Nuevos territorios, nuevos límites…

Retomo una cita de un texto de Antonio Rodríguez de las Heras que lleva por título La mirilla, publicado en bez, que ya ha dejado de publicarse, pero sigue estando por ahora presente en internet.

Lo he leído a la luz de los recientes asesinatos y la variedad de reacciones que los mismos han producido y con la mirada puesta tanto en nuestras fronteras naturales como en la discusión sobre las nuevas…

El problema que estamos teniendo ahora no lo provocan las redes sociales, sino el estrechamiento exagerado de los límites de nuestro espacio de convivencia, con un auge de las múltiples formas con las que se puede manifestar el puritanismo. Cuanto más nos aprieten estos muros, más valores y comportamientos quedarán extramuros, sospechosos, denunciables, y los vigilantes parecerán más numerosos en las almenas. Una falsa sensación de seguridad. Lo que hay que procurar en nuestra sociedad de atalayas y almenas digitales es que se dilate más y más el perímetro, que los muros protectores se vean en la lejanía, y que debido a esa amplitud acogedora se instale y habite la diversidad y lleguemos a tener sensación de sociedad abierta (que es un límite al que tender, no un absoluto). Los vigilantes, aun siendo en número los de siempre, parecerán menos, pues los confines lejanos que tienen que cubrir trazan un perímetro más extenso. La Red se hará mucho más soportable

Es frecuente que mostremos alarma ante la vigilancia del ciudadano por los grandes poderes económicos y políticos en un mundo en red. No hay duda de que hay que cuidarse. Pero se da otra vigilancia cotidiana, molesta al menos, dañina en ocasiones, del vecino, que ya no vive en la misma escalera, sino que observa, intransigente y desconfiado, guardián de valores y certezas, por la mirilla de la Red.

 

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En defensa de la conversación

en_defensa_de_la_conversacionInicio la lectura del libro de Sherry Turkle, En defensa de la conversación. El poder de la conversación en la era digital, editado por Ático de los libros.

Buena pinta y con unas cuantas notas tomas tras las primeras cincuenta páginas.

Los libros, las lecturas, si lo preferís, se presentan a veces, se nos acercan ,en momentos propicios para que vayan calando o para enriquecernos.

Este libro ha aterrizado en mi vida este sábado entre dos experiencias sencillas, pero enriquecedoras en lo personal…

Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros. (38) escribe Sherry Turkle.

El viernes disfruté de un encuentro y conversación con Maite de La Taller, gracias a la mediación ‘celestinil’ de Aintzane, que estaba convencida de que me iba a encantar conocerla y conocer la experiencia y acertó. En la conversación a tres estuvo también muy presente la propia autoconversación que la artista y todas las personas mantenemos con nosotras mismas y las posibilidades abiertas de buscar algunas líneas de colaboración que nos permitan seguir encontrándonos. Curioso la frecuencia con la que aparecen terceras personas apreciadas por los presentes.

la_taller

Quedé maravillado del trabajo, del proyecto, de las ideas y… de la sencillez. ¡Gracias Maite y Aintzane!

Y un domingo de encuentro familiar y de celebración con conversación alrededor de la mesa. Mesa y conversación o conversación y mesa, como prefiráis,  son piezas importantes en mi entorno familiar. Es un buen momento para mirarnos a los ojos y pasar, también, la prueba del algodón gastronómica.

Quizás porque nos guste practicar lo que escribe Sherry Turkle:

La conversación cara a cara es el acto más humano, y más humanizador, que podemos realizar. cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos. (15)

Así que como el tiempo es finito intentaré seguir encontrando momentos de conversación y no de mera conexión. (pag. 44)

 

Adiós Bauman

Ha muerto… Zygmunt Bauman.

Dos citas:

Las ciudades son laboratorios en los que se desarrollan las formas y los medios para la convivencia humana pacífica y para el diálogo y el entendimiento transculturales. Las ciudades fueron siempre lugares donde vivían juntas personas extrañas. Eso es, en el fondo, lo que define a la ciudad: el lugar donde los extraños conviven permanentemente manteniendo sus diferencias y sin dejar de ser extraños unos para otros. (Zygmunt Bauman; Múltiples culturas, una sola humanidad; pag. 29)

La perspectiva de poblar el mundo con personas más generosas e inducir a la gente a que se cuide más entre sí no figura en el panorama de la utopía consumista. Las utopías privatizadas de cowboys y cowgirls de la era consumista nos muestran en cambio un mundo con mucho ‘espacio libre’ (libre para mí, por supuesto), un tipo de espacio libre donde el moderno consumidor líquido, empecinado en su carrera de solista, siempre necesita más y nunca tiene suficiente. El espacio que necesita el moderno consumidor líquido, y que debe defender con uñas y dientes, sólo puede conquistarse desalojando a otros seres humanos, precisamente la clase de seres humanos que sí se ocupan de los demás o necesitan de sus cuidados. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; pag. 75-76)

La desaceleración como emancipación

Leía hace unos pocos días a los amig@s de Colaborabora:

hay que parar, hay que dejar de contribuir a mantener engrasado el mecanismo del capitalismo de la atención, en el que se termina compitiendo por las audiencias, en el que difícilmente se disfruta, no ya de lo que organizan otras agentes de la comunidad, sino de lo que organizas tú misma. Porque una cosa es la abundancia y otra el exceso. Un sinsentido y una enfermiza tendencia a la que definitivamente debemos poner freno.

Me lo ha traído al recuerdo la conversación entre César Rendueles, Manuel Cruz y Daniel Innerarity que Borja Hermoso ha recogido en El País y de la que he seleccionado el título para esta entrada.

Dejo algunas pinceladas de la misma que, no por breves en el texto, requieren tiempo de sosiego y de calidad para rumiarlas. Algo que parece faltarnos…

  • Todo va demasiado deprisa en nuestras sociedades de hoy.
  • Las mejores ideas suelen surgir entre chispazos, entre espacios que se están peleando y colaborando y una excesiva especialización trae cosas normalmente poco interesantes.
  • Pensar es tener un interruptor. E interrumpir.
  • Hay un ruido de fondo que nos inunda, es como una rueda de hámster…
  • El tiempo ha desaparecido. Ya no funcionamos con tiempo, sino con una sucesión de instantes de los que se espera la máxima intensidad.
  • (las bibliotecas) son espacios de desconexión que funcionan muy bien.
  • Vivimos en una sociedad que no está muy interesada en replantearse la cuestión de qué significa que algo sea útil.
  • El solucionismo tecnológico es el síntoma de una aceleración consumista, de un consumismo llevado a ámbitos de nuestras vidas que de otra manera sería más difícil comercializar… como el ámbito de las emociones o el de la información. Así que, por ejemplo, sistemáticamente buscamos una especie de ídolo en las tecnologías digitales ¡como si fueran las únicas tecnologías que hay!

Vida para María, alegría de domingo y… virtualidad humana

Fin de semana tranquilo, cuidando detalles, o intentándolo, poniendo el ojo, la mirada en las pequeñas cosas, en sus matices, colores, diferencias, detalles…

coloresdelamanana

buscando metáforas y preguntas a los interrogantes aparentes que los paseos plantean

crucedecaminos

y, al llegar la tarde y abrir el correo ver que hay sueños y proyectos que con muchos pocos se hacen realidad.

¡Gracias a tu aportación y a la de 1509 mecenas más, este proyecto será una realidad!

Se me ocurre que es una forma  de leer la dimensión virtual de los humanos aplicando una de las posibilidades que este fin de semana nos ofrecía Antonio Rodríguez de las Heras.

Pero el término virtual acoge otra acepción. Y es cuando se refiere a aquello que tiene en potencia algo que se puede realizar. Virtual entendido como facultad, fuerza, poder… de hacer. Virtual contiene lo posible, y en circunstancias concretas lo virtual se hace posible.

Quizás, lo virtual así entendido, es lo que nos hace más humanos y lo que aporta y nos aporta más vida.

La perspectiva necesaria…. también para las librerías

Primer sábado de agosto. Ritmo más sosegado. Quizás por ello se producen sinapsis más curiosas.

Hilo pues pequeñas reflexiones y citas de tres artículos vistos hoy a la mañana y añado una recomendación final.

  • Conviene coger con pinzas lo que vienen siempre anunciándose como salvador por el cambio del mundo. José Ramón Alonso nos hable en bez de 10 tecnologías que iban a cambiarlo. Eso decían sus creadores, y acabaron en fracaso absoluto. ¿Cuántas de las actuales sobrevivirán o a quiénes debemos de creer?

Irrumpieron con la intención de marcar un hito histórico. Sin embargo, terminaron quedándose en nada.

Así que un alejamiento del valle de nuestra cotidianidad nos hace ver, con solo esta imagen de la canica azul, conceptos, interpretaciones del fenómeno fascinante de la vida y de nuestra especie y cultura difíciles de asumir a ras de suelo. La importancia del viaje (en esta ocasión un viaje de la Tierra a la Luna) para descubrirnos.

  • Así que con esta perspectiva y con las constataciones de muchos fracasos encubiertos de los que no se habla mucho porque pondría siempre en crisis constante lo que se nos vende como novedoso y último me acerco al texto de Juan Jacinto Muñoz Rengel en El País, Las librerías en el nuevo mundo feliz, para comprobar que quizás la resistencia adaptativa y con sentido sigue teniendo su espacio y lugar.

cada uno de esos libreros independientes, que de verdad cree en los libros y en la literatura, es un portador de la llama. Un héroe anónimo que mantendrá vivo el fuego durante los tiempos de oscuridad. Y cuando algún día una generación se dé cuenta de que esa felicidad plana y anodina era un fraude, y de que todas las nuevas tecnologías de la evasión juntas nunca podrán reproducir un ápice del auténtico placer de la lectura, ni de la forma de estar en el mundo que implica, ellos estarán allí para hablarles de la última moda: leer historias de mucho más de una línea, leer historias infinitas. 

Podéis tomarlo como un divertimento veraniego o darle una vuelta.

Lo que sí os aconsejo es que leáis las estupendas columnas-relatos que Marta Fernández nos está ofreciendo desde el 1 de agosto en El País. Quizás ella da la pista final que cierra el círculo cuando escribe:

Todas las librerías son el mismo sitio: las neuronas conectadas del cerebro del mundo, la clave para descifrar los misterios, la inteligencia secreta del planeta.

Los libros y la vida, o la vida y los libros… ¡vaya usted a saber!

Cuando salió publicada la edición en euskera del último libro de Anjel Lertxundi apunté ya en mi word especial de lecturas pendientes la referencia del mismo para comprarlo cuando se editara en castellano.

Lo compré el viernes.

Luego la vida o los libros, quién sabe qué, son caprichosos y parecen a veces acercarse en momentos especiales o llegar en el momento preciso.

Algo de esto ha ocurrido con este libro.

vivirlaenfermedad

Al volver hoy a casa sabiendo ya desde hace unos días que será un verano con tiempo y largas horas tranquilas me encuentro con la agradable sorpresa que me hace llegar la familia Sílex (Ramiro, Cristina, Marina…)

Libros_Silex

También para mí, como escribeAnjel (pag. 48), la lectura es un calmante y quizás los amigos de Sílex se han adelantado y me han mandado parte de mi dosis para este verano.

¡Mil gracias a ellos por la ‘medicación’ y a Anjel por ese regalo de libro y de vida!