20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 2. Una civilización sin libreros

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

Una civilización sin libreros es inimaginable. Como los santuarios y otros lugares de reunión sagrados, las librerías son componentes esenciales de la naturaleza humana. El tacto de un libro cogido de una estantería y sostenido en la mano es una experiencia mágica que une al lector y al escritor. Pero para competir con la WWW las librerías del futuro serán distintas de las hipertiendas concebidas para masas que ahora dominan el mercado. Las tiendas del mañana tendrán que ser lo que la Web no puede ser: tangibles, íntimas y cercanas al domicilio; santuarios colectivos, quizás con cafeterías que ofrezcan placer y ciencia en compañía de otras personas que comparten tus mismos intereses, y donde el libro que uno quiere siempre pueda encontrase y cada anaquel depare sorpresas y tentaciones. (Jason Epstein; La industria del libro; Anagrama, pag. 50-51)

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20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 1

Del 7 al 10 de marzo se va a celebrar el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

El propio Mapa de Librerías elaborado por CEGAL señalaba que las librerías tienen, mayoritariamente nombre de mujer. Quizás se esté todavía a tiempo de cambiar el nombre y hablar de XXIII Congreso de Libreras. No sería un mal signo de cambio cuando además el mismo coincide con  la huelga general convocada para el 8 de marzo.

Más allá de estos detalles que creo son importantes me he planteado hacer una pequeña aportación publicando desde hoy hasta la víspera del Congreso veinte citas relacionadas con la librería y su entorno y que espero ayuden o provoquen la reflexión.

¡Feliz Congreso!

El reto consiste en asociar la compra de libros -operación comercial a fin de cuentas banal- a una experiencia más amplia y enriquecedora, a imagen de los artistas artesanos cuyas obras se presentan como bienes singulares que nada tienen que ver con la producción industrial. La campaña de comunicación de las librerías de la región de Rhône-Alpes en 2013, titulada «En mi librería», revela un imaginario que se basa en lo inefable y en lo inconmensurable: «En mi librería me ofrecen algo más, algo que va más allá de la estrategia de compra». Es el mismo imaginario que encontramos en la campaña nacional de comunicación que lanzó el SLF (Sindicato de la Librería Francesa) en 2014 reuniendo a las librerías independientes en torno al eslogan «Para ir a otra parte, entren aquí», con el que se pretendía potenciar por un lado su carácter de «mundo aparte, especial», y por otro «una forma de viaje». En este contexto, el espacio físico de la librería, que suele presentarse como una desventaja con respecto a la venta online por las limitaciones del espacio y alto coste de los alquileres en los centros urbanos, se convierte en una ventaja. Los libreros nos ofrecen un espacio habitado e inspirado, a menudo muy parecido al espacio doméstico: materiales auténticos (madera, piedra), música de fondo cuidadosamente escogida, pósters u obras de arte en exposición, muebles abigarrados, alfombras con las que se busca crear una atmósfera diferenciada alejada de la estética de las grandes cadenas. (Guillermo Schavelzon en Revista Texturas 32; Trama editorial, pag. 75)

 

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 5. No parecen existir los lectores exclusivamente digitales en tiempo libre

Si hacemos caso a los gráficos, por lo menos a algunos del estudio de hábitos de lectura podemos concluir que los lectores de libros en tiempo libre exclusivamente digitales no existen y sí, en cambio, los lectores exclusivamente en papel en el tiempo libre.

Esto es lo que yo entiendo del siguiente gráfico. Del 59,7% de la población lectora en tiempo libre hay un 40,3% que lee sólo en papel y un 19,4 %que lee en papel y en digital. El 59,7% lee, en algún momento en papel y el 0% aparentemente lee sólo en digital.

Plantear pues el dilema papel-digital no parece tener ningún sentido porque el papel parece estar siempre presente en mayor o menor grado.

Si damos como bueno el gráfico anterior, el que se presenta en la siguiente página no sería correcto en el fondo ya que la comparación no es entre lector en papel y lector en digital sino entre lector en papel y lector en papel y en digital sin que en mi opinión se pueda concluir estadísticamente en función de los datos aportados que el mayor consumo y mayor número de libros leídos sea una consecuencia de leer también en digital además de en papel. Quizás sea más lógico pensar que una parte de los ya grandes lectores utiliza los dos soportes bien por criterios económicos o por la posibilidad de poder disfrutar de más tiempo de lectura y adaptar el soporte al medio, a la lectura y al tiempo disponible.

Señalar las características de ese 19,4% sólo al ‘lector digital’ no sería, por lo tanto correcto. Más cuando vemos la siguiente y comprobamos la correlación aparenete entre más lectura y número de libros en casa que cuesta pensar que sean sólo digitales.

En cualquier caso amiguitos y amiguitas parece que los lectores sólo digitales de libros en tiempo libre son por ahora un tema de ciencia-ficción.

No se puede, por lo tanto afirmar como alguien ha hecho que ‘el perfil del lector digital es más intensivo’. Podremos quizás decir que el perfil del lector multisoporte es más intensivo y el matiz, como siempre, es importante.

Quizás la información hubiera quedado más clara si se hubiera conocido cuántos ejemplares y en qué soportes lo realizan los que leen en papel y en digital.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 4. Una terminología poco clara en ocasiones

Ha habido por parte de los editores en algunas ocasiones un cierto interés en utilizar una terminología poco clara en lo referente al libro en soportes electrónicos que en este estudio vuelve a tener una presencia confusa sobre todo cuando se aborda el tipo y canal de adquisición.

Esta tabla que se presenta en el estudio en la página 42 es, en mi opinión, un claro ejemplo de ello. Parece que existe una cierta intención de dejar entrever que en internet no se compra.

Algunos comentarios: sólo se utiliza el término compra, aparentemente, para el libro en papel. Parece que aquellos libros electrónicos que se ‘bajan’ pagando tienen una especie de trato monetario distinto y se miden conjuntamente con las bajadas gratuitas y no, curiosamente con los comprados.

Creo que sería más lógico y desde luego mucho más claro presentar los datos, seguro que se puede, con la siguiente estructura.

Canal / % Soporte papel Soporte electrónico
Lo compré    
Me lo han regalado    
Me lo han prestado    
Préstamo bibliotecario    
Ya estaba en el hogar con anterioridad    
Era un ejemplar gratuito    
Lo he robado    

Así, en plano de igualdad, tendríamos con mucha más claridad el canal y el soporte.

Y así no habría peligro de gráficas tan tendenciosas como la que aparece en la siguiente página, donde parece que en internet no se compra nada.

 

Facturación por tipo de soporte de libro en Estados Unidos. El papel sigue teniendo el peso fundamental

Comparando los primeros nueve meses de 2016 y 2017, el peso de los formatos en Estados Unidos es el siguiente:

2016 2017
ebook 16,32 15,40
Papel 70,68 69,71
Audiolibro (descarga) 3,58 4,51
Otros (cartoné, audio con soporte) 9,43 10,38

Las variaciones, con un claro predominio del papel, no superan un punto porcentual. Podemos pues, hasta la fecha considerarlas prácticamente imperceptibles.

El audiolibro

Y hablamos de Estados Unidos.

Nuestra historia de Pedro Ugarte. Un libro humano

Con todo el cariño y a modo de ‘guiño humano’ para Pedro Ugarte y Juan Casamayor.

Nuestra historia, editada por Páginas de espuma, ha sido una de las lecturas que me ha acompañado en mi último viaje.

Me ha gustado. He disfrutado. He tomado mis notas particulares. Me ha traslado a recuerdos de situaciones cotidianas, a pensar… “esto lo tiene que leer fulana, le gustará”.

El libro, además de estar lleno de vida cotidiana, que es donde la humanidad se hace real y se encarna, es de manera caprichosa e inesperada de ese reflejo de no perfección humana, como si las páginas hubieran entendido también de qué va esto.

Así, en la página 34 se lee:

Las cosas no pueden ir siempre bien. Los seres humanos no estamos preparados para eso. Cuando ocurre, todo se vuelve un tanto incómodo. Lo perfecto no es natural, no es lógico. Lo perfecto, en realidad, es imposible.

Y, como si las propias páginas quisieran reafirmar lo escrito, justo en la anterior, la 33, encontramos un rastro de esa pequeña imperfección que rubrican la humanidad también del texto y el soporte que parecen querer seguir la estela que marcan tanto Pedro como autor y Juan como editor..

Lo dicho, para alguien que no es crítico, y sí un simple lector… un disfrute y la constatación, por suerte, de que todavía hay personas humanas e imperfectas en los procesos creadores naturales.

 

¿Nos vemos hoy a las siete de la tarde en La Central de Mallorca?

Hoy, con motivo del acto que se celebra en La Central, Javier Pradera y la fundación de las editoriales FCE i Siglo XXI, en el que el libro Javier Pradera. Itinerario de un editor, editado por Trama editorial,  va a ocupar un lugar importante, estaré en Barcelona junto a Manuel Ortuño.

En el mismo, además de Jordi Gracia, editor del libro, y Gustavo Sorá, autor de Editar desde la izquierda en América Latina, nos acompañarán otos colegas del sector.

Nos encantaría poder contar con tu presencia y saludarte personalmente.