15 años. Un buen momento para la despedida

Este blog, que inició su andadura hace 15 años el 26 de abril de 2004 y que a lo largo de su vida ha sido acogido en distintas casas, blogia, nireblog, blogspot, hasta encontrar su acomodo final hace ya unos cuantos años en wordpress, hoy se despide.

Su hacedor y muñidor, servidor, está en un nuevo cambio de tercio y en estos próximos meses iré cerrando algunas de mis presencias y retomando alguna otra que tenía más abandonada, quizás sólo una, en este mundo digital .

Por qué. Es sencillo. El tiempo es limitado, las circunstancias cambian, las prioridades también, al igual que los entornos en los que uno se mueve. Prefiero dedicar más tiempo a menos vivencias, experiencias y relaciones y, a cambio, contar con más tiempo para cada una de ellas.

Retomaré con otras intenciones ritmo y cadencia el espacio más sosegado que en su momento inicié y que había dejado en barbecho.

Allí, en Lasai, seréis bien acogidas todas la que os queráis acercar. Allí y en la calle, el encuentro, el paseo, la conversación, la charla, la tertulia, la mesa compartida…

Creo que se adapta mejor al cambio de ritmo vital.

Este espacio seguirá viviendo hasta que wordpress quiera.

¡Hasta siempre!

Y en este 2018…

He aprendido que las cosas importantes de la vida no se pueden cuantificar, cronometrar, medir o acelerar. (Judy Wacjman; Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital; Paidós, pag. 10)

Ahora, intentaremos poco a poco, mejorar su puesta en práctica en el 2019. Estaré, de hecho, cada vez menos por aquí y por esos mundos virtuales… y más por los palpables reales.

 

Solidaridad anónima. Mila esker Anjel Lertxundi!

Domingo a la mañana en medio de unos días que me-nos obligan a vivir a otros ritmos, pendientes de los mayores, saltando un poco de sorpresa en sorpresa, con noticias a ratos que no esperamos y que hacen cambiar el sino de los días venideros.

Estoy leyendo con tranquilidad el periódico El Correo y me encuentro con el artículo de Anjel Lertxundi que lleva por título Solidaridad anónima. El artículo, como él mismo señala, es el epílogo de Zu ( en castellano), un libro que también me (nos) acompañó en otro momento duro e intenso vitalmente.

Ahora, hoy, me encuentro con este bello y profundo epílogo, que como he sentido en otras ocasiones llega como la lectura precisa para un momento vital concreto.

Si podéis haceros con el artículo, reflexión sobre una profunda, por vivida con sentido, experiencia vital y un reconocimiento, de ahí la solidaridad anónima, del papel que todos los ciudadanos y nuestros impuestos juegan a la hora de hacer frente en momentos de enfermedad al cuidado y cura, si es posible, de la misma.

Os dejo aquí dos citas del mismo…

“La voluntad de vivir -la frontera que, como tantos otros enfermos, ella había marcado entre la vida y la muerte- se sobreponía a las dificultades, y el sentido más profundo de nuestro ser en el mundo se convirtió en algo práctico, urgente y solidario, totalmente ajeno a las elucubraciones retóricas a las que somos proclives cuando nada nos va en ello. Y hablábamos sin tapujos sobre la enfermedad y el final. No estábamos solos”.

Petrarca en un verso muy citado pero mal comprendido, decía que una bella muerte honra toda una vida (un bel morir tutta una vita onora), y ciertamente, todos soñamos con una hermosa muerte, sosegada y breve, sin dolor, pero es la belleza atesorada en lo vivido, tanto en la salud como en la enfermedad, lo que puede dar sentido a nuestro paso por el mundo y la propia muerte.”

Mila esker Anjel!

Rafa Toral el pegamento que ahora echaremos en falta

Ayer le despedimos.

«Hay personas que pasan desapercibidas, pero que sin embargo, el día que faltan bien que se nota que no están». Así resumía ayer José Ángel Carrero, responsable de Parques Forestales del Ayuntamiento de Bilbao, la pérdida deRafael Toral López, conocido como el último guarda del Pagasarri.

Así iniciaba hoy su crónica El Correo.

Lo vamos a notar sí.

Ya ayer en la celebración de despedida se le echaba en falta. Era ese ‘pegamento’ imperceptible casi siempre pero de tan buena calidad que une, junta lo que a veces a primera vista parece imposible de acoplar.

Así lo recuerda Imanol Zubero hoy en las páginas de El Correo.

EN RECUERDO DE RAFA TORAL
Imanol Zubero

Nick Cravat. Lo pensé la primera vez que me encontré con Rafa: es igual que Nick Cravat, aquel maravilloso actor compañero de Burt Lancaster en películas como “El halcón y la flecha” y “El temible burlón”. Moreno, barbudo, bajito, fuerte, bullicioso, alegre… y gran conversador: en esto no se parecía a los personajes encarnados por Cravat. Rafa era una persona inquieta e inquisitiva, con una sabiduría enciclopédica sobre aves y plantas, preocupado por la realidad política, amante de la canción popular… ¡y entendido en golf!

Cuando esta mañana temprano he sabido de su repentino fallecimiento no me lo podía creer. No hacía ni un mes que nos juntamos en su txoko para disfrutar de una comida que, como siempre, venía precedida de la degustación de sus afamadas gildas (“¡dos por cabeza!”). Y como siempre, con la sobremesa llegaron las conversaciones y los cantos; esta vez, ahora que lo pienso, los cantos no sonaron tanto como otras veces (nunca sonaban muy bien): sería que nos faltaba la percusión.

El Pagasarri ha sido su trabajo, pero mucho más que eso. Su profesión como guarda municipal de montes se ha entreverado con su amor por un entorno natural que conocía como pocos y que ha ayudado a muchos a conocer. Ahí quedan el libro Flora del Pagasarri (Temas Vizcaínos, 2009), del que es coautor, o su colaboración en el inventario de aves elaborado en 2010 por Joseba del Villar. Más importante aún, Rafa fue uno de los impulsores de la iniciativa “Pagasarri Gurea”, que en 2001 recuperó para su uso público 10 hectáreas en las que se emplazan dos de los iconos del Pagasarri: las neveras del siglo XVII y la fuente del Tarín.

El Pagasarri se ha quedado hoy sin uno de sus mayores protectores, y muchas y muchos sin un queridísimo amigo.

La vida sigue.

 

El Pagasarri se ha quedado huérfano

Agur ‘Falo’

Nos has dejado la responsabilidad ahora de cuidar, mimar y seguir preocupándonos por el ‘Paga’. No estaremos a tu altura y haremos lo que podamos.

Y nos has dejado sin tu risa, tus canciones y tu retranca… Esto ya no lo vamos a poder sustituir.

Diplomado en Magisterio, ha sido el guarda forestal del Pagasarri desde 1988. Como tantos otros, participó en las luchas vecinales y políticas del antifranquismo. Fue integrante de una de las más populares cuadrillas de aquellos años, “Los Bufas”, (Koldo, Patxi, Juanjo, Iñaki, Txeluis, Mikel…) desde la que animaron el barrio con sus ocurrencias, fiestas, carnavales, Nocheviejas, clubes, comparsas (Txintxarri). Su experiencia en estas lides le llevó a formar parte de uno de los primeros grupos de teatro de calle de Bilbao (“La Txaranga”), que durante los años 76/79 escenificaban sus obras de corte político social en la Plaza Circular, ofreciendo a cambio de unas monedas su visión de la situación del país. “Los pactos de la Moncloa” y “Sagaseta askatu” fueron algunas de las obras queescenificaron por toda Euskal Herria.

Su afición a la naturaleza y el paro dominante en aquellos años le llevó a la profesión de guarda bosques y lleva más de veinte años en el emblemático monte de Bilbao, el Pagasarri, donde, más allá de sus obligaciones profesionales, se ha implicado en la defensa del mismo.

En el año 2000 impulsó junto a otros la creación de la asociación Pagasarri Gurea, y consiguieron en menos de seis meses, de unas cinco mil personas, más de siete millones de pesetas para la adquisición de 9,5 hectáreas de terreno en la cumbre del “Paga”, donde se ubican la fuente del Tarín y dos antiguos neveros. Ha sido una de las operaciones más importantes de la última década en el campo ecologista. (Del libro Otxarkoaga. Retratos; pag. 211)

Y, ahora, ¿quién presidirá nuestras comidas?

Inauguración de la séptima edición de l’Escola de Llibreria

El viernes pasado, 14 de septiembre, tuve el honor y el regalo de dar la lección inaugural de la 7ª promoción de l’Escola de Llibreria.

Encontraréis una crónica amplia en el propio blog de l’Escola.

Sólo quiero dejar caer por aquí mi agradecimiento y reconocimiento al trabajo que desde hace siete años vienen desarrollando.

El texto de la conferencia que estará accesible para los alumnos en la plataforma de la propia universidad será también publicado antes de final de año.