incluso el e-libro, no es sino un formato más del mismo producto, con un precio similar. Y dentro de los libros, el ilustrado es el que menos sufre. Frente a aquellos visionarios que auguraban grandes catástrofes y prometían espléndidas oportunidades a quienes les escucharan, otros se dieron cuenta de que el valor del objeto iba a ser un factor determinante. Y así está siendo. El libro ilustrado ocupa un espacio importante en las librerías, es percibido como un atractivo cultural.

Ahí lo dejo…

La novedad literaria desde una óptica del lector

Novedad: cualidad de nuevo.

Nuevo: que se percibe o experimenta por primera vez.

A lo largo de la vida de un lector ‘voraz’, que se sitúe por encima de la media podrá leer en el mejor de los casos unos 3.000 libros.

Nunca podrá dar abasto ni siquiera a lo que se publique en un cuarto de año de todos los años vividos.

Toda la publicidad que se asienta por lo tanto, como es muy habitual, en el volumen de oferta como es el caso de los sistemas de suscripción es, en gran medida, un sinsentido desde la óptica lectora. Tiene una clara lógica empresarial de la sociedad de la abundancia y del derroche de ofrecer, aparentemente, mucho por poco con esa sensación de sobreabundancia que la hace acercarse a la comida basura donde abundan los desechos.

Me gusta, frente a ello, el mensaje que lanza Re-Read que hace y sustenta su lógica de negocio en lo que aparentemente es expulsado o no querido por el sistema de la novedad (recién hecho o fabricado) entendida de otra manera  y lo ofrece a precio de ‘ganga’ para un lector que lo vaya a leer.

La lógica de una parte importante de la industria más allá de los soportes y el tamaño de la editorial se sigue manteniendo en el ‘recién hecho’. Esta lógica del tiempo y de la inmediatez nunca podrá ser, si es la predominante, la lógica de sentido de un sector que se quiere llamar cultural.

Los cambios profundos, que son los que miran a los lectores, se moverán más, según mi intuición entre aquellos que sean capaces de ofrecer la experiencia de la novedad como sentido y experiencia de ‘la primera vez’ y, al mismo tiempo, resaltando que dicha experiencia, desde un mismo soporte, puede ser compartida por muchos y encerrar varias lecturas distintas… Quizás, con esta mirada superemos la ideología de la novedad sobre la que ya reflexionamos en su momento.

  • Los libros se digieren, nos recuerda Francis Bacon, pero nunca se consumen. (Lewis Buzbee; Una vida entre libros; pag. 116)

Lectura en Francia entre las personas de 15-25 años

Interesante la encuesta del Centre National del Livre sobre los hábitos lectores de la población entre 15-25 años.

Algunos de los datos que aparecen en la misma:

  • El 81% lee por gusto personal.
  • La media de tiempo dedicado a la lectura de este 81% es de 5 horas 49 minutos.
  • El número medio de libros leídos al año se sitúa en los 13 ejemplares.
  • Las mujeres leen de media mucho más que los hombres. Por encima de una hora y media más a la semana.
  • Las lecturas de los padres, la lectura en voz alta durante la infancia y las bibliotecas familiares son variables que correlacionan qon el nivel de lectura.
  • El novel socioeconómico también incide.
  • La lectura, en cualquier caso, no es la actividad favorita. Ocupa el noveno lugar entre las preferencias.

  • El 83% utiliza el formato papel, el 35% el digital y el 13% el audio.
  • El 1% escucha libros. El 2% lee exclusivamente libros en formato digital. El 47% lee exclusivamente en formato papel.
  • La casa sigue siendo el espacio preferido para la lectura y el momento temporal, el de antes de acostarse.
  • Novelas y libros prácticos son los géneros preferidos de las mujeres y manga y cómic en el caso de los hombres.
  • El 65% compran por lo menos alguna vez ellos mismos sus libros.
  • Las grandes superficies culturales (Fnac, Leclerc es el primer lugar de compra para los libros nuevos). Para los libros usados este lugar lo ocupa internet.
  • Las mujeres frecuentan más las librerías y bibliotecas que los hombres.
  • El boca-oreja entre amigos sigue siendo el principal medio prescriptor.

Acceder a los datos

¿Será el papel la mejor mediación para un nuevo cambio de paradigma lector?

Escribí recientemente algunas reflexiones sobre cómo para un servidor no todo es lo mismo en torno a la lectura.

Con el leer puede pasar como con el comer. No todo lo que se come, incluso aunque alimente aparentemente igual, es lo mismo. Y así podemos ir desde la alta gastronomía hasta los terrenos más bajos y rastreros como son los de la comida basura.

E igual que hay comida basura hay lectura basura. Igual que hay empresas que se dedican a producir de la primera, también las hay que se dedican a producir de la segunda. Puede que incluso algunas de ellas se ufanen de ser las que más variedad de productos o más cantidad producen. Algo parecido a lo que ocurre con  McDonald’s en el ámbito de la comida, hasta que quizás salga a la palestra algún chef-editor o algún crítico con fundamento que también empiece a poner en el ámbito de la lectura-basura los puntos sobre las íes, como ha hecho Jamie Oliver en lo que a comida basura se refiere.

Necesitamos quizás un referente en la defensa de la comida-lectura sana y contra las cadenas (editoriales y/o libreras) de comida-lectura basura y rápida.

Porque la rapidez parece ser, y sobre eso hablé en la ocasión anterior, de los nuevos tiempos-signos lectores. Quizás debamos aprender del sendero que la rapidez ha ido marcando en la comida…

Quizás también debamos tomar en cuenta que no vale cualquier camino para acabar teniendo un discurso de una población universalmente lectora cuando para ello, en la línea que señala Oriol Izquierdo, los datos no resulten demasiado engañosos y para que los análisis puedan ser más cualitativos que cuantitativos.

Quizás sea bueno que nos pongamos a dieta y puede ser interesante y sugerente para ello tener en cuenta una reciente reflexión de Gustavo Guerrero en El País:

Ha cambiado la relación entre valor e inmediatez, y esto paradójicamente revaloriza el papel, la edición impresa.

Aunque para ello habrá que hacer también dieta de adelgazamiento.

El libro per se no es un valor. Lo es únicamente si vale la pena. Y en el caso actual de sobreproducción de libros, los peores enemigos de los libros que merece la pena leer son los innumerables libros que los sepultan, y de los que tratamos de defendernos. (Alfonso Berardinelli; Leer es un riesgo; Círculo de Tiza, pag. 32-33)

 

Euskadi y algunos hábitos culturales de sus habitantes. 6. Música y audiovisual con claro predominio

El Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco acaba de publicar el Sociómetro Vasco que analiza en esta ocasión de manera casi monográfica los hábitos culturales de las gentes que vivimos en Euskadi.

Resalto en esta entrada, la sexta de la serie, los datos que me han parecido más relevantes relacionados con la comparación que el estudio nos ofrece en la comparación relativa a diferentes actividades culturales.

Los datos son claros. Señalaré en la tabla comparativa lo que más me ha llamado la atención.

  • El predominio de la música y el audiovisual sobre las otras actividades culturales es claro y, además en el caso de la música que hay serie histórica va en aumento.
  • Segundo elemento importante en la comparativa intentando atisbar un poco el futuro. El grupo de edad más joven en el caso de la música y  el audiovisual supera en nivel de afición a la medida. En el caso de la lectura es al revés, el nivel de afición del grupo más joven es inferior a la media.

No me consta, y sería para analizarlos despacio, que se planteen a nivel de estado Planes de fomento de la escucha musical o de la visualización de audiovisual. Con la lectura parece que nos seguimos dando de cabezazos… Quizás debamos darle la vuelta al tema en la línea que sugería recientemente Isabel Sucunza en El Periódico:

Creo que el mensaje de las campañas de promoción de la lectura debería dejar de ser “leer es bueno para ti” para pasar a ser “tú eres bueno para leer”.

Otro tema que más allá de la reflexión sobre el tiempo y los ritmos intuyo cada vez con más claridad… Dudo que los jóvenes que ocupan su oído con la música que es además lo que más les atrae quieran cambiar su tiempo de escucha por la palabra. Dudo, igualmente, que la pantalla plana que parece llamar a la imagen en movimiento, aunque la TV siga siendo la reina de la casa, llame a la textualidad unicolor.

Una cosa es que se pueda y otra muy distinta es que quieran…

Una pregunta final que ya sé que no tiene una única contestación. ¿Para el Booktuber el libro o la lectura es el medio o es el fin?

Lectura… no todo es lo mismo

Leer no es una actividad que se lleve a cabo en el vacío. Importa lo que leemos, pero también importa cómo, cuándo y dónde lo hacemos. Cada lector tiene sus hábitos, su forma de acercarse al texto, su manera única de integrar la experiencia de la lectura en su vida. (Elena Rius; El síndrome del lector; Trama editorial, pag. 15)

Me interesa mucho la relación que se puede establecer entre el tiempo, su utilización, su valor y la lectura, el qué, el cómo y el dónde.

Ya hemos superado, creo, que no es lo mismo dónde, cómo cuándo, cuánto y qué se lee y que detrás de todo ello hay en muchas ocasiones, un intento a veces sutil de inocular o intentar que cuelen determinados ‘modos de vida’.

Me resulta curioso e incluso preocupante en este sentido los mensajes que se dejan caer, por ejemplo desde el ámbito del audiolibro.

La venta de este formato para la escucha, mantengo que no es lectura, se une en muchas ocasiones a un modelo de vida acelerado, multitarea, de necesidad de diversión y buscando la ligereza del contenido, jugar con el tiempo libre o la ‘perdida de tiempo’ como una ocasión para ‘ocuparlo’…Todo ello es reflejo de una determinada manera de entender el tiempo, sus usos, el ritmo de vida y el valor meramente acomodaticio al parecer del contenido que se nos presenta en el audiolibro.

La lectura lenta de antes se considera un vicio absurdo y, por tanto, imperdonable, en el mejor caso un lujo inaceptable en el mundo de la utilidad inmediata. (Franco Ferrarotti; Leer, leerse; Península, pag. 16)

Cuando analizamos estos mensajes de vida acelerada, tiempo ocupado, multitarea desde, por ejemplo, la óptica que plantea Judy Wajcman en Esclavos del tiempo, vemos que dicho ritmo de vida ‘ajetreado’, donde el audiolibro tiende a ocupar momentos, tiempos aparentemente perdidos o no productivos, es un elemento más para constatar que el ajetreo se ha convertido en condición necesaria de un estilo de vida satisfactorio de las ‘clases pudientes’ y que ese ajetreo y no el ocio y/o la lentitud ocupa ahora el ‘lugar de honor’.

No conviene olvidar, como dice la autora, que “las decisiones técnicas son a la vez decisiones sociales puras y duras” (p. 133).

Basta ver cómo reflejaba algún medio el lanzamiento de Storytel en España:

«En este nuevo mundo multitarea, casi el 25% de las personas usan el audiolibro en el coche, otros paseando al perro o haciendo la compra». 

 

Euskadi y algunos hábitos culturales de sus habitantes. 2. En torno a la lectura

El Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco acaba de publicar el Sociómetro Vasco que analiza en esta ocasión de manera casi monográfica los hábitos culturales de las gentes que vivimos en Euskadi.

Abordo en esta entrada, la segunda de la serie, los datos relacionados con la lectura.

Dejo el titular que me parece preocupante como tendencia en estos 14 años.

Aumenta en 16 puntos (46%) en relación a 2004 (30%) la falta de hábito lector y el desinterés por la lectura aumenta en 10 puntos (44%) en relación a 2004 (34%).

  • El 57% de la población dice tener afición (mucho o bastante) por la lectura. 4 puntos más que en el 2004. Las mujeres, 63%, superan en 12 puntos a los hombres. Los votantes del PSE son los menos aficionados. A más estudios, más afición. 79% (mucho o bastante) entre las personas de estudios superiores y un 43% entre los de estudios primarios.
  • El 66% leen en algún momento de la semana. 47% todos los días y 19% 2 o tres veces por semana. Es 8 puntos inferior al 2004. ¡Importante! Un 13% menos en la lectura diaria. El aumento de afición no parece guardar una clara relación con el hábito demostrado. Las alavesas son las personas de mayor frecuencia lectora por territorio (74%), frente al 57% de las gipuzkoanas. Los votantes del PSE y el PP son los menos lectores. A más estudios, más frecuencia de lectura. 81% a diario o algún día a la semana entre los estudios superiores y un 54% entre las personas con estudios primarios.
  • Aumenta en 16 puntos (46%) en relación a 2004 (30%) la falta de hábito lector y el desinterés por la lectura aumenta en 10 puntos (44%) en relación a 2004 (34%). El pfactor precio es prácticamente insignificante.
  • El formato de lectura preferido sigue siendo el papel. En cualquier caso ha bajado en 34 puntos su ‘exclusividad’ como único formato (48%), mayor entre las mujeres (54%). El 13% de los encuestados dicen que sólo leen en digital. El formato digital exclusivamente (16%) es más utilizado por los hombres que por las mujeres (9%) . Los votantes de EH-Bildu son los que más leen en formato digital (17%) junto con los menores de 21 años (19%)
  • El 54% de los encuestados dicen que leen libros alguna vez a la semana. 25% todos los días y el resto algunos días. Se mantiene el porcentaje en relación al 2004 entre los lectores diarios. Los gipuzkoanos son los que menos frecuencia de lectura tienen. Las personas con estudios superiores son las que tienen mayor frecuencia, 70% alguna vez a la semana,  frente al 41% de los estudios primarios. Las mujeres leen también semanalmente (52%) con mayor frecuencia que los hombres (46%)
  • El idioma mayoritario de lectura es el castellano (86%).
  • En relación al 2004 hay una muy ligera disminución en lo referente al número de libros leídos en los últimos doce meses entre el grupo de los que leen de 8 a 12 libros, un 1% menos, y 13 o más, un 3% menos.
  • El idioma de lectura mayoritario (83%) de los que saben euskera es el castellano.
  • El formato del último libro que están leyendo los lectores es mayoritariamente en papel (81%). Y, ese libro, sólo lo han comprado el 50%. Un 9% se lo ha bajado gratis por internet, lo que nos indicaría que prácticamente la mitad de los que lo leen en digital se lo han bajado gratis. Un 1% de los lectores señala que lo ha cogido por eLibrutegia. El porcentaje de los que se lo han bajado gratis es el mismo del que lo ha conseguido por préstamo en bibliotecas (9%).
  • El 34% dice ser socio de alguna biblioteca.

Como resumen, tres hipótesis y una sugerencia:

  • El problema no está en los formatos, sino en los hábitos y el interés.
  • Nos deberemos preguntar qué ha sustituido a ese interés.
  • La educación sigue siendo el factor clave.
  • Escuchemos más a las mujeres que son más lectoras.

En el mundo del libro y de la lectura más no suele ser necesariamente mejor.

He leído una reciente entrevista a Megan Maxwell en Voz pópuli realizada por Karina Sáinz Borgo en la que parece afirmar:

Para los culturetas, el tipo de novela que escribo está mal visto. Siempre dicen que es literatura de segunda. ¿De segunda? Una leche para ti. Así te lo digo.

Creo que es una entrevista que si nos moviésemos en el ámbito gastronómico la podría haber hecho un amante del McDonalds. La supuesta respuesta, en este caso, podría ser:

Para los gastrónomos, el tipo de comida que elaboro está mal visto. Siempre dicen que es comida de segunda. ¿De segunda? Una leche para ti. Así te lo digo.

Pues sí, pues sí. Hay escritura de segunda y de tercera e incluso escritura basura que no hace nada más que contaminar el ambiente. Con la comida pasa también algo parecido.

Entre los lectores, quizás también pase lo mismo. Pedro Cerrillo escribe en El lector literario:

Ser lector no es sólo saber leer, es decir, conocer los mecanismos que posibilitan unir las letras en sílabas, éstas en palabras, y las palabras insertarlas correctamente en oraciones, ni siquiera es conocer las reglas gramaticales más elementales. Con todo esto sabremos leer, pero no seremos lectores: las personas se convierten en lectores cuando son capaces de explorar y descifrar un texto escrito asociándolo a las experiencias y vivencias propias. La clave para lograrlo está, como en tantas otras ocasiones, en el conjunto de la sociedad, que en los momentos que vivimos es una sociedad que alienta la facilidad, la superficialidad y un malentendido pragmatismo, despreciando la dificultad, el esfuerzo, la crítica o el pensamiento propios. (10)

Evelio Martínez también escribía recientemente:

 Nada en contra de que el público lea lo que quiera, pero estaremos de acuerdo en que no todos los textos proporcionan las mismas habilidades, las mismas competencias ni los mismos conocimientos. Quizá ni mejores ni peores, pero sí que puede que claramente diferentes.

… las reflexiones sobre si podemos leer mejor están siempre bajo la sospecha de elitismo cultural. En el imaginario colectivo se ha implantado la idea de que reflexionar sobre la lectura, sobre lo que nos proporciona y sobre lo que nos puede proporcionar, equivale a querer arbitrar el gusto público, a decir a la gente qué es lo que tiene que leer. En suma, equivale a chauvinismo cultural.

Y es una lástima, porque son cosas que nada tienen que ver. Y es más: si como lectores y como profesionales relacionados con la lectura queremos que el acto de leer nos brinde sus beneficios en un sentido amplio, es necesario incorporar al discurso sobre la lectura la idea de que lo importante no siempre es que la gente lea, a secas.

El gusto, el criterio, la selección, la crítica… no son innatos. Se educan y requiere tiempo. La complejidad de texturas, sabores, mezclas, puntos, también… La elaboración de un pensamiento propio contrastado, fundamentado, experiencial… lo mismo.

Aunque, también, siempre ha habido gente que nada de esto le ha interesado y cuando más cerca nos movemos del dinero y la circulación rápida, menos.

La materialidad, las mediaciones son importantes para la escritura, la lectura y la innovación

Estoy leyendo Ordesa de Manuel Vilas.

Ma la recomendó mi amiga Raquel. Me está gustando.

Me encuentro en su lectura con un texto que vuelve a hacerme ver que no todo es lo mismo en lo que se refiere a la escritura y la lectura. El ‘otro’ con el que nos enfentramos, confrontamos o nos encontramos acompañados a la hora de leer y escribir, al igual que los espacios en que lo hacemos creo que tiene su importancia.

Escribe Manuel Vilas:

Poco se ha dicho sobre la materialidad de la escritura, y es un asunto más relevante que las influencias literarias y que las apariciones de Dios. Por ejemplo: no es lo mismo escribir en un teclado que en otro; en una pantalla de un portátil o en una pantalla grnade; en una pantalla rectangular o en una cuadrada; en una mesa alta o en una mesa baja; en una silla con ruedas o en una silla sin ruedas, etcétera, etcétera.

Escribir es una mano que se mueve sobre un papel, un pergamino o un teclado.

Una mano que se fatiga.

Se escribe una cosa u otra según sea el papel, la mano, el boli, la pluma o el ordenador o la máquina de escribir. Porque la literatura es materia, como todo. La literatura son palabras grabadas en un papel. Es esfuerzo físico. Es sudor. No es espíritu. basta ya de menospreciar la materia. (68-69)

Podríamos pensar que con la lectura, pasa lo mismo ¿no?

Jorge Carrión, desde otra mirada, también se acerca a esta reflexión cuando escribe en el artículo La no ficción más innovadora no es necesariamente tecnológica  publicado en The New York Times:

¿Y si en la época de los teclados y los podcasts las tendencias documentales más disruptivas no apostaran por la tecnología, sino por el cuerpo? ¿O al menos por la tecnología en alianza íntima con el cuerpo? Al consenso sobre la preeminencia de la tecnología le opongo, pues, un argumento contraintuitivo: la no ficción más innovadora sigue la consigna de Marina Abramović. El artista está en cuerpo presente en algunos de los proyectos más interesantes de hoy.

 

Llegim, llegim, llegim. Pla Valencià de Foment del llibre i la lectura

Leo en la introducción del Plan:

La lectura sigue siendo hoy una garantía de interpretación activa, creativa y plural del mundo, del saber y de la cultura. Una sociedad que lee es una sociedad libre que incrementa su capital cultural y humano. Por lo tanto, es responsabilidad de las administraciones públicas impulsar políticas que fomentan la lectura como herramienta fundamental del desarrollo de la personalidad, de la socialización, del bienestar social y de la calidad de vida.

Merece la pena leerlo con calma. Bien estructurado y si hubiera que poner una pega en una primera visión es el escaso desglose presupuestario que le acompaña que es donde en la mayoría de las ocasiones se suelen acabar atascando estos planes.

Sobre las librerías se plantean estos objetivos:

Objectius específics
 Augmentar la xarxa comercial del llibre al territori valencià.
 Posar en valor la llibreria com a espai de cultura.
 Impulsar la relació de la llibreria amb l’escola, la biblioteca i el barri/municipi.

Con todo respeto, me permito dudar de la conveniencia del primero sin haber realizado con anterioridad si la propia estructura actual es sostenible y si el consumo de los ciudadanos lectores da para más.

En cualquier caso, lo dicho, un buen modelo, aunque ya sabemos que el papel lo aguanta todo y luego del dicho al hecho suele haber un gran trecho.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 5. No parecen existir los lectores exclusivamente digitales en tiempo libre

Si hacemos caso a los gráficos, por lo menos a algunos del estudio de hábitos de lectura podemos concluir que los lectores de libros en tiempo libre exclusivamente digitales no existen y sí, en cambio, los lectores exclusivamente en papel en el tiempo libre.

Esto es lo que yo entiendo del siguiente gráfico. Del 59,7% de la población lectora en tiempo libre hay un 40,3% que lee sólo en papel y un 19,4 %que lee en papel y en digital. El 59,7% lee, en algún momento en papel y el 0% aparentemente lee sólo en digital.

Plantear pues el dilema papel-digital no parece tener ningún sentido porque el papel parece estar siempre presente en mayor o menor grado.

Si damos como bueno el gráfico anterior, el que se presenta en la siguiente página no sería correcto en el fondo ya que la comparación no es entre lector en papel y lector en digital sino entre lector en papel y lector en papel y en digital sin que en mi opinión se pueda concluir estadísticamente en función de los datos aportados que el mayor consumo y mayor número de libros leídos sea una consecuencia de leer también en digital además de en papel. Quizás sea más lógico pensar que una parte de los ya grandes lectores utiliza los dos soportes bien por criterios económicos o por la posibilidad de poder disfrutar de más tiempo de lectura y adaptar el soporte al medio, a la lectura y al tiempo disponible.

Señalar las características de ese 19,4% sólo al ‘lector digital’ no sería, por lo tanto correcto. Más cuando vemos la siguiente y comprobamos la correlación aparenete entre más lectura y número de libros en casa que cuesta pensar que sean sólo digitales.

En cualquier caso amiguitos y amiguitas parece que los lectores sólo digitales de libros en tiempo libre son por ahora un tema de ciencia-ficción.

No se puede, por lo tanto afirmar como alguien ha hecho que ‘el perfil del lector digital es más intensivo’. Podremos quizás decir que el perfil del lector multisoporte es más intensivo y el matiz, como siempre, es importante.

Quizás la información hubiera quedado más clara si se hubiera conocido cuántos ejemplares y en qué soportes lo realizan los que leen en papel y en digital.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 4. Una terminología poco clara en ocasiones

Ha habido por parte de los editores en algunas ocasiones un cierto interés en utilizar una terminología poco clara en lo referente al libro en soportes electrónicos que en este estudio vuelve a tener una presencia confusa sobre todo cuando se aborda el tipo y canal de adquisición.

Esta tabla que se presenta en el estudio en la página 42 es, en mi opinión, un claro ejemplo de ello. Parece que existe una cierta intención de dejar entrever que en internet no se compra.

Algunos comentarios: sólo se utiliza el término compra, aparentemente, para el libro en papel. Parece que aquellos libros electrónicos que se ‘bajan’ pagando tienen una especie de trato monetario distinto y se miden conjuntamente con las bajadas gratuitas y no, curiosamente con los comprados.

Creo que sería más lógico y desde luego mucho más claro presentar los datos, seguro que se puede, con la siguiente estructura.

Canal / % Soporte papel Soporte electrónico
Lo compré    
Me lo han regalado    
Me lo han prestado    
Préstamo bibliotecario    
Ya estaba en el hogar con anterioridad    
Era un ejemplar gratuito    
Lo he robado    

Así, en plano de igualdad, tendríamos con mucha más claridad el canal y el soporte.

Y así no habría peligro de gráficas tan tendenciosas como la que aparece en la siguiente página, donde parece que en internet no se compra nada.