Momentos de cariño, ilusión, emoción y amistad…

El miércoles pasado Bilbao atardeció húmedo y desapacible.

Quizás por ello muchas fuimos a arroparnos a Sarea al calor de los amigos, la compañía y el verso.

Hubo mucha emoción contenida y desbordada. Dependió del momento y las personas. Muchos guiños cómplices.

Uno de esos pocos momentos que quedan para siempre, sintiéndote cómplice y partícipe de un instante especial.

Víctor congregó a mucha gente.

Se emocionó y nos emocionamos. Había y hay mucha vida vivida y compartida.

Ahora que en unas horas viajaré para celebrar también un momento especial mañana sábado con buenos amigos no está de más que este texto una momentos vitales significativos con un poema de Víctor de El libro de los días.

 

VERBOS

Disfrutar

Degustar

Escuchar

Retener

 

Conjugar

tu sonrisa

limpia

como el cielo azul

como tus ojos

claros

Bilbao-Pagasarri-Santa Lucía-Llodio

Ayer me quité la espinita con este pequeño logro personal.

Lo veía preparando ya desde hace un tiempo y con algunos pruebas previas.

Y ayer en la mejor compañía pasito a pasito nos plantamos en Llodio.

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El gusto, además, de encontrarme en el camino con conocidos a los que aprecio.

El día maravilloso que hizo.

La satisfacción de que, a veces, el que la sigue la consigue.

Y, la vida sigue, pero con un gustirrinín particular de fondo y disfrutando cada vez más de los momentos cotidianos.

 

 

En Katakrak son unos cracs

El martes a la mañana, al salir de Katakrak, pensaba en la importancia y el cuidado que hay que poner en el trato y que Eduardo había puesto conmigo.

Escaparate Katakrak

Suelo disfrutar y me gusta desenvolverme a mi aire, modo y manera en las librerías que visito. No negaré que en algunas puedo ser conocido o reconocido, pero me gusta, en principio el vagabundear por el espacio. Soy, de los clientes que prefieren preguntar que ser preguntados.

Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años. (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 75)

Pasé un buen rato vagando, mirando, ojeando y hojeando, viendo qué me llamaba, que libro se me ponía a tiro o yo en su punto de mira.

Ya fue una buena señal encontrarme  Informe de lectura casi nada más entrar.

Subí a la segunda planta donde las veces anteriores que había estado estaba, y sigue estando, la sección que yo denomino de ‘libros sobre libros’.

Creo que en estos momentos es una de las más amplias, si no la más, que se puede encontrar en las librerías españolas. Multipliquen la foto por cuatro. ¡Espléndida!

Libros sobre libros en Katakrak

 

Al pagar y pedir factura, una forma al final de darse a conocer, Eduardo me preguntó con toda la delicadez por La tres catorce. Ahí pegamos la hebra y entre pedido, cobro, consulta, recomendación a las personas que entraban  fuimos llevando la conversación sobre libros, librerías, modelos, futuros, problemas, sueños…

A la tarde volví con Manolo a disfrutar, ahora los dos, e hilar de nuevo la conversación de la mañana. Aprovechamos además para conocer el increíble espacio que tienen para las presentaciones y actividades de ‘formato grande’.

Más compañeros se sumaron a la charleta y fue, mañana y tarde, un gusto en la atención, la normalidad y el reconocimiento mutuo.

Así que los dicho… Los de Katakrak son unos cracs y con las ideas, a su modo y manera que es como debe ser, bastante claritas.

Qué sugerente es ver crecer y cambiar los proyectos en el tiempo… y ver cómo siguen con vida e ilusión.

Iniciando el año 14

Este blog, en sus distintas variantes y dominios, nació un día tal como hoy del año 2004.

Inicio por lo tanto la decimocuarta temporada. A lo largo de todos estos años he visto nacer y desaparecer a muchos blogs, he podido constatar, también los cambios de tendencias e incluso de su papel. He oído y leído como lagunas personas firmaban también su acta de defunción comprobando que los adanistas y amigos de la muerte ajena son unos cansos.

Pero por aquí sigo y seguiré.

Bienvenido seguiréis siendo los que os queráis acercar.

Casualidad que el día de aniversario esté en Pamplona pudiéndolo celebrar con una buena amiga y disfrutando ayer de una agradable visita y charla con la gente de Katakrak.

Esturión per se de Navarra en dos texturas de El Gaucho

De esto hablaré con más calma quizás hoy mismo o mañana.

Aixerrota-Plentzia

Espectacular mañana de domingo.

Sol, brisa, buena temperatura y mejor compañía para hacer la ruta que va por la costa desde el molino de Aixerrota hasta Plentzia.

Horas de contemplar la naturaleza, de pasear-marchar tranquilos, de conversar, parar, mirar, fotografiar, almorzar, gozar del sol.

Sin prisa..

Para tener nuestro recuerdo particular del Día del Libro conn esta imagen en el camino…

El caminante no elige domicilio en el espacio, sino en el tiempo: el alto de media tarde, el reposo de la noche, las horas de comer, inscriben en el tiempo una residencia que se renueva cada día. El caminante es quien se toma su tiempo y no deja que el tiempo lo tome a él. (David Le Breton; Elogio del caminar; Siruela, pag. 36).

Imágenes para el recuerdo.

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Pagasarri

Ceñudo Pagasarri, viejo amigo
de la tristeza de mis mocedades,
tu soledad amparó mis soledades
con su rasa verdura como abrigo.

(Miguel Unamuno)

Lo venía deseando desde hace unos años. Era un autolímite que me había puesto por motivos de salud y la sensación, en un momento concreto,  de no ser capaz de subirlo. Hoy en un día espléndido y con buena compañía el autolímite ha quedado para la historia.

A primeros de mayo, si todo va bien, daré un pasito más. Tiempo al tiempo.

El Pagasarri es la cumbre más clásica y conocida de las que rodea la capital vizcaína y de hecho complementa la excursión de ayer por Artxanda y Monte Avril al permitirnos ver el botxo desde la otra ladera que lo encajona.

Caminar es a menudo un rodeo para reencontrarse con uno mismo. (David Le Breton; Elogio del caminar; Siruela, pag. 16)

Foticos para el recuerdo…

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Caminar… da para mucho…aunque no lo parezca

A mi amigo Julen le va la bici. Es todo un ortopráxico del tema del pedal. Practica, reflexiona, estudia, doctorea, promociona, lo disfruta…. Probablemente sin esto último, no sé si se daría todo lo demás.

A mí me va más el meneo del pinrel hacia delante. Lo disfruto y cuando, como hoy, hay ocasión para dedicarle más tiempo al tema, el tiempo, además, acompaña, y los humanos en el entorno tienden a escasear, llego casi a estados gozosos.

Los pies, por su lado, la cabeza por el suyo, la mirada por el otro, el oído por el más allá y el silbido alegre que me sale a su aire.

Estas escapadas son  en parte consecuencia de ser uno su propio jefe, de madrugar y hacer algunos deberes antes y, creo que también, de haber optado y haber podido hacerlo por un determinado ritmo y modo de vida.

 

Llevo toda la semana con el run-run de fondo de esta frase que nos dejó escrita el sábado pasado Antonio Rodríguez de las Heras:

Los poderes de siempre nos han indicado lo que hay que mirar de ese mundo que vemos. La visión tiene un potencial ilimitado de miradas posibles, y los poderes se esfuerzan en señalarnos cuál tiene que ser nuestra mirada, adónde hay que mirar. La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino que marca el dedo índice y que miren a otro lado.

Creo que con el andar, el caminar y el por dónde lo hacemos ocurre algo de esto también y ayuda a que nuestras miradas sean distintas, miren desde otros puntos de vista que salen de las rutinas.

Y esto de hecho toma incluso su forma hasta en el valor informacional de determinadas señaléticas urbanas que en nuestro día a día nos son casi indiferentes.

Para mirar distinto y para andar por espacios menos trotados conviene también ir ligero de equipaje, prejuicios e intereses en un caso, peso en otro. Situarnos ante la realidad con lo indispensable ayuda, probablemente, a profundizar en lo que vemos y a pararnos en los detalles que en lo humano suelen ser importante.

Andaba y mi cabeza al mismo tiempo iba yendo de Carrión a Bernat y de Bernat a Carrión a cuenta de sus idas y venidas con Amazon. No voy a entrar en ello. Tengo en cualquier caso la sensación de que no se ha pillado la frecuencia de onda del texto de Carrión y no me refiero al dilema inexistente en el fondo sobre papel-digital. Me interesa más los posibles modelos subyacentes.

En cualquier caso estos dos buenos hombres, acompañados de su correspondiente artilugio fruto de la tecnología me hacen quizás ver que tendemos a ponernos estupendos con algunos asuntos bastante intrascendentes para la mayoría de los seres humanos más preocupados de encontrar un espacio donde descansar un rato.

Antonio decía en el texto: La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino. Marina Garcés, en el espléndido libro, Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrillatambién habla de mirar y desviar. Escribe: Aprender a mirar los gajos de una naranja es una práctica de liberación, ya sea de la caverna o de la cuenta de resultados de las actividades económicas que la explotan. Por eso educar es siempre desviar para descubrir. Y no nos hacen falta grandes recursos: sólo gente capaz de estar, con pequeños y mayores, ante la realidad que se abre. (pag. 150)

No grandes recursos… sólo gente capaz….

Y un poco antes escribe:

Una mañana cualquiera, me crucé debajo de casa con tres mujeres que iban hacia el mercado, cada una con su carro. Estuve a tiempo de escuchar a una que decía: «Hace tres años que no me abraza nadie». Tres años. No lo decía llorando ni con voz dramática. Era la expresión cotidiana de una soledad de la piel que Malatesta sabía que ninguna revolución podría resolver nunca del todo. (144)

Casí que creo que Carrión quería ofrecernos una de las posibles ‘miradas desviadas’.

Mientras tanto yo seguía mirando a Bilbao en su botxo… siendo consciente de que para verlo así hay que tomar distancia…