Sentido de relativismo

Imposible no desarrollar un sentido de relativismo, un sentido de la perspectiva, y cierta triste ironía sobre cómo el ocupado se convierte en ocupante, el oprimido en opresor, sobre cómo la víctima de ayer puede fácilmente convertirse en verdugo, sobre la facilidad con que cambian los papeles. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 81)

Una propuesta de actitud y punto de vista para que en este País abramos las puertas a la esperanza tal y como recoge Maixabel Lasa en su carta abierta.

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Sobre un reciente estudio de las Revistas Culturales -3

Proyectos culturales sustentados en entidades mercantiles

En las conclusiones (página 6) y en la relación a la forma jurídica se señala lo siguiente:

“Las instituciones sin ánimo de lucro corresponden al 36,6% de la muestra. Por otro lado, el 63,4% de las mismas pertenecen a entidades mercantiles, de las cuales el 37,9% son S.L., un 17,9% S.A. y un 7,6% pertenecen a otras entidades mercantiles”

En este caso y aunque el elemento ‘proyecto cultural’ parece una clave importante y la posible materia de la revista también, sólo al final nos encontramos con una tabla que nos puede permitir sacar algo de jugo a materia de la revista y el tipo de ‘estructura empresarial’ del editor.

La estructura empresarial nos ofrece los siguientes porcentajes:

1. Arquitectura y diseño: sobre un total de 4 revistas, el 100% son Sociedades Limitadas.

2. Arte: sobre un total de 15 revistas, el 13,3 son Sociedades Anónimas, el 60% Sociedades Limitadas y el 34,7% Entidades sin ánimo de lucro.

3. Artes escénicas: sobre un total de 5 revistas, el 40% son Otros y el 60% Entidades sin ánimo de lucro.

4. Ciencias sociales: sobre un total de 22 revistas, el 18,2% son Sociedades Anónimas, otro 18,2% son Sociedades Limitadas y el 63,6% son Entidades sin ánimo de lucro.

5. Cine: sobre un total 3 revistas, el 66,6% son Sociedades Limitadas y el 33,3% son Entidades sin ánimo de lucro.

6. Crítica de la cultura: sobre un total de 26 revistas, el 19,2% son Sociedades Anónimas, el 38,5% son Sociedades Limitadas, el 3,8% Otros y el 38,5% son Entidades sin ánimo de lucro.

7. Libros y Literatura: sobre un total de 24 revistas, el 16,7% son Sociedades Anónimas, el 37,5% son Sociedades Limitadas, el 25% Otros y el 20,8% Entidades sin ánimo de lucro.

8. Música: sobre un total de 14 revistas, el 14,3% son Sociedades Anónimas, el 64,3% son Sociedades Limitadas, el 14,3% otros y el 7,1% son Entidades sin ánimo de lucro.

9. Pensamiento: sobre un total de 32 revistas, el 28,1% son Sociedades Anónimas, el 25% son Sociedades Limitadas y el 46,9% son Entidades sin ánimo de lucro.

Vemos, quizás con más claridad, algunas posibles conclusiones:

– El desequilibrio en número entre los distintos temas, situándose los extremos en 32 revistas de pensamiento y 3 de cine.

– El muy distinto peso del ‘tipo de editorial’ en función del tema. Así, y suponiendo que pudiéramos hacer un escalado, desde la variable ‘Proyecto cultural’ dando más valor a la estructura societaria menos mercantilista (Sin lucro) a la más mercantilista (Sociedad Anónima) nos encontraríamos, por ejemplo con que la clasificación sería la siguiente:

1. Artes escénicas.

2. Ciencias Sociales.

3. Pensamiento.

4. Crítica de la Cultura.

5. Libros y Literatura.

6. Cine.

7. Arte.

8. Música.

9. Arquitectura y diseño.

– Esta clasificación, nos podría permitir hacer una lectura, quizás, algo distinta. Así, exceptuando el tema de las revistas de Arte, vemos que tendrían un mayor carácter de proyecto cultural las revistas trasversales (Ciencias Sociales, Pensamiento, crítica de la cultura) y las de Servicios Culturales que las revistas de las Industrias. (Cfr. Caracterización de las Organizaciones Culturales en Cuadrado,M y Berenguer, G.; El Consumo de servicios culturales; ESIC, 2002, Pag. 24)

– Algunas de las preguntas que quedarían por responder. ¿Para ARCE es lo mismo el tipo de entidad o estructura societaria que lleva adelante el “Proyecto cultural”?.

Enlaces relacionados:

Estudio-1

Estudio-2

La Ministra de Cultura y los libros en los quioscos

“A mí no me preocupa mucho la venta de libros en quioscos porque muchas veces son propiciados por los propios grupos de comunicación que tienen periódicos pero que también tienen editoriales, lo que sí me preocupa defender es el precio único de los libros” (Carmen Calvo; Delibros nº 187, Mayo 2005, pag. 21)

Dos comentarios:

1. Los editores se han acabado convirtiendo en grupos de comunicación. Ya no son editores que han terminado teniendo medios de comunicación, sino que la comunicación se ha comido al editor.

2. Esperemos que su preocupación en relación al precio fijo sea cierta y empiece a actuar.

La revista Livres Hebdo de 13 de Mayo recoge, ante la situación francesa un comparativo de lo que ocurre, en relación al “fenómeno kiosco” en otros tres países europeos (Italia, España y Alemania). Recogemos aquello que nos parece más interesante:

1. Los periódicos italianos se han convertido en los principales editores. Sólo “La Reppublica” ha vendido 75 millones de ejemplares.

2. Cito textualmente: La venta de libros a través de la prensa en España se ha desarrollado todavía más brutalmenteque en Italia.

3. La prensa alemana lo ha convertido en un remedio a sus dificultades económicas.

4. Las tiradas superan en muchos casos los 250.000 ejemplares.

5. Supone un cambio en todo el tema de gestión de derechos.


De nuevo los clubs lectores (en las librerías)

Estoy leyendo ahora la obra de Jordi y Paco “Libros o Velocidad” que ya llegará el momento de comentar una vez terminada y reposada, pero no quiero esperar a comentar una idea sobre la cual, y en otro ámbito, hemos hablado hace poco: los clubs de lectores.

En el libro, dentro del artículo sobre la imagen de la librería ideal (accesible en el enlace para los socios de Infonomía) se afirma que:

1.8 ¿Te apuntarías al un club de lectura de personas, organizado con el apoyo de una librería?

69 % sí. 31 % no.

1.9 ¿ Que servicios adicionales esperas o valoras muchísimo en una librería ideal?

Amplia mayoría de respuestas a favor de cafetería, seminario, foro para organizar actos, presentaciones y conferencias y, finalmente, organización de clubes de lectores.

Hace poco y, en relación a las bibliotecas recogíamos la misma propuesta.

¿Por qué no intentarlo de manera coordinada y ante propuestas concretas de libreros y bibliotecarios que, al fin y al cabo, siguen siendo los principales mediadores para que el fenómeno lector y el hecho de leer se convierta en algo real?

Las administraciones podrían crear una línea específica de ayudas a fomento y mantenimiento de clubs lectores que sean presentados, conjuntamente, por bibliotecas y librerías y que tengan su punto de encuentro en ambos espacios.

Lectura y prestigio social

No nos engañemos, la literatura tiene poco peso en el mundo. La gente que lee es muy poca, pero siempre ha sido así. Se habla constantemente de que vivimos en la cultura de la imagen, del poder de seducción de lo visual, pero no sé a qué viene tanto lamento. Antes las cosas estaban peor. Un día harto de que la gente me dijera que en los años veinte y treinta había en Estados Unidos dos mil revistas que publicaban relatos, me tomé la molestia de investigar el asunto. La inmensa mayoría de estas revistas eran horribles, publicaban basura, relatos malísimos, historias de secretarias que se enamoraban del empleado de la oficina de al lado, pulp fiction sin la menor calidad… Entonces no había televisión y ahora sí, y como casi todo aquello ha pasado a la televisión, las revistas de esa calaña ya no hacen falta. Las cosas como son: la literatura seria siempre ha sido cuestión de minorías. La historia de la lectura no tiene el glamour que algunos se empeñan en darle. Es un mito. (Tobias Wolff; Babelia 7/05/2005)

Roger Michelena me alimenta casi diariamente de pequeñas píldoras de lectura interesante y reflexiva que, además, tiene la gran virtud de posibilitarme la visión de lo que aquí pasa (en España) con ojos de lo que allí escriben.

Y, muchas veces, uno se da cuenta que el fondo de lo que acontece no es tan distinto. Me hizo llegar ya hace unos días un artículo de Página 12 con el título de Los libros no muerden .

En el mismo y con fina ironía se pasa revista y repaso a algunos de los pequeños mitos que sigue escondiendo el mundo del libro y de la lectura. Señalo entre otras las siguientes “afirmaciones” que son perfectamente trasladables a la realidad española. Lo que ocurre es que aquí parece que da miedo decirlas.

– La gente miente en las encuestas sobre lectura diciendo que lee más de lo que realmente lee.

– Lo que se vende tiene poco que ver con la literatura y el ensayo (la lectura lenta y profunda) frente al manual de autoayuda rápido. El libro se ha convertido en un objeto utilitario

– El libro sigue siendo un elemento de prestigio social, pero hemos vaciado su contenido. Cada vez es una industria que se puede parecer más a las famosas bibliotecas compradas para llenar estanterías, aunque sólo se comprasen los lomos para aparentar.

– La gente opina sin leer

Durante muchos años los libros y el placer por la lectura fueron subversivos, formaban parte del perfil de un subversivo. A los libros había que quemarlos o esconderlos en una época en que la sociedad reformulaba sus matrices culturales Si la cultura y sus mediaciones se integran en el “estatus”……

Amistad profunda

Nuestra amistad se consolidó con los años. El que recíprocamente sepamos que existimos, aunque nos veamos de tarde en tarde, es suficiente para confirmar que nuestro mundo, en lo que tiene de valores comunes como la amistad, la lealtad, el entendimiento, subsiste. Le quiero profunda, seriamente. (Carlos Castilla del Pino; Casa del Olivo, Tusquets, pag. 36)

En agradecimiento a quienes ya saben por qué y que leen y ven más allá del silencio