Solidaridad anónima. Mila esker Anjel Lertxundi!

Domingo a la mañana en medio de unos días que me-nos obligan a vivir a otros ritmos, pendientes de los mayores, saltando un poco de sorpresa en sorpresa, con noticias a ratos que no esperamos y que hacen cambiar el sino de los días venideros.

Estoy leyendo con tranquilidad el periódico El Correo y me encuentro con el artículo de Anjel Lertxundi que lleva por título Solidaridad anónima. El artículo, como él mismo señala, es el epílogo de Zu ( en castellano), un libro que también me (nos) acompañó en otro momento duro e intenso vitalmente.

Ahora, hoy, me encuentro con este bello y profundo epílogo, que como he sentido en otras ocasiones llega como la lectura precisa para un momento vital concreto.

Si podéis haceros con el artículo, reflexión sobre una profunda, por vivida con sentido, experiencia vital y un reconocimiento, de ahí la solidaridad anónima, del papel que todos los ciudadanos y nuestros impuestos juegan a la hora de hacer frente en momentos de enfermedad al cuidado y cura, si es posible, de la misma.

Os dejo aquí dos citas del mismo…

“La voluntad de vivir -la frontera que, como tantos otros enfermos, ella había marcado entre la vida y la muerte- se sobreponía a las dificultades, y el sentido más profundo de nuestro ser en el mundo se convirtió en algo práctico, urgente y solidario, totalmente ajeno a las elucubraciones retóricas a las que somos proclives cuando nada nos va en ello. Y hablábamos sin tapujos sobre la enfermedad y el final. No estábamos solos”.

Petrarca en un verso muy citado pero mal comprendido, decía que una bella muerte honra toda una vida (un bel morir tutta una vita onora), y ciertamente, todos soñamos con una hermosa muerte, sosegada y breve, sin dolor, pero es la belleza atesorada en lo vivido, tanto en la salud como en la enfermedad, lo que puede dar sentido a nuestro paso por el mundo y la propia muerte.”

Mila esker Anjel!

Anuncios

Rafa Toral el pegamento que ahora echaremos en falta

Ayer le despedimos.

«Hay personas que pasan desapercibidas, pero que sin embargo, el día que faltan bien que se nota que no están». Así resumía ayer José Ángel Carrero, responsable de Parques Forestales del Ayuntamiento de Bilbao, la pérdida deRafael Toral López, conocido como el último guarda del Pagasarri.

Así iniciaba hoy su crónica El Correo.

Lo vamos a notar sí.

Ya ayer en la celebración de despedida se le echaba en falta. Era ese ‘pegamento’ imperceptible casi siempre pero de tan buena calidad que une, junta lo que a veces a primera vista parece imposible de acoplar.

Así lo recuerda Imanol Zubero hoy en las páginas de El Correo.

EN RECUERDO DE RAFA TORAL
Imanol Zubero

Nick Cravat. Lo pensé la primera vez que me encontré con Rafa: es igual que Nick Cravat, aquel maravilloso actor compañero de Burt Lancaster en películas como “El halcón y la flecha” y “El temible burlón”. Moreno, barbudo, bajito, fuerte, bullicioso, alegre… y gran conversador: en esto no se parecía a los personajes encarnados por Cravat. Rafa era una persona inquieta e inquisitiva, con una sabiduría enciclopédica sobre aves y plantas, preocupado por la realidad política, amante de la canción popular… ¡y entendido en golf!

Cuando esta mañana temprano he sabido de su repentino fallecimiento no me lo podía creer. No hacía ni un mes que nos juntamos en su txoko para disfrutar de una comida que, como siempre, venía precedida de la degustación de sus afamadas gildas (“¡dos por cabeza!”). Y como siempre, con la sobremesa llegaron las conversaciones y los cantos; esta vez, ahora que lo pienso, los cantos no sonaron tanto como otras veces (nunca sonaban muy bien): sería que nos faltaba la percusión.

El Pagasarri ha sido su trabajo, pero mucho más que eso. Su profesión como guarda municipal de montes se ha entreverado con su amor por un entorno natural que conocía como pocos y que ha ayudado a muchos a conocer. Ahí quedan el libro Flora del Pagasarri (Temas Vizcaínos, 2009), del que es coautor, o su colaboración en el inventario de aves elaborado en 2010 por Joseba del Villar. Más importante aún, Rafa fue uno de los impulsores de la iniciativa “Pagasarri Gurea”, que en 2001 recuperó para su uso público 10 hectáreas en las que se emplazan dos de los iconos del Pagasarri: las neveras del siglo XVII y la fuente del Tarín.

El Pagasarri se ha quedado hoy sin uno de sus mayores protectores, y muchas y muchos sin un queridísimo amigo.

La vida sigue.

 

El Pagasarri se ha quedado huérfano

Agur ‘Falo’

Nos has dejado la responsabilidad ahora de cuidar, mimar y seguir preocupándonos por el ‘Paga’. No estaremos a tu altura y haremos lo que podamos.

Y nos has dejado sin tu risa, tus canciones y tu retranca… Esto ya no lo vamos a poder sustituir.

Diplomado en Magisterio, ha sido el guarda forestal del Pagasarri desde 1988. Como tantos otros, participó en las luchas vecinales y políticas del antifranquismo. Fue integrante de una de las más populares cuadrillas de aquellos años, “Los Bufas”, (Koldo, Patxi, Juanjo, Iñaki, Txeluis, Mikel…) desde la que animaron el barrio con sus ocurrencias, fiestas, carnavales, Nocheviejas, clubes, comparsas (Txintxarri). Su experiencia en estas lides le llevó a formar parte de uno de los primeros grupos de teatro de calle de Bilbao (“La Txaranga”), que durante los años 76/79 escenificaban sus obras de corte político social en la Plaza Circular, ofreciendo a cambio de unas monedas su visión de la situación del país. “Los pactos de la Moncloa” y “Sagaseta askatu” fueron algunas de las obras queescenificaron por toda Euskal Herria.

Su afición a la naturaleza y el paro dominante en aquellos años le llevó a la profesión de guarda bosques y lleva más de veinte años en el emblemático monte de Bilbao, el Pagasarri, donde, más allá de sus obligaciones profesionales, se ha implicado en la defensa del mismo.

En el año 2000 impulsó junto a otros la creación de la asociación Pagasarri Gurea, y consiguieron en menos de seis meses, de unas cinco mil personas, más de siete millones de pesetas para la adquisición de 9,5 hectáreas de terreno en la cumbre del “Paga”, donde se ubican la fuente del Tarín y dos antiguos neveros. Ha sido una de las operaciones más importantes de la última década en el campo ecologista. (Del libro Otxarkoaga. Retratos; pag. 211)

Y, ahora, ¿quién presidirá nuestras comidas?

Inauguración de la séptima edición de l’Escola de Llibreria

El viernes pasado, 14 de septiembre, tuve el honor y el regalo de dar la lección inaugural de la 7ª promoción de l’Escola de Llibreria.

Encontraréis una crónica amplia en el propio blog de l’Escola.

Sólo quiero dejar caer por aquí mi agradecimiento y reconocimiento al trabajo que desde hace siete años vienen desarrollando.

El texto de la conferencia que estará accesible para los alumnos en la plataforma de la propia universidad será también publicado antes de final de año.

Muere Eduard Miralles, un sabio de la gestión cultural. Xavi Fina

Este texto de Xavier Fina se ha publicado hoy en catalán en Ara.

Me he tomado la libertad de traducirlo al castellano con la ‘ayuda’ de google y de incluir al final enlaces a algunos textos de Eduard.

Muere Eduard Miralles, un sabio de la gestión cultural. Xavi Fina

De manera repentina y prematura, el miércoles nos dejó Eduard Miralles y Ventimilla. Subrayo el segundo apellido ya que este era uno de sus signos de identidad: nombrar todos con el segundo apellido incluido. En este detalle sin mucha importancia se mostraba su gran memoria y una mirada irónica.

Nacido en Barcelona en 1961, inició la carrera como gestor cultural en el Ajuntament de Barcelona, ​​donde contribuyó a la puesta en marcha de la red de centros cívicos. Este interés por la cultura de proximidad, por la cultura en los barrios, por la cultura popular, lo acompañó toda la vida, y siempre reivindicó su valor y una mayor atención a las políticas culturales.

El grueso de su carrera fue en la Diputación de Barcelona. Formó parte del equipo fundador del CERC (Centro de Estudios y Recursos Culturales), que dirigió de 1996 a 2004 y donde varias generaciones de gestores culturales no sólo aprendieron esta profesión sino que descubrieron su existencia. No es ninguna exageración decir que -como concepto más o menos preciso- la gestión cultural en nuestro país se creó en el CERC.

Miralles y Ventimilla era brillante intelectualmente y amante de las palabras bien dichas. Un maestro que ayudaba a pensar. Con un punto provocador -que no efectista- y lúcido a la hora de encontrar paradojas y contradicciones en las verdades dominantes.

Un maestro querido. Porque, con pose socarrona, transmitía bondad y generosidad. Estos días, muchos discípulos y compañeros así lo han recordado. Desde diferentes lugares de Cataluña. Pero también desde el País Vasco, Valencia, Castilla, Aragón, Andalucía … Y México, Argentina y Colombia. Esto también explica su talante: las complicidades y amistades que tejió en tantos lugares. Mantengámoslas y leamos sus textos. Este es su legado y este debe ser nuestro homenaje.

Algunos textos de Eduard:

 

Adeu Eduard Miralles Agur

Coincidí con Eduard por última vez en mayo, en Bilbao, con motivo de la TEH 85 Conference que él inauguró.

Comimos, conversamos, acompañados de gente que le conocía más de cerca y con muchas años de relación entre ellos y asistimos a la conferencia.

Conversamos con unas cervezas después de la misma, comprobando cómo hay personas que como él a su alrededor tejen hilos de confianza y relación.

Hoy, a lo largo de la mañana, he recibido la noticia de su muerte.

Un palo para todo el sector ‘veterano’ de la cultura y la intervención cultural.

https://platform.twitter.com/widgets.js

https://platform.twitter.com/widgets.js

 

Mientras… Faustino Guerau

Una sencilla y agradable comida.

Una buena conversación.

Un libro que vuelve. Necesito comprobar una cita que ahora no encuentro. Pero, en el hojeo del mismo, me reencuentro con un texto de 1979 que sigue manteniendo su validez y su sentido.

Los hilos de las conversaciones, a veces son caprichosos.

Aunque el mundo actual desoriente y amenace con su revolución científico-técnica (manipulada por la clase dominante) y las consecuencias ideológicas y prácticas que de ella derivan, no es conveniente que nos convirtamos en unos ácratas desorientados, sumergidos en sentimientos oceánicos de importencia, de absurdo, de pánico y horror cósmico…

Mientras las grandes potencias planifican los viajes interplanetarios y la estancia de las élites viajeras en hoteles estelares, más allá de la tierra, nosotros podemos coger el tren de cercanías, apearnos en la pequeña estación del pueblo, e ir a cultivar el huerto que rodea la casa de fin de semana, levantada a pulso con nuestras manos o con las letras pacientemente pagadas durante años.

Mientras las grandes potencias y las clases dominantes luchan por modificar la correlación de fuerzas internacionales para aterrorizar a la humanidad y meterla en su puño, nosotros podemos seguir confiando en la vida, que es más poderosa que los cerebros megalómanos, y podemos mejorar nuestra convivencia cotidiana, nuestra relación de amistad, la biografía familiar, la presencia vecinal en nuestro barrio.

 Mientras los cerebros electrónicos congelan el mundo, nosotros podemos continuar sintiendo que la sangre corre por nuestras venas, que el corazón sigue latiendo, que la salud o enfermedad nos acarician o amenazan, que la vida de nuestros seres queridos se acaba (y va a continuar para siempre en el fondo del alma), que la vida tiene alegrías y penas que la convierten en una aventura digna de ser vivida.

Mientras las grandes cadenas de información manipulan los datos para manejar a la humanidad ideológicamente, nosotros podemos seguir avlorando las conversaciones amistosas, las tertulias, las largas veladas de los sábados, después del trabajo de la semana.

Mientras los grandes monopolios hacen sus cálculos despojadores de la humanidad, nosotros podemos seguir haciendo la cuenta de la vieja para ver si llegamos a fin de mes y podemos ahorrar un poco para comprar un traje nuevo o hacer vacaciones cuando termine el curso…

Todo esto que acabo de decir, puede constituir una terrible alienación, un espíritu pequeño burgués, pretendido explícitamente por la ideología dominante, pero puede significar también un espléndido desafío a los manipuladores de la humanidad, esa especie de monstruos de rostro maquillado y alma necrófila que saludan y hablan desde cien micrófonos porque su voz es demasiado débil para poder aplastar la intimidad humana. Depende de la postura que uno adopte ante el mundo y sus avances científico-técnicos.

Para que nuestra actitud sea desafío y no dominación, han de cumplirse varias exigencias:

  • No se ha de disociar la vida privada de la pública. Lo que aquí se sugiere es valor para estar “por encima de…” no “al margen de” la vida pública.
  • No se ha de vivir asfixiado en lo cotidiano, ni evadido de lo que ocurre en el mundo. Nuestra casa ha de tener amplias ventanas para ver cotidianamente todo lo que ocurre: prensa, radio, televisión, revistas con análisis internacionales bien seleccionados…
  • No se ha de ser insensible a la problemática real del mundo: el peligro de guerra nuclear, de tecnificación alienante, de invasión de la propia intimidad a través de la cibernética, de la contaminación ambiental… han de conmocionar nuestra individualidad, hallar eco emocional en nuestro cuerpo; pero nos ha de quedar un reducto insobornable capaz de tomar distancia ante estas situaciones-límite sociales. (Faustino Guerau; La vida pedagógica; Roselló Impresións; pa. 29-30)