Flujos del conocimiento en las organizaciones

Con este título ha presentado hoy Mik en Bilbao un estudio realizado con la participación activa de más de 20 empresas del País Vasco. La presentación ha sido realizada por Ángel Arbonies y Jon Aldazábal.

Tras la presentación del estudio se ha contado con la presencia de Alfons Cornella para dinamizar y aportar ideas en un ambiente de intervención libre y relajado una vez roto el silencio inicial.

Una vez leído el informe, prometo comentarlo aquí ampliamente.

Señalo, sólo, algunas de las ideas que han ido saliendo y me han parecido interesantes o sugerentes:

– Trabajar el conocimiento como objeto no nos lleva muy lejos. Mejor, trabajar el conocimineto como proceso y flujo para conseguir que sea relevante. Lo importante es activarlo y convertirlo en valor.

– Ello sólo es posible desde una visión dinámica y relacional. Sólo hay conocimiento en la relación. Más importante que la memoria (bases de datos) son los flujos.

– El proceso: Información – Conocimiento – Valor.

– Nos debemos preocupar de la capacidad de absorción organizacional por encima de la sola capacidad de los individuos.

– Las rutinas creativas son las que posibilitan la creación de conocimiento.

– El conocimiento como tal no se gestiona, hay que provocar cambios organizacionales.

– Nos importa lo que se dice y cómo se dice.

– Inteligencia. Supone: Darce cuenta; Hacer algo con ello; Convertirlo en algo práctico. Es muy difícil determinar lo que sabemos y sólo se manifiesta cuando actuamos.

– Aclaraciones conceptuales.
Capacidad: Posibilidad de desarrollar una tarea en genérico.
Competencia: Manera específica de desarrollar esa tarea.
Conocimiento. Qué aporto de valor desde esa capacidad y competencia.

– Hay que crear-generar más ideas de las que podamos desarrollar.

– Hay momentos en los que no hay que solucionar problemas, sino redefinirlos. Por ejemplo: ¿No habrá que redefinir dentro del sector del libro todo el teórico problema de la lectura?

– La diferencia está en el conocimiento tácito.

– No hay nada más preparado que la mente humana para solucionar problemas.

– Los mejores tienen que estar innovando y pensando.

– El cambio de claves del ¿qué hacemos bien? (clave de producción) al ?qué sabemos hacer? (clave de innovación situacional).

– El liderazgo es crucial.

– No hay empresas innovadoras hay equipos innovadores.

– Es necesario cambiar el imaginario colectivo en relación a la innovación.

– ¿Cuánto tiempo se dedica a pensar en las organizaciones?

Anuncios

Los pequeños exploradores de frontera

Obligar al público a aceptar nuevos valores, que no desea, es la misión más importante y hermosa del editor. (Fischer, citado por Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 25-26).

Asistí ayer a una conferencia pronunciada por el profesor Nathan Rosenberg que organizada por la Fundación BBVA versó sobre el tema del papel que juegan las pequeñas empresas en la innovación y la alta tecnología.

En relación al acto me gustaría hacer algunas reflexiones, primero en cuanto a la forma y después en cuanto al fondo que, en mi opinión, aportó algunas ideas interesantes para tenerlas en cuenta en el sector del libro.

En cuanto a la forma

Se puede afirmar sin temos a equivocarse: ¡Cuánto tiene que aprender la Fundación BBVA de los libreros culturales en cuanto a gestión de actos y adecuada utilización de recursos. Sólo unos fríos datos, de los que los bancos suelen ser muy amigos:

– Asistentes: 35 personas

– Personas visibles de la organización (azafatas, seguridad, presentador…): 9

– Gastos visibles: Anuncios el domingo anterior en medios de comunicación locales, comunicación del acto a las personas interesadas de las actividades de la Fundación.

Mucho recurso para poca gente. O, dicho de otra manera, mucho gasto.

Quizás si el planteamiento hubiera sido el de las sinergias, la utilización del espacio del ’pequeño’ (librería en este caso) para la realización de la actividad ccuidando la presencia de la marca de la Fundación) el resultado hubiera sido muy otro, en cuanto repercusión real que no mediática.

En cuanto al fondo

Señalo algunas ideas que me parecen trasladables, por lo menos, como reflexión al sector del libro:

– El liderazgo en los sectores innovadores (Tic, patentes…) lo llevan las pymes. El liderazgo en la creación cultural y en la diversidad debe de estar en manos de las pequeñas editoriales como aportadoras de nuevas tendencias.

– El conocimiento, nos pongamos como nos pongamos va con las personas. Las empresas sólo facilitan marcos más o menos estructurados, mejor o peor planificados para que el mismo surja y se encauce.

– Problemas de la paquetización de contenidos. Ayer mismo Madridmasd recogía una noticia en este sentido. Se debe separar el hard del soft. sedebe dar posibilidad clara de selección de contenidos.

– En Estados Unidos, en el tema Tics en los concursos se produce una discriminación positiva en favor de las pymes ya que ello asegura mejor tejido empresarial, habitualmente menos subvención a costos estructurales y más a proyecto real. Parte de las ayudas a librerías y distribuidoras para comercialización en el extranjero están realizadas con estos criterios de fondo.

– Las pymes tecnológicas comercializan mejor que las grandes. De esto, si es así, habría mucho que aprender.

– En Estados Unidos el tiempo necesario para la creación de una empresa es 12 veces menor que en Europa y 4 veces más barato.

– Existen unas políticas claras de Capital-Riesgo entendidas no como préstamo, sino como capital real que participa y arriesga de forma activa en las empresas. Me recuerda, en parte al modelo que se puede estar dando en Francia con las “Librerías de creación” y la participación en el capital de las mismas de algunas empresas editoriales.

– Es mejor que la “frontera” la exploren los pequeños, pero los éxitos deben ir acompañados de incentivos económicos, y añado, y no de ’robos’ de patentes (autores) a cualquier precio por parte de los grandes.

Me llega el boletín electrónico semanal de Infonomía y me encuentro con la siguiente reflexión de Alfons que va en la misma línea: Me gustaría pensar que este programa nos ayudará a conseguir los miles de empresas de 10 trabajadores, especializadas en lo que sea, pero especializadas y diferentes, que vamos a necesitar en los próximos años, en lugar de las decenas de empresas de 1000 trabajadores (tarea casi imposible) en los que algunos (con una visión clásica de la economía) creen que se fundamentará el futuro.

Tiempo, lentitud y lectura 2

Ya en noviembre, recogíamos una reflexión de Paco Puche en la que constataba la necesidad de tiempo para el libro. Tiempo no para cualquier cosa, tiempo no para leer más, cantidad, sino como Paco dedía para ensimismarse, acotar, repasar, suspirar, clamar, dormir… tal vez soñar..

Víctor Moreno, no tiene del todo claro o no parece compartir este planteamiento cuando afirma que lectura y tiempo corresponden a dos realidades de decisión distintas y así afirma que: • “Decir que para leer se necesita todo el tiempo del mundo es un excelente discurso para ahuyentar a futuros lectores, pues si de algo no dispone la gente, es de tiempo. Asociar lectura con tiempo resulta muy peligroso. Al fin y al cabo, la decisión de leer pertenece a la voluntad, y el tiempo a la economía de producción, a la que todos, con sus más y sus menos, estamos sometidos” (Víctor Moreno; No es para tanto; Divagaciones sobre la lectura, pag.106)

De todas maneras para todo lo que hacemos necesitamos tiempo, incluso para el ocio. reivindicamos aquí, en primer lugar, un cambio de intensidad. No es tanto un problema de más, sino de mejor que es difícil resolver, y quizás en esto Víctor Moreno tenga razón, desde las lógicas de la (sobre)producción, tan bien y también reflejadas en el mundo de la ’industria (sobre)productiva del libro.

Hay, también, una clara defensa del soporte libro como condicionante del ritmo de lectura. Lo cual nos lleva a dar un paso más. Quizás, no es lo mismo en qué soporte se lee.

Así, José Antonio Marina reivindica al libro como soporte para una forma de lectura lenta. Ya decía Dámaso Alonso, también que la cultura es lentitud. .

Veremos mañana si otros soportes nos permiten o facilitan esta lógica de la lentitud.

Artículos relacionados

Tiempo, lentitud y lectura_1

Tiempo, lentitud y lectura 1

Ya hace unos meses Alfons Cornella situaba, en un breve artículo al tiempo como elemento central al hablar de la soberanía del tiempo..

El planteamiento guarda una cierta relación con el libro que comentábamos ayer y con otro anteriormente comentado que lleva por título “Del buen uso de la lentitud”.

El propio Cornellá hace referencia a la conveniencia de tener tiempo y silencio para poder leer con tranquilidad. Aquí es donde hoy me quiero parar.

Ya escribíamos ayer que a la hora de comentar el libro Elogio de la lentitud íbamos a dejar para un tratamiento aparte el tema de la lectura.

De muchas de las lecturas que voy haciendo, casi de todas, voy tomando notas que después voy clasificando y que me permiten una cierta ’relectura’ de lo leído. Me ha resultado curioso ver reflejada esta práctica de lectura lenta o quizás de lectura reflexiva en el libro de Honoré cuando cuenta la siguiente experiencia:

Dale Burnett, profesor de educación en la universidad de Lethbridge, ha descubierto una versión de alta tecnología de la lectura lenta. Cada vez que lee un libro de cierta importancia (las novelas de aeropuerto no son aplicable) escribe un diario cuyo soporte es una página web de internet. Después de cada sesión de lectura introduce en la página citas memorables e impresiones, detalles básicos sobre el argumento y los personajes y cualesquiera reflexiones que le inspire el texto. Burnett sigue leyendo el mismo número de palabras por minuto, pero tarde de dos a cuatro veces más tiempo en terminar un libro…Observo que ahora tengo una apreciación mucho mejor de los libros que leo-dice-. La lectura lenta es en cierto modo un antídoto del estado continuo de aceleración en que nos encontramos en este momento. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 189)

Supone la constatación de la existencia de ’niveles’ de lectura y la necesidad de pasar de una lectura impulsiva a una lectura reflexiva que el ’tiempo de lectura mecánico’ no facilita. Implica la necesidad de buscar un ’segundo tiempo’. Conozco una persona que también realiza esta segunda lectura y que ya desde hace años va elaborando una ficha de cada una de sus lecturas. ¿Supone ello leer menos?. No. Supone leer más profundo e ir contra algunos ritmos que nos imponemos en nuestra propia vida como nos describe Pierre Péju:

Atravesé aquellos días y sus distintas velocidades, sin momentos de verdadera lectura… Nunca me tomé el tiempo para leer, como me gustaba y sabía hacerlo, durante aquella primavera. ¿Dónde y cuándo habría leído? Existía la urgencia de la aventura. Siempre algo que hacer, siempre algo nuevo. En aquel tiempo dilatado, sufríamos una especie de intoxicación por acción, una intoxicación por asamblea general, por organización y por colectivo, que nos obligaba a mantener a distancia la soledad y la singularidad (…) (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 68) ……

Editores ¿independientes?

• Una editorial literaria se define por su relación con el autor…….Este respeto debe reflejarse en la fidelidad del editor a sus autores. Los editores literarios, en el sentido estricto del término, siempre actuaron según esa norma, al basar su cometido no tanto en el libro aislado prometedor de éxito, como en la obra y el escritor como conjunto. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 24 y 31)

En El País Semanal de este domingo pasado, 24 de abril, y a la sombre, supongo, del Día Mundial del Libro y del Derecho de autor, Rosa Mora recoge en un artículo, bajo el título Gente de letras las reflexiones, si no he contado mal de 21 editores más o menos independientes. Sí es cierto que todos ellos, o casi, trabajan en sellos editoriales no excesivamente grandes, aunque en algunos casos hay una clara dependencia y relación con algún gran grupo editorial.

Recojo algunas de las opiniones que me han parecido más interesantes.

La apuesta

– Somos ludópatas. Apostamos a partir de nuestra intuición
– Detrás de cada apuesta hay lecturas, conocimiento y curiosidad

El negocio

– Es un ecosistema muy delicado, frágil
– Es un sector fuerte, quizá el más potente de la industria cultural, pero se ha metido en una dinámica de la que nadie sabe cómo salir y cuyas consecuencias en el futuro son imprevisibles.

La sobreproducción

– En el 2003 se devolvieron 65 millones de libros, 12 más que el año anterior.
– El número de títulos publicados no deja de crecer.
– Las librerías no dan abasto.
– Los editores enloquecen por promocionarlos antes de que desaparezcan; si mp, serían clandestinos, dicen.
– Es difícil no tener la sensación de que tantos libros no dejan ver la literatura.
– Lo malo es que salen muchos libros malos.
– A alguien ajeno al sector le cuesta entender que los males que les aquejan vengan de los bajos niveles de lectura y no de la sobreproducción de títulos.

Los editores

– Nuestro secreto es saber decir no el 99,9% de las veces. Nuestro dogma: la honestidad. No publicar libros sin saber por qué los publicamos.
– Tengo la impresión de que hay una crisis generalizada del modelo que han querido imponer los grandes grupos. No parece casual que los nuevos directivos del negocio del libro provengan no del libro, sino del negocio.
– Los grupos (editoriales) y la literatura no sellevan bien. A éstos les importa más lo que se vende que lo que se lee.
– La principal diferencia está entre las editoriales que hacen ediciones culturales y las que hacen ediciones coyunturales.

Elogio de la lentitud

Autor: Carl Honoré
Título: Elogio de la lentitud. Un movimiento mundial desafía el culto a la velocidad
Páginas: 253
Año Edición: 2005
Editorial: RBA
ISBN: 84-7871-249-6

Comentario

Jordi Nadal comentaba hace poco en relación a este libro: Aunque algo ingenuo (los hippies wasp son entrañables si sabes de dónde vienen), es una obra con puntos de vista muy estimulantes. Cae, también en un enfoque funcionalista y poco sistémico, pero no conviene dejar de lado algunas de las reflexiones, propuestas y sugerencias que plantea.

Las relacionadas más directamente con el libro y la cultura las abordaremos en otro momento porque plantean algunos temas de interés que merecen la pena abordar más despacio.

Al abordar en cada capítulo una ’faceta de la vida’ y plantear a través de esta estructura dar un cierto tratamiento igualitario a la salud y la gastronomía, por ejemplo, se cae, quizás en el error de pensar que todo tiene el mismo peso. Aún con ello, merece la pena leerlo, con calma o, mejor, don su tempo adecuado.

Algunas frases a resaltar

– En el puesto de trabajo moderno, donde todo ha de hacerse en períodos de tiempo rígidos, la velocidad es la máxima importancia. El correo electrónico y los teléfonos móviles exigen una respuesta inmediata y, a la vuelta de cada esquina, hau una fecha tope….El problema es que muchos de nosotros estamos sometidos de manera permanente a la presión de la fecha límite, lo cual deja escaso tiempo para el sosiego y la recuperación. Las cosas que necesitan lentitud (planificación estratégica, pensamiento creativo, fomento de relaciones…) se pierden en el alocado apresuramiento por mantener el ritmo, o incluso sólo para parecer ocupado. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 173-174)

– Las escuelas lentas posibilitan la invención y la respuesta al cambio cultural, mientras que las escuelas rápidas se limitan a servir siempre las mismas viejas hamburguesas. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 209)

– Un objeto hecho a mano, como un chal de punto, por su carácter único, sus caprichos e imperfecciones, lleva la huella de su creador. Percibimos el tiempo y la meticulosidad que ha dedicado a su obra y, en consecuencia, sentimos hacia ésta un mayor vínculo afectivo. En el mundo actual, donde resulta tan fácil, tan barato y tan rápido comprar cosas, lo que compramos ha perdido su valor –sigue diciendo Murphy-. ¿Qué valor tiene un objeto si puedes comprar diez idénticos en el mismo instante?. Cuando una cosa está hecha a mano, significa que alguien le ha dedicado tiempo. Eso le da auténtico valor. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 182)

– Los cerebros electrónicos son increíblemente rápidos, exactos y estúpidos. Los seres humanos son increíblemente lentos, inexactos y brillantes. Juntos son poderosos más allá de lo imaginable. Por ello, las personas más inteligentes y creativas saben cuándo es el momento de dejar que la mente divague y cuándo han de dedicarse con ahínco al duro trabajo. En otras palabras, saben en qué momento deben pensar con rapidez y en qué momento deben hacerlo lentamente. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 106)