¡Cuidado! ¿Quieren dirigir nuestras emociones aprovechando nuestras lecturas…?

El Grupo Planeta ha puesto en marcha la plataforma Oh!Libro, donde, al parecer, los usuarios pueden buscar lecturas según la valoración emocional de otros lectores.

Ya se sabe que las llamadas a las emociones y a los estados de ánimo pueden tocar el corazoncito y a veces provocar que ‘nos dejemos llevar’.

La simpleza del planteamiento hace pensar que quien ha pensado la idea y la ha puesto en práctica ha tenido una vida emocional poco intensa y rica, reduciendo las posibilidades a un ‘sota, caballo y rey’.

Si además somos capaces de ver y leer la propuesta con esta cita como trasfondo…

El objetivo de los que crean las aplicaciones es relacionar la vigilancia con la sensación de que nos cuidan. Si nuestras aplicaciones nos «cuidan», no nos centramos en aquello que toman de nosotros. En el mundo tal y como lo analizó Foucault, cuando colocas cámaras en las esquinas de las calles, deseas que la gente las vea y construyan una personalidad acostumbrada a la vigilancia. Saber que las cámaras están ahí hace que te «portes bien» tú solo. Pero en nuestro nuevo régimen de datos, el objetivo es que nadie sea consciente de que nos vigilan, o que al menos nos olvidemos de que lo hacen al cabo de un instante. Este régimen funciona mejor si una persona se siente libre para ser «ella misma».De ese modo, aportan al sistema «datos no adulterados». (Sherry Turkle; En defensa de la conversación; Ático de los libros, pag. 347)

quizás pensemos que hay una doble o triple intención bajo ese halo de ‘propuesta y bondad’. Control, simplificación del comportamiento para hacerlo más controlable e interés meramente comercial… aunque algunos nos vengan con el cuento de la cultura…

Txetxu Barandiarán: “Debemos mover el foco desde los soportes hasta los lectores”

Con motivo del encuentro Librerías 400 años después, celebrado en mayo de 2016, Pedro de Alzaga me realizó una sosegada y amplia entrevista.

Me gusta y comparto el titular que ha seleccionado y que he escogido para titular esta entrada.

Escribe Pedro: Txetxu Barandiarán es un consultor y asesor cultural que tiene las ideas muy claras sobre el futuro del sector del libro, en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional, sobre el resto de un sector cultural que describe inmerso en profundos cambios y paradojas. No obstante, un mensaje optimista prevalece en su discurso: “Todas aquellas empresas e instituciones que han sido capaces de girar su punto de vista del soporte al área de conocimiento acabarán ganando”. Barandiarán lamenta el poco tiempo que la situación actual deja para la reflexión sobre la obra cultural -“Me da cierto vértigo esta rapidez continua y esta huida hacia delante que deja poco tiempo para el poso que toda experiencia necesita”- y espera un futuro “lleno de conversaciones enriquecedoras para las personas (…) y de espacios físicos donde nos podamos encontrar”.

Aquí podéis ver y oír la entrevista.

Gustosamente escucharé y leeré otras opiniones y sugerencias sobre lo dicho y planteado en la misma.

Se exagera cuando se habla de la muerte del papel

La edición de Kosmopolis se ha celebrado esta semana pasada del 22 al 26 de marzo en Barcelona.

Leo un par de crónicas amplias, una en Nuvol y otra en Pliego suelto.

Me quedo con las siguientes notas-reflexiones de lo leído. Seguro que habrá muchas más opiniones y acentos…

  • Paul Holdengräber.“Creo que si observamos lo ocurrido en el siglo XX, se podría resumir como un gran error. Uno de ellos fue el fin de las utopías sociales, y el siglo XXI pareciera llevarnos al fin de la utopía tecnológica”.“No tengo teléfono móvil ni lo necesito, aunque no estoy en contra, pero mi vida tiene que ser real. Soy analógico”.“Ya casi nadie camina ni viaja a pie, en mi caso lo hago porque es algo existencial para mí”.
  • Carles Sora.  La realidad virtual está permitiendo que se generen nuevas narrativas, que las historias se cuenten replanteando su propia naturaleza y dejando a un lado ámbitos que pasarán a ser tradicionales, como la animación, la poesía o el arte.
  • Dan Franklin, estratega digital que trabajó en Canongate Books y Penguin Random House, nos habla en su conferencia acerca del “estancamiento al que parece haber llegado la innovación en el mundo de la edición digital” actualmente. “Estamos en el valle de la desilusión y las editoriales no acaban de conectar con los lectores”, sugiere Franklin. El boom vivido en 2011 –con el auge de los ebooks, la autopublicación y los nuevos formatos electrónicos– ha perdido fuelle y el mercado parece estar sobresaturado de contenidos digitales.

“Se exagera cuando se habla de la muerte del papel. No hay nada como las ventas de libros “.

  • Jean Echenoz: “No entiendo muy bien la idea de crisis. No pienso que haya cambiado demasiado la situación de la edición y las librerías en los últimos diez años. Quizá ha habido un cambio en las herramientas, pero no hay más cambios que hayan intervenido en nuestra práctica”.
  • Evelio Cabrejo reflexiona en su conferencia acerca de la existencia de una “lectura” anterior a la lectura de textos escritos. Una lectura que se realiza durante la primera infancia a partir de los textos orales a los que el niño se expone a través de su madre y de su entorno más cercano. Cabrejo defiende que este acto de lectura, basado en el ritmo y la musicalidad de la palabra, es inherente a la puesta en marcha del pensamiento, de la representación del otro y de la cultura misma.
     “El bebé se apropia de la lengua oral. Roba lo que escucha para construir su propia voz”.
  • Lynne Segal. “El envejecer no tiene tanto que ver con el miedo a la muerte, sino con el miedo al cómo nos ven los demás, a sentirnos inútiles, invisibles, desplazados”

 

Libro digital y mercados de lengua mayoritariamente inglesa. Situación dispar

Interesantes los datos que presenta 

Los datos hacen referencia al número de libros electrónicos vendidos por distintas plataformas en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

La posición dominante de Amazon, excepto en Nueva Zelanda es clara, pero hay variaciones de peso que algún motivo tendrán entre, por ejemplo, Apple y Kobo según cuál sea el país.

% ejemplares Amazon Apple Kobo Barnes & Noble Nook
Estados Unidos 86,26 9,36 0,26 4,12
Reino Unido 90,98 7,80 1,23
Canadá 59,26 14,96 25,78
Australia 62,70 30,85 6,45
Nueva Zelanda 0,00 66,64 33,36

Del mismo modo, hay variaciones importantes entre el número de ‘libros’ comprados por los ciudadanos de los distintos países que parece indicar distintos niveles de penetración del libro electrónico y que parece guardar una cierta relación con el número de habitantes.

Quizás acabe siendo cierto que aquí también el tamaño (poblacional) importa.

No hay que fijarse sólo en el ‘amigo americano’.

 

La inconsistencia, por ahora, de los algoritmos como ‘entes propositivos’. Espejitos de colores

Quizás mi amigo Jorge tenga parte de razón cuando me dice que : Me da que tienes un problema con los algoritmos…

El hecho es que parte de las propuestas que me hacen tanto instagram como facebook me tienen desorientado y hacen aumentar mi excepticismo ante la posible capacidad propositiva de interés basada en el big data y en los algoritmos.

En el caso de instagram es bastante frecuente que me sugiera como posibles intereses de conexión personas que puede que estén dadas de alta pero que no han publicado nada.

En facebook ocurre algo parecido al ofrecerme también como posibles conexiones de interés personas que pueden llevar más de un año sin haber puesto nada en su perfil.

Así que fruto de la primera constatación escribía hoy en Facebook:

Es curioso, el algoritmo de Instagram me invita a seguir a gente que no pública. Es como invitarte a caminar hacia la nada digital.
¿Será una premonición de lo que nos espera con los algoritmos?

En el mientrastanto entre lo escrito en facebook y esta entrada he podido terminar el número 31 de Texturas y devorar el sugerente y provocativo artículo de Joaquín Rodríguez No data, Big Data, Small Data, Another dataescrito a raíz de la polémica suscitada en el IV Congreso del Libro electrónico de Barbastro.

Joaquín escribe:

Especialistas en inteligencia artificial y hechiceros de los datos nos dicen que mediante el análisis del comportamiento digital de los usuarios, del examen de la traza que sus prácticas digitales dejan tras de sí –ya sean sus hábitos de compra en la Red, sus preferencias temáticas de lectura, sus pautas de consulta y subrayado, su velocidad de lectura, su propensión a compartir unos contenidos u otros, que son las cosas que a día de hoy denotan nuestro rastro personal en la Red–, cabe pronosticar y predecir el comportamiento lector y las preferencias de compra de un individuo determinado. Es posible que el algoritmo que sintetice esas normas de comportamiento vaticine con acierto la eventual conducta de unos pocos, pero el problema es que descuida el de la inmensa mayoría…. Los evangelistas del Big data saben que dejamos indicios digitales tras cada visualización, compra o intercambio, que esas muestras son mensurables y pueden revelarnos, potencialmente, patrones de comportamiento. El problema se produce, claro, cuando el supuesto Bigdata no es más que un pequeño y triste Little data, suficiente quizás para calmar las ansias mercantiles de los editores y publicitarios, pero radicalmente insuficientes cuando pensamos en políticas públicas de fomento de la lectura,

espejitos-de-colores

Cuando uno ve el escaso valor que tienen las propuestas que por ahora nacen de la explotación de muchos datos y al mismo tiempo constata que otros venden como panacea de la tendencia futura lo que hacen florecer, como por arte de magia, de unos pocos datos, piensa que los ‘espejitos de colores’ siguen estando muy presentes como propuesta para la decisión empresarial.

Y como brillan, todavía parece que siguen atrayendo.

Sobre libros, conversación, y más. ¿Qué piensa la opinión pública vasca?

El Gabinete de prospecciónn sociológica del Gobierno Vasco acaba de hacer público el Anuario de la opinión pública vasca 2016.

Quien piense o crea que lo vasco, los vascos, o los que vivimos en Euskadi somos ‘raras avis’ puede no sacar ninguna conclusión de los datos y seguir pensando o creyendo que los mismos son determinantes y parte de la esencia de ‘lo vasco’. Quien crea que puede sacar algún provecho le puede resultar interesante una mirada sobre los mismos. El informe, en sus más de 200 páginas recoge un número importante de datos y realiza algunos comparativos temporales que resultan, en mi opinión, sugerentes.

Me voy a centrar en resaltar los datos que se ofrecen en relación a libro-lectura, las relaciones personales y la lectura de noticias.

En relación al futuro de la lectura de libros y prensa, no parece que el cuestionario especifique si en soporte papel o digital, los entrevistados tienden a ser ligeramente pesimistas cuando miran la situación a cinco años vista. Son más los que piensan que disminuirá (35%) que los que piensan que aumentará (16%).

futuro_tiempo_lectura

Parece que en 1996, el personal era más optimista sobre el futuro de la lectura de libros y prensa ya que un 42% pensaba que aumentaría frente a sólo un 7% que creía que disminuiría.

comparativo-lectura-96-2016

Peor parece presentarse la situación en lo que hace referencia a las relaciones con los otros cara a cara. Frente al 12% que piensan que aumentarán, hay un 47% que creen que disminuirán. Sherry Turkle, da unas cuentas explicaciones en su libro En defensa de la conversación  sobre esta posible evolución y sobre las consecuencias que puede traer el equivocar conexión con contacto (pag. 44).

relaciones-cara-a-cara

En relación al seguimiento de las noticias, la Televisión sigue siendo el rey ya que es el único canal que mantiene su posición frente a radio y periódicos.

Sería interesante poder saber si existe alguna posible correlación entre lectura y escucha.

noticias_comparativo

¿Lo que de todo esto me parece lo más preocupante?

La posible pérdida del tiempo dedicado a las relaciones personales que, indirectamente, nos aleja de la toma de conciencia de la situación de los otros y de  la sociedad de los cuidados que requiere mirada y escucha.

Lectura… quizás no todo es lo mismo

No voy a entrar en si es galgo o podenco, en si es papel o digital, pero sí que me parece que requiere una reflexión sosegada lo que afirma Emilio Lledó en una reciente entrevista en El Mundo cuando dice:

en este tiempo nuestro existe también una educación inmovilizadora cada vez más extendida. Es la que tiene que ver con el ámbito de las redes sociales y de los teléfonos móviles. Eso podría conducirnos a una sociedad inmovilizada. Los flashes momentáneos que generan las redes sociales impiden el pensamiento, lo anestesian. Pues pensar es una forma de dotar al individuo de fluidez, de agilidad, de amplitud. Lo opuesto al sedentarismo de los mensajes instantáneos. El mejor reflejo para representar esta idea es el libro y la lectura. Ellos, los libros, ofrecen siempre una posibilidad de diálogo. Pero cada vez hay menos interés por dialogar.

Quizás la doble afirmación de McLuhan: el medio es el mensaje y, también, el medio es el masaje reflejan con claridad la intencionalidad de la pantalla: sedentarizarnos y acomodarnos con el suave arrullo del masaje que relaja la mente. Quizás, y digo sólo quizás. Reflexionar sobre ello, sobre el hecho de que es probable que no sea lo mismo el dónde y el qué se lee si lo que queremos es más fluidez, agilidad y amplitud, no estaría de más.

El reflexionar, digo.

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A veces, la industria, tiene demasiada prisa, la tecnológica más que la cultural y parece no tener tiempo para lo que quizás sea lo importante.