¿Ahorrar en libro de texto?

Cuando en los planteamientos educativos empieza a surgir como argumento ‘lo barato’ que se convierte en no inversión la música no me suele sonar bien.

En relación  a la posible evolución de los contenidos o de los ‘libros de texto’ hacia nuevos soportes quizás debamos tentarnos la ropa y andarnos todos con cuidado.

Suena precioso de entrada la política de ‘regalías’. es decir: cada niño=un ordenador.

Los ordenadores no duran toda la vida y los contenidos curriculares menos.

Caben a partir de aquí varias opciones:

1. Una apuesta real por la enseñanza más personalizada. es decir: cada profesor generará  contenidos y procesos curriculares específicos para sus alumnos en función de sus necesidades contando para ello  con una plataforma que ofrezca suficiente y amplio material y una estructura de trabajo amigable y flexible.

2. Los contenidos los marcarán básicamente los de siempre, pero menos. es decir: algunos editores. Los profesores quizás puedan convertirse en meros guardianes del aula que vigilen exclusivamente la interacción entre alumno y contenidos.

3. Todos los modelos mixtos que se quieran.

4. Nadie genera contenidos porque son caros y utilizamos los que ya de por sí existen en la red. Sé que esto es una pequeña simpleza, pero no tanto.

En cualquiera de los casos yo no me fiaría quien piensa primero en ahorrar en libros de texto y no en armamento. Dicho sea por poner sólo un ejemplo. Si además la profundidad argumental es de este calado: Schwarzenegger señala que actividades digitales como Facebook, Twitter y descargar contenidos para el iPod muestran que los jóvenes son los primeros en adoptar nuevas tecnologías on line, y por lo tanto Internet es también la mejor manera de aprender en las clases.

¡Apaga y vámonos!

Libro de texto ¿electrónico o en fascículos?

Mientras por un lado se nos anunciaba hace poco más de un mes pasos ya consistentes hacia la digitalización del sistema educativo y, por ejemplo en el País Vasco empieza a haber partidas presupuestarias específicas para compra de aparatos pero no para cambios de actitudes tan o más necesarios. Por otro empiezan a ponerse en marcha el ‘libro de texto en fascículos‘ que a modo de casi coleccionable quizás encuentre un nuevo nicho.

Juan Freire lanzaba ya hace tiempo la pregunta sobre quién necesita libros de texto.

Hay una pregunta más seria por detrás ¿iremos a plataformas digitales con estructura casi casi de oligopolio? y ¿cómo permitirán las mismas la adecuada adaptación a procesos individualizados de eneñanza aprendizaje?.

Si pensamos sólo en los contenidos seguimos dejando fuera dos patas claves del proceso educativo las aptitudinales y las actitudinales.

Hay algo más: si la escuela sigue funcionando a destiempo  ¿no aumentaremos todavía más la brecha con proyectos y propuestas poco asentadas y alejadas, tristemente, de la rancia realidad escolar en muchos de los casos?

En este panorama quien ofrezca lo más cómodo para el enseñante tiene muchas posibilidades de llevarse el gato al agua. Aunque siempre salvaremos algunas honrosas excepciones.

Todavía hay mucho que pensar y reflexionar sobre el libro de texto digital.

Quizás lo primero a cambiar sea el propio nombre.

Libros y lectores digitales. Reflexión desde la librería

Hace ya más de un mes nos hacíamos eco de la apuesta de la librería Cámara por el libro electrónico.

Está también muy bien el reconocimiento por parte de otra librería, de Bilbao de nuevo, quizás podamos decir que es donde proporcionalmente hay en estos momentos más I+D+I libreroindependiente, que los libreros están un poquito ‘apocados‘ con este asunto.

Cito textualmente: la mayoría de las librerías – sea por falta de capital, sea por conservadurismo y falta de olfato comercial – todavía va en pañales en lo que concierne las nuevas tecnologías.

Hoy comía con otro librero y le comentaba que lo peor que se puede hacer, ya se hizo lo mismo en otros momentos con otros soportes, revistas hace mucho tiempo, cd-rom después, es adoptar la postura del ‘vade-retro’ y más pretender que sea mantenida colectivamente.

En breve, y sobre todo en estas fechas, probablemente el debate del costo del libro de texto y los modelos de gratuidad empiece a verse desplazado por el ‘papel’ del libro electrónico, que esperemos también sea gratuito, en  la educación reglada.

¿A dónde irán a comprar o recoger los padres los libros electrónicos con sus correspondiente carga de saber?

¿Se podrá cargar en un único soporte las ciencias de Santillana, el euskera de Erein, la religión de S.M?

Cuando está sea la opción del texto, que es posible, qué harán los libreros que sólo protestaron y no reflexionaron?

Probablemente cerrar.

¿Qué nos gastamos en libro de texto?

Parece que hoy es el día D hora H del inicio del curso escolar. Todos los informativos nos hablan de los millones de niños y niñas que vuelven a las aulas y de los cientos de miles que lo hacen por primera vez.

No podíamos nosotros tampoco faltar a la cita y se nos ha ocurrido hacer un pequeño comparativo por intentar ofrecer alguna visión distinta.

Así que nos ha quedado este cuadro tan mono

pisa_gastotexto.JPG

Las fuentes de los datos que hemos utilizado han sido las siguientes

P.I.B. per cápita

Gasto medio libros de texto

PISA

Se me ocurren algunas hipótesis conclusiones que aquí apunto para discusión comentario o nuevas sugerencias.

1. Yo quiero ser navarro. Son los que con menos gasto (17) y buen nivel de renta (3) consiguen de los mejores resultados en PISA.

2. Intuyo que el planteamiento del libro de texto que hacen los educadores sutilmente dirigidos por algunos grupos editoriales anda más pendiente, en general, de la pela es la pela que de resultados educativos. Parece existir una mayor correlación entre Renta y gasto que entre gasto y PISA.

3. Si se pueden conseguir buenos resultados con 85 euretes ¿por qué hay que gastar, casi 149?

4. ¿Tiene sentido que las distintas formas de gratuidad, cheque escolar y demás derivados, hablando de medias, se sitúen por encima de 90 euros?

5…… y las que se les courran o sugieran.

El libro en euskera

Los comportamientos victimistas a veces resultan patéticos. Algo de esto creo que está pasando con el abordaje que se está haciendo del libro de texto en la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Leo con asombro que la industria cultural en euskera corre un serio peligro por el tratamiento del libro de texto. Su viabilidad queda comprometida con el préstamo de textos que impulsa educación.

Y, me permitirán que me dé la risa.

No nos gusta el sistema de préstamo y además el aplicado en la CAPV es de los que menos nos gusta, sino el que menos. Pero de ahí a convertirlo del culpable de la posible desaparición de la industria en euskera hay algunos pueblos que pasar.

El propio término es curioso: “industria del euskera” ¿qué se quiere decir con esto? ¿qué mensajes nos quieren vender? ¿No existe la creación y dicha industria fuera de la escuela? ¿no existe la posibilidad como ocurre en otras lenguas de la existencia de agentes editoriales y libreros que cultiven la creación en euskera sin tener que estar atados a los designios de las políticas relacionadas con la escolarización y la educación formal?

¿No será un mayor peligro las políticas de subvención concedidas por la Consejería de Cultura a obras que luego no aparecen por ningún sitio pero que llenan los bolsillos de algunos editores?

¿Morirá el euskera sin industria? ¿EITB no es parte de la industria del euskera o los editores la consideran sólo industria audiovisual?

Que una industria cultural o una parte de la misma intente patrimonializar una lengua y su futuro en función de cómo les vaya a ellos su negocio es no sólo peligroso  sino de mirada muy estrecha.

Lo más triste es que el único dato que dan del deterioro de la industria del euskera es la disminución de la cifra de facturación. La calidad importa poco. Lo que importa son los ‘euros’.

Acuerdo sobre la aplicación de políticas de gratuidad en Andalucía

Está  claro que siempre es bueno que la administración y las partes implicadas o por lo menos parte de ellas firmen acuerdos.

Hace poco más de una semana.

El sector del libro, editores, distribuidores y libreros, han firmado un convenio marco con la Junta de Andalucía. Está bien porque así cada uno sabe a qué atenerse.

Pero cuando lo leo y releo no sé, por ejemplo, qué sacan en claro del mismo los distribuidores y los libreros.

Libro de texto, lenguas minorizadas y grandes grupos

Se va acercando el fin de curso y van apareciendo algunos informes sobre la campaña anterior y los diversos tratamientos que recibe el libro de texto en los niveles obligatorios de escolarización de cara a llegar a los alumnos en un estado que reconoce la gratuidad del sistema educativo.

Recogemos dos referencias una sobre el último informe sobre el modelo gallego y otra más reciente la incidencia que tienen las políticas de gratuidad sobre las lenguas minorizadas.

No dejan de llamarme la atención las afirmaciones de Olatz Osa representante de Elkar cuando afirma que “les editorials o desapareixeran o es concentraran dins de grans grups editorials”. La pregunta sería ¿esa constatación y esa evolución se considera positiva o negativa? La práctica de Elkar en este sentido, no la teoría, es clara: buscar situaciones, casi, de monopolio en todos los elementos de la cadena del sector. ¿Es esto positivo sea en euskera o en castellano?.

Los grandes grupos también pueden existir en una ‘lengua minorizada’. Dos ejemplos: Planeta en catalán y Elkar en euskera.