Los seres humanos modernos somos animales sensuales. Nos acariciamos tocándonos con palabras, y disfrutamos de la cercanía y el contacto corporal” (H. Maturana citado por Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 107)

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Pequeños detalles de un año -9

Con motivo de la constitución de Aldaketa he podido tener el gusto de asistir en el incomparable marco del Palacio Mirarmar en San Sebastián a a una conferencia de Josep Ramoneda sobre un conjunto de principios que se deberían dar para el cambio político o, mejor para el cambio dentro de la política.

Antes de empezar a enumerar los mismos, Josep hizo, literalmente, la siguiente afirmarción que, en mi opinión, indica ya toda una forma de actuar y, por lo tanto, de ser. Afirmó: Si me llama la gente decente, primero vengo y después pregunto.. Con ello, y así lo explicitó en concreto hacía referencia dos personas presentes en la sala: Joseba Arregi y José Ramón Recalde. Probablemente, si los conociera podría haber dicho lo mismo de todos los presentes; pero, esta afirmación vale como símbolo (significante y significado; u ortodoxia y ortopraxis) de lo que, de alguna manera, se pretende hacer desde Aldaketa.

Señalo, de modo telegráfico, algunas de las ideas-principios expuestos por Josep:

– Situar a la persona como el centro de la política y por delante de todo
– Principio de increeencia. Se debe trabajar con la puesta en cuestión permanente y negar los prejuicios como forma de actuación.
– Secularización de lo inefable que, habitualmente, lleva a la negación del otro.
– Se debe realizar la segunda revolución laica de la política. Separar y aceptar que Cultura, Lengua, Nación y Estado pueden existir con distintas combinaciones y que todas deben-pueden ser admisibles.
– Universalidad de la razón.
– Tratar de poner en cuestión siempre las ideas recibidas es básico para seguir avanzando.
– Limitación del poder.
– La política tiene sus tiempos.
– Presencia de un superego que actúe como elemento controlador y contenedor.

y, aunque no fue al final, creo que la siguiente afirmación es, también, un estupnedo colofón: Es mejor una humilde ambivalencia que una grandilocuencia de los principios.

Y, como, siempre, en este repaso anual que, al mismo tiempo coincide con acontecimientos del último mes adjunto una frase recibida en abril: Ahora que leo esto, creo que mi mente no es original, de manera que cualquier otra mente no sólo ha de ser más original que la mía, sino que le bastará con encontrarse conmigo para ser original de una vez. Pero me queda la duda: ¿en qué consiste una mente original? o de otro modo:¿en qué sentido una mente es original?

Un toque de canela

Director: Tassos Boulmentis
Título: Un toque de canela
Nacionalidad: Griega
Duración: 90 minutos
Año: 2004

Comentario

“Un toque de canela” es una comedia nostálgica y agridulce sobre la conciencia, sobre gente que abandona su lugar de origen, sobre conflictos personales, pero ante todo, muestra cómo la cocina, como alimento cotidinao siempre presente, puede dar una serie de lecciones valiosas sobre el amor y la vida.

La nueva riqueza

A medida que avance el siglo XXI, la nueva riqueza de las naciones se basará cada vez más en la materia gris, el saber, la información, la investigación y la capacidad de innovar, y no en la producción de materias primas. (Ignacio Ramonet, Guerras del siglo XXI, Mondadori, pag. 18)

Pequeños detalles de un año -8

Hemos pasado un par de días en Madrid, reuniéndonos con clientes actuales y posibles de cara a aproyectos del 2005 y, cuando se está con los ojos y oidos abiertos, siempre hay posibilidades de aprender o de vivir nuevas experiencias.

Así, un taxista, conocedores y observadores muchos ellos de la variedad de la vida, nos dio uno de los mayores ejemplos de autoestima personal.

Al conseguir hacer sin error el recorrido que habíamos solicitado, y siendo además un taxista no hablador, cosa extraña, durante el trayecto, al llegar al punto de destino nada más parar dijo para sí: Soy tan bueno que no me puedo aguantar y, sin más, siguió a lo suyo.

Esta sencillez y capacidad de expresar lo que uno siente choca, quizás, con la reflexión que provocó la siguiente frase:

Con frecuencia, aunque no siempre nos demos cuenta, leemos en busca de una mente más original que la nuestra. (Harold Bloom; Cómo leer y por qué; Anagrama, pag. 22)

A la que nos respondían:

Ahora que leo esto, creo que mi mente no es original, de manera que cualquier otra mente no sólo ha de ser más original que la mía, sino que le bastará con encontrarse conmigo para ser original de una vez. Pero me queda la duda: ¿en qué consiste una mente original? o de otro modo:¿en qué sentido una mente es original?

Probablemente sólo se puede ser original desde la asunción de la propia vida que nos hace a cada uno distinto y diferente. El taxista, seguro que va por buen camino.